Santuarios al Culto del Templo
Hechos del Pan Sagrado
a l@s amig@s de la Teosofía,
la sexualidad de l@s monjes/as
tesitura hacia l@s solter@s a la Fe.
parte del TODISMO
A L@S MONJES/AS QUE SE AMPARAN
A LOS ACOMPAÑAMIENTOS SENTIDOS
es de gran mérito en estos tiempos el ubicar la cuestión
sexualidad de l@s monjes/as, a pesar de que contrae
controversias, puesto que ha devenido en la historia
religiosa las más ocultas sinrazones en tal objetivo.
la sexualidad ‘apetito sexual, propensión (devoción,
interés, afición, preferencia, deseo) al placer carnal’,
nos ampara ser una de las pocas principales
complacencias de la vida.
en la sexualidad se conjuega conjugar (la recreación que
enlaza, reúne, junta, fusiona la síntesis y el resultado)
el más atesorado de los valores en las consecuencias,
tanto evolutivas como creativas de la herencia;
l@s descendientes direct@s; l@s hij@s de nuestra
mala y buena suerte.
entendamos que en los aportes a bien de l@s hij@s,
la familia; madre, padre, herman@s, abuel@s, ti@s,
parientes/as cercan@s, amig@s sociales, y el etcétera
de etcéteras que siempre han dado el fundamento estable
de las coordenadas amigas (colegiales y enseñanza afín
de demanda trabajadora en participación
a las estructuras concienciales).
en caso de los padres (madres y padres)
heterosexuales, homosexuales, bisexuales, y otras
definiciones, no añadimos nada más que el hecho de que
madre o padre, es un aspecto psicológico y no biológico,
lo que abriga la sana salud de l@s hij@s.
la familia y l@s allegad@s son las ayudas lógicas
de los estables biorritmos en las consecuencias efectos
del carácter en deducción a la agradabilidad
del compromiso con las estructuras de el/la nuev@
ubicad@ (¡lo triste, es la larga aparición de padres, no
importa si son heterosexuales, homosexuales,
o bisexuales, u otras definiciones, que abandonan a l@s
hij@s, condenándol@s a las nuevas desgracias asumibles
a las penas!), en las denominaciones tanto personales
como morales cívicas (cuestiones civiles o políticas
del patrimonio circunstancial).
en estos pilares no hay ofensa/s, ya que todo lo que
aportamos a la naturaleza sensible de la vida nos aporta
el claro beneficio del resultado al logro perdurable.
en esta cuestión no exponemos si la noble alianza
del matrimonio, es tan noble o no, ya que fue y es
todavía, a razones prácticas, la más estable de las
conveniencias, para la franca estancia de l@s allegad@s
a la vida (l@s hij@s; l@s niñ@s que necesitan
del socorro, y somos sus aportadores/as voluntari@s
y apoyadores/as acérrim@s), pero vivimos en nuevas
estabilidades político-sociales en donde l@s hij@s son
socorrid@s en los márgenes de dúctiles ayudas
sistemáticas de los gobiernos demandantes a los cuidos
y sus asistentes psicosocioculturales.
por lo cual no se hace tan patente la necesidad
de tal yugo (el intocable violado matrimonio, ya sea para
sostenerlo o para denegarlo), la atadura que mantuvo
y mantiene (cada vez menos, gracias a Dios), a trancas
y barrancas, los más atroces desengaños de atrasos
en algunos de los casos, y en otros, maltratos físicos
y psicológicos; plenos abusos indignos e imparables
de las posesiones, ya que no respetaron ni aman
a las identidades personales de sus cónyuges, lo que nos
deja a desamparo esta des/confianza matrimonial.
antes de adquirir las obligaciones del santo matrimonio,
hay que reeducar la forma de cómo se entiende
y se aplica en los grupales estados de las formas, ya sea
en los matrimonios heterosexuales, homosexuales,
bisexuales, u otras tendencias.
cada monje/a tiene la potestad de ser padre o madre, pero
siempre a sabia amorosidad amiga del temple
de l@s hij@s.
en la forja (hij@s a la vida) que nos incumbe,
la sexualidad de l@s monjes/as se enalma a la libre
exponencia de ser nobles y dign@s ante los actos
asociados a los bienes espirituales.
en tanto a los gozos, variabilidades de las relaciones, no
se metran o analizan a placer por la satisfacción gustosa,
puesto que estas situaciones corresponden
a l@s involucrad@s a tales fines, y no incumbe
a los monasterios o conventos tales balanzas
de enjuicios (procesos, encauses) de dichas
acciones o comportamientos.
cada monje/a es un/a apóstol de belleza diferenciada ante
l@s otr@s, y su afinidad a las pruebas de experiencias
demostrables le permite la aprobación y disconformidad
sostenible de sus hechos, y a menor importancia, para
l@s demás, sostener los cuidos de sus necesidades
fisiológicas, las cuales no menosprecian, pues no
compiten a relativas de la Santa Obra del Santuario, ya
que el ‘placer sexual’ no altera la sacralidad de los votos,
pues carece de rivalidad o comparativa con Dios.
si se expone a juicios la sexualidad de un/a herman@,
debemos de aclarar primero si dicha historia
o argumentación desastrosa ha sido pedida por l@s
involucrad@s, en caso de que no fuera así, estaríamos
por moralidades entre las elecciones a gustos
y beneficios de las negociaciones poco religiosas.
en caso de solicitarse la ayuda, son los abades
y las abadesas l@s que aportan las confianzas, ya que
soportan votos de expresión ante tales actividades,
y alcanzan juicios venerables, donde la ofensa
y la afrenta no son la cuestión que se conduce,
sino la noble posición de los respetos a los /sacros
/recintos del Templo.
no nos olvidemos que la sexualidad bien avenida, lozana,
cariñosa, (sin perversión, sin libertinaje, sin inmoralidad,
sin corrupción, sin desenfreno, sin escándalo) coopera
con la dignidad alegre de las insuficiencias cubiertas,
a paralelo de comer, beber, respirar, y los tan
reconocidos ejercicios que mantienen el cuerpo saludable
(“mente sana, cuerpo sano; cuerpo sano, mente sana”)
a la espiritualidad de los bienes.
"la perversión no beneficia al /mundo ni al cuerpo ayuda
de l@s monjes/as". viciarse (‘depravarse, extraviarse
con malas doctrinas o ejemplos las costumbres, la fe,
el gusto, etc.; perturbar el orden o estado de las cosas’)
quieren l@s que anhelan dominar (someter hasta
negociar a pérdidas más grandes) las influencias,
y adquieren obligar a reverencias del engaño en que
someten a todas las presencias de los monasterios
o conventos, y saturan denigrar de tan injusta
consecuencia la sosegada dependencia de l@s monjes/as.
la sexualidad desbordada, no equilibrada, se perjudica,
primero a sí misma, y luego al conjunto
de los receptáculos (cuerpo, conciencia, mente, alma),
por lo cual a tod@s nos queda considerado que las leyes
que se aplican para comer, para beber, para respirar, para
mantener la saludable presencia, debe de ser sin abusos,
sin los extremismos que derrochan la vital compostura
de los activos en la subsistencia, de víctimas en la vida
o en la substancia, y l@s médicos son l@s más apt@s
para estas labores de conciencia monástica. damos
gracias a los poderes cívicos que subrayan la apología, el
ensalzamiento en recurso a favor de los derechos civiles.
desde la tolerancia que soporta conciencia cívica
o monástica, cada monje/a tiene la potestad
de correlacionarse y sumarse y dividirse,
a consentimiento de sus necesidades esenciales,
y su derecho a formas o estilos (teniendo claro que no
mal usa los derechos cívicos de sus herman@s ),
en los ámbitos activos de su sexualidad. ¡¿el cómo?!...,
como siempre, en la justa medida, donde todo coge
importancias a segundos planos, y a /primer /plano
el Plus, /amor a Dios.
ya que las relaciones de la sensualidad erótica,
y la ‘sexualidad’ (coito, cópula, posesión, unión) se han
manifestado constantemente de maneras privadas
o íntimas (pensamos y exponemos, y no argumentamos
ley, ya que como factor final es a labor de cada un@
de l@s monjes/as, el criterio sabio, y de la ley o sistemas
de los pueblos circunstanciales de los jardines donde
estén ubicados cada uno de los monasterios o conventos),
se deben de mantener las mismas reglas, en tales
coberturas, en todo lo posible (las demostraciones
de sus aprecios humanitarios, familiares, afectivos
en consecuencia del cariño, no se exponen a conciencia
social, ya que tales formas no alteran la vivencia
colectiva de los lugares místicos), debido
a la inmadurez de l@s receptores/as, pues siempre
han sido la amplia guardia a estas simetrías, y a la vez
la más morbosa consecuencia a usos.
no nos desocupemos nunca de entender, a primeras
estancias (de monje/a a monje/a) las enfermedades
que van asociadas a la sexualidad, ya que son
combinadas las demandas permisibles, y a paralelos
de similitudes los múltiples a las desgracias asumibles.
la amplia información médica de la insalud social
se declina, se vuelca, se orienta al compromiso, pues
genera y asume el papel que le corresponde por derecho,
ya que a través de las demostraciones públicas, durante
tantas décadas, ha sometido la confianza
de sus éxitos, logros sanitarios.
aunque las enfermedades nos dan a entender el porqué
de tal rechazo a la sexualidad, que durante tanto tiempo
ha mantenido a contra posición, resulta, consecuencia
de l@s monjes/as, que a carencia de resolver
los problemas aplicados a la sexología sostuvieron
la pauta de la cuarentena (presidio; la prohibición
milenaria de no ennoblecer la sexualidad, aunque era
básica para la trasmisión y transmisión, comunicación
de la vida, uno de los santos dogmas sagrados).
la acérrima persistencia religiosa a esta y otras causas,
han dado la fatal convivencia y el repudio social
a lo religioso, con razón, y a la vez sin razón, ya que si
no hubiera habido tal atrevimiento, las enfermedades
hubieran barrido, ante la poca información, con la vida
humana, y con la buena o mala suerte de ser lo que
somos, el /resultado /más /populoso del Mundo.
pero esto queda atrás, debido a que es tiempo
de devolver al /Mundo su derecho y obligación
(consciencia de actos, acciones pertinentes a los usos), ya
que sus polític@s (instrucciones y comportamientos)
están plen@s para soportar la enseñanza y no
la restricción que se ha generado por ‘amor’ en aforos
mal entendidos.
no nos hallamos ampliarnos de más oposiciones
ni beneficios, ya que son suficientes las expresadas
formas, y sustitutorias o adecuadas (formas tolerables
ante la tan amplia multitud, l@s allegad@s herman@s
de los impersonales eventos, labores monásticas, que,
en los anales de la historia, se han dado tanto
a las correciones como a las demostraciones peculiares)
a tal experimentación, ya demostrada en la sexualidad
común de cada ser human@, recogida
durante tantos milenios.
en los monasterios del futuro inmediato ‘caben’
(engloban, reúnen) parejas, y no enjuician oposiciones,
exámenes en contra de la heterosexualidad,
de la homosexualidad, de la bisexualidad,
u otras definiciones que sortea la hechura humana
a jardín de Dios.
los defectos que se podrían presentar, que desvirtúan
valores sociales de las convivencias y morales
de vivencias sanas, los no defendibles a buenos
cimientos de paz y armonía, son hallados en todos
los recintos (lados donde lo humano se expresa y pone
sellos de su identidad; violadores/as, asesin@s, malos
padres, mal@s amantes, mal@s por mal@s...), ya que
los malos actos, las infracciones de las intimidades
diferenciadas en sí mismas, se suman por doquier,
y la carencia de no ofender los derechos a lo próximo
o prójimo se sucede arbitrariamente, lo cual no deja
defensa, salvo el abuso que se defiende, como
se ha manifestado tiránicamente siempre.
malos padres (madres y padres) los hay en todos
los cuerpos sociales y psicológicos.
malas personas l@s hay en todas las urbes, en todos
los pueblos, y en todos los campos.
mal@s defensores/as l@s hay en todas las defensas.
mal@s monjes/as l@s hay en todos los monasterios
y conventos.
mal@s en l@s etcéteras... de etcéteras.
por mal@s vivimos en un /mundo bajo el /miedo.
por mal@s construimos los amplios desastres
que se valorizan en pérdidas económicas y no en /vidas
(las sagradas razones de nuestra /esencia) aportadoras
de la riqueza fundadora del /bien del /aposento.
pero por mal@s, se dan las destructoras hazañas,
las que se cuentan dueñas del bien atesorado a padecer,
la /Vida /Misma.
l@s mal@s si l@s presenciáramos a la línea de esta
entrega a conciencia, a moderación, se harían tomos
enciclopédicos interminables, como la /historia
de la /humanidad lo /lleva /haciendo.
demos gracias a que los /sistemas /políticos están
cambiando de parecer, por el /bien de /todo y de tod@s.
no dudemos que dichas labores sanadoras para la unión
de todas las formas, se ubican en las tolerancias, y no en
las discrepancias abusivas, ya que las diferencias han
de ser sometidas a respeto, a confianza, a convivencia
de la ‘suertes’ del grupo impersonal, a la gloria
de los encuentros que se desgastan en las efemérides
(los acontecimientos) entre fricciones del loco azar
(caos) al orden.
a favor de la sexualidad plena sostengamos estos
criterios, pues fueron hostigados y defendidos; ‘ayer,
a juicios injustos, a llagas del alma, tanto para
l@s ofendid@s como para l@s detractores/as,
y hoy a juicios justos, y en ajustes virtuosos’.
alabado sea el /hacer en el /Bien. y a claridades entre
el pasado y el presente, se impartan, se distribuyan
las contribuciones de las ofensas que se arrimaron, y se
acercan hoy a su /falsa /conciencia del /bien (por
dudables, abismaron más caída, más temor, tantos frenos,
que arrasaron y arruinan la expansión verdadera en unión
al Todo), pues condicionalmente se olvidaron y se borran
que eran y son solamente esquemas utilitarios,
los ardides, las nutaciones y mutaciones de los /caminos
y No de la Meta del Santo Templo, la Morada Obra
Contenida y Perdonada por Misericordia
del Todopoderoso Santo de Amor.
la sexualidad, a pilar sacro, bien conducida, aplicada
en consecuencia del aprecio, queda comprendida, porque
enriquece tanto el cuerpo del sosiego (el estimulo
intelectual) como el no abandono (desánimo) a nada,
y se construye desde tal acercamiento el positivo
desapego en acercamiento a la mente, liberación
a la santa esencia del espíritu.
queda a disposición de cada monje/a el abstenerse o no
de ser partícipe de una vivencia sexual o asexual. no es
lo importante en las obras ministeriales, ya que
en los monasterios el propósito santo es la coordenada
de l@s monjes/as sin rostro y sin rastro.
porque hay eunuc@s síquic@s y de sentimiento que se
formaron o se hacen a sí mism@s, para atender, para
agradar a primera primicia del rescate, la Desnuda
Presencia del Bien, nos pensamos que el /haber /religioso
se basa en tales estructuras de su espiritualidad bien
avenida, pero en las viñas del Amor todos los posibles
caben ‘a flores de los cármenes, a vegetación coqueta
de las huertas, a vegetación tierna de los bosques’,
y l@s eunuc@s, siempre han sido y son respetuos@s
con l@s demás monjes/as, y nunca se otorgan veredictos
de injusticia sobre las almas de los rediles
(jardines) al Templo.
el espejo que se busca la identidad, no es diamante.
esta opinión se desarrolla al /socorro de Saulo de Tarso
(apóstol Pablo, piadoso con las variables de la compasión
de Dios Arriesgada a Donación de Fe), el /precursor mal
interpretado y ofendido (ensuciado), calumniado
por las curias envenenadas en sus referencias
de dominios de las conquistas masivas.
no servimos ni seguimos a los nombres, ni a sus falsos
testimonios de consciencias humanitarias.
la actitud (tesitura, tendencia intensa) nos reclama
a defender la verdad más sincera, la que se abriga
en el corazón de las cosas, y no la que se indulta pecados
que no existen, resoluciones a exigencia de perder
los estados que ya han perdido.
que la acción se demuestre en los arrepentimientos sanos
a la soltura que se le exige a los cuerpos gobernantes
de las iglesias.
la /Bendición de Dios concluya este testimonio,
y el Espíritu Santo Sea el Testigo Ocular y Protector
Sacro de estos hechos.