Santuarios al Culto del Templo

Hechos del Pan Sagrado

 a l@s amig@s de la Teosofía,

y de l@s /monjes/as /sin /rostro y /sin /rastro.

 

 

 

Matan las penalidades siempre…

a Ti, de maneras reflexivas, expongo

las puniciones arenosas más acusables.

 

 

Muge lo correctivo merecer la Obra:

Sadomasoquismo del Ser.

Monólogos en Toro.

Oda Directa a Evocación que Acecha.

parte del TODISMO

 

 

 

00013

 

 

 

mugidos de reflexión

prisionera, lidia de penas

 

143 - 232

 

 

143

 

Este Mal —la llama

más etérea del bien-mal—

donde matar nos sella

vicisitudes de lo Causal,

sufriendo la noche ciega

que no busca Despertar.

Este Mal no es tan Malo,

ya que nos Hace el Cantar

de lo Callado por Callar.

 

 

144

 

Lidiador/a del toro enardecido,

¡¡corred bajo la sombra del eco...

bajío a desventura vendida al pie

de la desolación insatisfecha!!

 

 

145

 

Orilla de la noche, duerme.

Guadalquivir, ¡quién pudiera

a tu vera besarlo,

en tu labio de agua herida,

suspiros y cantos!

 

 

146

 

Topó la capa de olés...

Toro y torer@ de luces,

almas sumisas y raza

celeste ruedo. Arenas

vibró el tránsito, y la plaza.

 

 

147

 

Espumas de mieses

y atmósferas de albero.

No duden fortalezas

a la displicencia.

 

Araña el gato

las fibras del ojo;

y la araña teje

el olvido roto.

 

El higo en la jaula

endulza el beso

de la circunstancia.

 

 

148

 

Pasa el engaño más tonto

siempre quien ama...,

ya que se halla dispuest@

a dar ventajas.

 

 

149

 

Torturas, crueldades

expongo, cuerno de diablo.

Voy con gualda sombra

franc@, y sin peros.

Anhelo la ilusión

nostálgica, paraselene

del nunca sentir

tal coto degradante.

 

 

150

 

Toqué las ascuas pensando

que nos quemaban...,

y hallé el frío destete (la artimaña)

que se amparaban.

 

 

151

 

Convulsa esta Obscuridad...

[...], la Noche está Torera...,

con Trémulas Lunas de Toros.

Son arenales las estrellas

en el Ruedo de los Cielos

del Etéreo que Condena

sin Primavera a Inviernos...

Vejez que nunca fue Niña

por Creación Tan Divina.

Lógica se Fundó en vidas,

tan cortas como las rosas,

Vida que a actos Sostiene

sus más estimas y rechazos.

Inteligencia, hermosa...,

¿es feliz quien te cultiva

bajo el doblez desgraciado?...

La Noche yace Torera...,

Temblorosa de Lunas y Esquema,

a Razón que nos Tiene.

 

 

152

 

Viéndote, Toro Divino

creo que Él, Gran Torero,

Vive a Engaño Ficticio.

Vuelve Él. Huyo del nombre.

 

 

153

 

El toro en las tablas

lo suda de abanicos

a torillo de luces...

el bostezo de arena

que se aguarda olé.

¡¡QUÉ MENTIRA!!

Qué guapo sentido

el toro se defiende

de todo el embuste,

moviendo el juego

donde no hay honor.

Ya lo llaman: ¡¡¡BONITO!!!

(es confianza a traición).

Traición patente

ha caído... ¿Y la pena?...,

se mantiene a reloj

que sostiene las penas.

 

 

154

 

De repente, ¿qué anima?...

chicuelina valiente

que el/la torer@ se tiene.

El/la torer@ se aviene

¡¡qué bonito de toro!!.

¿Por qué se somete

a dolor de palabras

toda fuerza de siempre?...

¿Por qué es minucias

en el ruedo del miedo

de cualquiera que llama

acotarse la ‘suertes’?...

Súbitamente, ¿qué aviesa,

perversa, infama, abyecta?...

el clamor gemido, lamento

del sentido abstracto

al Gañido de la Muerte.

Chicuelina se lleva

el color de la gente.

 

 

155

 

Faena de muleta

a perfil de toro,

se cuesta arrancar

a peso de siniestro

‘un buen natural’.

Insistiendo, reiterando

se goza evanar

el olé meritorio...,

verónica al llorar.

Acobarda y recula

a la defensiva

(se cuesta el encuadre).

De suerte, contrario

se arranca de toro

la ‘suertes’, enviste

lucirlo a la fuerza.

Está muy parado...

será que se piensa

sutil despertar

el ruedo en su forma.

Se aviene el caballo

noble a la pelea

con el de la marca...

¡¡que afloja la huella!!

¡Ya se lo han picado...!

El/la de banderillas

llega hasta los medios,

y los avivares

que duelen la muerte,

la fuerza, y la raza.

Con suerte se finge

desde el burladero

ver si se aviene

de casta y nobleza,

valiente a las mañas.

Torer@ que se luce

lucirlo en la lidia,

y lo cierra de tablas...,

verdad que se tiene

de tacto a la sangre.

Se inventa aproximo,

guiarse la espada

para la estocada

que va al corazón

que se llega al alma.

Tocado lo siento

de acero a la médula,

que al alma lo acosa

caerse de arenas.

¡Qué toro más manso

está en la espera

hasta que doblega

tristeza la ‘suertes’...

yacente al deshilo

que fragua la Muerte!

 

 

156

 

Me veo en la vena y digo

mans@ y ungido temario

hasta bufarnos de sangres:

¡Basta de lloros!, calma...,

que no me soporto ciclo

desde el conformismo

monólogos de márgenes,

introspección de hechos.

 

 

157

 

No pregunto al verso lo que pienso.

Por sus combos movimientos

ha de manifestarse tullido con mis almas.

No busco en la calma ver sin cuerpo

—todo ido, tú— para conmigo...

¿Qué duelo?... tu esperanza.

 

 

158

 

El río se ha detenido

cerca del arroyo grande.

Torer@ quien precio tienta

de toros pisando en albas

los besos que se retienen;

no sabe que el día viene

a la vera y en el alma,

otra sombra entre los ojos

hacia la noche serena

dando pases a las muertes.

 

 

159

 

Miedo me da, y no callo.

¡¡Qué vil vergüenza asesina,

presume de protectora

del animal y culmina

doble racista con toro!!

 

 

160

 

Boñiga se cría

un resorte de moscas.

 

Esa sangre de los cotos

no tiene base ni haberes,

salvo corrida de toros.

 

Cuanta unión se ve

en lo que ha dejado

de tenerse en pie.

 

 

161

 

Que la ofensa de los sotos,

matorrales, espesuras, marañales,

deba de rendir sus cuentas,

reencarnar a piel de astados

bajo el yugo que se adentran.

 

 

162

 

En tal torear se deslía

el afilo y el azogue,

el enredo bufando

súbitamente de nombres.

 

 

163

 

De estocada hasta la bola

nos agradó de asesin@s.

El toro ajuntó las manos...

¡¡Qué mal herido ha caído!!

Premio “orejas y rabo”

a el/la que engaña a sí mism@.

 

 

164

 

Ha muerto el/la torer@...

Ahora pregunto:

¿qué espera de cielo,

en rojo estelar de fuego,

anular su miedo con sangre?...

Me temo

que ha de ponerse a llorar

gladiador/a de nuevo.

 

 

165

 

Desde la calle del alba,

sobre un sinfín de valores,

helo en la pena callado.

Quién nunca se prostituye

no conoce la ventaja.

 

 

166

 

Si quieres que te confiese

la razón cual peso lleva

de acotar la voz del tiempo,

recuerda que no conservo

ir con gozo la conciencia,

¡¡matador/a!!

 

 

167

 

Tod@ dios/a que necesita

saciar con duelos la muerte,

no dude que se estremezca

“racista” y con malas suertes

en toro de sus miradas.

 

 

168

 

La pena se ha ido...

tengo que quererme con sentido.

Consentida se fue

la desgracia mensajera,

y no aspiro despertarla.

¡Que se marchó del abuso

tristezas que expresaba!

Mi pena no es que se fuera,

mi pena es que dejaba

a su pena sin resolver

(las tantas horas amargas

por no saber defender

las otras horas que faltan)

lo todo que la apenaba.

[...], el todo que ha de volver

en donde halla de espada

el miedo que ha de vencer

del Ayer con el Mañana.

 

 

169

 

De esta tristeza escribo:

en toro estuvo en los campos...

dolor sintió en el coso...

lo noté manso en mi estómago...

Ya corro sangre en sus almas...

 

 

170

 

Estaba en Toro dolido,

y el/la fanátic@ caliente

disfrutaba. De repente,

desplomos en las miradas

cristianas del “Noble Muerte”.

Gravedad de la Sangre

descendía hasta perderse

color de olor en las arenas.

El/la torer@ presumía

de alardes —como siempre—,

y el populacho decía:

–“¡Torer@! ¡Torer@!”, torer@

del sonido que lo humillaba,

mientras toda inclinaba

la espada para el consuelo.

Estaba en Toro Dolido

nuestro Padre Dios, y el Cielo

Pitón a tierra que Unía

velos de las divisiones...,

pasión: fuerza de engaño

que estaba astada e inquieta

de los confines milagros.

 

 

171

 

Del trasiego se funden

las arduas dinastías, manifestadas

de la escarcha florida

que hace escuela temprana

(a gota en la fuente de la hoja

sin vida —a sin mañanas—

que es lo más triste) y es tardía.

 

 

172

 

A que dejas que te mime

si me quiero como anhelas,

tú, ‘más toro’, llanto siempre...,

manso ver que impacientas

sangrante en prosa y versos,

lo que enanza para adentro.

¡Ay!, corazón mentiroso,

demente... ciencia de amores

hasta perderme de ti, y temo

que no buscas que lo aprecie,

ni deseas la Otra Suerte.

¿Me estimulas que lo estime?...

¡Calla, que descubro tu secreto

en la capa... y las gradas

de olés ‘rezando sadismo’,

trágica fiebre por muertes!

¿Torer@, no te das cuenta:

brav@ de espada es nada?...

Sólo el/la que en Dios cristaliza

su sentimiento y lo narra,

sabe sublimar pezuña

‘todo es más toro de frente’.

silencio, se dona España

(roma de coliseos que sangran

los “méxicos”, y de otros cosos

no lejanos del principio

que embiste ir a su defensa

taurina de las matanzas...,

olor de arenas barridas

de las corridas).

Mas cornean por ánimas

l@s antitoros sus casas,

falt@s, sin la ley severa

que humaniza y humanice

mugido vivo y guerreante

todo cuerpo celular

por la razón del Espíritu.

¿Permites nos abstengamos

en suave ‘amor’ su libertad?...

¡¡Simpleza!!

¡¡Qué vanidad!!

 

 

173

 

Desdibujo lent@ un pase

de verónica consciente.

¡Qué noche para el toreo:

justificarse en la ‘suertes’,

la agonía del toro bueno!

 

 

174

 

Helo incomprendido

el bovino, pintado a negro.

Esa muchedumbre malicia

no es de Iberia solamente.

 

Para ti, “turismo”, camelista,

embaucador, falso, falaz,

que vienes falto de ‘amor’

y con deseos pasionales,

y te malvicias llenar plazas,

hincar la falsa esperanza

de aquell@s que hoy acusan

vergüenza, y depravad@s:

caletres grises..., cesibles

sin sesera, y no celestes

hij@s de las libertades.

 

 

175

 

Pasos en pases lo vi sereno.

Ahora sólo nos quedan

los quedos sin queda,

la ida y los miedos.

¡Vamos, que mañana

no será este instante!

 

 

176

 

Qué alegría en su venero

mora en las gradas.

La fiesta, circo grita:

–¡¡Muerte o muertes!!

Limpio muge lo abstracto,

torer@ retando todo.

En calma lo huye, estratégicamente

en pases —a pasos lentos—,

pero en sangrante duelo.

Sobre coágulos de albero

dejó sudado y sin espera,

su campo y mi esperanza.

 

 

177

 

La lidia no pierde vista

de toro, prendida al embuste.

¿Posiblemente se horizonta

hasta sentirse el/la torer@

masoquista que confronta?...

Esta inocencia, culpablecida

entre el albero y las sangres,

sí pregunta: ¿hay pecado?...

 

 

178

 

Gozan con la muerte...

El Diablo y el toro

van ruedo de sangres.

 

El alba da a Venus

siempre planetario

hacia los infiernos.

 

En el tejado va

la argucia en lince.

¿Qué postiga la casa?...

¿Qué destecha cubrirse?...

 

 

179

 

La fuerza que vence

astada a lo inconsciente,

hace motivo del h@mbre.

¿Tienes luz?...

Viene extinción por doquiera,

que surte tanta falacia.

¡Vaya camino!

 

 

180

 

Se achicó; perdió hallar

la razón que caducaba

estela firme y fugaz

sobre el pegaso llorado

del ocaso despertar

menos don, sombras de fin.

Lo vi achicado sin más.

 

 

181

 

La soledad que bien muge,

se adentra sola... y el/la sol@

la encuentra sólo más plena

en cornúpeta... y se serena

zombi de lo que enamora

las razones que l@ revienta

más sol@ a sensaciones.

 

 

182

 

¡Tan noble toro iba llanto!

Dialogaba solamente, y con él,

bravos mugidos del campo;

siempre achicado en alberos.

¡Tan noble toro voy dentro!

 

 

183

 

Llevan la sangre del toreo

las vidas de l@s profetas...

versos que se presentan

rojos pitones y negros toros.

Enfotarse (fe en opulencia,

extremo en su exacto) la anochecida...

miedo templado de valentía

que no se busca otro precio

más triste que de enfurtida

ver esta vida de paso,

pero matando.

En la corrida,

la cogida del toro blanco,

sin flores ni sacudidas herméticas.

Ha saturado la moda bordada

(sin las mantillas del luto satinado

que frágilmente osan decesos

de tomillo y de romero

al sudado incienso)

y frío rojo encendido

a solsticio topando en las arenas.

Fue de toro blanco el dolor,

esta nobleza española...

la España del ayer y del hoy

que piensa —porque no piensa—

y canta su “cara al sol”

en cualquier hallo que encuentra

circulando a la pasión.

 

 

184

 

Hacia donde se enviste,

mi alma, impacto lo anilla,

denso escalofrío, y lloro.

Se orilla la Vida en coros

hasta enfoscar en arenas

la fuerza y este silencio.

Temo que deidad orina

en nuestras plazas, su todo.

Henos pudriendo la sangre

en qué masturbe... gozos

alumbran el derrumbe.

 

 

185

 

Transparencia cruza el aire

en el invisible campo de lo ido,

a cantos de luz y ensayos.

 

 

186

 

Pánico de tinta florece

el suelo donde pisa un sueño.

 

Copa de árbol

una cigüeña sueña

pose descalza.

 

 

187

 

Desde y hasta esto,

se deslía... y nos toma

vasta incomprensión.

Mas helo desatado...,

las glorias que fugaces,

que a nadas buscan precio

de espíritus adversos.

Qué contraria la danza

que a ruedos mata —el Sello—

y da ‘reto’ sin memoria.

Ondea vanidades

en honda luz, quema

de amad@s a sin ‘Amor’.

No corre; es de prisa

esencia ante, y como

si fuera él un cosmos

reducido en dios,

acalla un beso mudo...,

la ‘suertes’, compensada

lujurias del silencio

que a ruido nos desplaza,

figuras como el viento

que chocan y se escapan,

engendros a sin Engendro.

Se busca; no destila

un ir menos sagrado

consigo, pero el miedo

lo encuentra y depura

en raza ante la Nada.

 

 

188

 

En fiesta innegable

de vivencias en el rito...,

y siendo toro bravo

de nadie, que purifica

constituirse el mito

de fiesta indiscutible,

no lo culpo, ni se culpa,

“ya que hay culpables”,

y de nadie en gris toro,

constituyendo el grito

que expira insobornable.

 

 

189

 

Ha agotado aconcharse,

acostarse en la embestida...

Los entusiastas de la ‘fiesta

Toro’, como algos en la finura

del bravo que se aviene astado.

Heme este anillo bandeado

de la tragedia boyante.

 

 

190

 

¿Qué lo despide morlaco,

sin más pasión que a callado

ante el pagar que sonora

los estilos depravados?...

 

 

191

 

Como la verde esmeralda,

brotan las fes de las faenas.

Para el ángelus del ámbar,

aparto freno y el mañana,

templado de los sensores

que partan hacia sus nadas.

Bermellón llama, el bóvido

y las siluetas petulantes

a calma sobre el cande

papel, retintos de entierro.

 

 

192

 

El Soporte del “yo” Continuado,

Crece sin “gratuidades”

a la Más Amparable

Solemnidad del Propósito.

 

 

193

 

En Toro siempre puede

contemplar de las ágoras

grandes de partículas

que están a dócil pena,

Venas Rojas...

Qué Espiral se eleva

“lidia de dios” y humillado,

por ser h@mbre débil

y fuerte agora, consagrad@.

Del bóvido siempre tengo

la ventaja de otro acaso...

Arte franca y no de Él

(el Cielo que se avecinda

ecos para estremecer

la ‘verdad de las mentiras’),

creo que Cumplido, se rima

música, desvanecer.

 

 

194

 

La “amígdala” contrapone

sensiblera supervivencia...

¿Qué se tendrán los decires,

pues tod@s buscan presencia

del Cuido que se persigue?...

 

 

195

 

Siendo dios a su inocencia,

se dejaba mal pagada,

y dio sentencia. Aguárdate

si vas en torer@ cóncav@ el sino,

y toro de circunstancias.

 

 

196

 

Para el ojo verdoyo, se trasiega

el bóvido que altera del descanso.

Ante el contraluz de las tardes,

el constante sueña para despertarse.

Sutilidad de los acechos pisa,

encerrado de cielos a mi deseo.

 

 

197

 

No pasan las horas

de los que murieron,

peso a las ofensas

que se defendieron.

 

 

198

 

En los pastizales del búfalo,

huellas a sus contornos;

y el polvo encendía

las praderas bajas

de los tiempos nuevos.

¿Qué depara el H@mbre,

que a todo se asola?...

¡Qué solo ha de verse

lo que tanto toca

verso a su secreto!

 

 

199

 

Pulidas astas lleva

el cuernos; pero inocente

toda lidia trinitaria

sobre el montoro perfil

de su lágrima sudada,

sangre seca, polvo en sol...,

reírse en himno de España...

siempre fuente que grana

alta vergüenza encarnada.

La mala racha se alza;

ha de sentirnos. ¿Quién duda

este anulo entre capas?...

 

 

200

 

A temple ‘valor puro’,

la gladiatoria... pero pagando

el ir suelto de muro

que diera pitón del Azar.

Influencia libre obtuvo,

suelta fuerza, introspección

resistir más conexión

de impresión, deseo y muerte.

Misterio vibró la ‘suertes’,

franco miedo en las gradas,

toda brava de a deshora.

 

 

201

 

No acaba en la Vida ‘eso’...

A mí no me preocupa

sino decir que lo siento,

“siempre el abuso que puede

permitir el defenderse

‘eso’ que en mí te castiga

y al toro lo curte preso,

nihilista para los pastos”.

 

 

202

 

El/la alquimista en la “Suerte”

tanto se contempla en toro.

Vuelve lejan@ y sin bases.

Id@ quede a los amores,

a gloria de su fracaso.

 

 

203

 

Víctima por donde él va

solo en las noches y días,

hasta el futuro encuentro.

De toro bravo, no l@ hallo,

y pronto el último aliento.

Crece en la fe, y se achican

los pasos en las obras...

Sumido, pero gloriosas

heridas —tardanza de queja

que se demora espera—.

 

 

204

 

¿Qué muge albero en pezuñas

a espada y capa?...

¿Te ves llorando conmigo bufares

a toros de España?...

 

 

205

 

Más pur@, el/la “muleta”;

en su alba de torillos se miente.

 

 

206

 

Cornúpeta de raza,

y me debo a sentires

de malas sangres.

Matadme, l@s que anheláis

olés de esperas.

 

 

207

 

Diálogos de sol con toro,

pero en toro

más toro de inocencia.

Toro llama en las gradas...

es fiesta, y da el duelo

que en dios presencia,

esa plaza que a toro,

toro mata.

 

 

208

 

No hay arte al matar,

sino asesin@.

 

Canario pinta en la jaula

nuestra sutil desconfianza.

Así lo preso sostiene

de alas que lo levantan

el gusto que da la muerte.

 

 

209

 

Entorno a los viñedos,

va entrega del verano

el vino sol de otoños,

el descaro.

Así será tal ‘acuse’

que nos tiene de borrach@s,

a fiebre que nos desluce

agarrad@s del engaño.

 

 

210

 

Puedo decir: encuentro nada,

ya que “nada” es mi vivir.

 

 

211

 

En olés sitian l@s que no ven

herirse de maestr@s.

Embisten península de toro derramante,

tino español de festejo ensangrentado.

¡Qué diestr@ en la conciencia!

 

 

212

 

La ‘suertes’ miden la bella

doma, y sin contraria

exhibición de afectivos.

Pródig@, si avala grande

penumbra que sale a hombros

del coso (falla al matar,

por no fingir asustarse

versos del nunca acabar).

 

 

213

 

Llegad@ a un cenit,

sumid@ de desgracias

de toros degollados.

Ofrezco ir de origen

—el génesis idólatra

cerca del corazón—

el duelo más etéreo,

pegaso de las lágrimas.

 

 

214

 

Ecos de esperanzas

señalo. Sudada en fuerzas

la hora de l@s gladiadores/as,

olor en toro sentido.

Bravo, si topa a ensueños

sus cinco años del campo

a puntos de sinsabores.

Desde el instante milenario

(en plagio de becerro),

noble dios, mal adorado

por un “desierto sagrado”

que activó la maldición:

“de asociado al ‘pecado’

que pace de las pasiones

que adulteran lo consagrado

sangrarse para el ‘Amor’

a capricho impresionado”.

 

 

215

 

En el susto, desplazadas,

corren las voces sentidas;

[...], van de toros degolladas

las demandas crecientes,

el hambre que necesita

dar los externos descentros.

 

 

216

 

Substancia rota destila

más ‘amor’, y no completa

en poesías su labor.

Hace río, introspección

a toda fuente, fuentes claras

colmando el corazón.

Altruista enfrasca útil,

a razón, estas paciencias

que sangran del toro llenar

amplia disolución,

meditaciones de aflicción

enervadas del quitar

los mundos acomodados

que surten substracción.

 

 

217

 

Cual pitón mugido entre mis sangres

pezuña adentrarse tenencia de clarines,

empuje solitario hasta el estoque único,

enlazar quiebros de periodo transcurrido

de peros, las dudas karma de siniestro.

Sagrado de conquista, perfiles de pupila,

mugido (ver la rabia contenida), y temo

que enerva los secretos de amanso.

Los efectos disuelven los afectos idos

salvajes de toreo. Engaño es la Muerte.

 

 

218

 

Piel en sol de esperanza

a la siniestra... y desgasta.

Corazón dañarse al son

de la mística chanza.

Pálida burla torera,

pero con fuerza... ¿arte?...

da comedia en la tragedia...

¡Qué ingloria más grande!

 

 

219

 

Es verdad que me fingí,

y en tu loma del ‘toreo’

las angostas banderillas

dolorosas del camino

pasan culturas del morir.

Noto un fuego a cada paso;

huyo tiempos; va vendido

con espadas que bregan

los amores del olvido.

No es mentira, hay engaños

en la capa de los años.

Mueve en alma; me enluna

ir de siluetas de brisa

abrevando sol y sombras,

y a cada instante cubierto

de eclipses y milenios.

Los olés —rezos de muerte—,

mas ‘torer@ y torito’,

frente a frente, paso a paso.

 

 

220

 

Más holocausto...

en dios va sant@ el/la torer@,

y en las astas.

Helo infeliz en el ruedo,

‘imagen tierna, consuelo

para poniente que vaga

colmar temblor soñoliento,

olor cobarde’, y apesta.

 

 

221

 

En balbuceos, primero,

frío de toros sudados,

rosas en pasión y linaje.

Tienta la gloria sin triunfo

ir valentías erráticas.

 

 

222

 

En el campo acotado

toro aviene,

sol gris de la fuente,

toro, más toro.

Luna roja de siempre

al alba puede

dolor en todo,

toro si muere.

En el campo acotado

maldito y suerte.

 

 

223

 

El alba, miedo del ‘nombre’

que mata en dios y sublima,

hace de toro las rimas

constantes; y en otros labios,

la causa que se declina.

 

 

224

 

En lunas del cuerno

desnudo de toros,

el menguante lúcido y sensitivo.

Miedo ha de perder

más brillos de olor doloroso

en las sangres —olés

mugidos y paraselenes—.

Sí, afirmó, manso astado

y pezuña en la arena;

creo que rezó a vientos.

Torero beso, las muertes

a espada, [...], este llanto

gloria de ensueños —las Nadas—.

Se mofa el presente

que adentr@ en bufidos

la triste creencia fornida

coágulos de lunas llenas.

 

 

225

 

En toro bravo y siniestro

embiste —aunque vendido—.

Palabra coplas de asesinos...

La nobleza se hace plaza

en el corazón vecino.

 

 

226

 

¡¡¡Cabrones/as!!! —aclama

un rebelde instante—.

Torito (¡¡¡torito!!!) mal parado.

Follado constante, y roto latido

a corazón fijo, el quebrado.

Innobles toritos en el sin mí,

y no sigo... es la derrota

devastadora al rompimiento

—destrozo del fratricidio,

interfecto de lo difunto

que amortigua las ruinas

(suprimir, arruinar, asolar),

velarse hasta extinguirnos

del remate de los ecos

en el circo de luminarias

que suprimen perdernos

a toritos durmientes—.

Consentid@s nos aclama

un amotinado instante... un bufido.

 

 

227

 

Libertad bebió del arroyo un día.

En otro verde de campos

cuán triste se va. Y que no vuelva.

 

 

228

 

Qué alivio se muge, que dilata

de auroras menguadas, el ejido.

Grazna en Cuervo... la Muerte

Endrina. Encerradero de Suerte.

 

 

229

 

Este año de malvas lleno,

presume de violeta el ruedo.

 

 

230

 

Qué poco se aprovechan

los campos de estrellas.

 

 

231

 

La niebla emana siempre

un enigma intacto.

 

 

232

 

Qué libres, sin escrúpulos,

nos desgastan los sentidos,

cuán misericordiosos pacer

del escandaloso recuerdo.