Santuarios al Culto del Templo
Hechos del Pan Sagrado
a l@s amig@s de la Teosofía,
y de l@s /monjes/as /sin /rostro y /sin /rastro.

Matan las penalidades siempre…
a Ti, de maneras reflexivas, expongo
las puniciones arenosas más acusables.
Muge lo correctivo merecer la Obra:
Sadomasoquismo del Ser.
Monólogos en Toro.
Oda Directa a Evocación que Acecha.
parte del TODISMO
00014
réquiem de consideración
evoca lid de confianzas
— 233 - 427 —
233
En el jardín de mayo,
helo esencia, flor de brisa,
y da susurro a destajos:
toro manso y todo bravo.
Muge denso de veranos
—sol sin corazón— y arrima
sudar las espigas grano,
dorar la huella de arenas
y alejada del reparo.
Dentro del cuerpo encuerna,
y sólo en alma callarse
el otoño luz de lunas
—el leve ‘amor’ soñoliento
que suda el sentimiento
copla de poca fortuna
y tanto estremecimiento—.
Siempre lo topa el invierno:
creo en dios... ¡¡Basta,
que rezan las penitencias
tener perdón y no dudan
hallar con fe la canción!!
Darse toro, el/la matador/a
que lo deduce rumores
de la ciencia que asola
el carmín de sus pasiones.
Lo aviene sin vanidad
“torer@”, y temblor de lidias
—este ‘está’ de nunca más,
que mentiras se fastidia
y no goza el descansar
tonos de la boba envidia—.
En el carmen de mayo,
henos a perfil de nadas
las esfinges que fingimos.
234
En el establo, el olor que crece
familia pasiva y temerosa,
ronda el lenguaje de qué fracaso.
Los retrógrados ambientes
piensan: la violencia (arrebato,
rudeza, furor, efusión) es buena,
afable para defenderse.
235
Repleta la lonja de confianzas
—el grano y los cebaderos,
que colman francos hallazgos
del nombre que ilusiona cantos
de estancia para el invierno—.
236
Para el corazón queda
a polo del sentimiento
el toro que peno y pena
por ser Toro a otro momento.
¡Que la Luz y las sombras
no tienen otra Cabida
que ser Vida que honra
sitiares, las simetrías
que rondan abandonarse!
¿Y no desprende la flor
el aroma que consume
al todo que la encontró?...
237
El/la maestr@, si lo estima,
se ufana de toreador/a
vencerse las banderillas
que enhebran el corazón,
la pena que l@ enamora
vencida del vencedor
que pisó versar las lomas
ecos de frío y calor.
238
De trillador pasa el buey
todo conflicto; estima
de lo buscado las rimas
del abandono —sin vicios—.
Continuidad sigue el “Ir”
pisando huellas del Día,
y no se importa la Senda
que lo Detiene.
Hace círculos de era
el grano para secarse
del buey sudando las penas.
Sin más reparo,
de Trillador nuestro Cielo,
hace el Azul que se Arrima
Velo Sereno.
¡¡Basta!!,
que el fuego se arde
para silencios, y escapan.
Huid@s, ya no seremos.
239
A la orilla del río
pasa la gana
lo que ya es suyo.
Descubridora pureza deriva
un objeto mutuo e inaplazable,
y nos confluye del ánimo
con la “no-acción” seguir viviendo.
La gana crece
sobre el arrullo,
ciencia del agua.
240
Pezuñan instintos adversos,
qué albores, topar en ánimo
mugiente, miedo... la frente.
Estoy con toro bien nacid@,
ennoblecid@ en sus fuerzas
bajo el aliño del sol tiznado
de la España caprichosa.
No duelo, ni suspiro id@
—más silencios—, que olvido
para equilibrio el sosiego
en los pitones, y ensueño
breñales acotar el alba,
y tengo razones y puedo
velar la desazón de viejos
instantes al toro nuevo.
De h@mbre va el nombre
que habita en los ejidos
donde ya nada se esconde;
mientras come, lo comen
en la espera enlunada
que se hierve las sangres
a bravos olés y nadas.
Pesuño de estímulos hostiles,
los desplomes. ¿Qué los aguarda,
ya que consumen pronto
los valores de las faltas?...
241
Perfiles topo de mueca,
si ensueño las dinastías
ocultas, mas no secretas.
Toro manso a toro bravo,
transcurre la hora prieta
que despierta lo vago
—congojas insosegadas—
que al corazón lo despierta
‘mente’ de las jornadas
que abren dar alicientes,
‘perfidias que se aúnan
dormir pendientes la causa,
falacia a lo permanente
que no sosiega y descansa
para cuestas más mansas’.
242
Modulan definirse
bajo el sol aunado
que apacigua a fuegos,
reservas pasando
a ser toros del Cielo
que enajenan ramas
de los encinares
y entre olivos viejos.
Vocalizan darse
todo el firmamento
que orilla mugirse
los hierbajos secos,
aspados momentos
hechos penitencias
de los ecos nuevos
bajo las escuelas
que bravean los tiempos.
Rítmicos ocupan
sentir las costumbres
que los hace ‘hijos’
hacia nuestras penas...,
horas que se tienen
rondar encerraderos
de la macro comarca.
Se dan costumbres
las marcas de los cotos
y embleman esencias.
243
Ha nacido en la cúspide
de tu olvido, y el dolor
del momento —toro fuerte—
traicionero va conmigo,
contigo, a sangre herida...,
empezando su muriendo
más consigo; corazón
latiendo causa esta pausa.
Son los celos, el celo torero.
Tauromaquia dañina,
espera un poco.
244
Fragmentos de tomillo
sangro sentid@ y sonrisa,
el coto español y tenue
que reza de dios —no mío—
hundida huella de arenas.
En bravo incienso topa
endiosarse con las lunas...,
dormir noble y sin miedos
en las áridas mesetas
del sueño más despierto.
¿Qué mueve el momento
esquizofrénico tiempo,
y suda de olés —los vientos—
y no tengo esperanzas?...
Yace el toro... y al alba
se tiene lejos del Llanto
que Adormece a la Nadas
huellas de Espiritusanto.
245
El/la noviller@ hace ovillos.
No olees ver del toro
lo bravo sin lo sencillo...,
él no finge en la arena
las fuerzas de su mugido.
246
¿Qué reta sobre sábulo
(ruedo, albero, escena),
el apto acto de temples?...
Antes, siempre lo buscaban...
¿Quién es?... Aún nos calla.
Todo cuanto no pasaba
lo llamaron dios
—Verbo Templo de Agua,
Sentimiento al poeta—.
En Filósofo dormido
se encontró con la Voz
(el Sentido Primario);
luego tod@s lo rezaban
de Fuerza que se persiste.
Temo por si somos Alba
del renacer sin raíces,
sea sol quien manso vista
este viste, y el Mañana...
¿Entiendes loc@ amante
de la palabra escrita
en un papel de viento y polvo?...
En bellos ojos de ‘amor’
heme que nos lloro, y callas,
callas tanto a desamor.
247
Por si vive amplio
toro sentido,
¿qué busco y no persigo
de meta pitón de fuegos,
ir celos de soledades,
vacío, si voy contigo?...
Me llena esta ilusión,
toro de olvidos.
248
A la hora de morir
en toro, buscaba a dios
(más Andaluz que la Piedra).
Luego pensó, y diferente
topó suspiros de la ‘suertes’
en los sosiegos del sol.
En esta orilla de calmas,
allanó amargo silencio
y enlazó a la pasión
taurina; sin esperanzas:
‘Toro, Volcar de Dios’.
249
No más la sintonía vuelva
idilio de toros sobre ella misma.
Este año de sangres, podaremos
las ilusiones sin compromisos.
En llanos del sol, nos satura
a crimen de sombras y frío,
un fresco avivamiento del aire,
sueño a despiert@, crepúsculos
de amapolas a su cuerpo ido.
¡Que toro se afincó solo
las fuerzas de los sentidos!
No más a “defensas” vuelvo,
suspiros que sí son míos...
y aquell@s que los otorgan
han de sufrirlos consigo.
Y no importan las riendas,
ya que no existen caminos
en el Encuentro que encuentra,
salvo ‘lo Uno en el Uno’,
Sacro del Santo Principio.
250
Por la dehesa en frío
va de lunas dormido...,
y amapola de viento
sueña signo de esperanza
bajo los movimientos.
En el arroyo —que suyo—
se entrega... y despierto
(más manso que nunca)
dar espada en su sangre.
Es la capa de las castas,
los niveles del Cielo
que a mugido da razas
y condensan sin miedo.
Es la hora más dolida
que asola en el alba
(los móviles llantos)
y desnuda dar boyal,
la fijeza que surte
su lugar de enseñanza.
Altas fuerzas al alma.
251
A temblar sin miedos,
seren@s en los ojos del toro.
Estoy luchando conmigo...
Me pregunto sin respuesta
si el toro del olvido
jugará con nosotr@s...
Me voy sintiendo contigo.
Quiero tener esta suavidad:
‘Suyo’ para siempre.
252
¡Quiera Dios que no persiga
lo Todo que tiene tiempos!
El/la matador/a, por justicia,
busca de juicios severos
a mi dios Torero... ¡Olé!,
si lo sientes, llevas ruedo.
– ¡¡Olé!!
– ...(?) ...(!) ¿Qué?...
– ¡Olé-olé-olé! ¡olé-olé-olé,
olé-olé-olé y Olé!
– ...
– ¡Olé! Lo gozas dentro.
253
¿Toro del hambre aceptado,
lo distinto que añoramos?...
Ve el/la que sabe lo que sé
sobre sí mism@, conmigo,
en su donarse complet@.
Santa vacilación ya lo vivo
en los pasos que desatan
presos para el corazón,
tambor que aguanta tonos
—timos— de la sensación,
al abandono del reloj
que suda compás y pausa.
Toro del nombre rebelde,
el amanse en las extinciones
que se burlan las vidas
hasta hamaquearlas suerte
—propendida pendencia
a siluetear de agonías
al yugo de cuerno vaca
en la llanada de arena
mesera, desidia en balde—.
Toro del h@mbre aceptado,
la eterna visión del aire
en las dehesas —al mugido
del toro—, fuerza de nadie.
Toro sufrido de esperas,
densar la lidia del llanto
bajo el tedio de lo óbito,
el anochecer de amamantos.
254
Densa guitarra la pena
que topa arte en el nombre
del temple frío y valiente.
No hay alma más justa,
que en toro ante la ‘suertes’,
sangrante de lunas llenas.
255
Borrascas...
y no hay consuelo.
Estas otoñales escenas,
chubascos.
Estoy buscando
en ‘amor’
cuando abrazan
los porqués,
y los por qué
de amarg@,
y no sosiego
de silencio
en la paciencia
cuerpo y alma
de alma abierta.
256
Esa paz que nunca veo,
la tiento en ‘amor’ y tiene
de guerra que, ¡ay!, no quiero,
tardanza de espectador/a,
y al mismo tiempo serena,
por pena de penas hela
en penas ver su alegría
comprada en toro y torer@.
257
Pedí a Dios como ‘nombre’
la otra “verdad” más exacta.
Encuentro la “sin respuesta”,
la amnesia que se agranda
eco de espada en el toro...,
sangre, sangre, sangre y...
En el charca de sangre
se felicitan: la injusticia
y el hambre.
258
Arte que palabra en arte
de español a tez de toro,
piel de ¡ay!, bañado verso,
cara al sol y no morena
ser espada coagulosa,
pálido dios de las arenas,
se tiene sin más reparo:
corazón, toro con dios
y no se libra en las penas.
259
A torer@ de luces
los talantes de arenas
—ruedo de pena pena,
siendo encendida
a sangres amargas—.
De torito enlutado
se ocultan días,
a pitones de llanto
de la honda agonía.
A torer@ de focos,
viva quien viva enlunad@,
el dolor de asumid@
a fastidios mediados
del celeste descanso.
260
Creo que el Cielo se adapta
a la Tierra como el mar,
y el toro de las entrañas
se pule cuando al llorar
se topa cuerpos del alma.
261
Corazón de atavismo
(genética de agravios y condolencias,
tentando sus sentidos valerosos,
a templados, a osados, a impávidos)
salvaje, supura, sufre en albero...
rojo de embistes, temario
que mancha a vergüenza.
España, pesadilla viva.
¿Qué gusta, el Cristo de la cruz
de sus milagros tristes?...
“Orejas y rabo”
vivifica el ambiente.
262
Desnudez de luna nueva;
con oro irrumpió su pinta
en luz de espuma.
El “iris”, plenitud indudable
desde dentro e “indudabba”
desde fuera del momento.
Especie bella: “orejas y rabo”.
Siento que no hay vergüenza
por llamarnos ‘human@s’.
¡Velemos la responsabilidad
que ‘acuna’ la Vida vidas
de la nuestra santidad!
263
¿Y ‘suertes’, qué son?...
[...], facciones a tercios
de pasión, el dolor
dominado de olés.
Buena ‘Suerte’ —me temo—
el/la que vive pendiente
del cariño de dios
(precio de penitencias),
que a Toro se dio
de donar el Perdón
que “Nadas” lo merece,
signo al Alma de ‘Amor’.
¿Y ‘suertes’, qué son?...
el Camino en el nombre
que camina sin Dios
los caminos a no-dios.
264
El/la torer@ se pinta
todo el lienzo de arenas
a pezuñas de toros,
a colores de olés
y esfinges discordes.
El/la torer@ se mima
en el lienzo, qué traje,
que l@ engaña —según él/ella—
de óleo a sus ‘suertes’
de estrella, y a lunas
nuestr@s; toros habientes.
El/la torer@ se tiene ‘olio’,
ver del sotatoro la Vida
y que l@ amaine dócil;
y la conforte —compenetrarse—,
réquiem de bufidos
a bandera de España.
265
Cuanto más crece
el/la matador/a de la Vida,
a el/la ‘cristo’ enfurece,
el/la que lleva dentro
más corazón
y estremece sentir
antitaurin@ valiente.
266
El ‘ojo’ del dios tricornio,
pupila dilatada nos castiga,
miradas infinitas del pegaso
que lidia a sus tres fases.
267
A peso nos detiene admirad@s,
y no se nos descansa ir del eco
que al Cielo lo asila saturable
—descuidos a lapsos por salir
arranques de siglos venideros,
adonde nada se encurta a piel
de toros subrayar la Suerte—.
A lastre —alejad@s y vendid@s—
del deseo que ha eternizado,
sufrimos admisibles tolerarnos.
268
Pezuña si pisa fuerte.
Baja breña la criaron
‘ribazos toscos y penas’.
Toda en nobleza de arenas
—sueños, dehesas— asusta
ir ‘vaca y toro’ en sí misma,
aunque humillada espera
al páramo de las muertes
traumáticas de la Esfinge.
No dudes, se vio tragedia,
fiesta a mis almas primero,
luego tristeza, tristezas.
Pezuña si pisa fuerte,
brava, desnuda, lunas
de la razón que moraliza
lejos de la Sensación
que a Santa se Cristaliza
Herencia de la Razón.
269
Sentimiento mugido
sangra de albero,
escupe la paz
tricornia y pegaso
de la Idolatrada
a Imagen del Cristo.
El Toro de Todo,
siempre Sentencia
a put@s, Helo llorarlo
en cruz esculpido perfil,
sol de espada
al son de las vidas.
Pitón en la capa
y no consentido,
hace de infinitos
su religión cuajada,
toro y robustez,
coágulos de miedo.
270
¡Que llegue al ole la fama!
Siempre se está insinuando
lo que destruye el alma;
¡de qué modo huele a vidas
quemadas a sin deseo!
271
Ennoblecida su raza
a perdón desde la arena
toro de formas, embiste
fuerza de sol a sangres.
Hermoseada su causa
olés de toro de siglos,
de búsqueda del sentido
bravo de España,
pesuño de pastos verdes
consagrar —ver la maleza—
dehesa, y en las planicies
mugidos de semental.
Perdón que se dio la lidia
ronda por las lomas
vida del vencer la ‘suertes’,
sólo para darse muertes
densas de lo que lo ampara
terruño, pastizal cetrino.
272
De muchedumbre sentido,
¿qué abato en melancolía
de mulos?... Copio la ida
sitio de las podredumbres.
¿Qué halago en la paciencia,
porque desnudo con fuerza
el área pitón de razas
fiebre de las decadencias?...
Arena el sol ver la sangre
zumba por las penas para
el dolor banderizado
vida que venció a muertes,
tránsitos que no pasaron,
pues no tienen defenderse.
¿No será de educad@s
hacernos l@s protectores/as,
y no el ir de acusadores/as,
ni disfrutar a derroche
‘sufrientes’ las sensaciones?...
273
Hoy, en ti, pongo y deshago
tanto sentir que amarra
las hundidas espumelas,
amarga ilusión y esperas.
Espejo, vuelca tus lunas
a un verde que lastima
en la charca lastimera
de olvidos y sin olvidos.
A través de los cristales
en turbio suspiro de llanto,
en horizonte a tus almas,
no destilo otros cantos
que suenen más serenos
(sin el lloro de asfixiado)
y viva vendido a los crímenes,
cuerpos que laten ardid,
desalojo, hundimiento.
No quiero hallarlo de ti.
274
Lelo, aquello que ata
de alberos en la demora simulada.
No corro porque cabes
que huyo para nada de ti.
Busca en mí el/la amig@ que odio
y ansío —más rebeldías—.
Hallaré las hilaridades...,
algazara, expresión apacible,
plácida del deleite abierto
que satisface el ánimo
y que no acaba a tu ser,
a no ser que te vayas
mala fortuna: animal a muertes
o espectador sin castigos.
275
Humillación o degradación,
el hecho de la debilidad autoritaria
ante un ser más fuerte.
El cornúpeta nace enlunado
a las dehesas del terruño,
a cosos de orillado.
Corre el disgusto
llenar los salientes
del gusto.
276
Matar puede ser culto,
pero es matar...,
cantata del río que me llora a piedra.
Mi ego es un caballo azul.
Lo rebelde, no mantiene sentido
de victoria ni de derrota,
solamente encuentra.
Lo rebelde, halla sin comparativas
el Sentido que lo Encuentra.
No está para disfrutar de la aventura,
sino del Contenido.
La Vida es Tan Severa,
que Jamás se repite..., y esa es
nuestra inserta (introducción
incierta, desventaja equiparable
al detalle de la escena) diferencia.
Tanta pureza, y tan suci@s.
277
Espuela de materia desmesurada
la quietud del toro en el coso,
toro que resiste del poder tópico
y espanto..., la sombra de las tardes
en el campo bañado luz de sol
a monóculo de arena pálida y sueño.
278
Pulido cuerno se pudo
liberar de un/a matador/a,
pero no salvarse al ‘sino’
más culpable y sanador
de otros que van vendid@s
a espada de gladiador/a.
Tibio se durmió consigo,
y no tuvo de otra gloria
ni memoria ni conciencia.
Toro tuvo licencia y tiene,
para matar,
cornear las sangres toreras.
279
En el ruedo de las vidas,
di, noble toro, ¿adónde vas?...
–Me llevan...
¡¿no ves al pueblo qué loco
me ampara a su festín?!
¡Ay! (olé... olé... ole olé...),
lloras todo bravío la vil
dolorosa fiebre, la ‘suertes’
(cuánt@s están bebid@s,
fulguros@s de inocentes
latidos que da la Vida).
Toro noble, ¿por qué vas?...
–Me llevan
a divertir esas gentes...
nota cómo están sedientas,
y quieren sangre caliente.
Porque me matan, se anulan
‘suerte’ de la misma suerte.
El pueblo se hace aplaudir,
y en toro, queda inerte.
Esta rueda da sus vueltas
bajo el Ruedo —el Devenir—
que abriga sin ilusiones
disciplinas, para no dormir.
280
No dio el dinero la base,
ni el ‘amor’ corresponder
la visión del toro bravo.
Siempre se debe de tener
en dual manso-salvaje
lo neutro de menester.
281
Por “justicia” va el matar...
[...], ¡cuánta iniquidad!
De justicia va el clamor,
tino de la injusticia;
alas que a volar no voy.
Va de alijo la versión
que al Universo lo Tiene
a Presencia para Dios.
Será la inquietud dual,
que todo lo que agarramos
en algo, ha de hacer mal.
282
Pinto hoy, constante
helad@ en su sombra,
y temo lo llamo:
blando corazón subido.
Nostalgia, si dudo
que sea de pérdidas
esta espera...
manso dolor que duele
del adiós camuflado
de suspiros.
Lo quiero.
Anhelo descifrar
causas de hasta nunca.
283
Va siempre asumido; puede
hallar en bestia de fuerzas
la razón que muge... mas temo
se encuera débil y amplia
vibración parda de miedos.
Goza el despiste
el acto y la presa.
284
Tiemblo ser fuente de toro,
lagrimal azul y granado
de nostalgia en la que mora
la duda ‘alhambra’ de viento.
Sobra el momento que surge
honrar en asta de temores,
alma y cuerpo, musgo seco
de ausente, pasajero
en las colinas mugientes.
Toro es lo más valiente
hacia el calmado disimulo
de las altas penitencias
del átomo de los infortunios.
285
Lo abrevó la alta montaña
(pleno en lomas y breñas)
densa potencia, y abstuvo
topar los valles del alma.
Lo bufaron con mis almas
más roja bestia sangrante,
y ensueño... a toro albino.
Espíritu de las distorsiones
en la planicie del campo
asola, y no tienta prisas.
Parece cristal su sombra,
que a gravedades altera
bien de partículas penas
ante el embrión soluble
del sol y los pastizales.
¿Qué se destina en las risas,
que el toro no tiene causas?...
Vive el mugido de dios,
al hallazgo de sus ojos,
a terruño de redenciones.
286
El “encandilao”,
el morlaco tuerto
que templó embestidas
propias del descentro,
que a el/la torer@ anclaba
del tenerse cuerpos
de su capa usada.
El “encandilao”
dejó un mal recuerdo
a quien lo abusaba.
287
Linares vistió a Jaén
en “Manolete” de capa.
¿¡Cuánt@s tendrán que morir
para anular la escarlata
maldición de lo muerto!?...
Noche ésta, y larga.
De Islero va el acerco,
dolido hacia el alba
de las plurivalencias.
288
Quiso el Destino ‘tragedias’,
y en Pozo Blanco perpetua
como el color de su tierra.
La banda tocó a mutismo,
a discreción, a cautela, a recelo...
“Paquirri” de blanco pozo,
negro y puya ensangrentado.
No hubo tiempo de penas
y de estoque, el burladero;
de temples amansó el miedo...
de albero lo atemperado
hasta calibrar de acero
bravo que somete a fiero,
‘cornada a los márgenes
que encontrara amenazando
al más simple de sus hijos,
aspecto que levanta el vello
hacia la cósmica salida
de la impotencia al yugo’.
La verónica del ruedo
cogió el capote y las manos
del gris pálido azulenco;
sentencia sañosa y violeta
invencible —sufre el/la poeta—
que enjuga a dolor sangriento.
maestro de capa y espada,
sopló el viento, y toda España.
Dos Toros, ante tal respeto,
hechas la ‘suertes’; no puedo,
ya que el castigo es unánime
y no hay golpe de soberbia
para el intrincado beso.
No hubo seducción a capas,
ni lágrimas mansas de lidia,
sólo eutanasia, discreción
hacia el carmín de las penas.
289
El riego del divertirnos
entre pesetas a euros...,
las batallas del medirnos
el ego de las trasiegas,
el ciego festín que olora
pena siempre encantadora,
ya que paga a su deshora
el valor en su desprecio,
el que se otorga “maestr@s”
que matan a las noblezas
(toros pintos, negros, machos
bajo el dolor de la tierra
que da pasto a quien se quiera
librad@ de sus quebrantos).
Bajío de qué astutas tretas,
aprehender de “maestrías”,
falsas ciencias que un día,
no importa cuándo ni cómo,
dejarán sendas vacías
a sus desplomos, perdidas
de los Encierros del Macho
que Vence el descompenso
de abusos de inteligencia...,
a torillos con las licencias
cubiertas de fantasías.
¡¡Qué Toro Torea al Mundo!!
¡Pobre lo que no aprenda
la Compasión Infinita
—Perdón que cristo encuentra
Huella, Camino a la Vida
desde Cristo, sin Presencia—!
290
Él podía y se retuvo
más esclavo... y diome penas.
Preguntó a quién más Amo:
mi razón de existencias;
sentí qué fuerza en el pecho,
este corazón que encuentra
del silencio brotar vientos.
Bufó de espíritu puro
ser ese tanto sol de oros
que presumió y dio presencia
en húmedo frío de otoños.
Yo sabía que era en toro
cuando estuvo todo esencia
en el Vientre de la Espera.
Rojo y gualda —sin bandera—,
me hago suyo para siempre.
291
¡Que de cupidos centran!
Y l@s poetas,
andan qué verdad siniestra
de toro en el nombre.
¿Qué hace pauta y torea
la queja de dios, el nadie
que aqueja indiferencias?...
Dicen que son...;
importan l@s que de nombres
son nombres
y que a todo Nombre respetan.
He visto las bellezas;
ya sólo puedo recrearme
bajo la falta.
292
Lame a desconfianzas,
ya que la fuga ha dejado
el día del bravo, yerto.
¿Para qué sella el Destino
arenales de sombra a la pasión?...
293
A caída, hoja otoñal,
la intemperie luz perfila
resignar cuerpo del frío.
Por lo sensorial
el otoño pasa
para otro lugar.
294
A ti, que a toro te pareces
(esencias que barajas
y acumulas y aceptas
de indecisión poseerte)
y persigues los albores
que abortan premisas
de intrincadas ventajas.
Obstaculizado a tranquilo
e inflexibilizado pastar
y consultar de infortunios
que simulan los tiempos;
recoger y alborotar
a tus más perdidos destinos.
A ti, ya que has muerto
sin rendirte, y aloquecen
las bajas experiencias.
295
Muge de piedra. Verso sin verso.
¿Qué destila seco, y seca, qué mirada
soplo de tiempo, topante y desgana?...
Mudo el secreto..., ‘Amor’; eso, eso
en el fango sentido del progreso;
hasta en dios asusta en las ideas.
En lo atómico venimos y nos da
miedo de encuentro en lo inseguro.
Bien quiero que pronto nos sigamos
en lo firme del ‘caos’ fibra y fuego,
con avance y retroceso en la línea
que permuta sangre azul en horizontes.
¿Es la meta?... no, ni es la defensa
plenitud que desgrana con la noche
hecha piedra, sección de falsificación
pretérita (‘lejana’), los monólogos
abiertos a las hipótesis organizadas
que destellan descalificar a su punto,
espectáculos, acudir de indemne óptica,
impunes a la resulta compasión.
296
Tanta miseria a su paso;
hij@ de la encina se vio,
y en su corazón vibró
torear el Toro del H@mbre.
Por el ‘amor’ a sus padres
aprendió el vestir de luces,
ráfagas que dona, y aire.
Eco perfil con las muertes.
Siento que a las horas nonas
el más temprano mugido
nos topa de puerta grande.
Desde el albero del circo
qué espíritu, ‘pero’ de ansias.
Pálidas voces personan
a este réquiem... las penas
ante tal arte eminente
que no sabe consolarse.
El duelo ha conmovido
los cristales, miramientos
que envenenan con “arte”
los más dolidos momentos.
Tembló toro en las sangres,
triste aceituno y suspiros.
Por el ‘Amor’ Vive el Nadie.
297
Historia la cosa
que acosa verse.
Puedo mirar lo desnudo,
ser razón, mal paro y mans@.
La sencillez pasa y toma
las desconfianzas maestras
que traslucientes y afines
no asolan de idealismos,
las iracundas palabras
del tragaluz que ilusoria
amedrentar lo voluble,
cárcel de los dinamismos.
Observando a los entornos
de única esencia dilatada,
hasta gozar lo despierto
trastornado a su principio,
transcurren los conformismos
alejados hasta el sitio
que asola a fisgonería
la sutilidad del beneficio.
298
Luna beis (beige) de cuerpo
despejado, sincero, abierto
en la aurora del redondel
matinal, y naturaleza
inconsciente trabajando,
aguantando suavidades
invisibles, ternuras
de penas, toros ocres,
nazarenos de esta cruz
que roza sus ficciones
al mito; distorsión de somas.
299
¿Qué hago orilla del arroyo,
toro corazón de niñ@?...
Pezuña top@ en las arenas,
mugidos de Saetero,
Cristo que nos dio terreno
para el carmín de la Cruz
bajo sistemas del Fuego.
[...]; y este coto circular
que pleitea en sus instintos
y berrea dando miedo
de acuses por despertar
la cuenta del autoengaño.
Soy valiente, no lo temo.
¿Qué digo márgenes de toro,
riachuelo, corazón de niñ@?...
Es verdad que nos fingimos
a través del desengaño...,
que seguimos amparando
tiempos de la Voluntad
que se da con el milagro
y sostiene el Despertar.
Algo se mueve, me llama,
es tu tiempo; te ha comprado
antes que la “Cuerno Blanco”
en su Matriz te tuviera
ciencias para el desencanto.
300
¡Que Pace del Firmamento
las Probabilidades a lo Ignoto!
mente del Aproximo...,
Rey que Cumple Ser el Cielo
de esta Dimensión terrestre,
Templo del Vacío Carmelo
que Computa a filamentos.
301
Dícese del íntegro rumiante:
que a cuernos óseos se lame
córneo, y que a macho huella
los incisivos, y entre lunas
duerme a día del infortunio.
302
¿Quién pregunta a la inocencia
de un ‘Pueblo’ que se define
de riesgos —que el pronto da el irse—?...
A ti, que bien vives que te vas,
y cabes a la espera sosegad@,
no pretendas que no ensueñe
el Frío de adonde irás, pues no vamos.
¡¡¡Corra quien (por san Fermín)
si no sabe ver de ‘encierros’
los peligros del festín!!!
303
Quizás del ido se dio
esta conformista esencia
que vence al corazón.
Tal vez de nunca será
esta casa cual se llena
de ilusión sin amistad.
304
Va encanto mirar al viento,
y las palabras que llenan
de ilusión los pensamientos.
De adormiladas, la yunta
—buey y caballo— pesa
sentidos que desmienten
vínculos a la labranza.
Aunque los campos ablandan
puros —sudor del Cielo—,
el toro traza (pinta) y pace
regulado de abandonos.
Paso España al atisbarse,
avistarse máscara ante actos
embozados. Pasan el ecos.
305
Corazón de niebla apura
ahondar barranco, espumela,
no estrella ni luna en el vientre
mensajero de la madre.
Se ha planeado cobijarse
a torito ante toro, preñez
y vaca de malogro.
Con tal frialdad se maldice,
que el aborto no hace vena,
pero sí perder el sueño
de comprar casas sentidas
de ficciones iracundas,
coleccionables al dueño.
306
Sólido de lunas plenas,
en pena grande —olor sin uso—,
música vieja del Destino
Indolente, que primero
asciende, luego en silencios
hace el ‘amor’ amargo.
Plenitud impersonal canta
solitario, y enamora
la duda de la conciencia
de extraña compensación.
Tampoco descansa —explica
el que se queja—. Está aquí,
penúltimos ocasos de la Vida
(verde certeza), al confuso
y difuso semejante, abstracto.
De músculo gesto atraviesa
confundirnos las miradas
tamizadas, ‘Muro’ de cerca.
Débil y mugido foráneo,
en palabras recreado
alma de otoños sonoros,
meditaciones adversas
al interno camino.
307
Se lamen en toro y torer@,
las agonías sobre sí mismas.
Harto de las penas espero
la Otra Gloria Vendida
de dios sin tierras ni Cielos.
Se lamen porque se estiman
¿y quién no?... todo se sabe.
¿Qué muge modos, más campo?...
¡Qué silencio nuestras almas
cuando aniden del Ocaso!
El Miedo Vibró al espacio
y nos contempla para fuego
‘el vislumbrar asustad@s
las decadencias del “Pero”
que diaconisa esmeros
hacia permiso de aunad@s
ante el Fracaso... sincer@s’.
308
Ébano de esclavitudes
coincidió sencilla huella
ir de azul, cuernos y campos
con el sol; rojos tristes.
Fingió terruño del campo;
buscó refugio... verde abrirse,
concéntrico, no de abanto.
309
Se curvan insostenibles
en los vuelos de las moscas.
Iba buscando y se pudo
hallar lejano, de astro,
ciencia de un sol apagado.
¿Qué molesta al vuelo,
ya que de mosca roza
hasta el desenfreno?...
310
Penando en árbol seco,
sangre al fuego reclinado.
Se oxida olor de aires,
mugiente toro —astado—
del débil alma, y cuerpo
se ha ido eternidades,
activando los momentos
más discordes, dispares
sobre los Macro Elementos
del ‘instante’, enamorado
hacia su Gran Maestro.
311
Cetrin@ de orilla sigo,
direct@ en rojo llameante.
De fondo, más desnudo,
¡qué macho peleón
se bebe anhelo y locura,
corazón desolado!
Verónica bufonada
está entre utopías,
tan dentro con muertes.
Vena del tedio que ata vil eco
en las plazas enamoradas.
¡Qué noches del miedo
desgastan y pulen
tirar los mañanas
que forman recuerdos!
312
Como el toro embiste conciencia
mansa y brava fuerza amarga,
y de astado sí topa en la palabra
a verso siniestro de tristezas,
en todo se duele ver en alma
mas todo respeto con las razas.
313
Digo del toro: se va comprado
en lidia, y no hay más
tiempo que éste... y me suspira.
Cuando del nombre nos topa
el ir de toros en lidia,
no hay más nombre que éste:
signo de, el devenir, venir
que se lloramica corneado ante,
y con el diablo amante
en pases, —gemido de muerte
que ahonda enamorar—.
314
Esta mañana la siento
mugirse en fuerzas; el sol
de las entrañas lidia ver
una siniestra mueca con ventajas.
Esta tarde la tiento ir
donante en la sumisa
voz del toro hostigado,
en el va de las sangres derramadas.
Esta noche en la niebla
del combate me aísla,
humillado en el camino
de mi raza asesina.
Desgarrado fue el instante...
Ahora, ¿qué nos queda?...
el correr del periodo,
presencia en la ausencia
cornúpeta con la Vida...
ley severa imperdonable,
vida en las penas.
315
Como ojo de toro, sin deseo,
sorprendid@ de espanto, dibujad@,
desbravad@ en el romance
cotidiano de la espada sangrante;
lo tópico, el monóculo toreo.
Paisaje siempre sombra; sueño
abierto y despojado eco,
estridente y memorizado amaine.
¿Qué hace fiesta, asta más dentro
luego —exilio en la barbarie—,
verse triste, poeta de silencios?...
316
Berrido el despunte
a cornamentas sonoras.
Sentimiento en miedo frío
lo va tan dentro siempre,
cuerno del ir de palabras,
suspiro fuerte —suspirante—
y no extraño al mundo.
Vago hasta... y en otro sitio,
sentido amplio de loc@
hacia éste, en el vacío
saturado y sin principios.
Dehesa y sangre, acotado
busca huella derretirse,
aplomado y desaires.
Tod@ quiero, y mal puedo
destilar en “no” y alma,
el pronto que llega viejo
temblor siniestro, espada
atardecida, espera de toro,
olé de España por nombre.
317
Este sol de todos —esfinge—,
y no finjo ser sincer@
cuando topo de muralla
este ‘amor’ que brota en celos.
En tales fuerzas milenarias,
¿no me quiero?... Es mentira.
Que sí... nunca es bastante
para la razón..., las causas.
Equilibro ver la espada
cuando de intern@ me divido
a los afectos taurinos.
Surge “monólogo” el alma,
sangrada de misterios.
Por si tardara, ¿qué esperan?...
No se preocupa el Silencio.
Gualda y roj@s, quienes ondean
sus estimas —los sentimientos—
y no devoran en mugidos.
Heme de, en plazas grandes,
y no libre en los designios
que hacen la tarde de toros
más amena, destilada
en los arroyos que abrevan
sin amantes, sin amig@s.
318
Lo típico tópico reluce
su traje... y espesuras.
Como él, a mi deseo
sorprendido de espanto,
dibujado desbravado
en romance cotidiano
de mi tierra y sus gentes.
Lo tópico, el monóculo
siempre ojo de trance
en paisaje de fiesta típica.
319
¿No azacanean (ajetrean,
fatigan, afanan acaramelarse)
a polen las viejas patrañas
que controlaban nombres?...
Del panal se engendra
el zumbido de alas.
Que más olé del toreo
astó en torear de razas
pezuña gris y cautelas.
¿Qué recorre al campo
a retorno de flores,
y al bufido ha escondido
de inciertas hazañas
que no tienen nombre?...
320
En génesis apocalíptico
trágicas tinieblas heme;
plaza de todo abismo,
la neblina en toros.
Sin contorsión tiemblo
intrépid@ y atent@,
la rodera arenosa
de sangre dolida y torer@.
Soplo en ojo sudado
darme brío de profetas,
tentador/a —fuente de dolor—
y cuerpo de evangelio.
Busco honduras, y lleno
las entrañas franquezas
de las fatídicas muertes
con el Alma que presenta
ser Ciencia de asesinos.
321
Ayer noche, mejor al alba,
pude ver dócil, temiendo
a la ceguera, la timidez
dolida y hecha en besos.
Pionera desde la infancia,
en ocasiones disimulada,
primero tierna en novillo
y después en toro... y ahora,
de morlaco consagraste.
322
¿No da razón de poeta
el ovillo de la pena?...
El toro en su acometida
nos dice de frente y noble:
‘Derecho tengo a la vida’.
Quién pregunta, sucinta
(breve) resumid@, efímer@:
‘el nombre va neblinoso
mata todo y se lo come,
y conjuga ir sin tretas
del porqué que lo condena
y concretiza a luz serena’.
323
A la vera y en todo,
hay castigo de almas
en las plazas de toros.
¿Vendido a qué?...
¡Vaya racha!
Por si el maestro Destino
Lidia ser de un sólo Cuerno,
pasa el toro... espíritu
corneando al Nunca Más.
A la Ida de “El Todo”
ha de buscar el alivio
su espera al Abandono.
324
Elocuencia el cruce
de palabras al eco,
resonancia del gesto.
Agarra el toro del Toro,
soltarse de dios.
No vuelvo.
¡Qué sentidos advierten
el remanso del valle!
En la onda del eco
cristalizan las sombras
los espejos del rezo.
325
Cruento cambio del sanguinario
centauro (que fiero de malogros,
a sus roquedas descripta
entre yermos de su vieja estirpe)
pasa, y no quedan esperanzas.
326
Hacia qué toros muertos
saca de pase la historia,
a redondel de castigos
el temor que adueña
a rumia ágil del zigzagueo
de la pradera, y pacen.
Cristal del espejo,
el ciclo que trae
olvidos al hecho.
327
Bajo del manso coraje, sol
habita en héroe; me puedo
retener sobre el albero
firme temblor —este llanto
sadomasoquista— el viento.
328
He de contar todo el cuento
del toro que se va con ido.
Dehesa soñó esperanza;
tembló prieta pezuña
en las entrañas, subido,
sí, capa de olés vendido.
¡Qué mala ‘raza’ que brota
de olor de sangres sudadas
desde el arenal del viento!
329
Está tan quebrada pena;
lo mismo no sabe
si huye o se queda
más pura en la espera.
Sol despierto del nunca
ir espada a la sangre.
330
Qué mala causa se pena
este ‘amor’ sin compañías,
sombra que corazones guía
lejos de las tierras frías,
donde este sentir vano
disminuye de alegrías
sus permanencias del Sur,
y a equinoccios se destila
amalgamas de inquietud.
¡Qué alta ciencia se llena
la espera de la salud!
331
¡Que no!, aunque no pueda
de capa morada el beso.
Traje estelar de fuegos,
‘torer@ y toro y las muertes’.
Lo humano, en los errores,
no tiene por qué quejarse
siempre de dios, verse avaro
hasta humillar su piedad
honor de fraternidades
que rondan al simple amparo
llenas de qué suciedad,
sociedad que roba en besos
alcances por descansar.
332
¿Qué Será lo que se Aviene
después de habernos dejado
para el barrido de arrastres,
las formas que ya nos tienen?...
¿Qué dará, si henos olvidos,
entusiastas —ocasiones—
a qué Olé de las pasiones
ante la Suerte Segura
si amuralla emociones?...
333
De la fuente grande
vivió, y no de calmo.
A la puerta —no en los ojos—
esas sombras...
esbeltez con trasfondo
lleno de toros,
casi de soledades.
No será de existencias...
No alcanzamos con la vida
la inmensa igualdad, y...
–¿Cómo?...
La Vida se los tiene
toros de ejidos, deformes.
334
Todo era, y se iba
más cerca siempre.
Ha salido el sol
como costumbre,
y el campo duele
contornos de luces
que ahondan las sombras
anillo de cruces.
Anoche se puso
tristemente triste,
de toro en el Olvido...,
el nunca, jamás
libre de racismos
en las arenas plazas.
Los olés de torer@;
vivió sin muerte
un activo cenit mayor:
sangre y ocultaciones,
honras maduras
que subliman, exaltan
ocultarse de lunas.
Ha salido el sol plenamente.
Creo, fue ensueño
la tragedia, ‘amor’ mío.
335
Afinca del soto,
a sinfín de ramas,
el corazón roto.
Casto rebufo a la fuerza,
que a diversidades dentro
ennoblece a las astas
pulibles a firmamento.
¿Qué lo ha de tener,
que a semilla es palpo
lo que ya se fue?...
336
En toros Va la Vida, Calma
que Aprieta en Irse.
¿Qué Encuerna Cuerno en dios
de Dios, en Alma y Dios?...
337
De lo prohibido bordea
el límite del Todo
sobre el ombligo del toro...
centro fijo —movimiento constante—
que asomar ha dado
lo descubierto de la franja.
338
Humilla más pesadumbre;
flaco de sierra, toro de plata
al quiebro de seda, sueño
sobre sangre de almohada
a requiebros de aguantes.
339
¡Qué ternura el torrente de sollozos,
el descanso a impiedades!
Sufre, no sé hasta dónde en gris oro,
que alza ‘amor’ del sol más triste.
340
Tuvo de hado el candil,
tope en disciplinas, nacer
mimos del amanecer.
Tembló en dueño acotado
‘padre del no pudo ver’;
buscó arrollar el campo.
Siento que no ha de volver
músculo que ha doblado
alegrarse con el pesar...,
desgaste a vinculado.
De suerte, mendigando
‘un poco más y menos;
este jamás ir amen@s’.
Cuerno con aislamientos,
al igual seren@, id@
torer@ de las sociedades.
Tengo de hado el candil;
espectros de los reflejos
achantan el resurgir.
341
Juega de su buena suerte
marginal, no sólo galas
con los astados que lidia
el/la Toreador/a de las muertes.
Por tendidos y andanadas
quiero ir toro al Toro
de la Macra Hondonada
—Abismo entre las nadas
que olvidan los hechos
hacia abstractas miradas,
libres de pensamientos—.
342
El espíritu de la venta
topa en toro qué lenguajes.
Esperanza del linaje
hace torer@ asumid@,
y prostituye al amante.
343
Como el toro va mi alma,
más sentida que los fracasos.
Alta en dolor, igual tierra
del coso enamorado a desidias
que amparan del Fracaso
la Más Lejana Embestida
y el más cercano abrazo.
344
No culpo a Dios
ni al temor humano,
ya triunfo se decide
calibrarnos faenas
dignas de ensayos,
la sombra de espejos.
Tarde extraordinaria
festeja a el/la enemig@
que a migajas sueña
destinos al h@mbre
que tiende para adorar
en rabo de toro y fiebre,
amparar del morir
temporadas cotas
al Inmortal Destiempo.
345
Cuando el h@mbre pregunta
en la palabra cómo el ‘as’ pezuña
en la conciencia, sin hallar la pena
que lo asusta y lo huye a demoras,
el instante permuta Maestranza.
346
Disonante topó a lo lejos
de largas, y no cautivo
en alma que no se acaba
en cuerpo del sacrificio,
huella que culpó en modo...,
toro, por el mal amigo
que no amarra incomodos
y asalta cerramientos.
347
Allá en el borroso
—sentido de tiempos—,
fue grande de oídas
y alma de cuerpos.
Funámbula torpeza
lo asesino crece a lo fingido.
348
De espera nació,
y a Iberia nos vuelve,
más eco en las almas;
tragedia en el ruedo.
No quiere por calma
la Hispana de olés
—a romanas hazañas
marca envejecer
las múltiples marañas
al Día en sus qués—,
ni cristalizar del rezo.
¡Qué “culta” es la fiesta,
humilla al resoplido
que a pasión asienta!
349
El agua desbravaba
las mañanas a sol de plazas.
¿Qué bebían en la fuente,
ya que van llorando
el ir más valientes?...
Corazón, ¿qué preguntabas?...
Supe pronto las causas
que anulan en toros, más plazas.
Son buenas nuestras confianzas,
pero asesinan tan dentro...
350
¿Qué a Cristal nos vuelve
de los vencimientos
—aquellos caminos abiertos
que hoy cubicamos—?...
El sentido va de razas,
pues se Mima el Cuerpo
que Aleja la Casa.
¡¡El Ego ante el ego!!
Pasan las venganzas
topar los recuerdos
de tantas patrañas,
de Almas sentidas,
ya que hallaron desprecio
de l@s penitentes,
l@s del lance siniestro
que Ampara del Sello
que Ocultó el Mañana.
¿Qué nos tiene asidu@s
a vivir de nadas,
computar de Sangre...,
versarnos al Reloj
(relojes, resistencia
a la Impermanencia)
que Sondea Estelares?...
Podemos dejarnos
siluetas de las resonancias,
ecos del Retumbo
(Estrépito Primario
que Creó los Cielos),
y altisonancias cubiertas
de la imitación.
351
Adonde voy, sí lloro
llenarnos de quietud.
Sigo, por si duda
esta voz, callado
en la baja laguna
entera de los salmos.
Busco ver la cruz
amansada del milagro,
ampliada de la luz,
víctima de aclamos
solemnes y esclava
de lo más sereno.
El ‘Amor’ se borra
cuando se dilata
verse en los demás.
352
El toro salvaje;
no da esquemas del ruedo
su asentamiento,
pero sí, el sí del campo
que lo acuna pujante
a coraje abierto.
Noche entra el ojo
que busca sitio.
353
Este otoño, de dicción, tiene amargo
el vaso de nieblas y hojarascas
—el frío que ronca labio de árboles
y en toros huidos sin mañanas—.
Tendida, en qué ocultación más larga,
se me aviene el alma, desplomada.
354
La Vida Da la Holganza
de lo eterno.
Pegaso de ‘amor’, tarde
en sol; de toro hundid@
en amargo y llen@ de lunas,
que mugen en la Noche
suspiros..., el Fuego Embravecido
de esperas siniestras.
Al Nunca ha Postergado
Ir Valiente ante las vidas,
Limpio de Circo y teatros.
355
¿Dónde la Magia se Auna
al Nuestro Milagro?...
Por este dios de siempre,
¿qué Desnuda —Sin Cesar— el Paso
y Viste el tiempo y tiempos
y Muerte Rima de lo Amado,
y Tienta Sosegar al infortunio
Eco que Agrava lo Ingrabado?...
¿Qué digo?... No lo creas...
Duda que ata en “pobre”
el ir tod@ consagrad@...,
y juntamos dividid@s de eternos
a las Presencias.
¿Qué buscamos?...
Nos esperan de huidas
nuestras huellas profundas,
sin espacios.
Nos mimo, aunque Creas
Mal Toro de lo Amado
que Cubres Darte ecos
pendientes de olvidad@s;
no hablo más salientes
que darnos para el Hallo,
desnud@s bajo el sol
que llena del Milagro,
de llantos al ‘Amor’,
búfanos a perdedores/as,
plagiad@s de ecuaciones
sentirnos “Un@ a Dios”...
de Fiesta, enamorad@s.
356
Va el abuso de herman@ a herman@,
el ‘toro junto al caballo’ arando...
piedras del pavor (‘miedo’) surcando
carne fresca explotada, año tras año.
Cruza el burro del ojo
el sol que muere.
357
De noche vino mugiendo
un día macho de plazas.
¡Quién sabe si voy torer@
en astas con la esperanza
de un cielo cubierto...
de un tal infierno dejar
que llora de ser siniestros
destinos del Despertar!
358
¿‘Pero’ con fuerzas, es arte?...
Va comedia en la tragedia,
sin hacer pausa, y... ¿el alma?...
No es la noche, ni es el día,
la sensación que enajena
las más simplezas venidas
que al Alma la Sostiene
de ánimas, por la alegría
que asume valorizaciones,
y a sin periodo, ningunas.
359
Cuerno subido. ¿Quién sabe
si me establezco amanecer,
ir taurin@ de tramas,
menos dolid@ y revancha
de luchando, sí, de ocasos?...
Estoy subid@, y la duda
lucha cuernos de apaños,
establecer sin despique
(desquite, venganza,
resarcimiento, compensación),
ni someter sin ocasos
la tauromaquia en el alma.
Voy bajad@, y quien duch@
(acostumbrad@, competente)
de españas, lucha a cantos
establecer en el Allá menos
revancha, en las tramas
con torería y... Quién sabe.
360
¿Si Bello pinto a Dios?...
Como Torero en su Plaza
haciendo el huellas de arenas.
361
Hasta ungirme extinción en vidas,
si voy toread@, qué “suertes”.
En sombra se cruzan
dos huellas negras...
vida confusa.
Caen sostenerse
del peso que las lleva...
sol en el charco.
362
Rotas las águilas del duelo,
posan la confianza y el miedo.
La vida es provocante
despecho al análisis.
Libre lo sentí en las breñas,
y más mío en las colinas;
y en las mesetas del sol
libre rumiante. Por yerba,
entre rastrojos de viento,
libre fue su corazón,
libremente.
363
Día Más Rojo Entra la “Muerte”...,
la Inestable verdad de lo in-eterno,
la Más Vacía Silueta de Torero.
La acción sin fijación pendula
hacia equilibrio alcanzable,
libre de inactividad.
¿No persigue, el toro, ajeno deber,
ya que el peligro acecha distintas causas
y los resultados desaparecen
antes de la realización?...
Frivolidad absorbe su lineal sentido,
continencia a la mezquindad
desprendida a sus infinitos.
364
No hay más ‘patria’ que el Cielo;
toda otra gloria es engaño.
¡Vaya camelo, el/la torer@,
que necesita el aplauso
de ser valiente y seren@!
¿Qué torea la voz del alma,
que busca su dentro fuera
y en olés, la templanza?...
Por si me mimas, no hay Patria
Más Firme que la Vergüenza
que se Fecunda las Nadas.
365
“Tercio primero” la ‘suerte’ de capa.
¿Y los instintos?...
del movimiento se encuentran
en característica mueca.
“Segundo tercio” se estila mover
la sangre y la bravura; eco de...,
y banderillas tiembla del fuego, más dios
aposentar de las inestabilidades.
“Último tercio”; ¿será la res?...
¿Qué humilla pases perfil de muleta?...
Se consuma qué gris estoque,
la lidia, y, ¿será la ley ésta?...
¿Quién espera consumarse?...
366
Libre en el Coso del Diablo
la casta pezuña, y vientos...
fuelles leves al follaje
que hoyamos arquetipos
que duermen del beneficio,
historia que se conduele
almacenada a los vicios.
Piensan que nunca piensan
las causas que se declinan
bajo de los pensamientos.
Vacantes al coso pasamos,
pero culpables y moz@s
de la cuadra en la que vamos.
367
Calcula a tu bien para el descanso;
divide significar a la destreza.
Estas armonías crean entendimiento,
el éxtasis de la Fuente Inagotable.
Ofrécete leve guardián o guardiana
de las trampas que acequian todo;
disciplinando absorbe los oráculos,
y resueltamente desoye aquietares,
razones que contrapesan lo exacto.
368
No es Vacuidad de la Ilusión
nuestro fracaso, sino de la ‘ilusión’
aniquiladora que influye a fortunas
del no preocuparnos de las cosas
que mitigan a universos cambiantes,
y a Magia del Recurso Inevitable.
369
No es Cambio de ‘Amor’ cada diario,
ápices complementarios que definen
si generosamente la Virtud disuelve
la Voluntad Sonora a los Paralelos.
Inclina el beso a la historia del gusto.
Hilos invisibles sostienen la evolución
que balancea preguntas al espejo.
370
Toro que brama, espasmos da.
¡Qué soledad unitaria,
la nostalgia que se apega
siempre de lo que se va!
Todo mundo se tiene,
a razón de su esquema,
la versión de los peros.
La mosca del perro,
busca la montaña que la guía.
371
Cuando la Vida se nos tiene,
¿qué Razón a de importarnos?...
Aquí se Auna lo Antiguo
y el Mañana; por confianza,
la más disuelta alianza.
Cruzaban la hormiga y el toro,
a fuerzas lejanas,
los ecos sonoros.
En según a modos,
el casi descentro de estrella,
estaba presente, y yo,
ante el Cielo del Infinito Viaje.
372
Ya ampara la Vida miradas
al sinfín distante y transfugable.
El nombre no sueña que lo sabe,
que ha honrado al descubierto
la sombra de su próximamente.
¿Piensas entender a la belleza?...
Desnúdate de flores.
373
La maestría ensombrece
el despliego de las reses.
Focos de nubes el Cielo
—huele a tormenta grande
sobre los viejos senderos—
del vicio que oda sangre
(composición atractiva
de índole taurófila, a tonos
y formas, y se divide
a tres recortes consonantes).
Helas que no tientan frío
bajo el ir que adormecen...
¿Para qué pilas del campo
pasa lloviendo?...
A tragos de agua, suspiran
l@s que van bebiendo
la fuerza y lo que haga falta.
De confín tiembla y mima
otra doblez, y en tinieblas
la nobleza se cuerna ida,
salves de espada.
De las morales construía
la disonante esperanza.
¡Cuánto achanto definía
concretizar las alianzas
que a rebeldes librarían
neutralizar la confianza
donde a Nunca decidían!
374
Todo lo que el ojo es
descansa en que lo miran
ojo que dejó de ser.
¿Qué se tendrá la luna,
que al “nombre” le da amparos
simultáneos a la figura?...
Busca ‘amor’. Asesina
ir sin gloria. No hace instante.
Coraje que mira bizco
y no suple, da lunático
por acá, más allá,
en lo allí de la embestida;
¡qué dolor —acometidas—!
Busca ‘amor’ y, a espada
encuentra la voz vencida.
No es razón apremiante:
‘que el ojo va por deseo,
y encuentro, por asustarse’.
375
En monólogos de pobreza,
nace el machismo español
a sangre falsa, sol de alberos.
Me sabe a vivo en las penas
el pero —un tanto asesino—
que acalla sin más espera
bravo don. “Para torer@”...,
no sonsees del morlaco
que busca luz y halla tristeza
en el babosear del suelo,
en su ingerir de campos
acampados, noche al raso
de padecimientos anarcos
(absoluciones sin representación
o exaltación individualista).
Soliloquio de indigencia,
abuso, despotismo, tropelía
— arte increíble que permuta
la eventualidad de las cosas;
ficción—, a ficticio talante,
nace el semental hispánico.
376
El arte amargo de espada,
lucera espejo.
¡Cómo espejea la luna,
más que espejo, piedra roja,
roja angustia al bostezo
que yerra de plenilunios
(lunas llenas) asumidos,
consagrados a las yerbas!
El arte amago de espada
capotea a toros viejos,
longevos —no de primaveras—,
rocas rumias de la tierra.
¡Cómo corujan (lechucer@s,
noctámbul@s, ojos del iris
amarillo, penas negras
que resoplan con fuerza
su estar parad@s, estridentes
y lúgubres) las cunas
lucer@s —atros y claraboyas—
que bien apagan la virtud!
Falsas fortunas se aliña
el/la hij@ que se machuna
por lunas amodorradas
al esquema que lo ayuda
ciencias que lo desamparan.
¿Qué piensa de am@ o señor/a,
ser la aurora que l@ afana
para el verso que l@ cuida
al resoplido esplendor?...
Cautela alarga la jerga
(lenguaje singular, sencillo,
que define a l@s torer@s)
a qué juerga, diversión,
holgorio que bromea acoso
que acota a los descensos,
animales que nacieron
con el derecho a ser viejos
karmas a los encuentros.
Arte atemperado espada,
lucera espejo.
377
¿Qué puedo discernir,
si sólo sueño y despierto
el verte, no sentirme...,
darnos lienzos, pinceles
y óleos, para dividirnos
conceptos del momento?...
Se divide... es las vidas
‘poquedad y decadencia’,
que dilata todo a atarse
orillas de plenitudes,
estas que huyen y hacen
cohibir mansa inocencia.
De lágrimas —falso alegre—
multiplica en corta espera.
¿Para qué sigue de novio
loco en palabra del ‘nadie’,
gritos, ruidos uniformes
que alza hipócrita y muere?...
¿Qué intento meditar
(torer@ de los principios
que huyen por menester
a todo lugar o sitio
adonde afinca la fe
la razón y los vínculos),
si temo ser quien soy?...
Del toro ya ido, va el/la torer@
excéntricos debates
del ego de sus muertes,
astad@ sentir recuerdos
que l@ abate y l@ reprende
bestia del jamás parar.
378
Torito nació
de la vaca coqueta.
Colleja la hermosa
sensación de los cotos,
llanura y dehesas.
Torito vivió
del pulcro despierto,
a pisaverde, y llenó
los espacios abiertos
a sensible y ‘amor’.
Torito ganó
—presumido empeño—
todo a su crecimiento.
El momento, caprichos
a bonitos de luces...,
a lucido del eco
del lúcido estandarte
que lúbrico encuentra
sus híbridos, y nace.
Torito coqueto
lo adueñó el tendido
de sol y de sombras,
mientras amparaba
bajo el sufrimiento
el recorte medido.
Torito dejó
estos firmamentos.
¿Qué lo presumió
figurín en las muertes,
ámbito de estreno
a torito de dioses,
hacernos penitentes
intern@s a lo extremo?...
379
Acotado sueña en la viveza
no temer la vida que lo avenga.
Es la fuerza concentrada
día a día en las dehesas
prolongadas a las suertes
del sol y de sangres.
Han pasado examinados
a valores que sondea el mugido
—lo acorde— a las astas puntiagudas
del emotivo valuarte...
y él..., ¡cómo pisa noble
bajo el sol que amiga!
Amig@s de la ‘suertes’
lo tasan para el acto, con placer.
Toro da encuentro reservado,
tenemos sensaciones que vencer.
De acotados empeñan
los perfiles de las muertes,
cambios emblemáticos
que hostigan el ‘no-ser’,
castigos a la Impresencia.
380
Quien quiera dar sentido
a la Vida o a la Muerte,
en toritos del alba puede
llenarse sin fantasía
el acorde que lo aviene.
Pronto tiembla de suerte
rojo viento en la corrida.
Alma donde enfría,
esconde sentir la espada,
y calienta en ‘amor’
que no ha podido
ni acotar detenerse
flaco suspiro a inhallables.
381
En reo indescifrable,
con olor azul y poeta
del rojo entre los labios
herméticos, soledades
que hacen esquina ante
la recta-curva de esperas
desvirgantes de lidias.
¡Qué ‘amor’!
Deseo o no, lo veo novillada
maldita del instante
historial de pecados.
382
Pendiente en tal cariño
estoy tocando en toro
de sino, lo más profundo.
Sobre de un eco caído
lo añoro, y no me niego
diamante; frío amanecer
a deceso de eutanasias.
383
Peso que lleva dar coplas
de sentimientos dolidos,
desnuda no alterarse,
y no procura otras penas
que en astas de sangres
y ‘amor’, que lo conforta.
Peso que lleva dar copla
de sensaciones —sentidos—,
desnuda ir torpes lidias
a toro —sin sombrero—
para el dolor más rendido.
384
Existen los colores,
o el movimiento de formas.
No suspires ver la Luz
ni la Oscuridad Redonda.
La poesía y las sombras
se unifican sin apuros.
¿Quién va sentido deceso,
triste y alegre, contigo?...
385
Pupila de Dios y toro.
Sueño que va divina
la voz cuando asesina.
¡Qué triste, si arrima
interna de culpable,
sentencia con destinos
en sueño que culmina
nivel para los ojos!
386
¿Qué suda de hervor seco
en el fuego reclinado
y oxida de olor el aire?...
Mugido toro, investido;
fiambre, hora suprema
que rige para embustes.
Mi alma lo codicia
y su sentimiento lo desgasta.
Va ungido de bizarros
desde el rompimiento.
387
Del pulmón mucoso
pasa por donde se pasa
para el pitón incoloro.
Diurno se pisa el alba
y el pasto de agosto
que afronta el suspiro
pendiente de arenas
para los recodos
que acomodan poco.
Ya fue valorado
a kilos su peso
(Allá en los Periodos
que Aúnan Tiempo
entre los lapsos);
“ni rabo ni orejas”
le han encontrado...
quien hizo el embiste
los llevó en sus manos
de razón primera.
¡Qué toro más toro
pasó por los prados,
dehesas y montes!
Albas lagunas tiene
del “paro”, mugir la luna.
388
Aunque orillas lidia occisa,
tengo raíces profundas.
Sin el tiempo necesario
conquistaré de simas la base
que reconozca sin demora
estos afanes merecidos.
No pienses que te olvido
en este trastorno manso,
ni dudes si no te amo,
nací para estimarte: ‘amor’
y cadáver de estropicios.
Piensa ‘si lloras el presente’,
estamos a tierras buenas
de baldíos, a lo acabado
que erradica zozobres
y derrota por milagros.
Aunque limitara ofenderte,
pasas etéreo noúmeno.
389
Estaba. ¿Quién lo sabe?...
¿Dónde... y cómo...?,
no podía sostenerse.
[...], sudado dios y pezuña,
estropeaba abiosis tildar
el arrebato velado
que arrasa madrugar
maestranza de los dioses
que embroman diaconar
retumbos de lo muerto.
390
¿Mugiría el toro
si su nobleza sempiterna
le fuera arrebatada?...
¡Qué disyuntiva, alternativa
de señalamiento a distancias
inconvenientes que conservan
del impacto que surge
condolernos adentrad@s,
bajo la macro in promptu
(de improviso imperiosamente),
a in púribus (desnudo natural,
en cueros), que inquebrantable
nos conduce culturales
de la desdicha opinada:
“nada se sostiene o ampara
los roces hechos caminos”!
391
Suena el clarín, cómo sueña
de torer@s enarenad@s,
sentido a color de sangres...,
novi@s en pases al instante
enamorado ‘pero’ al toro;
enviste atezado estandarte
de la encapotada lidia.
Fuerza de fatalidad delante
de la espada que vio la suerte
de encontrad@s a perderse,
suena el clarín mansamente,
siempre ensueño a bravo ido
de torer@ indiferente.
Tendidos de arena duermen
(y mi Dios no está presente;
válgame dios. ¡¡Vaya suerte!!)
y hay verdugo aspirante
que huele a humor quererse.
Brioso el clarín estremece
todo el occiso más grande...,
tara-ta-taratatí-ti-tí-tararí,
réquiem de muertes.
392
No es la bravura del toro
lo que nos vierte en ser mans@s,
lo que nos pierde en la fiebre
de el/la vividor/a de engaños.
No es en la victoria ganada
lo que nos nota del fuerte,
sino las diferencias creadas
en asombro de plasmas.
393
En la herida —toda infectada—,
quiera el tornasol a su promesa
me avenga sin asustarlo.
Parca gloria del macho hondo,
Cloto, Láquesis y Átropos,
se hila..., se devana..., y se corta...,
que amarga meollo rebasado.
Autómata la fiesta en el alba,
donde el suspiro se emplaza
quebrado olé a sangre ancha
de qué volcán derramado.
394
dios de las lomas,
en el encinar del campo
pezuña mugiente asomas
—y no es mentira— sin llanto.
Ojo puesto en las entrañas,
breñal que está sentido
más quebrado que el aire
de mis almas, de este frío
suyo y mío y de nadie.
Va verdadero en las astas;
como rey tiene corona;
despanzurra lo óbito
el desurdir de avivado,
coso de exanimación:
dios de las lomas.
Siempre de gala, tragedia
del asesino en la grada
que anhela sentir jolgorio,
torer@ y toro de plazas.
De las lomas, a Dios;
en este mundo de espanto,
alma del Alma, zozobras.
395
A lo extremo del río
el sueño baña
vaciar la gloria.
Sobre la capa espero
victoria de suertes malas,
sólo a un paso del camino
y la gana.
Arroya el frío
miedo del llanto,
abismo al charco.
396
Esta ‘sinrazón’ da estética;
busco estimarla con base
y encuentro fríos desnudos
que acaecen a decesos...,
aires metidos a mis gentes
cuán ínsulas literarias,
follajes de las palabras
que a métodos discordes,
asonantes braman, ululatos
de ubres —condolencias
de leche santa, milagrosa—,
vértices de ramas poéticas
a la incompasiva crueleza
de qué buen gusto trágico
ante la insegura naturaleza
—pases al soplo del existir
bajo rumias que pierden
el más sublime truco—.
Esta sin razón, maestra
de poses, nos arremete
de vagancias que engendra,
puede obligar al dolor
de la flecha que adentra
a sima y somas, a la pasión
de que nada abate escuela
a no ser con ‘Él, No-Ser’.
397
Torer@ al Calma llegaste;
me vas huecos del alma...,
notas del clarín chocado
en los aplausos que ululan
del fracaso enamorado
—coro alargado, pasodoble
sudado— y sin cautelas
la línea que golpea y gira
incidiendo en teúrgias
(‘sistemas secretos’) que
a su irrealidad procede
pre-principio y abisma
a tiniebla del fuego ciego.
398
¡Qué sentido
enferma al medico!
fe, en orilla lineal extingue
doblar a toros de horizontes
mugientes, desde la linfa
coagulada; y no se esconde.
¿Qué será la onda,
pues lo ahueca todo
bajo ley sonora?...
El gusto aproximado
es un asco,
y tropieza a la boca
en su pie.
399
Caigo en su ‘amor’ herido,
ocultación por quererlo
ante los omnímodos
devastares de afincos
que lloran sostenernos
hij@s de ninguna Causa,
y nos engullan a designios.
400
Horizonte en dos almas...;
y no destiló el remedio.
¿Quién dio la pálida pena
ir roja en duelos, sin negro
contrariado a los deseos?...
Sin conmoverse, ¿qué vio
su mente en los pitones?...
¡Qué triste olé hace fuerte
la rota consolación
de lo vivo en lo inerte!
Sabía que tenía de ‘suertes’
las muertes.
Nos resignó
con fríos temples —valiente—.
Esta “gloria” del Destino
no amplía entre dolidas
muecas de los atares
a la capea sin ilusiones.
401
Arando..., arando..., arando...,
removiendo la tierra con el arado,
se siente el compartir de la cosecha.
Hecho luto, descansa del castigo
de la burla saturada del envite...
sin amig@s.
402
Decidí: muerte pasada,
anida olvido.
Para el árbol seco,
lo puntal del campo
amarra los ecos,
y en sus ondas pasa
todo el Cielo abierto.
403
Soliloquio en toro
espero... y te deseo.
Son tristes las ansias.
Quiero y no, mas temo
que me pueda torear
si tardas en llegar
monólogos y silencio.
Espera, te propenso
más todo, sin soledad
siniestra de los ruedos.
En Toro de España
embravece. Ya puedo
torer@ de las palabras
vencerme, y de olés
de plaza enarenada,
tormentos, cualquiera
que reta imponerse
la espada mañosa
que ronda el tendido,
penumbra que sombra
el tedio arrogante
que ampara espectros.
Fuerza que estremece,
la lidia en las almas
del sadomasoquismo,
soliloquio en Toro.
Me adueño y prosigo
arrojo hasta los valores
de tal tristeza inmensa.
Toro, estoy contigo
latidos del corazón.
En ti (lector/a anónim@
que razonas), pongo la alianza
que obtenga el perdón
que abarata en deshonras
los votos de Salvación
a la Pena que se nombra
“timos” para la Ilusión.
404
Nombres, ¡no!
Cándido temblor de barro,
tan dentro dolid@ y sin
cornúpeta, y animal
avenid@ a la Matanza...,
abuso del Eco que define
sentenciar “sadomasoquismos”
sometidos a dolor de astados.
¡¡Qué Ay, para olvidarlo!!
Nombres, ¡no!
Sin ti seguirán las burlas,
y contigo, las callamos...,
quedarán absueltas
por absurdas, absoletas
(a escaso uso, inadecuado)
del Olvido en que vamos.
Nombres, ¡no!
405
¿Qué darán los trinos,
ya que afirman nombres?...
El/la que de toro se arrima,
buena vaca l@ defiende.
Sueño en cuerpo desnudo
qué opulento enervamiento
que se orilla ser eterna
fuente en sangre y soledad.
¿Para qué cantos
se han lagrimeado
los nombres?...
406
Quiero dejar buena huella;
desnudo mis pies descalzos.
Medida de reinos se afana
la nítida pisada en la bosta
de una vaca enamorada.
¡Qué ley más primaria tiene
la razón que nos permite
afincarnos a los bienes!
Y por bienes van l@s hij@s
que afanan sin defenderse
al sendero que sostienen.
Y a tal realismo, vence
la ecuación que sustenta
libre de computaciones,
en la haces que ostenta
ser la diosa admiración
a la armonía del ajuste,
pues desmiente ocasiones.
Para tu desvirtualización
el toro posa de muertes,
pases de compensaciones
que rondan de ti la ‘Suertes’.
En pequeñeces los reinos
sienten que se guían Algo.
Piensan que son los deberes
de los dioses, a destajos,
desde el fango que advierte
ir de espejos, simulacros,
asumiendo el Fracaso
que desintegra los hallos.
407
No hay mayor lejanía
que el beso de las sombras,
ni más grande cercanía
que el labio del horizonte.
Aquí, el sentido, no habla,
ya que tal orgullo se mece
y no es cuestión del halago.
Ecuador de la corrida,
cuerno a pitón potable,
la inocencia simplifica
y sincera corrección,
ánima al desencuentro
llamas de la perfección
alejada de sus adentros.
Aquí, el devenir alínea (alinea)
la piedra —diamantada—
a sin alijo, ocasión
que narra a la pasión
de encuentros, de todo a Nada.
Aluvión amplio de alegrías,
las formas aproximadas
al sortilegio (adivinación,
providencia supersticiosa)
de espacios que las Guían.
408
Esto eran reinos tan despacio,
despacio, despacio, despacio,
que una tortuga los cambio de sitio.
¿Cuántos imperios enamorados,
desalmados, se olvidaron de soñar?...
A través del corazón,
silencio con las ausencias,
a golpes con la ilusión.
409
Detrás del brezo la nota:
“emboba el mirlo
sentidos de tórtola”.
No importa el tiempo,
ni los espacios,
ni las penas,
salvo el ‘amor’ de tod@s
después de la reflexión.
Tregua, pico amarillo
y cuerpo negro; el mirlo
adentra en alba de toro
a dios de sombra.
410
Del suspiro ronda
manantial, el bosque.
Hace de destino primero
lo otro que nos añoramos
corazón de desespero.
Mírame a los ojos
—pero sin odio—,
entonces veré contigo
qué ruta hay para seguir.
Bajo la hierba
crece la lombriz del sueño.
411
Huellas de franqueza,
los caminos tienen
que soltar las piedras.
¿Qué tendrá la Vida
ya que Alonga Irse
siempre a diferencias?...
Busca el movimiento,
pues lo desigual
hace la distancia.
Las lejanas huellas
en tal punto están,
ya que no se encuentran.
412
Qué dantesca admiración,
el ser que busca caminos
y encuentra su alrededor,
el sentido de aproximos
a la Macra Sensación.
Extractos que alejamos
de lo todo, a las divisiones,
da el Uno, y razonarnos
unánimes del siempre adiós,
adiós a lo que surjamos.
En los sendos más amados,
la luz que a tanto nos toca,
cumple, y en nos, no roza
de qué sigilos de ‘Amor’,
libres siempre de las cosas
que anhelamos ‘Ser’ con Dios.
413
Herradura al revés,
patria ofendida.
A mi agrio, a mi cornúpeta,
lo tengo todo ocupado,
y parece que el tiempo ‘quieto
a inquieto’ lo ha enamorado.
La pregunta es
siempre a la respuesta
que jamás se ve.
414
A mi amargo lo dejo bien ocultado,
ya que lloran las penas para penarlo.
Amado lo ensalcen hacia enterrarlo
cuando yo muera cantando, ya que
no goza presencias para encontrado.
¿Qué satura pálido rosado, del beso
que se dio, pues queda amartelado?...
¿No puedes crucificarte?... exígeselo
a tu prójimo, que índice de la moral
aborda a la pasión de tu abandono.
415
Oye la esencia del bosque
a recursos del aura!
El suplicio de conciencia
es dolor soportable,
pero el daño sin dolor,
es pesar, causalidad
contra la Pena inhallable.
Entre los pinos doblados
pasaron ‘el viento y la noche
y la pena’, cantando.
Hacia lugares cercanos
se oyen los gritos,
y llorando el recuerdo,
amanece olvidado.
Bajo los pinos caídos,
olor del exceso, pesa
el tiempo de la lluvia
y el suspiro.
416
Qué destilo de agua
después de las lluvias
sostiene a las patrias,
los límites sangrados
que emboban las rocas
luz de las miradas.
Qué sutileza encendida
ilumina en las nadas...
van focos de tinieblas.
417
¡Cuánto denuedo volviendo
la lluvia al viento!
Cuando las chumberas
reflejan del agua
que atiborró la tierra,
el “noble” da huido
el frío en las yerbas.
¡Qué destronque de gajos
fortaleció al campo!
418
De aquellos atardeceres violetas
que florecían darse luz al campo,
la pena se ha dado sus frutos.
No sostengamos a vacío inmenso
el amanso, el pundonor todavía.
Las esquilas del tiempo
suenen todo el paisaje.
419
Estado de olmo negro
en un febrero sin hojas,
puede mirar lo que sobra
en el ‘amor’ a su olvido;
sello que nunca se toca
lo salvo para sí mismo.
Estado de olmo blanco
posa el jilguero y su trino
más allá de los recuerdos,
lo todo que ha de llover,
destilar de espejo el Cielo.
Y aquí no importa tanto
si los almendros florecen
ciencias de tal desencanto.
420
¡Qué violada secuencia
nos tiene abismad@s, ecos,
flamas del fuego al decoro
que avergüenza del hacha
a todo árbol de ensueños!
El atinado ya llega.
¡¡¡Así es la muerte!!!
¡Qué alacrán se siente!
¿Qué ha vencido al campo,
porque no se duele?...
421
¡¿Qué tormenta dio
el rayo de luz que sudó
el ánimo del algarrobo,
y el de las vaquillas
berrendas (‘pintas’),
negrillas o inversas,
y resplandeció azulinas
a sus descuidos,
que las hizo templarse
más ausencia?!
422
El toro embiste
hasta encenderse aprendiz,
beso a la luna.
¡Qué sangre lo vierte
a la tenue de plata
que a bravo lo obtiene!
No te quedes del ¡ay!,
que pasa dormido
y la fuente palpita
del dejar de verse
fuerza de vientres.
El toro, ¿qué ofrece?...,
de arenas bufado
ser de las muertes
(los tratos dejados
a declives inertes
que nunca fenecen)
que palpitan el Sol
que Más Oscurece.
Hace negro pelaje
y errante, el beso,
libre de nostalgia
a mugido de h@mbre.
Ya el toro serena
los cotos de fiebres,
a verde pastos
del descanso eterno,
al Sosiego Siempre.
423
Todo triunfo
es el reconocimiento
de su fracaso.
Donde sentido es sueño
pace el ganado,
y flama el olor de orina
bien estufado.
Entre brezo y hojarasca
dan del descanso,
mientras de inviernos
pasa qué eco malo.
El otoño no viene
porque el árbol quiera,
sino por la circunstancia
que lo guía.
424
¡Qué constancia cruza el ego,
el ser más amo de cada cosa,
que su torionda asciende y goza
del estatuto viejo, a casa rota!
Devendrán más repentinos
los toros, puesto que del Sí (‘Mente’),
la Gran Sonata Encierra
a Réquiem Perderse.
¡¡Imaginas!! Decoras la necesidad
al margen de ti mism@.
425
Como garras de águila
se siente presa,
una frágil fragancia.
Al compás (reclamos
de la acequia vieja,
en un chopo otoñal
cerco que se seca
abandono de pasión,
a todo lo que en dios
se de la gana),
ha roto de dolor
la mota del espacio.
En las fincas de el/la ric@
van las fortunas
de l@s múltiples pobres
que la sudan.
Que l@s pobres trabajan
dudas y curas,
ya que sienten en bueyes
o en vacas —sin consorte—,
pasar sus vidas.
En las casas de el/la avar@
el hambre halla;
nunca van mucho
l@s que trabajan.
Por fruta madura,
esta caída del árbol
que me sostenía.
426
¿Qué siembra, didacticismo
al campo, dichoso y miedo?...
Ya el viento silba dorado al trigo
del sol, destronque incierto.
Mientras el agua desciende
inversa al caballo, un toro la bebe
a sorbos, despacio, y acorta el día
en verde orilla.
¡Qué frescura, descaro del sueño
que despierto sigue arremetiendo
un sinfín encuentro!
¿Qué tendrá la muerte
en las horas calmas,
que acomete y sopla,
pues se da inexacta
entre los niveles,
ya que nada aclara?...
¿Qué contenidos desgastan
a la noción sincera?...
427
¿Qué defensa tiene el Toro
(no el toro que da el campo,
sino el de acomodos
entre los lenguajes santos,
lejos del dónde y el cómo),
ya que no arranca pronto
viveza entre infortunios
y nos plagia qué Abandono?...
Adonde el acierto pace
a su infortunio, gira
el ‘Mío Cid’, Rodrigo
que a “espada” españas
en su hierre de guerras
fieras, que contempladas
al valeroso de Vivar,
que a tales maneras
toreará a los ‘amaños’,
parar de caballo blanco,
estadios de esperas,
que a toros serenos
llenarán sin las penas
a babiecas de España.