Santuarios al Culto del Templo
Hechos del Pan Sagrado
a l@s amig@s de la Teosofía,
y de l@s /monjes/as /sin /rostro y /sin /rastro.
Matan las penalidades siempre…
a Ti, de maneras reflexivas, expongo
las puniciones arenosas más acusables.
Muge lo correctivo merecer la Obra:
Sadomasoquismo del Ser.
Monólogos en Toro.
Oda Directa a Evocación que Acecha.
parte del TODISMO
00010
arenas del sacrificio
— 108 - 131 —
108
Sobre caballo y vendid@
va el/la picador/a...;
se enloma brotar
deslomada la sangre.
El bravo ya no es tan bravo...
Tengo este gozo abierto
de “toro” cornear con dios.
109
El morlaco reposa
gesto hecho a sus almas...
y descansa borroso
a la intacta cautela
que lo ablanda.
A mitad del recorrido,
de menos a más, esconde,
el/la espada, apetecible,
cortejar la embestida
que humilla someter
fuerza de los nombres.
El engaño de el/la diestr@
empuja en las varas,
piensa remontar la tarde
reto de peto y de ánimas.
El llameante reposa
gestionar las demandas,
y lo agota en suspiros
la bestia que astuta
vilmente lo reclama.
110
Caballo que sangra del dormirse
vencido a españoladas de olés,
activo y negrura, corneada sagrada,
no posee causalidad al porqué.
111
La pica quebranta
la pujanza de toro,
las sienes bloqueadas...;
el sentido y el alma
disminuyen mugido
más etéreo, y ablandan
en el aire de sangres
por la sangre en el aire.
En la pica se mide
el/la torer@ que aguarda
matador/a en la ‘suertes’.
La pica despezuña
qué gran vigor de toro.
¡Ya está manso bufido...
y lo óbito lo aguarda
del perenne sentido!
112
En el rejoneo,
el caballo posa
entre astucia y fuego.
113
Ulula la efluxión coagularse
de congojas roncas y unánimes,
trágica voz vibrante y sudorosa.
Marcando peso mustio, enloma
banderillas, el toro negro, y un@
de las igualdades serenas.
114
El capote en las manos...
Libre coraje y encina,
paró tan dentro.
Nadie ha de sufrir otro celo
que temple piedra y tomillo,
pobre ir de olivo seco
en las lomas del poniente.
115
¡Quiera el morlaco
—“alma de gran tamaño,
peso firme y patacón”—
encontrar libre la ley
que lo amamanta
cantón de arrinconado,
arisquear sabuloso
a razón de sus pecados!
116
En la quietud se duerme
rojo toro y celeste ensueño.
[...], maestr@, serás un nombre...
Templa en traje llamativo
luces de oro, de plata, perfil
de bronce, de hierro, penas,
Pena en esta arena, sol del alma...
en campos celestes, azulados
del Cielo, azur que baña
rojo de toro a plenitud del duelo.
En la quietud se duerme
siniestr@ de rojotoro y astral,
infierno enamorad@.
117
Torer@ te luces de olés...
y el ruedo, ansias por crimen.
Este todo quien camina
conmigo, solo y errante,
le pregunto: ¿por qué va
desnudo en gritos cansarse?...
Llen@ voy, vacío por tal...
Quiebra fe tantas locuras...
[...], el ego por su sed mata,
y ello, tardo en sí, vive
astado, opaco en arena...
y en la capa, dócil y fiebre
de l@s que gustan condena.
118
Todo latido que emana
en corazón —toro vítreo—
va sentido de esperanzas.
Mugido azul y venoso,
antes de dar la sentencia.
¡¡¡Ay, rojo fuego en el aire!!!
¡Ayayayay
(ecos de las simpatías),
cómo sangra en el camino,
en la arena de la lidia,
negro duelo de suspiros!
119
En río tinto, ¡qué opaco!,
casi sin base... pero niebla
de toro manso.
Dehesa gris y mustia, suspirante,
se muge campos de sangre.
Ensombrece a la loma
los suspiros cortantes;
miedos que asolan.
120
Rabo de toro...
coleta en la mosca,
espanto de celos,
el/la que busca alegría,
el fatídico duelo
sudante de círculo...
paso a l@s cristos
a paces de toro.
121
Rojo encendido
cual sol que desloma
en sus cumbres, las tardes...
luego deceso más negro
en el secreto de las noches.
122
Tristeza de ensueño tiemblo
en lágrimas... y la fiesta,
de sonora indiferencia,
coagula ráfagas destilada,
sangrante —tenerse vigorosa—,
presente en tal presencia de halagos.
Me han callado...
[...]; santo gozo van las gradas
del más profundo pozo,
el placer que no es milagro.
123
De cogida hace el precio
y no torea despertar paisajista.
124
Topado en el ruedo,
dopado en la fuerza.
125
Rendidas las vallas, asedian
reses bravas a los cerezos.
Jindama (‘cobardía’) sostiene
a el/la hortelan@, espera impaciente,
desamparo de la desgracia
que a su suerte la desgana
toreada hasta en la muerte.
Los cornúpetas en los cerezos
ciegan pastos más abiertos.
126
El “minotauro” enciende de conformista.
Qué pasividad lo demora mal de idealista.
De altruista agarra en dios su pecado...
[...], de todo justifica hasta el desgarro.
Los afectos del toro son inmensos.
127
¡¡¡Se deja!!!
Me alejo y da penas...,
frescos dolores que ambulan
sus plenitarias esencias,
sendas de la noche viva.
¡¡¡Se deja!!!
Helo manso del sigilo
que mima hacia ponientes,
otro dios que todo ampara:
sangre limpia..., astado bravo.
128
El recorte se mide
la mitad hasta el paso...
y se siente... y se nota
a bufido de fiebres.
En el grito vencido
corre el espanto,
a desorden del sitio.
129
El fuerza, consentimiento
de la corrida insana;
copia triste, vana y yerta
a un paso del olvido.
Está tierno... es consuelo
de un@s cuant@s,
esa espada que se adentra
vicio de eternizares.
130
Al toro lo están matando
cerca de los sentimientos
a corvadura astillada...,
sangre del aposento.
El toro se va cornadura
de mujer... temo corazón
que alarga sufriendo
bicéfalo de España.
El/la torer@ que va herid@
alarma de la espada
y colma el no sé qué
del no sé qué que se canta
embellecer a las muertes.
Pasa...
¡cómo ha envejecido
entre orejas y rabos!
En las dehesas del campo
(los sitios más escondidos
para ocultar la penumbra
de los amores callados,
pero encendidos de llantos)
están las fuerzas valientes,
bufidos a desencanto.
Pero aquí, ya carecemos
de hallar el celo encontrado,
la larga y fiel diferencia
del Espíritu que amamos
y que nos tiene amarrad@s
al más Hermoso Teatro.
131
La ‘suertes’ está echada...
se derrama sabiendo
que es la última corrida,
lidia de beso frontal.
Mas afligidos los peros,
vio en pases, y tuvo temple
del firme berrido, y afila
ir medido en vos...,
pálida suerte de valiente.
Topa más sangre sin sangre.