‘Alhambra’ Granada

 

 

‘ 00004 ’

 

 

 

 

fuentes de Granada

seguid llorando las rosas en seda,

los copos blancos.

 

 

 

 

 

 

 

en nubes de ilusión

la aurora sobre el viento,

aposentada novia

de ríos en huida,

oculta en paraselene

instante del sueño.

suspiro y amanezco

sentido canto.

vítreo destilo en tu alma

la acuífera fuente

que se sosiega silencio.

pronto este ilusorio adiós

paulatino en la mirada

brotará de polvo todo.

verdeoro,

te estimo luz y nieve.

en cuerpo de tristeza

pregunto a los caminos

si han visto tu belleza...

de sol se llena todo.

los besos de Granada

son copos de esperanza.

¡un momento, ¿y el agua?!,

espumelas consentidas,

estanques nostálgicos

del moro ante la luna.

 

 

 

 

 

 

 

de pulmón serrano mora,

y alhambra duda que sangre

en nostalgia se deshoja,

poniente luna y de nadie.

corre de otoño, ojo grande

hacer más suave el camino,

tope que alegra pararse

dios de horizonte, destino.

el carmen si se declara

desde siempre, pisa y puede

la vena de pena vieja,

la alcazaba de valores.

vuelve fiel de sol y nieve

‘genil’ que atienda mirada

ante el norte cual lo aviene

otro sur si adentra en alma.

allá o aquí, y no importa,

el invierno a sima cala

un vivir de ensueño y llora

saeta por fuente clara

que enamore si enamora.

 

 

 

 

 

 

 

¿qué brilla albo coronando la Alhambra

y sublima ampo mis ojos de sierra?...

es el cernido lloro blanco, el boabdil

que embruja albina hembra, rosa a Granada.

 

 

 

 

 

/ama /a Dios.

 

 

 

 

 

 

 

Alondra del Dauro

 

cantarte puede cualquiera

sufrido ego consentido,

furtiva esencia trenzada.

oro, sumido recuerdo,

bella alondra por Granada.

zambra gitana moruna.

suena guitarra sentimiento

que mi /amada está bailando

gloria innata —tan sublime—,

¡mira cómo reta el suelo

dentro de su mismo cuerpo!

gitana... talante toda,

nostalgia de pardo llanto,

morena del Sacromonte,

verde espejo y mi quebranto.

oro, perenne nostalgia

la cantora de Granada.

adelfa evoca rojo el pecho,

canto triste, y trina el aire...

se rompe ondulado manto

tierno de azul y distante,

dura pena lleva frágil

luna y zambra, eco gitano.

¡ay!, rema agua el Dauro, loca

de ayes fríos de alta cima,

baja turbia, desquiciada

por que no alcanza la luna.

oro constante pasando

ciega alondra por Granada.

 

 

 

 

 

 

 

primavera de dos ríos

hizo la huerta en su alma

entre pena y barranquera,

ciencia de sierra nevada.

emigrante amor del sur

su Granada del ensueño,

se miró por el trasluz

en su noche de verano.

necesitó y sin reparo

cuando ya pesan los años

niebla gris en ojo opaco,

falsa llovizna de otoño.

qué frío planteó en invierno

darro y genil de silencio.

en triste lugar sereno

se durmió, y pensamiento

hij@s de parte ninguna.

ahora quien reflexiona,

lo oyó temblor en su día

gozarse con plenitud

de alhambra manso, sin más.

siempre hay otra quietud

en la alcazaba, la vela.

zambra se guardó, y espera

en peros, huella de luz,

la más larga primavera,

endiosada vida y muerte.

primavera de dos ríos

descansa bajo la tierra,

ya sin espera a la amada

se duerme lo que no era.

el corazón se descalza

y la tregua siempre llega.

 

 

 

 

 

 

 

Sierra Nevada se aliña

húmedo perfil de otoño

bajo las densas neblinas.

 

la caída de las hojas

se tiene para vencerse

el desplomo hasta caerse,

caerse sobre las lomas

de los apegos quereres.

 

tenerse de enamorado

el corazón que lo vierte.

 

Sierra Nevada hoy nieva

cópulas de copos blancos

y esta tierra los venera

nieblas que se van dejando

este adiós que a frío encierra

el invierno, y los mil años.

 

el otoño se ha dormido

tierno fulgir de los ojos

a enfebrecidos, lloviendo

amores, dejando a solo

los encuentros que vienen

cimas a los menesteres.

 

 

 

 

 

 

 

vino soldado llorando.

no, tal vez riendo...

y tiene gloria húmeda

quizás muy dentro.

pero él/ella la ama sincer@

hasta plagiarla...

sí, pregunta a l@s poetas

por Granada.

 

 

 

 

 

 

 

andaba todo momento

fatiga..., tenía rota el alma,

y bebí níveos de fuente.

húmed@ noté tal llanto

que al pecho lo prendió

esclavo y luz para siempre.

parda senda nuestro tiempo...

quien por la sed viene

a esta tierra sureña

se satura hasta saciarse.

copla llevo, y no la canto,

fuerte pasión escondida,

ciega amargura con poder.

pregunta a don lamento,

agua fresca consagrado,

si convive flor y muerte.

con el corazón disuelto

siento la mente gitana

decirme que es buena suerte.

las fuentes lloran su santo,

el enigma de Granada,

y el alba estaba presente.

 

 

 

 

 

 

 

nunca digas que Granada

no tiene novi@.

ya goza uno llamad@...,

¡ay!, no sé cómo.

pero esta noche de luna

la escribe en versos,

no le importa si riman

besos, la lleva dentro.

amada digna, despierta

que sufro oscuro frío

y las niñas de los ojos

sueñan sin brillo.

 

 

 

 

 

 

 

qué alegría es la flor

que en Granada ríe.

..., hoy canta del silencio

la luz de los ruiseñores.

¡qué esperanza de..., sí,

Andalucía, ahonda!,

retorna en intelectual

por la verde espera.

son tus ojos dulces,

y guían aptas entrañas.

sí, deja Amada gozar

los placeres de tu alma.

por besanas, las fuentes,

se refrescan lo todo,

que el arado se hunde

tierra al coito profundo

que despierta a campo;

huertas lindando afueras

a jolgorios de pájaros

en las brisas coquetas

de siluetas maestras

de boscajes, malezas

que fecundan los altos

y las bajuras del valle.

desde la sierra nevada

brotan, por pardas venas,

loor los níveos copos.

pregunta y verás,

si Illíberi, es fresca,

sensible de cumbre a mar,

mensajera de galas

en heraldos de espera...

¿qué retoman las gotas,

ver la vega a su esencia,

y a moreras de calma

las higueras lloradas?...

a la luz de otros días,

Garnata, ¿qué destilas,

qué amamantas, que hilas

a cordón de tus aguas

ser la Madre de siempre?...

ya regresan las flores

del jardín que podamos,

son hermosas; hagamos

bien en el sentimiento.

a sigilos, pauta y lluvia,

condensan y derraman

bajo el sol de mañanas

ir caminos del cielo,

pues de azul se proclama

el espejo del agua.

a descanso de cármenes

se despiertan los besos,

y en las calles se vierte

del remanso a lo seco.

se modifica la Amada

toda en lágrimas al eco.

¡oh!, Granada, a granadas,

se enrojecen cercados,

y la Alhambra nos pinta

qué sublime pecado,

que a través de los siglos

enamora a legados

de blancura serrana.

si has llegado a la Puerta,

‘a la Puerta de África,

a la Puerta de Europa’,

de afluencia a tu casa...,

has llegado. has llegado.

si al cariño te avienes,

jamás nunca te marchas.

 

 

 

 

 

 

 

 

te quiero, Granada.

 

 

 

 

 

 

 

réquiem por ‘entre l@s caíd@s’

 

los espejos cruzan espejos,

y el tiempo los enlaza

a destiempos del tiempo,

pues se amasan espejear juntos

hacia un mismo cuerpo.

esta panorámica, a reflejo

sostenido en ambos lados

de la guerra civil española,

se estima, más allá de su período,

y toma qué paralelismo,

en nuestro tiempo,

bajo las democracias

afines a sus miedos.

 

no hay pretensión de despertar

llagas a viejas heridas,

salvo que nos reconozcamos

no alejad@s, y en ambos frentes,

lo inservible que llega a ser

la demostración de ‘concienciación

y obligación’, si no se ampara

el derecho a la libre elección.

bajo las demoras exigidas,

vano hoy se sigue postulando

por lo castigador que se define

a juicio de práctica y a verdugo acto,

con la resistencia activa

y fuerza pasiva que se desestiman

ante la impotencia política que ampara

a mismas consecuencias,

a idénticas injusticias.

 

 

en memoria a l@s que yacen

por defender pensamiento libre

 

cuando el Veleta de nieve llora Granada

en las lomas tristes de mis ojos pardos,

estremecen las fuentes dolor por las almas,

y brotan al silencio blanco cantos amargos.

Mulhacén, te busco sabiendo, y no estás...

tú y yo, solamente somos en nuestros ojos.

 

bajando corren las aguas

“verde que lo anhelan verde”,

cañaveral tan sentido,

lagrimal níveo doliente.

 

gota que cae virulenta

humedeciendo este barro,

federico, alma sedienta,

blanca amapola del campo.

 

sentimiento de guitarra

amedrenta cante jondo y miserere,

el abrazo franco amado

de hondonada; a resina,

 sin rivera para siempre.

 

sin esperanza... ¡qué solo

e invitado con la muerte...,

tránsito a la noche oscura;

grupo que no se defiende!

mientras de pinocha ardilla

llega el olor del tomillo.

 

a razones pertinentes,

¿qué destrenza a nada?...

“aguas de las fuentes

que a sonatas vais

con los que murieron.

a los pies del cerro

vanos se suspiran solos

los que se quedaron.

en la cruz de Viznar

los barrancos secos

se postulan rezos”.

 

ciegos con, a mala suerte,

sientan civiles, atentos,

cordiales, sumisos, sensatos,

que nos sostienen a guardias

bajo los versos, y vienen

a rosario de penitentes.

 

rojo de lomas ocultas helo

(helos que henos, pues somos

mansos) con los que retienen

la misma suerte; se aviene,

y no existe más postura

que vivir la expiración

que se aleja de las bravuras

y arrestos de la pasión.

 

el hondo dolor de presos,

tristeza de fuente en alma

como borracha por vino,

hace vibrar a la calma

que destina, por destinos,

acequia de Aydanamar.

 

ira de la España en guerra,

verdes ¡ay!, qué mala suerte,

al toro jondo en tinieblas

de ignorancia dieron verse.

 

extinguieron luz celeste,

albina, pura hermosura;

malva acebo (karma sincero

de continuo cristal oscuro

que acrisola, pues depura ver el sol

y se sostiene parámetros

variables a las ductilidades

múltiples) de occidente,

clara alba de Andalucía.

 

tierno y limpio vibró propio,

y a impropiedad con sus gentes.

dieron precio meditado,

sombra a Víznar; trasnochados’

por un doquier ocultado

bajo el asocio, “soldados”

dados a los menesteres

que hacen firmes los fracasos,

y no abrigan defenderse,

ni enjuiciarse en lo acusado.

 

el miedo bien hace a fuerte,

el cumplir con los deberes,

hasta ensuciarnos las sienes

de orgullosos, por frustrados

en la dictadura a verse.

 

cara al sol bien que se vio,

y no nos dio otra salida

que silenciarnos la voz

a tiempos y a desmedidas.

 

ya pasó, por menos mal

(escuela que no se cambia

doctrina, y por despertarse,

incluye la que confirma

no repetirse, pues halla

sabia esencia en la presencia,

y da por forma no alcanzar

su defensa, y a mudar

bajo de las apariencias),

aunque nos queda a noción

en las democracias ciegas

que ofrecidas al temor

siguen sentencias pasiegas,

madres que a dolor, dolor;

represión por prevención.

a carencia de enseñanzas

que unifique nuestro amor,

el perdón da las entregas

más amigas; ya que colabora

camarada a los actos aptos,

los que liberan conceptos,

y se dejan a salvación

los diferentes encuentros.

 

Fuente Vaqueros sumido

plora su trino de mirlo, brisa

brizna entre Víznar y Alfacar.

 

trémula noche... nostalgia,

la luna de duelos viste;

desnuda, y sin ampos alas

del que nos pena ojos tristes.

se cierne manto empapado,

roja sangre, olivo nuestro.

heme de pinaza sollozando

la pérdida, el desconsuelo.

 

“verde viento... verdes ramas”

plora el Genil de la vega

y el jilguero de la Alhambra,

Darro entre las higueras,

y “el velero por la mar,

y el caballo en la montaña”

que no quiere trasnochar.

 

libertad, libertad, libertad,

es el cuerpo de los que murieron,

es el pleno de los que se van.

 

suspiros... cenizo calla.

estrellas los ejecutaron....

cumbres altas se lamentan

y los valles desolados.

 

va el hoy con ayer y mañana,

no veo poeta más velado

y a su vez más olvidado.

 

ya se fue, pero nos queda

olor blanco, ampo, verde blanco.

y las fuentes que le dieron

versos que se lleva el agua.

 

baja alondra de la sierra,

nana mueca en monotonía

sueña y pasa, es  la vida,

y se inclina saeta del aire,

nieve que a mi corazón guía

por la Rosa de Granada.

 

los opuestos en su principio

dan el gran centro de Dios.

¿qué es de sí?...

vive el Todo por l@s tod@s

que reposan en sí mism@s

amargo fin.

 

 

 

 

 

 

 

el Dauro se desplaza

al pie de la vela

en altos copos de furia.

sangra de zambra y rema

qué nostalgia en soledad.

suena serena, en calma

la historia guerrera,

el ir paso a paso

de huida sin verse

sublime en la vega

Genil de Granada.

¿qué vienes?...

lo hallas.

¡te temes!, te lavas

lo herido en la senda

suspiros y lágrimas.

pena de alondra triste

penando en la aurora,

y a solo sobre sí mismo.

pardo horizonte espera

ante el ocaso y viste

granadino de siempre;

el vencejo hecho viejo

que ahonda en morir

la nana de las higueras.

en la morenez del alba

en dauro sueña y pasa

la luna, el sol, y el agua.

 

 

 

 

 

 

 

para la moza gitana

penitas de hoguera.

cómo baila la flama

brisas que taconea

del gitano moreno.

nervio que se serena.

y la luna lunera,

a la noche la llena,

a lunares de luz.

 

 

 

 

 

 

 

benignos aires, espiritual columna;

aposento al nómada corazón de estrella.

sensual postigo... soñar reclaman nato

perpetua mole blanca hermoseando la vega.

Albaycín vieja moneda; oro fino,

tratado a perla refinada y añeja.

callejuelas trémulas.

Darro, ¡río loco! sentimiento nevado.

al Genil sumerges sensibilidad melancólica.

Alhambra, doctos palacetes. alma en despedida...

rosa musulmana del andar inmaculado.

Indagar hasta aclarecer esta pena.

exponer este colmado cólico,

látigo relajante de idolatría. masa y fluido.

 

 

 

 

 

 

 

Granada loor, rosa y luz, sol y nieve.

agua... aroma al Sur.

 

 

 

 

 

 

 

esta ganada que envuelve

en aguas el cariño mío,

hace la amistad más fuerte.

estaba de sierra el frío...

¿qué pasa?... la Plaza Nueva,

aires de zambra y de cueva

se vega al verde camino,

vaga esperanza y me ciega

otra ilusión de franqueza.

sabe lo amigo en dolores

‘toda flor silvestre vuela

de alhambra y de alcazaba,

noción de torre que vela

hallar las fuentes del alma’.

¿qué tiene el río?...

¿qué lo tapa?...

curva de ciudad enserena,

vena oculta hasta el Genil,

¡ayayay! penas con penas.

no hay sendas...

¿qué se quema?...

el perfil baja mirarse

de conformismo y nos llena

de otra visión... es Granada;

esta mansa vibración.

no es posible tanto y nada...,

suma en soledad y río,

se precipita de adrede.

premeditadamente agrede

vencerse hacia el mañana

pujando en los resultados,

esta ganada que envuelve

a Granada y sus entornos,

entre amantes y no quiere

perderse a los recuerdos

sumisos de la esperanza

amiga de besos muertos.

novia y novio, no se quieren.

 

 

 

 

 

 

 

de Alhambra deja el surco

el alto sentido de agua.

paso lento a su principio

de encerrona hasta el alba

de calma, y vive, y tanta

sonata para las fuentes

granadas de sede al alma.

de alhambra luna el hueco

triste de las entrañas.

sangra rápida y sin sitio

donde poder dar el alta

a los dolidos olvidos

que se traman arrancarla

suspiros contra suspiros.

de alhambra queda el surco

del sol todas las mañanas.

 

 

 

 

 

 

 

jondo cante de guitarra

temo amplio amanecer

sobre el crepúsculo ocaso

del cenit, sin tu mirarme.

de dolor vive lo amado.

en alhambra de conciencia

otra paciencia se estriba...

nada se crea más dentro.

¡qué payo va el corazón,

qué gitano el sentimiento!

de locos copos el alma

da la pena del consuelo

turbio desde las entrañas.

viejos de sierras se endulzan

dos ríos machos, Granada.

canto en verso de agua,

un darro para los ojos,

alondras de verde alba.

pálido en lunas de cara,

mixto genil, y de riberas

cuentos de guadalquivir.

despunta a sol, es mañana;

creo yo que se bautizan

las fuentes para esperanza.

por si frío en celosía

esperara en tu alcazaba,

me avengo hasta estimarte

amante beso, amada,

y a corazón razonado

en truncamiento a la calma

la despedida delgada;

ojo para los adentros

más adentro, pues no se guarda

a sinrazón del olvido

la confianza y lo perdido.

 

 

 

 

 

 

 

“Solamente Alá Vence”

 

vagar de Abu Alahmar, "el Rojo";

después de conquistar a Granada,

dijo: “Sólo Dios Es Vencedor”,

ya que no hay asaltos

siguientes a Granada...,

es el penúltimo baluarte,

y habiéndose alcanzado,

ya no queda sino la Gloria de Dios.

y convirtiéndose firme,

a lema del escudo nazarí,

y de la fortaleza y los palacios

de la Alhambra. y sus noches y días

reflejan tal acierto.

 

bajo de la luna llena,

y entre los candiles,

y a flama de las hogueras,

fue y es antorcha Roja,

qué Boabdil de la seda.

 

¡ay, laberinto en silencio!

ambición... rivalidad... vergüenza...

no pierde a noción del tiempo

“Sólo Dios Es Vencedor”,

y Granada, a sus momentos,

a esquemas de perdedores.

triunfa la conquista, mas no vence.

lo que luego ganó, así se perdió.

 

 

 

 

 

 

 

"al Qal'at al-hamra"

(Fortaleza Roja)

 

he llegado al sol con nieve blanca,

a la tangible Rosa del Sur.

pasearé en recintos andalusíes,

en rimas de alegría, con orgullo.

 

 

 

 

 

 

 

enamorado

 

blanco pálido, dolido

corazón late a madrugadas.

sólo vive, siente y llora,

estremecerse viento frío.

duerme tristeza,

rosa sin alegría;

baila el horizonte

de mis ojos; campo.

nocturnos de brisas,

yerba en las laderas

de los barrancos,

los ríos del agua

humedecen, hielan.

estrella albina.

pura luz nívea,

¿en qué me ciegas?...

el alba de tu sonrisa

fresca y alborotada,

seduce y desdeña.

desprecio al desaire

golondrina mañanera,

y al ocaso, omegas...

flor y sueño en alas.

Sierra Nevada, amada.

¡oh, amada!

 

 

 

 

 

 

 

azulada primavera de saeta

la fuente sinople de verde rama,

el bosque hilado en ríos de Granada.

¡¡qué guitarra doliente!!

¡¡qué esperanza más ancha!!

esta duda es más roja que la Alhambra

de las tardes sazonadas.

¡oye, agua, no me escuches,

que detengo la salida y la calma!

 

 

 

 

 

 

 

lluvia de otoño

 

violeta ojerosa; sonrisa apagada;

adelfa grana; tristeza moribunda;

..., la tarde.

suspiro temeroso; viento nocturno;

grito miedoso; queja temblando labios;

..., tinieblas.

ala gris, fugitiva; opaca apariencia;

lujuriosa escarlata; crepúsculo nivel;

..., incendio.

taciturno enlutado; sombra; silencio;

nívea mariposa sola, aire y desnuda;

..., floresta.

agito locura, olor frágil y verdeoro;

húmeda melancolía. nostalgia invade.

..., Granada.

 

 

 

 

 

 

 

cuando duerma, se despierta en alba.

en toro rojo de alhambra y zambra,

se topa en la fuente visión de alcazaba.

en el momento que la tierra sangra,

se pernocta la luz y el cielo a calma.

 

 

 

 

 

 

 

por la sierra nevada

los tres cantando

en los bancales verdes,

y sudan los huevos rotos

de los pichones de marzo.

en las noches serranas

el frío es dueño

de los tres olvidados.

sol de veranos,

por la nevada sierra

son tres soñando,

a equinoccio encontrados.

acabamiento se tejen

de nidos viejos

de amantes, miedo con miedo,

que los tres van huidos

faltos de ruido.

por la sierra albina

los tres pudieron

de serranos, a serranía,

seguir los causes

que van llorando

de qué serrana

de hijos muertos.

 

 

 

 

 

 

 

¡ay! mariposa celeste

que vuelas incierta

y rozas mi intimidad secreta

del atardecer en Granada.

sublimada pozos de estrella,

voleas campos al seco

de luna que se serena

a oblicua noche cierta.

¡ay! mariposa muerta.

 

 

 

 

 

 

 

por la Sierra Nevada

anda mi novia

cantando penas,

llorando gloria.

 

 

la mirada que se cierne

a la sierra, blanco Veleta,

a la inspiración sondea,

y alto Mulhacén se siente.

¿qué baja por las vertientes

de la sensación aunada,

ríos de la vida a muerte?...

fuentes, oro de Granada.

 

 

¿qué llorona...,

que a fuentes por Granada,

sostiene el agua,

y bien brota encantada?...

qué embrujo casto y urgente;

se hace de amante el alba

en la alta sierra afincada.

 

 

 

 

 

 

 

allá en las entradas de Granada,

el alma se me duele de recuerdos...

aquellas noches moras de la Alhambra.

 

la sierra albina, blanca del Veleta

y Mulhacén del ojo prolongado,

está, quién sabe, hoy, tomando el beso;

el cristo pegaso de pecado y de perdón.

 

la historia no perdona los instantes...

y una vez ya idos, no importan.

 

¡qué Boabdil dolor enamorado

deambula cada tarde brisa fresca.

trasnocha cuán vestido de lunares

al cielo de su Alá, Dios! por cierto,

los ríos de la Amada, seda siempre,

perdieron los morales e higueras.

 

allá los ejidos, hij@s de Granada,

pasan sembrando un día regresar...

y yo no sé que hacer en estos casos,

pues tengo fatigada la alegría,

y me hallo más lejano que soñar...

 

 

 

 

 

 

 

la colina es verde mayo

en flor de Alhambra.

duerme el trino satinado.

rojo corazón el paso

transparencia.

canto en agua...

la puesta, se derrama

en niveles con la tarde

roca de noches.

llorada busca

al que se halla vacío

de la pena,

ser amante.

tiempo que se da dolido

más granate,

envejecido.

 

 

 

 

 

 

 

en invierno, el olor de Granada, es agua.

Alhambra de postal de otoños siempre

el ojo del bosque pincel de amarillos.

trinos; frío de suspiros aguados, cantata

del dauro de emociones, balcón de mi alma.

mira densado de torreones, rojo pálido

al lienzo de la sierra agreste y nevada.

blanca flora permanente que sin rimas rima

suerte frontal al Sacromonte, y a elvira,

bien la esconde del sinfín de aciertos...,

y no la Elvira de amores, a mis partidas.

 

 

 

 

 

 

 

en albos a sol sosiegan

nevadas cúspides blancas.

Sierra Nevada se vierte

copos de níveos estanques

cubriendo verdes laderas,

ampo, fuente, luz de Alhambra.

 

 

 

 

 

 

 

nostalgia perderte.

 

rosa en septiembre. triunfa en Granada alegría y llanto.

¡ay!, mi Alhambra. nieve a lo sabio, luz que desparrama.

sólo Tú, la rosa, pureza para el alma.

vi la noche presa decirse liberada

—pronto se envejece, retorno al polvo; nada.

rosa en septiembre... octubre aún venera.

noviembre, las nostalgias.

diciembre, ¡oh, Amada!

 

 

 

 

 

 

 

la Sierra Nevada

niebla húmeda,

torres de la Alhambra,

luna de leyendas,

agua sol de fuentes.

pasa por Granada

el invierno nieve,

eje de esperanza,

por los ríos fiebre

fría y destrenzada

a voz de la muerte;

filos de añoranzas

de Sierra Nevada

hasta protegerse.

 

 

 

 

 

 

 

canto penoso

 

la tienda sarracena

fue puesta al descubierto

en horas de sol y luna.

la matanza dio cubierta;

la alcazaba de estandarte,

y la Alhambra, para ninguna

fuente descubierta.

al llegar la noche siempre

bajo el dominio del Dauro

se oye por los bajines

el lloro que va bajando

de la sierra del invierno.

en Sierra de la Alfaguara

entre blancura de sueños,

Fuente Grande se descalza

rojos suspiros... y cabalga

no sé qué razón a infierno,

el Beiro, a sin palabras,

a sin goteos de versos.

el Genil se tiene alcoba,

coito con Dauro y con Beiro,

y de experiencia desborda

tiro al Guadalquivir.

 

 

 

 

 

 

 

por el Puerto de la Mora

vuelvo a Granada.

adonde espera, que desvivo,

secreto la he besado.

verdes destilan los ojos

las viejas esperanzas,

el largo sol untado,

la sensible, a otro valor,

mensaje de las razas.

no huyo de lo etéreo

destilado, lo que sangra

sin querer y sublima,

y no nos ata suspirad@s.

el agua divide la nostalgia

por los pechos de la mora;

la alegría con mi alma.

 

 

 

 

 

 

 

el Genil no ve la Alhambra,

pasa de patito feo.

de tristeza quieta el alba

hace el cisne prisionero.

el Genil que dio a Granada

dio verdes campiñas, y helo...

ahora sueña que es la nada

su remar, pues yace muerto.

el Genil que se ha olvidado

tuvo cabidas de sierra.

polvo seco duerme el campo,

y las vegas tienen fin

 del río en los pantanos.

el Genil que vio las moras,

era romance de besos...

el que se divisa y llora,

tanta sombra al carmesí.

el genil que se me antoja

lleva goteos de seda;

pencas, morales e higueras

de qué jardín al mar,

la mar que a cantar quisiera.

 

 

 

 

 

 

 

Granada, cuánta belleza encierras.

bien entiendo que l@s andalusíes,

te hayan amado tanto,

te quieran como te quieren,

pues en mí, has hondado

hasta cruzarme las ansias

de qué sublime desgarro,

que a reflexión sostengo

tan implícito milagro,

y a defender no se puede,

pues no hay rivalidad en tu agrado.

ha sido de inmenso placer

pasar horas de mi juventud,

y a esporádicos encuentros,

que a través de los años cobijamos,

ver la madurez contenida de acabar

tantos lapsos de silencio.

 

 

 

 

 

 

 

la noche al alba

busca silenciar.

alto fruto, amar conlleva,

el gozo de perdonar.

no hables corazón

que no te quiera,

estimar no da castigo

y no amar, es dura pena.

por tu coto mío,

neblinosa —ay—,

si conocieras mi vida

seco cardo en blanca rosa,

alegría y suspirar.

hace tiempo, alma,

bella agonía,

comprendí misterio grande,

que al quererte, me quería.

Granada tiene campos

de moruna agua,

seda verde, azul y nieve,

su embrujo, y me dilata.

a tus ojos verde, verde,

miro sin pestañear,

faz hermosa andalucina,

néctar albo, salerosa,

cumbre alta y baja mar.

anhelo tu libre brisa,

el cariño que no tengo,

y me lo quieres negar.

 

 

 

 

 

 

 

granadino nevado

 

¿qué fija el alma estancada

consumiendo sus adentros,

en esta calma que se va

como flores marchitando?...

lloran los ojos quebrados

de la Andalucía nevada.

el Mulhacén llega al campo,

y el veleta mueve vientos

que susurran los barrancos,

a espiga innata; Granada.

húmedos gimen los árboles,

la ausencia de primaveras

a tierras que se fundaron.

se cierne floreando el cielo

los blancos copos, la nieve,

las paredes son la tierra

que está cubierta de redes.

Sierra Nevada en los ojos,

hace qué carmín de lágrimas,

y el corazón de lo verde.

 

 

 

 

 

 

 

nostalgia sobre Illíberi

suspira para el olvido,

alba del sentir divino,

rosa ampo y fría malva.

Garnata, hondo universo.

Boabdil sublime seda

va en eco, y fijo albino

de sierra, y entre olivos

a sol de aceite, aceituno,

lagrimal de rima mora.

Sierra Nevada y Elvira,

alondras de sima a cima.

Granada, húmeda alma...

tanta demanda herida.

pura agua del sumido mimo.

¿vivir humano cuál,

romano, árabe, o el que mana?...

los copos van cristalinos.

rota flor, triste cantora...

con verde paz que ausenta

destilas la nívea hazaña,

pistilos de nueva aurora.

fortuna, el ocio santo baña

el olor de amada blanca.

sigue la fuente helada

fresco amor de alta montaña.

 

 

 

 

 

 

 

Amada Luz

 

pensamientos nublan...

visión mengua, ¡se achica!

soy humilde estrella opaca,

estrujada alma.

¡cómo olvidar la Alhambra,

la Sierra Nevada,

a Granada!

lloro querer profundo,

me fundo en lágrimas,

sentimiento negro,

falto, sin aliciente.

dejarte, ¡ay!, es muerte.

compañera permanente,

quiero vivir en tu entorno,

descansar los huesos

en aroma granadino.

¡cómo estar sin verte

noche a noche, cada día!

no podré mirar los astros

sabiendo, sintiendo

que divisan a la Amada.

cada paso en Ti, para Ti

fui sol fulgurante.

moriré habitando

en esta cruda niebla.

las cuencas palidecen...

ya sólo caen dolores.

se me disecan las venas

y el corazón no late...

 

 

 

 

 

 

 

Granada, nivel cuan rosa...

sinople ambiente,

bella toda, y sin reparo, beso de boca.

a beber de fuentes,

nobleza digna y perpetua...;

seda y alhelí.

 

 

 

 

 

 

 

sopla el viento

que tiembla la nieve.

poetas se trochan

por los finos suspiros,

con alma a la piedra

que palpita a la vida

de imágenes enconadas.

dan versos apurados;

la conciencia de los jardines

al goteo de agua.

 

 

 

 

 

 

 

la paloma del palomar

se tiene mensajes por llegar.

 

 

 

 

 

 

 

Santuarios al Colto del templo.

Sólo Dios Es Vencedor.

 

 

 

 

 

 

 

id@s nos quedo de Granada.

qué estático silencio, sin olvido

de poetas y filósof@s romántic@s.

¿qué quiero?... no te busques.

y no vuelvas herid@ de partidas,

las llegadas sublimes y serenas

de el/la andante más solitari@.

quedémonos en la paulatina marcha,

la que toca el despego unificado

de horas soñadas en amantes

a fieles y lágrimas, y las fuentes

del sosiego huyen las miradas

del recuerdo versos de agua

a perfiles más amargos.

 

 

 

 

 

 

 

vilo de amor expresaba

de tiempo, ojo de frente;

otra Granada en la mente,

sol y sombra, paz de toro.

 

 

 

 

 

 

 

alta espumela de cumbre

hela que llora en mis almas.

en los ojos de martirio

buenamente se destroza

de ilusión soñar la fuente,

penumbra que baila loca.

Elvira, volcó la rueda...

la rueda quedó en Granada.

 

 

 

 

 

 

 

Genil canta por serranía

fiel sentimiento que ahonda

en un pueblo amante

de la tierra donde él pasa.

mi amada lavó los ojos

relumbrantes, son de estrella,

y al alba dejó destellos

de la eterna primavera.

ampos tiende al silencio

manto húmedo de lágrimas...

ojos de Graná nostálgica,

serenas brisas de riveras

a cunas del Guadalquivir;

llevando los sentimientos

de la historia que se olvida,

y la otra que ahora empieza.

suspiras, penas suspiras,

a níveos de alpina sierra.

en vega verde nos bañas,

chamariz de azul reclamo

que trinas, trinas, trinas,

trinas y nunca te calmas.

espíritu fresco y celeste

el Genil que se deja el eco,

sonora el sol del mañana.

palabras, es la esperanza

que versa llena. Granada.

 

 

 

 

 

 

 

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