Santuarios al Culto del Templo

Hechos del Pan Sagrado

 a l@s amig@s de la Teosofía,

y de l@s /monjes/as /sin /rostro y /sin /rastro.

 

 

 

Matan las penalidades siempre…

a Ti, de maneras reflexivas, expongo

las puniciones arenosas más acusables.

 

 

Muge lo correctivo merecer la Obra:

Sadomasoquismo del Ser.

Monólogos en Toro.

Oda Directa a Evocación que Acecha.

parte del TODISMO

 

 

 

00005

 

 

 

torillo noble casta

a perfíl asentado

 

030 - 047

 

 

030

 

[...], tiempo de las rocas

el ciempiés descansa

pasos de las cosas

que llevan engaños.

 

Florecidos los olivos,

y el desgaste que enriquece

el aire en las piedras

adonde pesuña el eco

a rebufes ajenados.

 

El ciempiés despierta.

Es la madrugada

de la ciencia abierta

por la luz del Sur.

 

 

031

 

En el pico del sueño

desgastaba la oruga

el ansia del pájaro.

 

Pasaba un eco de niebla

delante de un toro manso.

¡Cuánta belleza llenaba

a humedad del campo!

 

Dejaba sentido al sueño,

ya que posaba

en cualquier parte.

 

 

032

 

Cuando el campo es lluvia,

el huella ahonda... y la espera suena.

 

Cantos de distancia

baraja el fado.

¡Qué desesperanza

el arrullo de agua

en la garganta!

 

 

033

 

Cerca de los almendros

a nieblas de la cumbre,

el torillo negro, en los pastizales,

es el dueño.

 

Sacra senda la niebla

que espesa al Mundo.

 

 

034

 

Pasa plácida y larga

a su ojo lejano,

la llovizna en las zarzas.

 

Paso húmedo el aire.

¿Qué presiente el toro,

ya que está sentido

y no tienta a nadie?...

 

 

035

 

Después de la tormenta

el buey trabaja,

y el toro herbaja los modos.

 

Llega a la charca

sueño de peces,

la onda que rompe

todo a reveses.

 

 

036

 

Ir arando, arando...,

que los campos del sol

al alba son blandos.

 

Cuando el eco se enalma

del árbol, va seco.

 

Onda profunda

da el Mundo a nuevo.

 

Balar de oveja

abriga el llanto,

lanar la queja.

 

Onda versada

descansa el cielo,

agotamiento.

 

 

037

 

Pasa no lejana a la lumbre,

sobre el riachuelo en los tajos,

la costumbre del grito

que sucumbe a noche.

 

Que va amaneciendo más nido...

¡¡tira, tira...!!, que se abana el novio

hasta el mediodía.

 

Golpea el aire abrir

un remanso de espejismo

a la sensación oscura.

 

El monte enyunta

de un abrazo irse.

¡Cuánto grito desnuda

el descanso del grito!

 

Paso en la loma

la cima se desnuda

a sima profunda.

 

 

038

 

Se hila la araña,

a elástico tapiz de seda,

casa y despensa.

 

Paros, los que disimulan

la mula y el buey marcados

de anillo hondo, arado,

que el yugo denso del vientre

viene rancio en lo sudado.

 

A picadura de araña

se construye el telar

de las entrañas.

 

Ya es parte el ocaso

del nido nocturno

que conduce el alba

del despertar al cielo.

 

 

039

 

Carromato de dos ruedas,

rumbo vas quién sabe adónde...,

viajando por los senderos

de los valles y los montes.

Allá, en la gran llanura,

planicie de la meseta

donde el sol bien castiga

y exprime a las seseras,

el eco se tiene escándalos,

va tirado por dos bueyes

castrados, y en libre campo;

seguido es por las aves

que del cielo van bajando

al peregrinar del Cielo

que en el carro da copleado:

cantos: romances alegres:

malagueñas: fandanguillos:

tangos: trilleras: bulerías:

cante jondo: cualquier canto.

Un@s dicen que son pay@s,

otr@s que gitan@s, l@s del carro.

¡Qué importa quiénes son ell@s!,

lo que importa —que cantando—

al mundo van alegrando.

Carromato de ultimidades,

giro das... ¡quién duda el dónde!,

no obstante, adonde llegas,

son cantos lo que se oye...,

penas que se van sin nombres,

pobres, y sin embargo ricas,

desmesuradas y castañuelas.

Armadijo entre dos ruedas,

ruedas lunado de España,

vencer folklore a las penas,

penas a ensoñadas penas.

 

 

040

 

En un charquito en alma

abreva un toro

rompiendo el agua.

 

Hace encuentro la luna del agua.

 

Se apezuña el charcal...

ya se mueven espejos

ante el toro —al pasar—,

dando imagen a rotos.

 

Hace encuentro la luna del agua.

 

Tropieza...

Ve los espejos

alejados del hecho.

 

 

041

 

Amapolas, el sol se enamora

a bramido sin llanto.

 

¿Qué gorjea el río,

que espumela el frío

gotas de gorrión?...

Siempre es húmeda

la sed, pues inclina

beber la pasión.

 

 

042

 

Penetro afincarte en tauro,

y salgo salvad@, y no dentro.

¿Qué nos tiene de abiert@s,

caduc@s a nuestro tiempo

y persiguiendo persistencias

que huyen de ser encuentro?...

Profundizo ante las rumias

los más engordes secretos.

 

 

043

 

Objetiva vigilia

de luna al toro

en la fría colina.

 

Desde tiempo irrazonable

siempre da en orden los caos

—embrollos que deshacen todo—.

¡Cuánta vaguada da el campo,

ya que antes lo veía

y ahora se borra canto

del límite que nos sostiene

al eco más alargado!

 

 

044

 

Malagana la ausencia

que osa profana

tensar la audacia.

 

Más allá de l@s ric@s,

son l@s pobres del engaño.

Horizonta en la llanura

quemazón y sutilezas.

El ocaso es perpetuo

al descanso del ojo.

 

Donde había el charco,

los incestos se arreglan

beber del barro.

 

 

045

 

¿Qué suple o suplanta extrañarlo,

dejado cuán destino que destina?...

 

Desde las encinas

el Cielo despunta;

el toro coordina

lo estival que lo arrima.

Ya nada a esa esquina

—ver de aturdimiento

en la causa estigma—.

Oculta la estima

de impulsos sonoros.

 

 

046

 

Excesiva doblez...

obras al miedo.

 

En el árido infinito

pasó flor de primaveras

y pasto de veranos.

 

Pesa sombra de árbol

en la seca espiga.

 

 

047

 

Del abrevadero antiguo

ha de aguar —el rumiante—

rizos de luna y copos de estrella.

En la luna descalza

ese olvido, mañana.

En los tilos de sombras

se oyen gorjeos, y giran

incumpliendo las calmas,

a sondeos insufribles,

el bovino y mi alma.

Besos de estrella,

van las alas del pájaro

y el agua del ojo.