Santuarios al Culto del Templo

Hechos del Pan Sagrado

 a l@s amig@s de la Teosofía,

y de l@s /monjes/as /sin /rostro y /sin /rastro.

 

 

 

Me desaciertas ante Ti, transeúnte

de los tratamientos en proezas tolerables.

 

 

Apetezco que accedas a la Obra:

Pie Desnudo al Nombre

Interrogancias de Compensaciones

(Cantos de Testamento Irremisible

—Imperdonables Odas de Seducción—)

parte del TODISMO

 

 

 

 

00026

487 - 513

Análisis del Último Vivir

bajo el Samsara Pensamiento

 

 

487

 

Yace del Descanso de la Huella

un ciempiés anarquista,

ya que almacenaba dibujarse

(ante tal Desnudo Acto)

el sentido de la Sonrisa.

 

A pasos del suelo pedregoso,

qué estampa marca ser huella

de un zigzagueo a Inmortal.

Pie del Camino, Dejado,

Pisa mellas por Llegarse

al Secreto Enamorado.

 

 

488

 

El agobio que se densa

de tumultos retenidos,

hace esquema que revienta.

El agobio tiene esencia

de razones defendidas.

Hecha rabia la conciencia,

el agobio siempre avisa

que la calma pide puerta,

y los vientos son la fuerza.

El agobio sólo importa

si pretendes anularlo...,

se vence al soportarlo.

El agobio maldecido,

¿qué se deja?..., la experiencia...;

¿de qué sirve?... no lo pillo...,

sólo hallo qué vergüenza.

El agobio lo han formado

un sinfín de sutilezas.

 

 

489

 

En el agobio, los ojos

no tienen más por mirar

que su abandono.

Agobio que puede darse,

¿qué busca?..., dejarlo todo

vacío, sin expresarse.

Agobio que se requiere

para el perdón, sutilezas,

no es agobio, es dolor

de haber perdido la meta

que engaña de corazón.

 

 

490

 

¡Que la astucia se engaña!

Piensa: es de ‘amor’ su idea,

y que por ‘amor’ se adueña

más razón para su causa.

Que la astucia se engaña

de los esquemas primero...,

luego, si no se ampara

de la franca sinceridad,

lejos de todo reparo,

es astucia nada más.

Que la astucia sólo sirve

para romper las barreras

de la astucia y sus confines.

Que las cosas poseídas

no nos dan razón más fuerte

que la astucia dolorida.

Que la astucia no es más

que la huella del miedo

de la rodada de andar.

Cuanto más poseo, noto

que más astucia se deriva.

Por la astucia la entrega

al abandono de todo.

 

 

491

 

Pendiente estoy de tu astucia

y consigue engañarme...,

y lo que más triste enfada

es cuando logra picarte

desde el esquema que amañas.

No razones nunca antes

de escuchar la otra razón;

la mente siempre da avisos

a la astucia del corazón

(la pasión del sacrificio

que inmola desde su don,

alejando el beneficio)

que a pálpitos paraliza.

Por razón nunca te hinches

de orgullo o vanidades.

Recuerda: la razón es razón

(análisis que solidifican

siempre al mito de la brisa

bajo el cristal soleado

de la sombra o lo asombrado),

y es la más dócil verdad

hacia las impropiedades,

los destinos por hallarse

al margen de los caminos

que deducen lo que Cabe

y reducen las licencias.

¿Pendiente estás de la argucia?...

Recuerda: ‘todo es engaño’.

 

 

492

 

El interior, la expansión

que patrañas (fábula

o invención) conlleva,

y no hay explicación

sin las falacias escuelas.

 

Por más que teja la araña

cruzar la luz, hela ciega

al tacto que Dios la crea,

de ovillos para la fe

del enredo que la lleva.

Tejiendo y cuidando está

el sentido de la treta.

Viene una mosca volando

solturas de ser pequeña

e inquieta de lo amarrado

al esquema que la rola

rol que la está apurando.

¡Cuánto volará en lo sonso

que la entrega araña,

seda del tapiz que apresa!

Corrige sobre el destino

—en el “azar” de presencias—

la cualidad del esmero

más que la pronta al arrimo.

 

Que se daña la emoción,

y se ensaña con la pena.

Análoga, parecida e ilusoria,

la rosa del corazón,

ante el hilo que enamora

toda la complicación.

 

 

493

 

Buen@ soy, porque soy buen@

—por las buenas voluntades

mans@ que pierdo lo bueno—.

Afable de lo bueno, tiern@

hacia las piadosas caridades.

 

¿Qué sabe la distancia

que ha de medir la arrogancia

que cada un@ tenemos?...

Se duele en las palabras;

se activa en los silencios.

 

 

494

 

El alma humana

se engaña de lo bueno,

sólo por el valor que deja

el no control de tal acto.

 

 

495

 

Buen@ voy, y falta el pan...

¿Qué nos hace susurrantes,

conformistas, y a destino

de la ida más valiente

de la astucia, y lo sencillo

que se tiene que vencerse?...

Buen@ voy, y tod@ a pan...

¿Qué será la diferencia

de la inversa percepción?...

Sigue la vida...; adelante,

y suaviza la impresencia

dentro de las exactitudes.

Buen@ voy, y heme pan...

Del Camino ando siempre...,

y no encuentro más arrimo,

pues la suerte que se vierte

lejos de lo repetido

tiene de canal las muertes.

 

 

496

 

Si piensas que me quería

del vivir de enamorad@s...,

descubres todo... es mentira.

Hace el olvido el hallazgo

del ‘amor’ que se propina

de mala expresión (¡carajo!),

mal habla que se decora

los tiempos más amargados.

Si notas que no me alejas

(acercamientos y teatro,

representas los papeles

de rot@ al simulacro),

tal vez te sigues buscando

aliviar en mí —tus penas—,

tu pesar que vas cantando

entre arrimos allegados

para el despojo versado

y que sustenta de amarros

a la soltura en que estamos.

 

 

497

 

Si te haces el/la tont@,

haz que se lo crean;

l@s harás partícipes,

y habrás obtenido tu victoria...

Pero recuerda:

no hagas las cosas

por simple capricho,

pues todas estas cosas

te dejan más vací@.

 

 

498

 

El/la que ha vivido su ‘verdad’

jamás podrá ser feliz

habitando otras mentiras;

por eso, estas luchas afincadas

se sazonan desembarazadas,

abiertas a las amalgamas

(fusiones, mezclas esenciales

y existenciales de diversas

genéticas conceptuales).

En la mentira, si no hay

la razón que la anima,

no tiene ciencias de estar.

Que toda verdad conlleva

la versión que estima

el sufrimiento.

Todo fingimiento guarda

el valor que se aprecia

la verdad camuflada.

El/la que ensueña, su mentira

hace aproximos sentidos,

lemas para caducar

las tendencias hacia el sitio

que carece del Lugar.

 

 

499

 

El querer que se desvive

más allá de lo normal,

se activa de ansiedad.

Por normal entendamos

lo que en sí y circunstancia

tienen los mismos haberes,

aunque no los menesteres.

Definamos la ansiedad:

‘añoranzas consentidas,

los posibles imposibles

que nos callan dolientes

del cariño que fingimos

para asociarnos posibles

más allá de ser y Estar’.

La ansiedad concentrada

nos rodea, nos limita

conciencia de franqueza.

No hay cuestión que la venza

salvo las sinceridades.

La ansiedad es vencida

si gustamos los anhelos

de no importan; tampoco

concierne el debe ser,

ni aquello que queramos,

ni el consumado parecer

que pertenece a sí mismo

entre relojes abstractos.

La ansiedad es el sentir

obtenido del derecho justo

al hallarse coaccionado.

Aparentes son sus síntomas,

de paralelismo al miedo,

pero no se pueden unificar

tales abismos, ya que

solamente en la impotencia

se halla el único encuentro

entre ambos valores.

 

 

500

 

¿Dónde Está Dios,

si Va Ido Adonde Consigo

—no contigo o conmigo—, y no Muere?...

Andemos ahora, que es Presente.

 

 

501

 

Te digo: aunque hay

mentira pasajera,

eres la primera

y última esperanza,

la huella que rompe el Sitio

sin cesar al Mañana.

 

 

502

 

El Sinpecado nos Mira

a la Diestra del Lindero.

El Sincastigo, al pasar, pasa vallado.

¿Por qué se va?...

¡Qué mentira de luces

llorando sueños!

 

 

503

 

La ignorancia se complica...

Sencilla la Sabiduría.

El dolor es ignorancia

que anda de inteligencia

(alcances que en patrocinio

dan abandono, su esencia).

Ir a favor del dolor

es vencer el potencial

de la lucha cotidiana.

 

 

504

 

¿Qué se ignora el hallazgo?...

No más que seguir andando

a olvidos, pero progresos

de borrados y desencantos.

Las veredas del Camino

huellan no dejar abiertas

las opciones del Destino.

Para la incógnita, el Beso

gusta del ir jaque mate

(sin versión que vencerse)

a jaque mate de encuentros.

En tal juego se ajedreza

las razones o los peros,

puertas de las sensaciones

del apego. Sin más apegos,

henos a cuestión abiert@s,

que la incógnita nos va

de acorralo e impaciencia

del paciente despertar

de los límites que engendran

ver del muro, donde están.

Y por destinos entendamos,

caminos de caminante

del tabú del Misterio.

¿Qué se ignora el hallazgo?...

De tal presente se vive,

y a tal vertiente, no estamos.

Corazón llora por dios,

dios de Sosiego enamorado.

 

 

505

 

La arrogancia, la huella

que no resguarda defenderse.

En tiempo de los besos

va la paz o la guerra

de adulación o menosprecio,

y la intención se borra

a imagen detener el Sentido,

y sin sentidos perceptibles,

los enterismos sobran.

 

 

506

 

Calla el neblinoso pensamiento

a cada rabia traicionado,

tiembla en lo mirado, cara a cara.

Es de tiempos lo asustado

que divaga entre los ecos.

Bien sé que del Amor

es deshonesto

aplicarse de palabras;

lo hermoso, es verso a verso.

 

 

507

 

De todo lo que queremos,

lo que hemos conseguido,

tenemos que desprenderlo.

Aquello que no nos toca

hasta el nivel de los ojos,

sostenemos despreciarlo.

¡Qué poco valorizamos

el Amor que se Mantiene

premios para demostrarlo!

 

 

508

 

La llama que se prendió

del fuego de un impulso,

de besos estremeció...,

y no detuvo del Susto

auxilios que la Cubrió;

sí, la tuvimos presente

bajo el repudio sereno.

Ahora que no la hallo,

sólo queda el recuerdo,

el ascua oscura de fallo

de todo lo que no puedo

para olvidarla de mí.

Fiebre que se encendió,

no importa que fuerza era

(lo que duele), pues llenó

rojo de penar las bocas,

tristezas de corazones

que malogran las anuencias,

aquiescencias, complacencias,

y Hallarse para el Bastión,

Refugio, Fortín, Baluarte

de la Macro Penitencia.

La llama, ¿por qué se fue?...

No le preguntes, que puede

de pronto dejar de ser

brasa de tus pensamientos

que no quieren envejecer.

La Llama, ¿qué se Otorgó?...

Llama que no acaba el Irse

—ya que Nunca se Donó—

hacia el Espejo en las brazas,

Puede notarme y afligirse.

 

 

509

 

Y de cerebro, entiendo

la casa o la estructura

que alberga la resonancia

con todo lo que la aviene.

Y de mente, comprendo

no la cabida o lugar

que activa el pensamiento,

sino la forma lineal

que da suma cuando resta

y multiplica dejar

los dividendos acordes,

y si se busca, no está.

Bajo el discernimiento,

a la Sanidad del Deseo,

las cualidades que aúna

versado entendimiento.

Conocer que se viene no es.

Salvadas las palabras,

¿qué puede ver la mente?...,

un Todo que la ata

a su todo nuevamente.

Y de inteligencia siento

la acción de contra acto

(por sapiencia o recuerdo

consciente), la meditación

inconsciente de consciencia.

[...], y del Tururú para ti,

no lo pidas..., que sostengo

de sabi@ cabe resumir

a sensaciones el encuentro,

silencios contra silencio

hacia puertas, más de dentro.

 

 

510

 

¿Para qué vale, dime,

acumular sin pereza

tanto ‘amor’ exterior

sangrante como la pena?...

Basta con sólo topar

el peso que al retener

alma grande de ojo

se brota del interior

más todo y no se llena.

 

 

511

 

Se es grande, no por ser pequeñ@,

sino por ser desde lo grande

la grandiosidad de lo pequeño.

 

 

512

 

Pensamos que la Vida

nos permite ser vidas

caprichosas de la fragancia

que lo estropea todo.

Sí, todo es mío..., y tuyo..., y Suyo

(de la Vida que nos Utiliza

para Dejarnos del Cielo),

Razón que se Presume Ser dios

de la Meta Inalcanzable.

 

 

513

 

‘amor’ de tierra en la rosa...;

en olor el viento lo recoge y barre.

 

Conocerme fuera,

olvidar mi dentro;

a exención de intimismos

desafían adentros.

Por dentro brota

lo de fuera dentro.

Sombra perdida,

muerte, te amparas.

¿Y la vida?...

sombra si sigue

ocultando otras sombras.

¿Y lo neutral?...

sombra sin sombra,

de sombra todo.

¿Y la sombra?...

falta de Luz,

que sin luz anula.

 

tiempo el ‘amor’ sueña

desnudar del viento.

 

 

 

 

 

 

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