Santuarios al Culto del Templo
Hechos del Pan Sagrado
a l@s amig@s de la Teosofía,
y de l@s /monjes/as /sin /rostro y /sin /rastro.

Matan las penalidades siempre…
a Ti, de maneras reflexivas, expongo
las puniciones arenosas más acusables.
Muge lo correctivo merecer la Obra:
Sadomasoquismo del Ser
Monólogos en Toro
Oda Directa a Evocación que Acecha
parte del TODISMO
Cuando la cabeza siente a Roma,
no se fija en la corona, sino en los laureles.
Ya nada sentencie excomunión,
ya que voy contigo en las multas.
Mira el ojo a su muerte y encuentra su ombligo.
En alisios vientos roza el origen que lo dio a nacer
vínculo acertado a secuencia del llanto.
De cada rincón esconde el absurdo canto
alejarse del nombre y de la fama.
sombras que aclaman dejarse Sombra
Negativa al Viento de la Risa,
van nombres del Nombre que Cotiza
el Derecho a Copla de la Ofrenda.
Para la oportunidad se divulgan los nombres.
Por si escondes guiarlos, no los nombres.
De igualado y duplicado, no te asombres.
Arrima el toro, depuesto al Sentido, otras escuelas.
Torean las muertes a círculo del Cielo,
que acostumbran los miedos presumirse.
Rompientes el afecto y la sinceridad:
fhilos indudabbas
DEDICATORIAS
Toro del Todismo
Para Ti (Om),
que Conduces a la Realidad Última
(el Paso Inestable a la Estabilidad Primaria),
la Luz al Oscuro Concepto de la Inmortalidad
Única, Más Allá de la Aparente Irrealidad.
Toro de los Lenguajes
Para Ti (Eón Hijo), que Revistes a las formas,
cuyas multiplicidades ofenden
de innumerables engaños.
toro de los hallables
Para ti (toro), ya que dueles la injusticia
y ser trato a la pena ennegrecida.
La vida es el infortunio de lo eterno
CARTA A L@S LECTORES/AS
Como el toro, lo joven,
embiste a la inocencia, abrirse.
¿Por qué se nos funde
la alegría de tristeza?...
Por si acaso sigamos
en la luz de los astros.
¿Será que no tememos otro
andar más lejano?...
Ve con fe este espíritu
de ilusión y amarg@.
No hay más viento que aire...,
el dolido instante
en base de deseos.
¡Qué almendro de pájaros
se anida la primavera!
Está lloviznando,
y los pájaros anidan
a refugio de alas.
Ya está subido el sol
hojas de árbol,
y el canto revienta
a chicharras de fuego.
Va anocheciendo
bosque de sombras,
y el miedo circunda
yoes permanentes.
¡Qué aclarecida
la vida en la Muerte,
la muerte en la Vida!
A voz dolorida
el alba amanece.
No hay más llamas que fuego...,
flama mordida de huella
en la base de cielos.
¡Qué tarde se goza
el gorjeo de pájaros,
hacer pico de otoños!
Fuerza alboreada
la triste nostalgia,
pena y silencio
de toros, a reveses.
a sentencia de crédito:
fhilos indudabbas
PRÓLOGO
En cuadra de dormir, paja ilesa.
Todo el río tiene historia,
pero hay partes
en las que se estanca.
En el concepto puro
no hay lágrimas.
Paz que sin alma implora
da las penas por venir.
No es del sueño de caminos
que la tarde se llena
mustia y oro, en hoja seca,
sino del sol —niebla estrella
que asombra pensar las penas
sin pena—, honda paciencia
que pausa el corazón
de otra voz hecha conciencia.
Ruido que va de la acción
busca milagro.
Sadomasoquismo del Ser, define:
Las malas causalidades (la génesis)
ante la Fuerza o Nobleza que Rige
a la Aceptación.
A las concluyentes desganas
que hostigan la Causa
hasta envenenar el encuentro.
Aclaratorias
Por concepto cabalístico se empieza,
cuando es inexcusable,
con letra en minúscula después de:
punto y aparte o punto y seguido.
Sadomasoquismo del Ser
Monólogos en Toro
Oda Directa a Evocación que Acecha
ALBA DE PRINCIPIO
(inocencia que simplifica y sincera)
RAYANDO EL DÍA
Este allá de los Cielos
se descubre al Refugio
de estrellas al Miedo.
001
Babieca de España
—grande—,
tod@ cid...
... Cabalga.
Floja y tonta de espada,
la astucia juega
su imperial sentido
que adultera a uso
ver estoque, aunada.
¿Qué razón obtiene,
la sinrazón, al alma?...
002
¿Quién siembra flores
y cosechará lechugas?...
Quien cultiva una cosa
y recoge otra, razón halla,
a no ser que trasmine
la Ilusión presente
la acción o karma
que mantendrá la ‘suerte’
bajo rediles vagos,
holgazanes, tardos, flojos,
apáticos, desidiosos
a contratiempos ligeros,
al abandono sin crítica,
sin aspereza al rezo
que llenará los nombres.
003
¿Culto y fortalezas irreducibles,
mugen acaso la saciedad
de estrella..., el acontecer
asolado..., ‘campo destinado
de alabanzas recalcitrantes
a lascivias (propensiones,
tendencias inmoderadas)
lúdicas de infinitos’?...
004
Cautela de agua...
perfila el arroyo
raíces mojadas.
Causa Inconsulta empuja
las múltiples interrogaciones
que forman los espejismos
que aciertan ser del holismo,
enterismo que entrelaza
los partitivos principios
simplistas del pensamiento.
¿Qué dará el agua,
ya que todo la bebe
buscando el alma?...
005
¿En qué Río de luceros
va la Gota de almas,
y a qué cielo astral
mariposas blancas?...
Todo mío,
el arbitrio contorno...
lo que defino mío,
lo que a mí, mí@ hace.
Mío..., aquello
que no altera
mortificando a forma
mi realidad única.
¿Qué será el tronco,
ya que amarra todo
bajo el mismo ojo?...
006
Sentido de hojas,
las alas de pájaros,
al sol que emboba
colorear el árbol.
Pasa el sufrimiento
atado a su forma,
y henos azaros@s
el dejar de sufrir.
A cribar se da
siempre la confianza
de lograr.
007
Cuando sale el sol,
el suelo se mide
plano a su reloj.
Analiza, examina, estudia,
investiga, inspecciona, escudriña,
indaga hasta que liberen
las pasiones su razón de prisas.
Huella de nieve
la alta foresta.
Desde el riachuelo
el bufido estremece
corazón de nadie.
Al anochecer
lo cercano encoge
y lo lejano es.
En la chimenea
se trasiega el fuego
dar la hora muerta
del ocaso al sueño.
008
Nace de piedra el arrimo
que Aleja a la Piedra.
Portentos pasan las voces...,
a qué estilos competencias
de los bueyes en ortigales
que giran agua las peñas,
y en las mieses —más abajo—
grandeza sonsear los ecos.
Y de solturas, descansos
de los toros emplazados
que implacables aire cruzan
de los juncos más doblados.
Vientres de agudos, seminales
a hilo cristal de aguas...,
el tránsito de las fatigas
que sudan la enfurecida
tristeza de lo alumbrado.
Tremendas fueron las causas,
en qué suplicio amenazadas,
dando el llanto plus, enorme,
pero estático y deforme
a qué bellezas —flote del rocío
en las acequias del campo
que yace—, hacia horas remotas
de los espejos ahondados
y ondulados del milagro
de aquellas voces primeras
que en el albero expiraron...,
en las madrugadas sendas
del ciego sosiego que amparó
y nos mantiene preparad@s
desagradar ante lo amargo.
AMANECER DE AMAMANTO
009
¡¡Que onda de sangre
orbital tras la luna!!
Estando embellecido
el toro ante la vaca,
posose el gorrión
en una encina vieja
a trinos de pasión.
Hallada abismada
de inmenso semental,
la vaca enamorada
cruzaba el matorral
lo fértil que se daba.
En los ojos del toro
se desmiente el paisaje.
010
Polinización de alas
van los amores.
Secuencia de velación
—tradición— viene el vencejo
a la misma rama hecha,
con su trino inapacible
de riachuelo a la higuera.
Del alto romeral florece
la libación del polen.
Un poco más abajo,
en qué chiquero inmenso,
fangoso toril y engañoso,
afinca del torero
(‘aire’), torete (‘grave, difícil’)
el sublime toro milenario...,
pero siempre en otro.
¿No verán las abejas
lo que recogen?...
Caída de agua hasta mi fondo
conduce surgimiento.
011
¿Qué agujero conduce
causalidad de ciego?...
La vaca torionda,
en celo del ambiente...,
toreada del toro
entretiene perspectivas
de diversas partes...,
conducir lo engañoso
de las vertientes,
‘suertes’ de las muertes
al ruedo, enamoradas.
[...], la vaca tan linda
—preñada— amanece
bajo el cielo, mañanas
que se embobecen.
Osa impunidad el grito,
alejamientos al Olvido.
012
Tactos atraviesan la parte desértica,
y formas aprietan el puño, cielos de nadie.
El coito del ayunte en la montada,
a madrugadas sensaciones de campo
suplica el suplicio de esperanzas.
Novillo de arte viejo,
doble vivir de la madre
en parto tibio y sereno.
013
En el sofoco diario
(el calor que se evapora
flama de los infernales
ecos de la antítesis sol,
oposición, contrariedad
que viste a las vidas
hacia un mismo son)
de los pastizales, ondean
recuerdos milenarios.
Y da fortuna el recurso
(lo sufrido, el aguante)
que a las semillas madura
al freno del apagarse
Vida, vidas ensalmarse.
014
¿Qué alinea la inocencia,
que asalta de ignorancia
a inteligencia?...
Ternero que se persigue
hacia la ubre de pasos,
¡cómo arremete a la madre
vaca que lo corrige
blanca ternura de leche!
Los campos nacen tiernos
bajo el sol que los quebranta.
015
Vuela el pájaro
tras del bosque aislado
a recurso de agua...,
y hundido en la poza
se arranca qué vuelos
el revuelo de aire.
Tiempo de granizo afirma
morder el manto de la tierra;
tensar del frío aguante
(lloviznas de horas largas
entre sombras encumbradas)
a los terneros mansos.
Para el pájaro
es ala de apoyo
el cielo del sitio.
016
Cuando de vientos sopla
vaciar el campo,
el amanecer denota
silbar de amargos.
Allá en la arboleda
se sonora el miedo
a trinos de pájaros
y siluetas descalzas.
Cuando las brisas airean
troncar la arada,
lo expresivo se altera
de verdosos labios.
017
Cornúpeta arremete huracanado,
tiempo de gansear y de aguantes,
peso que estanca a insostenible
trato, insosegar la ‘suertes’.
Ya pasó el febrero enfurecido...;
deja atemperado el encuentro
—siempre de otra vez hacer nidos—.
Ya que de Ilusión es nuestro signo
ante los tropiezos del asombro,
vernos en la desazón favorecid@s,
pasa la sentencia de ascetismo.
018
En periodo de lluvias
un viento ataca,
tirando árboles,
rompiendo vallas.
Si estás tan herid@
de ser valiente,
acoge la prudencia
para el descanso.
019
En las primaveras
los torillos huelen
verdes carantoñas
que a la tierra besan.
020
En el bucle de agua
cruza un pico de pájaro
sus vuelos lejanos.
Besana del cariño
enyunta el aire, y mece
espumelas de besos...,
el oculto ‘amor’ que lame
azul distante al eco.
En lo voluble
tienta la mariposa
vuelos discordes,
entre los ubres.
El vuelo neutraliza
a eco del trino.
021
A volar volar
todo el argumento,
porque ha de posar.
Del frescor del agua
abril se embobece,
bellezas sin patrias,
que abstrayendo beben
cada flor del campo.
Que posa el vuelo
destrozar del nido,
porque ha de volar.
022
En la rambla, el oído,
va gorjeos de agua
en el trino del mirlo.
Refinado y simplista,
soporta transformación
el gusano de la seda.
De gesto estelar
el preludio es sueño,
azular de sombras.
Hacia el limonar
el alba se aviene
en toro de fuego
todo el despertar.
023
Más etérea y sutil,
el agua del río,
rizos de primaveras.
De la cañada espero,
mientras la corriente
sus pendientes lleva
ir de pensamientos.
De bien, no la dejan
por ser agua, secas,
l@s que allá la abrevan.
¿Qué avista el agua,
que se da de tod@s,
lo que no se sacian?...
024
A remanso del agua,
el aire es verde
y disuelve al espejo
que flama obtiene.
A la brasa del día
la noche es fresca,
y al rocío enciende
la tierra sombras...
De destilos viene
—a labor del campo—
lo que bien se quiere
y que cuesta tanto.
025
Trinos de pájaros,
la garganta del río
corriente abajo...
y el olvido los bebe.
Todo es estéril...,
cuerpo de bueyes.
Llamada de espuma,
el agua se lava
orientación al tajo.
CAMPO ACEITUNADO
‘AMOR’ DE LA TIERRA
026
En las lluvias adentra
merodear el desgaste
que horizonta mieses.
¿Qué pulula entre los árboles
más allá de los encuentros,
donde nada es presencia
y tiene amarrado a cada paso
de lo que agarra y suelta?...
Busca el mochuelo
tomar el cielo,
suelo del charco.
No tiene arreglo,
el espejo es espanto
para beberlo.
027
Hay campo abierto al destete
—raza de lidia—,
terneros negros y pintos,
y solípedos blancos.
Ya es suya la gloria desgracia.
028
Mutado a osadía, el karma
dogmático y sereno,
pezuña de logística expedita
(‘despejada de los impedimentos’),
ir animal que se llena
a vestimenta de dioses.
Es inocencias desgastadas
paro de las Macros, Pesos.
029
Torillo débil este sollozo...
Tomo oculto sin idea
encerraderos del verde ver.
En la onda va el vuelo
y el pájaro.
En la Onda el Mimo
del Escarabajo.
TORILLO NOBLE CASTA
A PERFIL ASENTANDO
030
[...], tiempo de las rocas
el ciempiés descansa
pasos de las cosas
que llevan engaños.
Florecidos los olivos,
y el desgaste que enriquece
el aire en las piedras
adonde pesuña el eco
a rebufes ajenados.
El ciempiés despierta.
Es la madrugada
de la ciencia abierta
por la luz del Sur.
031
En el pico del sueño
desgastaba la oruga
el ansia del pájaro.
Pasaba un eco de niebla
delante de un toro manso.
¡Cuánta belleza llenaba
a humedad del campo!
Dejaba sentido al sueño,
ya que posaba
en cualquier parte.
032
Cuando el campo es lluvia,
el huella ahonda... y la espera suena.
Cantos de distancia
baraja el fado.
¡Qué desesperanza
el arrullo de agua
en la garganta!
033
Cerca de los almendros
a nieblas de la cumbre,
el torillo negro, en los pastizales,
es el dueño.
Sacra senda la niebla
que espesa al Mundo.
034
Pasa plácida y larga
a su ojo lejano,
la llovizna en las zarzas.
Paso húmedo el aire.
¿Qué presiente el toro,
ya que está sentido
y no tienta a nadie?...
035
Después de la tormenta
el buey trabaja,
y el toro herbaja los modos.
Llega a la charca
sueño de peces,
la onda que rompe
todo a reveses.
036
Ir arando, arando...,
que los campos del sol
al alba son blandos.
Cuando el eco se enalma
del árbol, va seco.
Onda profunda
da el Mundo a nuevo.
Balar de oveja
abriga el llanto,
lanar la queja.
Onda versada
descansa el cielo,
agotamiento.
037
Pasa no lejana a la lumbre,
sobre el riachuelo en los tajos,
la costumbre del grito
que sucumbe a noche.
Que va amaneciendo más nido...
¡¡tira, tira...!!, que se abana el novio
hasta el mediodía.
Golpea el aire abrir
un remanso de espejismo
a la sensación oscura.
El monte enyunta
de un abrazo irse.
¡Cuánto grito desnuda
el descanso del grito!
Paso en la loma
la cima se desnuda
a sima profunda.
038
Se hila la araña,
a elástico tapiz de seda,
casa y despensa.
Paros, los que disimulan
la mula y el buey marcados
de anillo hondo, arado,
que el yugo denso del vientre
viene rancio en lo sudado.
A picadura de araña
se construye el telar
de las entrañas.
Ya es parte el ocaso
del nido nocturno
que conduce el alba
del despertar al cielo.
039
Carromato de dos ruedas,
rumbo vas quién sabe adónde...,
viajando por los senderos
de los valles y los montes.
Allá, en la gran llanura,
planicie de la meseta
donde el sol bien castiga
y exprime a las seseras,
el eco se tiene escándalos,
va tirado por dos bueyes
castrados, y en libre campo;
seguido es por las aves
que del cielo van bajando
al peregrinar del Cielo
que en el carro da copleado:
cantos: romances alegres:
malagueñas: fandanguillos:
tangos: trilleras: bulerías:
cante jondo: cualquier canto.
Un@s dicen que son pay@s,
otr@s que gitan@s, l@s del carro.
¡Qué importa quiénes son ell@s!,
lo que importa —que cantando—
al mundo van alegrando.
Carromato de ultimidades,
giro das... ¡quién duda el dónde!,
no obstante, adonde llegas,
son cantos lo que se oye...,
penas que se van sin nombres,
pobres, y sin embargo ricas,
desmesuradas y castañuelas.
Armadijo entre dos ruedas,
ruedas lunado de España,
vencer folklore a las penas,
penas a ensoñadas penas.
040
En un charquito en alma
abreva un toro
rompiendo el agua.
Hace encuentro la luna del agua.
Se apezuña el charcal...
ya se mueven espejos
ante el toro —al pasar—,
dando imagen a rotos.
Hace encuentro la luna del agua.
Tropieza...
Ve los espejos
alejados del hecho.
041
Amapolas, el sol se enamora
a bramido sin llanto.
¿Qué gorjea el río,
que espumela el frío
gotas de gorrión?...
Siempre es húmeda
la sed, pues inclina
beber la pasión.
042
Penetro afincarte en tauro,
y salgo salvad@, y no dentro.
¿Qué nos tiene de abiert@s,
caduc@s a nuestro tiempo
y persiguiendo persistencias
que huyen de ser encuentro?...
Profundizo ante las rumias
los más engordes secretos.
043
Objetiva vigilia
de luna al toro
en la fría colina.
Desde tiempo irrazonable
siempre da en orden los caos
—embrollos que deshacen todo—.
¡Cuánta vaguada da el campo,
ya que antes lo veía
y ahora se borra canto
del límite que nos sostiene
al eco más alargado!
044
Malagana la ausencia
que osa profana
tensar la audacia.
Más allá de l@s ric@s,
son l@s pobres del engaño.
Horizonta en la llanura
quemazón y sutilezas.
El ocaso es perpetuo
al descanso del ojo.
Donde había el charco,
los incestos se arreglan
beber del barro.
045
¿Qué suple o suplanta extrañarlo,
dejado cuán destino que destina?...
Desde las encinas
el Cielo despunta;
el toro coordina
lo estival que lo arrima.
Ya nada a esa esquina
—ver de aturdimiento
en la causa estigma—.
Oculta la estima
de impulsos sonoros.
046
Excesiva doblez...
obras al miedo.
En el árido infinito
pasó flor de primaveras
y pasto de veranos.
Pesa sombra de árbol
en la seca espiga.
047
Del abrevadero antiguo
ha de aguar —el rumiante—
rizos de luna y copos de estrella.
En la luna descalza
ese olvido, mañana.
En los tilos de sombras
se oyen gorjeos, y giran
incumpliendo las calmas,
a sondeos insufribles,
el bovino y mi alma.
Besos de estrella,
van las alas del pájaro
y el agua del ojo.
ENCENDIDO DESTELLO
DE BRAVO ALICIENTE
048
Donde el cornúpeta come,
la luz lo hace alma.
Torbellino al mosquito,
paso de aire en la hoja.
049
¿Qué persigue al sueño
que nos cansa y lo duerme?...
Cuántas piedras del río
versan cantos de agua...
¿Qué conduce a la Vida
sin asociar la Muerte?...
Revoloteo de plumas,
retoñar de ramas
abovedando el cielo.
050
A insosiego en el yunque,
herraduras de soles
clavando el Cielo.
En la última fronda,
la araña se teje,
y la sequedad, ahonda.
Descanso del agua
colora el campo
el despinte verde.
051
Afortunados cruzan el arroyo
ante los castaños.
¡Qué ventaja del atardecer
hojas doradas
y potrill@s blanc@s!
¿Qué obtendrá el campo
en su otoños verdes...,
y de primaveras
se concluye siempre?...
052
El becerro no altera
a mutismo de las ramas
la quietud del crepúsculo
que lo encierra.
Caída del viaje, la sombra,
y hace círculo hundido
donde la sospecha crece.
¡Qué sombra deja
sentido de pesos
a la figura!
053
Capturada de yerbas
ataca la escarcha...
y el astado, bosteza.
Arruinarse pretende
el pensamiento; tela de arañas
el convencerte.
No apaga la sed
la nieve del río,
la del caño en la fuente
cuando hace frío.
Anidan descansar
en los ciruelos,
los picos llenos.
Planean nutriente
de ilusiones rotas.
054
La medida del secano
desalienta a los laureles en sus gajos.
Derribada la nostalgia, apenada,
anida el retorno de las brisas.
Más allá de los márgenes
nos ocupamos del punto.
055
De lo imaginario —índigo del ver—
el apartadero se tinta, y el agua se bebe
a verdes hilados en sol de ensueños.
El alba es de ardillas,
que al verse observadas,
se vuelven coquetas,
concisas cosquillas,
compases de ramas.
¿Qué tendrá la bosta,
ya que alimenta y gira
a la impaciencia?...
056
Espiga en un campo fallecida,
tempestad de invierno.
Si en la tormenta buscas abrigo,
recuerda: todo revolea
hacia el mismo eco.
Trina el pájaro
razonar de vuelos
en el palo seco.
El miedo se danza
oráculo de huidas.
057
El torito del frío
se tienta a calma
qué ventisca de agua
a son de ocasos.
Tanta sombra acontece,
que ya no hay campos.
Se han perdido las reses
bajo el hoyo negro
que córnea el Cielo.
Mirando en el sentido
descubrí lo engañoso
de creernos algo.
058
De pájaros los gajos
donan trinos dormidos
a sin descanso.
No preguntes a la sombra
‘si el toro nace al alba
en un despertar eterno’.
No abandones al temor
que enciende las vidas
a seguir de otros pasos.
¡Qué siluetas los ecos
configurando de formas
a sin hallazgo!
059
A paraguas de hojas,
hace el cielo de hormigas...
entre arroyos difusos.
060
No sé por qué se va
y se aposenta a flor sentida...
¡Qué vida entre las nubes
traspasa el llamamiento!
061
Se canta campo helado...,
último reflejo, apenas
imagen bañada del deseo.
ALABANZAS DE FUERZA
RESOPLIDO DE EMBRAVECER
062
En la gana de un semental,
adentra coito que enyunta el futuro.
Corneado cruza un viento
recio, libre del pecado
que destroncha ecos.
Cuando ventolera,
todo el prado es miedo.
063
Esquiva despacio, ante el tiempo,
distraído, a sonámbulos acordes
del descanso.
064
En los pastos secos
de las mesetas abiertas,
habitan l@s novill@s
reafirmar las fuerzas,
donde oro ha fundido
cumplirse monedas
por las sensaciones
que bufan la tierra
llamas de pasión.
065
¿Qué tendrá la piedra,
si al tirarla se forman
los ecos del alma?...
Al anochecer se siente
que el Cielo se arrima,
y el campo adormece.
¿Qué será del alma,
si al dejarla se destruye
la piedra y su mañana?...
066
En los páramos,
el sol se tiene flama
y el toro, fuego.
067
Tierra inmovible orilla
el rumio del crepúsculo,
osar carne de sombras
a perfumes del aire.
068
Salido, bufido en el sol
que eleva en las montañas
a éxodo largo y efímero.
Cuerno del campo —al sur
que no es lío— lo subo
bramido de fin, y adentra
técnica de arrayanes.
069
Estoy tomando en su temor:
“azulea romero en carne a sol”.
Huele..., y puedo alcanzar
perdido en negro fondo de ojo
el agua de desventura fresca...,
‘imagen rota’..., temblor
soñoliento de otoños
para ponientes vagos, y espero
mediodía del embravecer.
070
¡Qué misteriosa la hierba
crece a corazón de astado!
071
El adiós se bambolea
meneando el rabo;
puede su dehesa del Cielo
mugir de verde la sangre,
antitorer@, y ...
¿el miedo?...
veda vigilia acrecentado
estrella, aunque aún lejos
nivelarse... y...
¿las circunstancias?...
quien por imparcial
me exige darle nombre:
‘fresco albor’ de las alamedas...
será un ¡ay!
¡Ay, no será!
072
En la charca más honda
la luna se pinta redonda.
Mugido al unísono,
el huella se curva
del eco de sombras.
A cinismo se arroja
el cínife (insecto
díptero) del viento.
Al sinfín de luciérnagas
las despinta penumbra.
073
Parece que amanece...
ya que el gallo canta
y la luz florece.
074
Vida del pez pasa el agua
y el/la toreador/a hech@ aire.
La tórtola del ansia,
engaño a muertes.
A partir se da
lo que siempre es busca
de encontrar.
Fustiga al risco
la roca del aire.
Prisa, prisa, prisa
hostiga el viento
en la cornisa
del pensamiento.
075
El aproximo que arranca
como viento enconado,
pisa que rompe la yerba
y el espacio.
La estrella se pinta
hallar del ojo.
Y por madurar
la coge del cielo
este despertar.
ATARDECE DE ACEPTACIÓN
076
Pulmón móvil en el sol
asalta, abanico de orillas
al espejo de la llanura
de verdes inmovilizados.
Se pasa el día —o no se pasa—
tan largo, largo, dilatado,
apaisado entre las yerbas;
parece que íntegro espera
de espera, más que espera
hacia los inmóviles árboles
que templan la escena.
Adormece el acto (episodio)
para qué banderas útiles,
ya que no existen patrias,
puesto que nada encierra
del momento hallable
el tener de tierras (otros
movimientos, pues conduce
a pena) otra permanencia.
Progresa el día abierto
entre cercanías del firme
(un toro), cierto indestructible
aliento de un bostezo muerto
que ha frenado eco
del sentirme esfinge.
Para el día el Cielo
se olvida (o no) del tiempo.
077
¿Qué he visto personalizado
bajo los soles del Cielo,
no es el continuo volar
que revoleos se obtiene
de la Ilusión que nos toma
el dibujar que colora
la más ambigua destreza
que yo he sido —quién duda—,
el nunca Aquí que se presta
para los ellos al Alma?...
078
En un seco paraje,
la luna finge y el toro duerme.
Ruido que va de la acción
busca el milagro.
Por querer tiende la mano
a la lógica más disuelta,
y encontrarás a tu engaño.
079
Miré hacia el infinito,
campo de mi deseo,
y pulcramente cúrvico
bobeaba un eco.
Hoy suda todo el pinar
y los ilimitados fragmentos
que se enllama el fuego.
080
Interacciona a perpetua deshora,
qué infinitos de toro...,
llevando a conjetura lógica
su extrema naturaleza.
La tarde, en su desgana sonsa,
da sentido triste a recogimiento.
081
El crepúsculo encierra
el cerrojo de sombras
que adolece adormecer
los músculos del aire.
Huele a bosta y orina,
los temores rozados
de quietud embobecida
a rumiantes desgastes,
‘sentido y abstracto lucero’.
Adorna la humedecida
sintonía que arrastra
avivar los contornos,
amanecer que mueve
todo el campo hecho.
082
Hasta donde encamina
animal con lo no pagado,
apacigua en pitón de calma
colina arriba, ladera abajo.
083
¿Para qué triste y sereno
planta en temple de raza
ir rumiante audaz de hado
hacia el azul de sus almas?...
084
Bailo en órbita sin ti,
y quema sobre la llama
voz destilada de risco
y tierras de exactitud.
085
Al mediodía, puntal y peso
—sol dividido a pezuña y campo—,
campo hendido y bostezo.
Casmodia a mugidos abiertos,
y lo vi a sueño en sus ojos.
086
Porque cantó el gallo del establo,
el buey alinea surcar del campo.
087
En el ámbar de las ramas
al atardecer, reposa
implacable a pezuña
de otoños, el bufido.
Caen las hojas,
y el pájaro presiente
los vuelos viejos.
088
Rebufa castigos apacibles,
como si se diera al llanto
prorrogado hacia crímenes.
089
¡Qué agonía desdeña
a los instantes azules
de las horas vencidas!
Este año, el saltamontes,
ha encendido el campo
del dolor, por verte.
090
En la tiniebla,
espesa el morlaco,
parece nadie.
Zumbada de abeja
la lumbre a la vela.
091
Ventisca de la lejanía,
el buscado ocaso...
la senda que acosa
ondulando a todo el matorral
y aparta del morlaco
moscas y gusanos.
092
Quien topa abrir, es alma...
Allá por las dehesas solanas, pasa
vetar nieblas umbrías y mañanas.
En cornúpeta de fatigas va en sí,
y no se salva del canguelo, elegir
que prolifera de humillado
en sus entrañas de arrojos.
093
Luce la oración a sus emblemas,
formas. Parte en su fatiga... encierra
un algo sudado, que a cada fuerza
hace arenas de luctuosos flujos, presos
en el olor distinto de estos años.
094
En el mes lindero,
donde el frío ha nevado
el moco expirado
a perfil de quietos,
se siente ausencia
buscando el fracaso.
095
La vaca brama,
y el toro muge
sobre la loma
y el mañana...
Paca de paja
come la vaca,
y un Toro sueña
en las dehesas
mustias del alma.
096
Se escribe el verano
pasto chamuscado.
Por la sed que tiene,
no podrá beber
ni el almendro eco.
Entra el aire seco
entre lo pelado
de los sentimientos.
Se halla el verano
de los campos viejos,
y en el encinar,
desde el algarrobo,
trueque de chicharras
han de reventar
el olor a fresco.
Y de fuego, cielo...;
nada se da más
que el calor sereno.
Tanto sol lo tienta
sin poderse dar
piedra que lo aviene,
castigo de toro
bajo el ir imberbe.
097
Entre urracas para un toro
como si no se tocara
otra expresión al decoro.
Rezo de estatua lo afirma
en temple visto y flama
ante el verano de fuegos.
El ‘quieto’ obtiene en horas
lo que medita el momento,
hechos de luz que lo adora
en la somera de agua
de una lágrima sonora.
098
En la maleza siente arder inmoble,
a nervudo coraje de sus rabias...,
afinca erguido el velado, lumbre
para que de espacio trashumante,
prados cenicientos de costumbre,
sonseen pedregales achubascados,
que a toros no detiene enamorad@s
y nadas persiguen lo que hunden.
099
Voy a contar un decir
que se sostiene dejar
la ida con el venir.
Pasa la luz hecha voz
y no alejada de ti,
que la encierras, o mejor,
la amativas definir
sonsa ley de su partir.
JUZGADO A LA ‘SUERTES’
100
Aquí en los peñascales
se ondea el horizonte
en arco nudo de robles.
Así olora en las quiebras
el espliego y el tomillo,
bajo de tal mismo acorde.
101
Como dispuso el castigo que persigue,
a todo sitio desmesura de su fruto.
102
Ondea un enfermo espíritu
caminos, invierno sin patria
en el ámbar de las ilusiones,
a pulmón de toros cumplidos.
103
El instante es nuestro,
el que concebimos
hecho del destiempo.
104
A la Maestranza o a las Ventas,
el ‘noblecasta’ ha de ir
y ha de hacer la penitencia.
105
A pulmón caliente,
el bufido del suelo
ronda las latitudes
a desencuentro.
Para el aproximo
se conjuga el juego
versar en los tilos.
De sinfín enredo
el verbo de hilos
que destila el alba.
106
El caballo en belleza.
Lo ágil, el erial,
es el conjunto.
Toro manejable pintado
del acoso, y nos muge
a toros audaces a lo limón.
107
Ya la tribuna orilla ocupada.
Nace, y habrá que guerrear
de otro olé que no tiene lidia;
¡no anhela ‘corridas’ darse...,
pases! Es su tiempo.
ARENAS DEL SACRIFICIO
108
Sobre caballo y vendid@
va el/la picador/a...;
se enloma brotar
deslomada la sangre.
El bravo ya no es tan bravo...
Tengo este gozo abierto
de “toro” cornear con dios.
109
El morlaco reposa
gesto hecho a sus almas...
y descansa borroso
a la intacta cautela
que lo ablanda.
A mitad del recorrido,
de menos a más, esconde,
el/la espada, apetecible,
cortejar la embestida
que humilla someter
fuerza de los nombres.
El engaño de el/la diestr@
empuja en las varas,
piensa remontar la tarde
reto de peto y de ánimas.
El llameante reposa
gestionar las demandas,
y lo agota en suspiros
la bestia que astuta
vilmente lo reclama.
110
Caballo que sangra del dormirse
vencido a españoladas de olés,
activo y negrura, corneada sagrada,
no posee causalidad al porqué.
111
La pica quebranta
la pujanza de toro,
las sienes bloqueadas...;
el sentido y el alma
disminuyen mugido
más etéreo, y ablandan
en el aire de sangres
por la sangre en el aire.
En la pica se mide
el/la torer@ que aguarda
matador/a en la ‘suertes’.
La pica despezuña
qué gran vigor de toro.
¡Ya está manso bufido...
y lo óbito lo aguarda
del perenne sentido!
112
En el rejoneo,
el caballo posa
entre astucia y fuego.
113
Ulula la efluxión coagularse
de congojas roncas y unánimes,
trágica voz vibrante y sudorosa.
Marcando peso mustio, enloma
banderillas, el toro negro, y un@
de las igualdades serenas.
114
El capote en las manos...
Libre coraje y encina,
paró tan dentro.
Nadie ha de sufrir otro celo
que temple piedra y tomillo,
pobre ir de olivo seco
en las lomas del poniente.
115
¡Quiera el morlaco
—“alma de gran tamaño,
peso firme y patacón”—
encontrar libre la ley
que lo amamanta
cantón de arrinconado,
arisquear sabuloso
a razón de sus pecados!
116
En la quietud se duerme
rojo toro y celeste ensueño.
[...], maestr@, serás un nombre...
Templa en traje llamativo
luces de oro, de plata, perfil
de bronce, de hierro, penas,
Pena en esta arena, sol del alma...
en campos celestes, azulados
del Cielo, azur que baña
rojo de toro a plenitud del duelo.
En la quietud se duerme
siniestr@ de rojotoro y astral,
infierno enamorad@.
117
Torer@ te luces de olés...
y el ruedo, ansias por crimen.
Este todo quien camina
conmigo, solo y errante,
le pregunto: ¿por qué va
desnudo en gritos cansarse?...
Llen@ voy, vacío por tal...
Quiebra fe tantas locuras...
[...], el ego por su sed mata,
y ello, tardo en sí, vive
astado, opaco en arena...
y en la capa, dócil y fiebre
de l@s que gustan condena.
118
Todo latido que emana
en corazón —toro vítreo—
va sentido de esperanzas.
Mugido azul y venoso,
antes de dar la sentencia.
¡¡¡Ay, rojo fuego en el aire!!!
¡Ayayayay
(ecos de las simpatías),
cómo sangra en el camino,
en la arena de la lidia,
negro duelo de suspiros!
119
En río tinto, ¡qué opaco!,
casi sin base... pero niebla
de toro manso.
Dehesa gris y mustia, suspirante,
se muge campos de sangre.
Ensombrece a la loma
los suspiros cortantes;
miedos que asolan.
120
Rabo de toro...
coleta en la mosca,
espanto de celos,
el/la que busca alegría,
el fatídico duelo
sudante de círculo...
paso a l@s cristos
a paces de toro.
121
Rojo encendido
cual sol que desloma
en sus cumbres, las tardes...
luego deceso más negro
en el secreto de las noches.
122
Tristeza de ensueño tiemblo
en lágrimas... y la fiesta,
de sonora indiferencia,
coagula ráfagas destilada,
sangrante —tenerse vigorosa—,
presente en tal presencia de halagos.
Me han callado...
[...]; santo gozo van las gradas
del más profundo pozo,
el placer que no es milagro.
123
De cogida hace el precio
y no torea despertar paisajista.
124
Topado en el ruedo,
dopado en la fuerza.
125
Rendidas las vallas, asedian
reses bravas a los cerezos.
Jindama (‘cobardía’) sostiene
a el/la hortelan@, espera impaciente,
desamparo de la desgracia
que a su suerte la desgana
toreada hasta en la muerte.
Los cornúpetas en los cerezos
ciegan pastos más abiertos.
126
El “minotauro” enciende de conformista.
Qué pasividad lo demora mal de idealista.
De altruista agarra en dios su pecado...
[...], de todo justifica hasta el desgarro.
Los afectos del toro son inmensos.
127
¡¡¡Se deja!!!
Me alejo y da penas...,
frescos dolores que ambulan
sus plenitarias esencias,
sendas de la noche viva.
¡¡¡Se deja!!!
Helo manso del sigilo
que mima hacia ponientes,
otro dios que todo ampara:
sangre limpia..., astado bravo.
128
El recorte se mide
la mitad hasta el paso...
y se siente... y se nota
a bufido de fiebres.
En el grito vencido
corre el espanto,
a desorden del sitio.
129
El fuerza, consentimiento
de la corrida insana;
copia triste, vana y yerta
a un paso del olvido.
Está tierno... es consuelo
de un@s cuant@s,
esa espada que se adentra
vicio de eternizares.
130
Al toro lo están matando
cerca de los sentimientos
a corvadura astillada...,
sangre del aposento.
El toro se va cornadura
de mujer... temo corazón
que alarga sufriendo
bicéfalo de España.
El/la torer@ que va herid@
alarma de la espada
y colma el no sé qué
del no sé qué que se canta
embellecer a las muertes.
Pasa...
¡cómo ha envejecido
entre orejas y rabos!
En las dehesas del campo
(los sitios más escondidos
para ocultar la penumbra
de los amores callados,
pero encendidos de llantos)
están las fuerzas valientes,
bufidos a desencanto.
Pero aquí, ya carecemos
de hallar el celo encontrado,
la larga y fiel diferencia
del Espíritu que amamos
y que nos tiene amarrad@s
al más Hermoso Teatro.
131
La ‘suertes’ está echada...
se derrama sabiendo
que es la última corrida,
lidia de beso frontal.
Mas afligidos los peros,
vio en pases, y tuvo temple
del firme berrido, y afila
ir medido en vos...,
pálida suerte de valiente.
Topa más sangre sin sangre.
ESPADA A LA SANGRE
132
Sonora y soledad...
suspiro corneado
en el amanecer del miedo.
Cerrando los ojos,
imposibles suspenden
el gemir de espejo,
laberintos que tiene
la razón que se sigue
y aposenta el misterio.
133
Arte la espada, lidia de toro,
bajo el laurel en fuerzas.
¡Que todo se va durmiendo
en peros, los qués siniestros!
Calla más grito —usado mal—
ante el silencio que mata.
¿Quiénes rezan..., el solo?...
No sabe tener la prisa
de los instantes sentidos
bajo qué sol de las brisas.
134
En el olvido puedo,
al miedo, vencerlo.
Y el Toreo fallece...
la Vida burlada a su deseo.
Esta mañana,
dos gusanos indagan
en la manzana.
¿Qué tendrá el hallazgo,
ya que enamora
a seguir buscando?...
135
Yerrar de fragua lo mece;
yunque se sonora todo,
roja llama y busca temple.
Espada de sol ha hundido;
traiciona el ‘amor’ y helo
himno de la guerra a crimen.
136
Exhortado corría por el soto,
vísperas de lo absurdo que lo aturde
de un sinfín, que quien lo sabe
apresura a desgastado de repente.
TORO IDO DE INFINITOS
137
Se baña en la arena
la bosta del toro dolido,
y más antiguas...
y a los astros guía
el Reino de los Cielos,
y todas sus sombras
van a un Mismo Sitio.
138
Temo a el/la que goza del tú
y carga felicidad en caca mi yo.
Determino de intuición
el Por Qué (El Todo, Atado...)
que Emana su Compulsión...,
Otro Amor en todo ‘amor’.
Helo Tregua en la Lucha...,
frente al asta de toro
que a fuerza de luna gris,
coto en sangre, arena y miedos,
hace morir sin vivir
al corazón prisionero
(el que se piensa que es
la razón ante los peros),
pues versa traje de luces,
luces que allanan el fuego
de que no se detenta en sí,
y es miedo de no ser luz
y lleva nombre “maestr@”.
139
La umbría endulza creativa
darse manto a los cuerpos,
e incansable y sin culpas,
descararse de los abismos.
140
Arrepentimiento punzante,
lo favorable..., el animal
de la solera compacta
que a graves firmezas
meritoria perseverancias,
merecidas, pero de destino
fatigadas a las fugas,
los escapes al mañana.
141
En toro no ciega
sosiegos de expectación,
amanecer sin placidez
en calma, en la pena.
Intuición y arrimo,
sentido a l@s estimad@s,
amplio en la devoción
y contra el/la que asesina
vernos sin ‘amor’...
el ir rebufes, y no
sangrado del corazón.
142
Allá en los riscos,
donde los llanos acaban
formando mueca de toro tiznado,
un suspiro de alma estremece.
Así entre el eco perdiéndose
va cielo hecho gota de calma,
y aventaja de espejismo,
aguanieve...
MUGIDOS DE REFLEXIÓN
PRISIONERA, LIDIA DE PENAS
143
Este Mal —la llama
más etérea del bien-mal—
donde matar nos sella
vicisitudes de lo Causal,
sufriendo la noche ciega
que no busca Despertar.
Este Mal no es tan Malo,
ya que nos Hace el Cantar
de lo Callado por Callar.
144
Lidiador/a del toro enardecido,
¡¡corred bajo la sombra del eco...
bajío a desventura vendida al pie
de la desolación insatisfecha!!
145
Orilla de la noche, duerme.
Guadalquivir, ¡quién pudiera
a tu vera besarlo,
en tu labio de agua herida,
suspiros y cantos!
146
Topó la capa de olés...
Toro y torer@ de luces,
almas sumisas y raza
celeste ruedo. Arenas
vibró el tránsito, y la plaza.
147
Espumas de mieses
y atmósferas de albero.
No duden fortalezas
a la displicencia.
Araña el gato
las fibras del ojo;
y la araña teje
el olvido roto.
El higo en la jaula
endulza el beso
de la circunstancia.
148
Pasa el engaño más tonto
siempre quien ama...,
ya que se halla dispuest@
a dar ventajas.
149
Torturas, crueldades
expongo, cuerno de diablo.
Voy con gualda sombra
franc@, y sin peros.
Anhelo la ilusión
nostálgica, paraselene
del nunca sentir
tal coto degradante.
150
Toqué las ascuas pensando
que nos quemaban...,
y hallé el frío destete (la artimaña)
que se amparaban.
151
Convulsa esta Obscuridad...
[...], la Noche está Torera...,
con Trémulas Lunas de Toros.
Son arenales las estrellas
en el Ruedo de los Cielos
del Etéreo que Condena
sin Primavera a Inviernos...
Vejez que nunca fue Niña
por Creación Tan Divina.
Lógica se Fundó en vidas,
tan cortas como las rosas,
Vida que a actos Sostiene
sus más estimas y rechazos.
Inteligencia, hermosa...,
¿es feliz quien te cultiva
bajo el doblez desgraciado?...
La Noche yace Torera...,
Temblorosa de Lunas y Esquema,
a Razón que nos Tiene.
152
Viéndote, Toro Divino
creo que Él, Gran Torero,
Vive a Engaño Ficticio.
Vuelve Él. Huyo del nombre.
153
El toro en las tablas
lo suda de abanicos
a torillo de luces...
el bostezo de arena
que se aguarda olé.
¡¡QUÉ MENTIRA!!
Qué guapo sentido
el toro se defiende
de todo el embuste,
moviendo el juego
donde no hay honor.
Ya lo llaman: ¡¡¡BONITO!!!
(es confianza a traición).
Traición patente
ha caído... ¿Y la pena?...,
se mantiene a reloj
que sostiene las penas.
154
De repente, ¿qué anima?...
chicuelina valiente
que el/la torer@ se tiene.
El/la torer@ se aviene
¡¡qué bonito de toro!!.
¿Por qué se somete
a dolor de palabras
toda fuerza de siempre?...
¿Por qué es minucias
en el ruedo del miedo
de cualquiera que llama
acotarse la ‘suertes’?...
Súbitamente, ¿qué aviesa,
perversa, infama, abyecta?...
el clamor gemido, lamento
del sentido abstracto
al Gañido de la Muerte.
Chicuelina se lleva
el color de la gente.
155
Faena de muleta
a perfil de toro,
se cuesta arrancar
a peso de siniestro
‘un buen natural’.
Insistiendo, reiterando
se goza evanar
el olé meritorio...,
verónica al llorar.
Acobarda y recula
a la defensiva
(se cuesta el encuadre).
De suerte, contrario
se arranca de toro
la ‘suertes’, enviste
lucirlo a la fuerza.
Está muy parado...
será que se piensa
sutil despertar
el ruedo en su forma.
Se aviene el caballo
noble a la pelea
con el de la marca...
¡¡que afloja la huella!!
¡Ya se lo han picado...!
El/la de banderillas
llega hasta los medios,
y los avivares
que duelen la muerte,
la fuerza, y la raza.
Con suerte se finge
desde el burladero
ver si se aviene
de casta y nobleza,
valiente a las mañas.
Torer@ que se luce
lucirlo en la lidia,
y lo cierra de tablas...,
verdad que se tiene
de tacto a la sangre.
Se inventa aproximo,
guiarse la espada
para la estocada
que va al corazón
que se llega al alma.
Tocado lo siento
de acero a la médula,
que al alma lo acosa
caerse de arenas.
¡Qué toro más manso
está en la espera
hasta que doblega
tristeza la ‘suertes’...
yacente al deshilo
que fragua la Muerte!
156
Me veo en la vena y digo
mans@ y ungido temario
hasta bufarnos de sangres:
¡Basta de lloros!, calma...,
que no me soporto ciclo
desde el conformismo
monólogos de márgenes,
introspección de hechos.
157
No pregunto al verso lo que pienso.
Por sus combos movimientos
ha de manifestarse tullido con mis almas.
No busco en la calma ver sin cuerpo
—todo ido, tú— para conmigo...
¿Qué duelo?... tu esperanza.
158
El río se ha detenido
cerca del arroyo grande.
Torer@ quien precio tienta
de toros pisando en albas
los besos que se retienen;
no sabe que el día viene
a la vera y en el alma,
otra sombra entre los ojos
hacia la noche serena
dando pases a las muertes.
159
Miedo me da, y no callo.
¡¡Qué vil vergüenza asesina,
presume de protectora
del animal y culmina
doble racista con toro!!
160
Boñiga se cría
un resorte de moscas.
Esa sangre de los cotos
no tiene base ni haberes,
salvo corrida de toros.
Cuanta unión se ve
en lo que ha dejado
de tenerse en pie.
161
Que la ofensa de los sotos,
matorrales, espesuras, marañales,
deba de rendir sus cuentas,
reencarnar a piel de astados
bajo el yugo que se adentran.
162
En tal torear se deslía
el afilo y el azogue,
el enredo bufando
súbitamente de nombres.
163
De estocada hasta la bola
nos agradó de asesin@s.
El toro ajuntó las manos...
¡¡Qué mal herido ha caído!!
Premio “orejas y rabo”
a el/la que engaña a sí mism@.
164
Ha muerto el/la torer@...
Ahora pregunto:
¿qué espera de cielo,
en rojo estelar de fuego,
anular su miedo con sangre?...
Me temo
que ha de ponerse a llorar
gladiador/a de nuevo.
165
Desde la calle del alba,
sobre un sinfín de valores,
helo en la pena callado.
Quién nunca se prostituye
no conoce la ventaja.
166
Si quieres que te confiese
la razón cual peso lleva
de acotar la voz del tiempo,
recuerda que no conservo
ir con gozo la conciencia,
¡¡matador/a!!
167
Tod@ dios/a que necesita
saciar con duelos la muerte,
no dude que se estremezca
“racista” y con malas suertes
en toro de sus miradas.
168
La pena se ha ido...
tengo que quererme con sentido.
Consentida se fue
la desgracia mensajera,
y no aspiro despertarla.
¡Que se marchó del abuso
tristezas que expresaba!
Mi pena no es que se fuera,
mi pena es que dejaba
a su pena sin resolver
(las tantas horas amargas
por no saber defender
las otras horas que faltan)
lo todo que la apenaba.
[...], el todo que ha de volver
en donde halla de espada
el miedo que ha de vencer
del Ayer con el Mañana.
169
De esta tristeza escribo:
en toro estuvo en los campos...
dolor sintió en el coso...
lo noté manso en mi estómago...
Ya corro sangre en sus almas...
170
Estaba en Toro dolido,
y el/la fanátic@ caliente
disfrutaba. De repente,
desplomos en las miradas
cristianas del “Noble Muerte”.
Gravedad de la Sangre
descendía hasta perderse
color de olor en las arenas.
El/la torer@ presumía
de alardes —como siempre—,
y el populacho decía:
–“¡Torer@! ¡Torer@!”, torer@
del sonido que lo humillaba,
mientras toda inclinaba
la espada para el consuelo.
Estaba en Toro Dolido
nuestro Padre Dios, y el Cielo
Pitón a tierra que Unía
velos de las divisiones...,
pasión: fuerza de engaño
que estaba astada e inquieta
de los confines milagros.
171
Del trasiego se funden
las arduas dinastías, manifestadas
de la escarcha florida
que hace escuela temprana
(a gota en la fuente de la hoja
sin vida —a sin mañanas—
que es lo más triste) y es tardía.
172
A que dejas que te mime
si me quiero como anhelas,
tú, ‘más toro’, llanto siempre...,
manso ver que impacientas
sangrante en prosa y versos,
lo que enanza para adentro.
¡Ay!, corazón mentiroso,
demente... ciencia de amores
hasta perderme de ti, y temo
que no buscas que lo aprecie,
ni deseas la Otra Suerte.
¿Me estimulas que lo estime?...
¡Calla, que descubro tu secreto
en la capa... y las gradas
de olés ‘rezando sadismo’,
trágica fiebre por muertes!
¿Torer@, no te das cuenta:
brav@ de espada es nada?...
Sólo el/la que en Dios cristaliza
su sentimiento y lo narra,
sabe sublimar pezuña
‘todo es más toro de frente’.
silencio, se dona España
(roma de coliseos que sangran
los “méxicos”, y de otros cosos
no lejanos del principio
que embiste ir a su defensa
taurina de las matanzas...,
olor de arenas barridas
de las corridas).
Mas cornean por ánimas
l@s antitoros sus casas,
falt@s, sin la ley severa
que humaniza y humanice
mugido vivo y guerreante
todo cuerpo celular
por la razón del Espíritu.
¿Permites nos abstengamos
en suave ‘amor’ su libertad?...
¡¡Simpleza!!
¡¡Qué vanidad!!
173
Desdibujo lent@ un pase
de verónica consciente.
¡Qué noche para el toreo:
justificarse en la ‘suertes’,
la agonía del toro bueno!
174
Helo incomprendido
el bovino, pintado a negro.
Esa muchedumbre malicia
no es de Iberia solamente.
Para ti, “turismo”, camelista,
embaucador, falso, falaz,
que vienes falto de ‘amor’
y con deseos pasionales,
y te malvicias llenar plazas,
hincar la falsa esperanza
de aquell@s que hoy acusan
vergüenza, y depravad@s:
caletres grises..., cesibles
sin sesera, y no celestes
hij@s de las libertades.
175
Pasos en pases lo vi sereno.
Ahora sólo nos quedan
los quedos sin queda,
la ida y los miedos.
¡Vamos, que mañana
no será este instante!
176
Qué alegría en su venero
mora en las gradas.
La fiesta, circo grita:
–¡¡Muerte o muertes!!
Limpio muge lo abstracto,
torer@ retando todo.
En calma lo huye, estratégicamente
en pases —a pasos lentos—,
pero en sangrante duelo.
Sobre coágulos de albero
dejó sudado y sin espera,
su campo y mi esperanza.
177
La lidia no pierde vista
de toro, prendida al embuste.
¿Posiblemente se horizonta
hasta sentirse el/la torer@
masoquista que confronta?...
Esta inocencia, culpablecida
entre el albero y las sangres,
sí pregunta: ¿hay pecado?...
178
Gozan con la muerte...
El Diablo y el toro
van ruedo de sangres.
El alba da a Venus
siempre planetario
hacia los infiernos.
En el tejado va
la argucia en lince.
¿Qué postiga la casa?...
¿Qué destecha cubrirse?...
179
La fuerza que vence
astada a lo inconsciente,
hace motivo del h@mbre.
¿Tienes luz?...
Viene extinción por doquiera,
que surte tanta falacia.
¡Vaya camino!
180
Se achicó; perdió hallar
la razón que caducaba
estela firme y fugaz
sobre el pegaso llorado
del ocaso despertar
menos don, sombras de fin.
Lo vi achicado sin más.
181
La soledad que bien muge,
se adentra sola... y el/la sol@
la encuentra sólo más plena
en cornúpeta... y se serena
zombi de lo que enamora
las razones que l@ revienta
más sol@ a sensaciones.
182
¡Tan noble toro iba llanto!
Dialogaba solamente, y con él,
bravos mugidos del campo;
siempre achicado en alberos.
¡Tan noble toro voy dentro!
183
Llevan la sangre del toreo
las vidas de l@s profetas...
versos que se presentan
rojos pitones y negros toros.
Enfotarse (fe en opulencia,
extremo en su exacto) la anochecida...
miedo templado de valentía
que no se busca otro precio
más triste que de enfurtida
ver esta vida de paso,
pero matando.
En la corrida,
la cogida del toro blanco,
sin flores ni sacudidas herméticas.
Ha saturado la moda bordada
(sin las mantillas del luto satinado
que frágilmente osan decesos
de tomillo y de romero
al sudado incienso)
y frío rojo encendido
a solsticio topando en las arenas.
Fue de toro blanco el dolor,
esta nobleza española...
la España del ayer y del hoy
que piensa —porque no piensa—
y canta su “cara al sol”
en cualquier hallo que encuentra
circulando a la pasión.
184
Hacia donde se enviste,
mi alma, impacto lo anilla,
denso escalofrío, y lloro.
Se orilla la Vida en coros
hasta enfoscar en arenas
la fuerza y este silencio.
Temo que deidad orina
en nuestras plazas, su todo.
Henos pudriendo la sangre
en qué masturbe... gozos
alumbran el derrumbe.
185
Transparencia cruza el aire
en el invisible campo de lo ido,
a cantos de luz y ensayos.
186
Pánico de tinta florece
el suelo donde pisa un sueño.
Copa de árbol
una cigüeña sueña
pose descalza.
187
Desde y hasta esto,
se deslía... y nos toma
vasta incomprensión.
Mas helo desatado...,
las glorias que fugaces,
que a nadas buscan precio
de espíritus adversos.
Qué contraria la danza
que a ruedos mata —el Sello—
y da ‘reto’ sin memoria.
Ondea vanidades
en honda luz, quema
de amad@s a sin ‘Amor’.
No corre; es de prisa
esencia ante, y como
si fuera él un cosmos
reducido en dios,
acalla un beso mudo...,
la ‘suertes’, compensada
lujurias del silencio
que a ruido nos desplaza,
figuras como el viento
que chocan y se escapan,
engendros a sin Engendro.
Se busca; no destila
un ir menos sagrado
consigo, pero el miedo
lo encuentra y depura
en raza ante la Nada.
188
En fiesta innegable
de vivencias en el rito...,
y siendo toro bravo
de nadie, que purifica
constituirse el mito
de fiesta indiscutible,
no lo culpo, ni se culpa,
“ya que hay culpables”,
y de nadie en gris toro,
constituyendo el grito
que expira insobornable.
189
Ha agotado aconcharse,
acostarse en la embestida...
Los entusiastas de la ‘fiesta
Toro’, como algos en la finura
del bravo que se aviene astado.
Heme este anillo bandeado
de la tragedia boyante.
190
¿Qué lo despide morlaco,
sin más pasión que a callado
ante el pagar que sonora
los estilos depravados?...
191
Como la verde esmeralda,
brotan las fes de las faenas.
Para el ángelus del ámbar,
aparto freno y el mañana,
templado de los sensores
que partan hacia sus nadas.
Bermellón llama, el bóvido
y las siluetas petulantes
a calma sobre el cande
papel, retintos de entierro.
192
El Soporte del “yo” Continuado,
Crece sin “gratuidades”
a la Más Amparable
Solemnidad del Propósito.
193
En Toro siempre puede
contemplar de las ágoras
grandes de partículas
que están a dócil pena,
Venas Rojas...
Qué Espiral se eleva
“lidia de dios” y humillado,
por ser h@mbre débil
y fuerte agora, consagrad@.
Del bóvido siempre tengo
la ventaja de otro acaso...
Arte franca y no de Él
(el Cielo que se avecinda
ecos para estremecer
la ‘verdad de las mentiras’),
creo que Cumplido, se rima
música, desvanecer.
194
La “amígdala” contrapone
sensiblera supervivencia...
¿Qué se tendrán los decires,
pues tod@s buscan presencia
del Cuido que se persigue?...
195
Siendo dios a su inocencia,
se dejaba mal pagada,
y dio sentencia. Aguárdate
si vas en torer@ cóncav@ el sino,
y toro de circunstancias.
196
Para el ojo verdoyo, se trasiega
el bóvido que altera del descanso.
Ante el contraluz de las tardes,
el constante sueña para despertarse.
Sutilidad de los acechos pisa,
encerrado de cielos a mi deseo.
197
No pasan las horas
de los que murieron,
peso a las ofensas
que se defendieron.
198
En los pastizales del búfalo,
huellas a sus contornos;
y el polvo encendía
las praderas bajas
de los tiempos nuevos.
¿Qué depara el H@mbre,
que a todo se asola?...
¡Qué solo ha de verse
lo que tanto toca
verso a su secreto!
199
Pulidas astas lleva
el cuernos; pero inocente
toda lidia trinitaria
sobre el montoro perfil
de su lágrima sudada,
sangre seca, polvo en sol...,
reírse en himno de España...
siempre fuente que grana
alta vergüenza encarnada.
La mala racha se alza;
ha de sentirnos. ¿Quién duda
este anulo entre capas?...
200
A temple ‘valor puro’,
la gladiatoria... pero pagando
el ir suelto de muro
que diera pitón del Azar.
Influencia libre obtuvo,
suelta fuerza, introspección
resistir más conexión
de impresión, deseo y muerte.
Misterio vibró la ‘suertes’,
franco miedo en las gradas,
toda brava de a deshora.
201
No acaba en la Vida ‘eso’...
A mí no me preocupa
sino decir que lo siento,
“siempre el abuso que puede
permitir el defenderse
‘eso’ que en mí te castiga
y al toro lo curte preso,
nihilista para los pastos”.
202
El/la alquimista en la “Suerte”
tanto se contempla en toro.
Vuelve lejan@ y sin bases.
Id@ quede a los amores,
a gloria de su fracaso.
203
Víctima por donde él va
solo en las noches y días,
hasta el futuro encuentro.
De toro bravo, no l@ hallo,
y pronto el último aliento.
Crece en la fe, y se achican
los pasos en las obras...
Sumido, pero gloriosas
heridas —tardanza de queja
que se demora espera—.
204
¿Qué muge albero en pezuñas
a espada y capa?...
¿Te ves llorando conmigo bufares
a toros de España?...
205
Más pur@, el/la “muleta”;
en su alba de torillos se miente.
206
Cornúpeta de raza,
y me debo a sentires
de malas sangres.
Matadme, l@s que anheláis
olés de esperas.
207
Diálogos de sol con toro,
pero en toro
más toro de inocencia.
Toro llama en las gradas...
es fiesta, y da el duelo
que en dios presencia,
esa plaza que a toro,
toro mata.
208
No hay arte al matar,
sino asesin@.
Canario pinta en la jaula
nuestra sutil desconfianza.
Así lo preso sostiene
de alas que lo levantan
el gusto que da la muerte.
209
Entorno a los viñedos,
va entrega del verano
el vino sol de otoños,
el descaro.
Así será tal ‘acuse’
que nos tiene de borrach@s,
a fiebre que nos desluce
agarrad@s del engaño.
210
Puedo decir: encuentro nada,
ya que “nada” es mi vivir.
211
En olés sitian l@s que no ven
herirse de maestr@s.
Embisten península de toro derramante,
tino español de festejo ensangrentado.
¡Qué diestr@ en la conciencia!
212
La ‘suertes’ miden la bella
doma, y sin contraria
exhibición de afectivos.
Pródig@, si avala grande
penumbra que sale a hombros
del coso (falla al matar,
por no fingir asustarse
versos del nunca acabar).
213
Llegad@ a un cenit,
sumid@ de desgracias
de toros degollados.
Ofrezco ir de origen
—el génesis idólatra
cerca del corazón—
el duelo más etéreo,
pegaso de las lágrimas.
214
Ecos de esperanzas
señalo. Sudada en fuerzas
la hora de l@s gladiadores/as,
olor en toro sentido.
Bravo, si topa a ensueños
sus cinco años del campo
a puntos de sinsabores.
Desde el instante milenario
(en plagio de becerro),
noble dios, mal adorado
por un “desierto sagrado”
que activó la maldición:
“de asociado al ‘pecado’
que pace de las pasiones
que adulteran lo consagrado
sangrarse para el ‘Amor’
a capricho impresionado”.
215
En el susto, desplazadas,
corren las voces sentidas;
[...], van de toros degolladas
las demandas crecientes,
el hambre que necesita
dar los externos descentros.
216
Substancia rota destila
más ‘amor’, y no completa
en poesías su labor.
Hace río, introspección
a toda fuente, fuentes claras
colmando el corazón.
Altruista enfrasca útil,
a razón, estas paciencias
que sangran del toro llenar
amplia disolución,
meditaciones de aflicción
enervadas del quitar
los mundos acomodados
que surten substracción.
217
Cual pitón mugido entre mis sangres
pezuña adentrarse tenencia de clarines,
empuje solitario hasta el estoque único,
enlazar quiebros de periodo transcurrido
de peros, las dudas karma de siniestro.
Sagrado de conquista, perfiles de pupila,
mugido (ver la rabia contenida), y temo
que enerva los secretos de amanso.
Los efectos disuelven los afectos idos
salvajes de toreo. Engaño es la Muerte.
218
Piel en sol de esperanza
a la siniestra... y desgasta.
Corazón dañarse al son
de la mística chanza.
Pálida burla torera,
pero con fuerza... ¿arte?...
da comedia en la tragedia...
¡Qué ingloria más grande!
219
Es verdad que me fingí,
y en tu loma del ‘toreo’
las angostas banderillas
dolorosas del camino
pasan culturas del morir.
Noto un fuego a cada paso;
huyo tiempos; va vendido
con espadas que bregan
los amores del olvido.
No es mentira, hay engaños
en la capa de los años.
Mueve en alma; me enluna
ir de siluetas de brisa
abrevando sol y sombras,
y a cada instante cubierto
de eclipses y milenios.
Los olés —rezos de muerte—,
mas ‘torer@ y torito’,
frente a frente, paso a paso.
220
Más holocausto...
en dios va sant@ el/la torer@,
y en las astas.
Helo infeliz en el ruedo,
‘imagen tierna, consuelo
para poniente que vaga
colmar temblor soñoliento,
olor cobarde’, y apesta.
221
En balbuceos, primero,
frío de toros sudados,
rosas en pasión y linaje.
Tienta la gloria sin triunfo
ir valentías erráticas.
222
En el campo acotado
toro aviene,
sol gris de la fuente,
toro, más toro.
Luna roja de siempre
al alba puede
dolor en todo,
toro si muere.
En el campo acotado
maldito y suerte.
223
El alba, miedo del ‘nombre’
que mata en dios y sublima,
hace de toro las rimas
constantes; y en otros labios,
la causa que se declina.
224
En lunas del cuerno
desnudo de toros,
el menguante lúcido y sensitivo.
Miedo ha de perder
más brillos de olor doloroso
en las sangres —olés
mugidos y paraselenes—.
Sí, afirmó, manso astado
y pezuña en la arena;
creo que rezó a vientos.
Torero beso, las muertes
a espada, [...], este llanto
gloria de ensueños —las Nadas—.
Se mofa el presente
que adentr@ en bufidos
la triste creencia fornida
coágulos de lunas llenas.
225
En toro bravo y siniestro
embiste —aunque vendido—.
Palabra coplas de asesinos...
La nobleza se hace plaza
en el corazón vecino.
226
¡¡¡Cabrones/as!!! —aclama
un rebelde instante—.
Torito (¡¡¡torito!!!) mal parado.
Follado constante, y roto latido
a corazón fijo, el quebrado.
Innobles toritos en el sin mí,
y no sigo... es la derrota
devastadora al rompimiento
—destrozo del fratricidio,
interfecto de lo difunto
que amortigua las ruinas
(suprimir, arruinar, asolar),
velarse hasta extinguirnos
del remate de los ecos
en el circo de luminarias
que suprimen perdernos
a toritos durmientes—.
Consentid@s nos aclama
un amotinado instante... un bufido.
227
Libertad bebió del arroyo un día.
En otro verde de campos
cuán triste se va. Y que no vuelva.
228
Qué alivio se muge, que dilata
de auroras menguadas, el ejido.
Grazna en Cuervo... la Muerte
Endrina. Encerradero de Suerte.
229
Este año de malvas lleno,
presume de violeta el ruedo.
230
Qué poco se aprovechan
los campos de estrellas.
231
La niebla emana siempre
un enigma intacto.
232
Qué libres, sin escrúpulos,
nos desgastan los sentidos,
cuán misericordiosos pacer
del escandaloso recuerdo.
RÉQUIEM DE CONSIDERACIÓN
EVOCA LID DE CONFIANZAS
233
En el jardín de mayo,
helo esencia, flor de brisa,
y da susurro a destajos:
toro manso y todo bravo.
Muge denso de veranos
—sol sin corazón— y arrima
sudar las espigas grano,
dorar la huella de arenas
y alejada del reparo.
Dentro del cuerpo encuerna,
y sólo en alma callarse
el otoño luz de lunas
—el leve ‘amor’ soñoliento
que suda el sentimiento
copla de poca fortuna
y tanto estremecimiento—.
Siempre lo topa el invierno:
creo en dios... ¡¡Basta,
que rezan las penitencias
tener perdón y no dudan
hallar con fe la canción!!
Darse toro, el/la matador/a
que lo deduce rumores
de la ciencia que asola
el carmín de sus pasiones.
Lo aviene sin vanidad
“torer@”, y temblor de lidias
—este ‘está’ de nunca más,
que mentiras se fastidia
y no goza el descansar
tonos de la boba envidia—.
En el carmen de mayo,
henos a perfil de nadas
las esfinges que fingimos.
234
En el establo, el olor que crece
familia pasiva y temerosa,
ronda el lenguaje de qué fracaso.
Los retrógrados ambientes
piensan: la violencia (arrebato,
rudeza, furor, efusión) es buena,
afable para defenderse.
235
Repleta la lonja de confianzas
—el grano y los cebaderos,
que colman francos hallazgos
del nombre que ilusiona cantos
de estancia para el invierno—.
236
Para el corazón queda
a polo del sentimiento
el toro que peno y pena
por ser Toro a otro momento.
¡Que la Luz y las sombras
no tienen otra Cabida
que ser Vida que honra
sitiares, las simetrías
que rondan abandonarse!
¿Y no desprende la flor
el aroma que consume
al todo que la encontró?...
237
El/la maestr@, si lo estima,
se ufana de toreador/a
vencerse las banderillas
que enhebran el corazón,
la pena que l@ enamora
vencida del vencedor
que pisó versar las lomas
ecos de frío y calor.
238
De trillador pasa el buey
todo conflicto; estima
de lo buscado las rimas
del abandono —sin vicios—.
Continuidad sigue el “Ir”
pisando huellas del Día,
y no se importa la Senda
que lo Detiene.
Hace círculos de era
el grano para secarse
del buey sudando las penas.
Sin más reparo,
de Trillador nuestro Cielo,
hace el Azul que se Arrima
Velo Sereno.
¡¡Basta!!,
que el fuego se arde
para silencios, y escapan.
Huid@s, ya no seremos.
239
A la orilla del río
pasa la gana
lo que ya es suyo.
Descubridora pureza deriva
un objeto mutuo e inaplazable,
y nos confluye del ánimo
con la “no-acción” seguir viviendo.
La gana crece
sobre el arrullo,
ciencia del agua.
240
Pezuñan instintos adversos,
qué albores, topar en ánimo
mugiente, miedo... la frente.
Estoy con toro bien nacid@,
ennoblecid@ en sus fuerzas
bajo el aliño del sol tiznado
de la España caprichosa.
No duelo, ni suspiro id@
—más silencios—, que olvido
para equilibrio el sosiego
en los pitones, y ensueño
breñales acotar el alba,
y tengo razones y puedo
velar la desazón de viejos
instantes al toro nuevo.
De h@mbre va el nombre
que habita en los ejidos
donde ya nada se esconde;
mientras come, lo comen
en la espera enlunada
que se hierve las sangres
a bravos olés y nadas.
Pesuño de estímulos hostiles,
los desplomes. ¿Qué los aguarda,
ya que consumen pronto
los valores de las faltas?...
241
Perfiles topo de mueca,
si ensueño las dinastías
ocultas, mas no secretas.
Toro manso a toro bravo,
transcurre la hora prieta
que despierta lo vago
—congojas insosegadas—
que al corazón lo despierta
‘mente’ de las jornadas
que abren dar alicientes,
‘perfidias que se aúnan
dormir pendientes la causa,
falacia a lo permanente
que no sosiega y descansa
para cuestas más mansas’.
242
Modulan definirse
bajo el sol aunado
que apacigua a fuegos,
reservas pasando
a ser toros del Cielo
que enajenan ramas
de los encinares
y entre olivos viejos.
Vocalizan darse
todo el firmamento
que orilla mugirse
los hierbajos secos,
aspados momentos
hechos penitencias
de los ecos nuevos
bajo las escuelas
que bravean los tiempos.
Rítmicos ocupan
sentir las costumbres
que los hace ‘hijos’
hacia nuestras penas...,
horas que se tienen
rondar encerraderos
de la macro comarca.
Se dan costumbres
las marcas de los cotos
y embleman esencias.
243
Ha nacido en la cúspide
de tu olvido, y el dolor
del momento —toro fuerte—
traicionero va conmigo,
contigo, a sangre herida...,
empezando su muriendo
más consigo; corazón
latiendo causa esta pausa.
Son los celos, el celo torero.
Tauromaquia dañina,
espera un poco.
244
Fragmentos de tomillo
sangro sentid@ y sonrisa,
el coto español y tenue
que reza de dios —no mío—
hundida huella de arenas.
En bravo incienso topa
endiosarse con las lunas...,
dormir noble y sin miedos
en las áridas mesetas
del sueño más despierto.
¿Qué mueve el momento
esquizofrénico tiempo,
y suda de olés —los vientos—
y no tengo esperanzas?...
Yace el toro... y al alba
se tiene lejos del Llanto
que Adormece a la Nadas
huellas de Espiritusanto.
245
El/la noviller@ hace ovillos.
No olees ver del toro
lo bravo sin lo sencillo...,
él no finge en la arena
las fuerzas de su mugido.
246
¿Qué reta sobre sábulo
(ruedo, albero, escena),
el apto acto de temples?...
Antes, siempre lo buscaban...
¿Quién es?... Aún nos calla.
Todo cuanto no pasaba
lo llamaron dios
—Verbo Templo de Agua,
Sentimiento al poeta—.
En Filósofo dormido
se encontró con la Voz
(el Sentido Primario);
luego tod@s lo rezaban
de Fuerza que se persiste.
Temo por si somos Alba
del renacer sin raíces,
sea sol quien manso vista
este viste, y el Mañana...
¿Entiendes loc@ amante
de la palabra escrita
en un papel de viento y polvo?...
En bellos ojos de ‘amor’
heme que nos lloro, y callas,
callas tanto a desamor.
247
Por si vive amplio
toro sentido,
¿qué busco y no persigo
de meta pitón de fuegos,
ir celos de soledades,
vacío, si voy contigo?...
Me llena esta ilusión,
toro de olvidos.
248
A la hora de morir
en toro, buscaba a dios
(más Andaluz que la Piedra).
Luego pensó, y diferente
topó suspiros de la ‘suertes’
en los sosiegos del sol.
En esta orilla de calmas,
allanó amargo silencio
y enlazó a la pasión
taurina; sin esperanzas:
‘Toro, Volcar de Dios’.
249
No más la sintonía vuelva
idilio de toros sobre ella misma.
Este año de sangres, podaremos
las ilusiones sin compromisos.
En llanos del sol, nos satura
a crimen de sombras y frío,
un fresco avivamiento del aire,
sueño a despiert@, crepúsculos
de amapolas a su cuerpo ido.
¡Que toro se afincó solo
las fuerzas de los sentidos!
No más a “defensas” vuelvo,
suspiros que sí son míos...
y aquell@s que los otorgan
han de sufrirlos consigo.
Y no importan las riendas,
ya que no existen caminos
en el Encuentro que encuentra,
salvo ‘lo Uno en el Uno’,
Sacro del Santo Principio.
250
Por la dehesa en frío
va de lunas dormido...,
y amapola de viento
sueña signo de esperanza
bajo los movimientos.
En el arroyo —que suyo—
se entrega... y despierto
(más manso que nunca)
dar espada en su sangre.
Es la capa de las castas,
los niveles del Cielo
que a mugido da razas
y condensan sin miedo.
Es la hora más dolida
que asola en el alba
(los móviles llantos)
y desnuda dar boyal,
la fijeza que surte
su lugar de enseñanza.
Altas fuerzas al alma.
251
A temblar sin miedos,
seren@s en los ojos del toro.
Estoy luchando conmigo...
Me pregunto sin respuesta
si el toro del olvido
jugará con nosotr@s...
Me voy sintiendo contigo.
Quiero tener esta suavidad:
‘Suyo’ para siempre.
252
¡Quiera Dios que no persiga
lo Todo que tiene tiempos!
El/la matador/a, por justicia,
busca de juicios severos
a mi dios Torero... ¡Olé!,
si lo sientes, llevas ruedo.
– ¡¡Olé!!
– ...(?) ...(!) ¿Qué?...
– ¡Olé-olé-olé! ¡olé-olé-olé,
olé-olé-olé y Olé!
– ...
– ¡Olé! Lo gozas dentro.
253
¿Toro del hambre aceptado,
lo distinto que añoramos?...
Ve el/la que sabe lo que sé
sobre sí mism@, conmigo,
en su donarse complet@.
Santa vacilación ya lo vivo
en los pasos que desatan
presos para el corazón,
tambor que aguanta tonos
—timos— de la sensación,
al abandono del reloj
que suda compás y pausa.
Toro del nombre rebelde,
el amanse en las extinciones
que se burlan las vidas
hasta hamaquearlas suerte
—propendida pendencia
a siluetear de agonías
al yugo de cuerno vaca
en la llanada de arena
mesera, desidia en balde—.
Toro del h@mbre aceptado,
la eterna visión del aire
en las dehesas —al mugido
del toro—, fuerza de nadie.
Toro sufrido de esperas,
densar la lidia del llanto
bajo el tedio de lo óbito,
el anochecer de amamantos.
254
Densa guitarra la pena
que topa arte en el nombre
del temple frío y valiente.
No hay alma más justa,
que en toro ante la ‘suertes’,
sangrante de lunas llenas.
255
Borrascas...
y no hay consuelo.
Estas otoñales escenas,
chubascos.
Estoy buscando
en ‘amor’
cuando abrazan
los porqués,
y los por qué
de amarg@,
y no sosiego
de silencio
en la paciencia
cuerpo y alma
de alma abierta.
256
Esa paz que nunca veo,
la tiento en ‘amor’ y tiene
de guerra que, ¡ay!, no quiero,
tardanza de espectador/a,
y al mismo tiempo serena,
por pena de penas hela
en penas ver su alegría
comprada en toro y torer@.
257
Pedí a Dios como ‘nombre’
la otra “verdad” más exacta.
Encuentro la “sin respuesta”,
la amnesia que se agranda
eco de espada en el toro...,
sangre, sangre, sangre y...
En el charca de sangre
se felicitan: la injusticia
y el hambre.
258
Arte que palabra en arte
de español a tez de toro,
piel de ¡ay!, bañado verso,
cara al sol y no morena
ser espada coagulosa,
pálido dios de las arenas,
se tiene sin más reparo:
corazón, toro con dios