Santuarios al Culto del Templo

Hechos del Pan Sagrado

 a l@s amig@s de la Teosofía,

y de l@s /monjes/as /sin /rostro y /sin /rastro.

 

antitaurino

 

Matan las penalidades siempre…

a Ti, de maneras reflexivas, expongo

las puniciones arenosas más acusables.

 

 

 

 

 

 

Muge lo correctivo merecer la Obra:

Sadomasoquismo del Ser

Monólogos en Toro

Oda Directa a Evocación que Acecha

parte del TODISMO

 

Cuando la cabeza siente a Roma,

no se fija en la corona, sino en los laureles.

Ya nada sentencie excomunión,

ya que voy contigo en las multas.

 

Mira el ojo a su muerte y encuentra su ombligo.

En alisios vientos roza el origen que lo dio  a nacer

vínculo acertado a secuencia del llanto.

 

De cada rincón esconde el absurdo canto

alejarse del nombre y de la fama.

sombras que aclaman dejarse Sombra

Negativa al Viento de la Risa,

van nombres del Nombre que Cotiza

el Derecho a Copla de la Ofrenda.

 

Para la oportunidad se divulgan los nombres.

Por si escondes guiarlos, no los nombres.

De igualado y duplicado, no te asombres.

 

Arrima el toro, depuesto al Sentido, otras escuelas.

Torean las muertes a círculo del Cielo,

que acostumbran los miedos presumirse.

 

Rompientes el afecto y la sinceridad:  

fhilos indudabbas

 

 

 

 

DEDICATORIAS

 

Toro del Todismo

 

Para Ti (Om),

que Conduces a la Realidad Última

(el Paso Inestable a la Estabilidad Primaria),

la Luz al Oscuro Concepto de la Inmortalidad

Única, Más Allá de la Aparente Irrealidad.

 

 

 

Toro de los Lenguajes

 

Para Ti (Eón Hijo), que Revistes a las formas,

cuyas multiplicidades ofenden

de innumerables engaños.

 

 

 

toro de los hallables

 

Para ti (toro), ya que dueles la injusticia

y ser trato a la pena ennegrecida.

La vida es el infortunio de lo eterno

 

 

 

 

CARTA  A  L@S  LECTORES/AS

 

 

Como el toro, lo joven,

embiste a la inocencia, abrirse.

 

 

¿Por qué se nos funde

la alegría de tristeza?...

Por si acaso sigamos

en la luz de los astros.

¿Será que no tememos otro

andar más lejano?...

Ve con fe este espíritu

de ilusión y amarg@.

 

 

No hay más viento que aire...,

el dolido instante

en base de deseos.

¡Qué almendro de pájaros

se anida la primavera!

Está lloviznando,

y los pájaros anidan

a refugio de alas.

Ya está subido el sol

hojas de árbol,

y el canto revienta

a chicharras de fuego.

Va anocheciendo

bosque de sombras,

y el miedo circunda

yoes permanentes.

¡Qué aclarecida

la vida en la Muerte,

la muerte en la Vida!

A voz dolorida

el alba amanece.

No hay más llamas que fuego...,

flama mordida de huella

en la base de cielos.

¡Qué tarde se goza

el gorjeo de pájaros,

hacer pico de otoños!

Fuerza alboreada

la triste nostalgia,

pena y silencio

de toros, a reveses.

 

a sentencia de crédito:

 fhilos indudabbas

 

 

 

PRÓLOGO

 

En cuadra de dormir, paja ilesa.

 

Todo el río tiene historia,

pero hay partes

en las que se estanca.

En el concepto puro

no hay lágrimas.

 

Paz que sin alma implora

da las penas por venir.

 

No es del sueño de caminos

que la tarde se llena

mustia y oro, en hoja seca,

sino del sol —niebla estrella

que asombra pensar las penas

sin pena—, honda paciencia

que pausa el corazón

de otra voz hecha conciencia.

 

Ruido que va de la acción

busca milagro.

 

 

Sadomasoquismo del Ser, define:

 

Las malas causalidades (la génesis)

ante la Fuerza o Nobleza que Rige

a la Aceptación.

 

A las concluyentes desganas

que hostigan la Causa

hasta envenenar el encuentro.

 

 

 

Aclaratorias

 

Por concepto cabalístico se empieza,

cuando es inexcusable,

con letra en minúscula después de:

punto y aparte o punto y seguido.

 

 

 

 

Sadomasoquismo del Ser

Monólogos en Toro

Oda Directa a Evocación que Acecha

 

 

 

ALBA DE PRINCIPIO

(inocencia que simplifica y sincera)

 

 

RAYANDO EL DÍA

 

Este allá de los Cielos

se descubre al Refugio

de estrellas al Miedo.

 

 

001

 

Babieca de España

—grande—,

tod@ cid...

... Cabalga.

 

Floja y tonta de espada,

la astucia juega

su imperial sentido

que adultera a uso

ver estoque, aunada.

 

¿Qué razón obtiene,

la sinrazón, al alma?...

 

 

002

 

¿Quién siembra flores

y cosechará lechugas?...

Quien cultiva una cosa

y recoge otra, razón halla,

a no ser que trasmine

la Ilusión presente

la acción o karma

que mantendrá la ‘suerte’

bajo rediles vagos,

holgazanes, tardos, flojos,

apáticos, desidiosos

a contratiempos ligeros,

al abandono sin crítica,

sin aspereza al rezo

que llenará los nombres.

 

 

003

 

¿Culto y fortalezas irreducibles,

mugen acaso la saciedad

de estrella..., el acontecer

asolado..., ‘campo destinado

de alabanzas recalcitrantes

a lascivias (propensiones,

tendencias inmoderadas)

lúdicas de infinitos’?...

 

 

004

 

Cautela de agua...

perfila el arroyo

raíces mojadas.

 

Causa Inconsulta empuja

las múltiples interrogaciones

que forman los espejismos

que aciertan ser del holismo,

enterismo que entrelaza

los partitivos principios

simplistas del pensamiento.

 

¿Qué dará el agua,

ya que todo la bebe

buscando el alma?...

 

 

005

 

¿En qué Río de luceros

va la Gota de almas,

y a qué cielo astral

mariposas blancas?...

 

Todo mío,

el arbitrio contorno...

lo que defino mío,

lo que a mí, mí@ hace.

Mío..., aquello

que no altera

mortificando a forma

mi realidad única.

 

¿Qué será el tronco,

ya que amarra todo

bajo el mismo ojo?...

 

 

006

 

Sentido de hojas,

las alas de pájaros,

al sol que emboba

colorear el árbol.

 

Pasa el sufrimiento

atado a su forma,

y henos azaros@s

el dejar de sufrir.

 

A cribar se da

siempre la confianza

de lograr.

 

 

007

 

Cuando sale el sol,

el suelo se mide

plano a su reloj.

 

Analiza, examina, estudia,

investiga, inspecciona, escudriña,

indaga hasta que liberen

las pasiones su razón de prisas.

 

Huella de nieve

la alta foresta.

 

Desde el riachuelo

el bufido estremece

corazón de nadie.

 

Al anochecer

lo cercano encoge

y lo lejano es.

 

En la chimenea

se trasiega el fuego

dar la hora muerta

del ocaso al sueño.

 

 

008

 

Nace de piedra el arrimo

que Aleja a la Piedra.

 

Portentos pasan las voces...,

a qué estilos competencias

de los bueyes en ortigales

que giran agua las peñas,

y en las mieses —más abajo—

grandeza sonsear los ecos.

Y de solturas, descansos

de los toros emplazados

que implacables aire cruzan

de los juncos más doblados.

Vientres de agudos, seminales

a hilo cristal de aguas...,

el tránsito de las fatigas

que sudan la enfurecida

tristeza de lo alumbrado.

Tremendas fueron las causas,

en qué suplicio amenazadas,

dando el llanto plus, enorme,

pero estático y deforme

a qué bellezas —flote del rocío

en las acequias del campo

que yace—, hacia horas remotas

de los espejos ahondados

y ondulados del milagro

de aquellas voces primeras

que en el albero expiraron...,

en las madrugadas sendas

del ciego sosiego que amparó

y nos mantiene preparad@s

desagradar ante lo amargo.

 

 

 

AMANECER DE AMAMANTO

 

 

009

 

¡¡Que onda de sangre

orbital tras la luna!!

 

Estando embellecido

el toro ante la vaca,

posose el gorrión

en una encina vieja

a trinos de pasión.

Hallada abismada

de inmenso semental,

la vaca enamorada

cruzaba el matorral

lo fértil que se daba.

 

En los ojos del toro

se desmiente el paisaje.

 

 

010

 

Polinización de alas

van los amores.

 

Secuencia de velación

—tradición— viene el vencejo

a la misma rama hecha,

con su trino inapacible

de riachuelo a la higuera.

 

Del alto romeral florece

la libación del polen.

 

Un poco más abajo,

en qué chiquero inmenso,

fangoso toril y engañoso,

afinca del torero

(‘aire’), torete (‘grave, difícil’)

el sublime toro milenario...,

pero siempre en otro.

 

¿No verán las abejas

lo que recogen?...

 

Caída de agua hasta mi fondo

conduce surgimiento.

 

 

011

 

¿Qué agujero conduce

causalidad de ciego?...

 

La vaca torionda,

en celo del ambiente...,

toreada del toro

entretiene perspectivas

de diversas partes...,

conducir lo engañoso

de las vertientes,

‘suertes’ de las muertes

al ruedo, enamoradas.

[...], la vaca tan linda

—preñada— amanece

bajo el cielo, mañanas

que se embobecen.

 

Osa impunidad el grito,

alejamientos al Olvido.

 

 

012

 

Tactos atraviesan la parte desértica,

y formas aprietan el puño, cielos de nadie.

El coito del ayunte en la montada,

a madrugadas sensaciones de campo

suplica el suplicio de esperanzas.

 

Novillo de arte viejo,

doble vivir de la madre

en parto tibio y sereno.

 

 

013

 

En el sofoco diario

(el calor que se evapora

flama de los infernales

ecos de la antítesis sol,

oposición, contrariedad

que viste a las vidas

hacia un mismo son)

de los pastizales, ondean

recuerdos milenarios.

Y da fortuna el recurso

(lo sufrido, el aguante)

que a las semillas madura

al freno del apagarse

Vida, vidas ensalmarse.

 

 

014

 

¿Qué alinea la inocencia,

que asalta de ignorancia

a inteligencia?...

Ternero que se persigue

hacia la ubre de pasos,

¡cómo arremete a la madre

vaca que lo corrige

blanca ternura de leche!

Los campos nacen tiernos

bajo el sol que los quebranta.

 

 

015

 

Vuela el pájaro

tras del bosque aislado

a recurso de agua...,

y hundido en la poza

se arranca qué vuelos

el revuelo de aire.

 

Tiempo de granizo afirma

morder el manto de la tierra;

tensar del frío aguante

(lloviznas de horas largas

entre sombras encumbradas)

a los terneros mansos.

 

Para el pájaro

es ala de apoyo

el cielo del sitio.

 

 

016

 

Cuando de vientos sopla

vaciar el campo,

el amanecer denota

silbar de amargos.

 

Allá en la arboleda

se sonora el miedo

a trinos de pájaros

y siluetas descalzas.

 

Cuando las brisas airean

troncar la arada,

lo expresivo se altera

de verdosos labios.

 

 

017

 

Cornúpeta arremete huracanado,

tiempo de gansear y de aguantes,

peso que estanca a insostenible

trato, insosegar la ‘suertes’.

Ya pasó el febrero enfurecido...;

deja atemperado el encuentro

—siempre de otra vez hacer nidos—.

Ya que de Ilusión es nuestro signo

ante los tropiezos del asombro,

vernos en la desazón favorecid@s,

pasa la sentencia de ascetismo.

 

 

 

018

 

En periodo de lluvias

un viento ataca,

tirando árboles,

rompiendo vallas.

 

Si estás tan herid@

de ser valiente,

acoge la prudencia

para el descanso.

 

 

019

 

En las primaveras

los torillos huelen

verdes carantoñas

que a la tierra besan.

 

 

020

 

En el bucle de agua

cruza un pico de pájaro

sus vuelos lejanos.

 

Besana del cariño

enyunta el aire, y mece

espumelas de besos...,

el oculto ‘amor’ que lame

azul distante al eco.

 

En lo voluble

tienta la mariposa

vuelos discordes,

entre los ubres.

 

El vuelo neutraliza

a eco del trino.

 

 

021

 

A volar volar

todo el argumento,

porque ha de posar.

 

Del frescor del agua

abril se embobece,

bellezas sin patrias,

que abstrayendo beben

cada flor del campo.

 

Que posa el vuelo

destrozar del nido,

porque ha de volar.

 

 

022

 

En la rambla, el oído,

va gorjeos de agua

en el trino del mirlo.

 

Refinado y simplista,

soporta transformación

el gusano de la seda.

 

De gesto estelar

el preludio es sueño,

azular de sombras.

 

Hacia el limonar

el alba se aviene

en toro de fuego

todo el despertar.

 

 

023

 

Más etérea y sutil,

el agua del río,

rizos de primaveras.

 

De la cañada espero,

mientras la corriente

sus pendientes lleva

ir de pensamientos.

 

De bien, no la dejan

por ser agua, secas,

l@s que allá la abrevan.

 

¿Qué avista el agua,

que se da de tod@s,

lo que no se sacian?...

 

 

024

 

A remanso del agua,

el aire es verde

y disuelve al espejo

que flama obtiene.

A la brasa del día

la noche es fresca,

y al rocío enciende

la tierra sombras...

De destilos viene

—a labor del campo—

lo que bien se quiere

y que cuesta tanto.

 

 

025

 

Trinos de pájaros,

la garganta del río

corriente abajo...

y el olvido los bebe.

Todo es estéril...,

cuerpo de bueyes.

Llamada de espuma,

el agua se lava

orientación al tajo.

 

 

 

 

 

CAMPO ACEITUNADO

‘AMOR’ DE LA TIERRA

 

 

026

 

En las lluvias adentra

merodear el desgaste

que horizonta mieses.

 

¿Qué pulula entre los árboles

más allá de los encuentros,

donde nada es presencia

y tiene amarrado a cada paso

de lo que agarra y suelta?...

 

Busca el mochuelo

tomar el cielo,

suelo del charco.

No tiene arreglo,

el espejo es espanto

para beberlo.

 

 

027

 

Hay campo abierto al destete

—raza de lidia—,

terneros negros y pintos,

y solípedos blancos.

Ya es suya la gloria desgracia.

 

 

028

 

Mutado a osadía, el karma

dogmático y sereno,

pezuña de logística expedita

(‘despejada de los impedimentos’),

ir animal que se llena

a vestimenta de dioses.

Es inocencias desgastadas

paro de las Macros, Pesos.

 

 

029

 

Torillo débil este sollozo...

Tomo oculto sin idea

encerraderos del verde ver.

 

En la onda va el vuelo

y el pájaro.

En la Onda el Mimo

del Escarabajo.

 

 

 

TORILLO NOBLE CASTA

A PERFIL ASENTANDO

 

 

030

 

[...], tiempo de las rocas

el ciempiés descansa

pasos de las cosas

que llevan engaños.

 

Florecidos los olivos,

y el desgaste que enriquece

el aire en las piedras

adonde pesuña el eco

a rebufes ajenados.

 

El ciempiés despierta.

Es la madrugada

de la ciencia abierta

por la luz del Sur.

 

 

031

 

En el pico del sueño

desgastaba la oruga

el ansia del pájaro.

 

Pasaba un eco de niebla

delante de un toro manso.

¡Cuánta belleza llenaba

a humedad del campo!

 

Dejaba sentido al sueño,

ya que posaba

en cualquier parte.

 

 

032

 

Cuando el campo es lluvia,

el huella ahonda... y la espera suena.

 

Cantos de distancia

baraja el fado.

¡Qué desesperanza

el arrullo de agua

en la garganta!

 

 

033

 

Cerca de los almendros

a nieblas de la cumbre,

el torillo negro, en los pastizales,

es el dueño.

 

Sacra senda la niebla

que espesa al Mundo.

 

 

034

 

Pasa plácida y larga

a su ojo lejano,

la llovizna en las zarzas.

 

Paso húmedo el aire.

¿Qué presiente el toro,

ya que está sentido

y no tienta a nadie?...

 

 

035

 

Después de la tormenta

el buey trabaja,

y el toro herbaja los modos.

 

Llega a la charca

sueño de peces,

la onda que rompe

todo a reveses.

 

 

036

 

Ir arando, arando...,

que los campos del sol

al alba son blandos.

 

Cuando el eco se enalma

del árbol, va seco.

 

Onda profunda

da el Mundo a nuevo.

 

Balar de oveja

abriga el llanto,

lanar la queja.

 

Onda versada

descansa el cielo,

agotamiento.

 

 

037

 

Pasa no lejana a la lumbre,

sobre el riachuelo en los tajos,

la costumbre del grito

que sucumbe a noche.

 

Que va amaneciendo más nido...

¡¡tira, tira...!!, que se abana el novio

hasta el mediodía.

 

Golpea el aire abrir

un remanso de espejismo

a la sensación oscura.

 

El monte enyunta

de un abrazo irse.

¡Cuánto grito desnuda

el descanso del grito!

 

Paso en la loma

la cima se desnuda

a sima profunda.

 

 

038

 

Se hila la araña,

a elástico tapiz de seda,

casa y despensa.

 

Paros, los que disimulan

la mula y el buey marcados

de anillo hondo, arado,

que el yugo denso del vientre

viene rancio en lo sudado.

 

A picadura de araña

se construye el telar

de las entrañas.

 

Ya es parte el ocaso

del nido nocturno

que conduce el alba

del despertar al cielo.

 

 

039

 

Carromato de dos ruedas,

rumbo vas quién sabe adónde...,

viajando por los senderos

de los valles y los montes.

Allá, en la gran llanura,

planicie de la meseta

donde el sol bien castiga

y exprime a las seseras,

el eco se tiene escándalos,

va tirado por dos bueyes

castrados, y en libre campo;

seguido es por las aves

que del cielo van bajando

al peregrinar del Cielo

que en el carro da copleado:

cantos: romances alegres:

malagueñas: fandanguillos:

tangos: trilleras: bulerías:

cante jondo: cualquier canto.

Un@s dicen que son pay@s,

otr@s que gitan@s, l@s del carro.

¡Qué importa quiénes son ell@s!,

lo que importa —que cantando—

al mundo van alegrando.

Carromato de ultimidades,

giro das... ¡quién duda el dónde!,

no obstante, adonde llegas,

son cantos lo que se oye...,

penas que se van sin nombres,

pobres, y sin embargo ricas,

desmesuradas y castañuelas.

Armadijo entre dos ruedas,

ruedas lunado de España,

vencer folklore a las penas,

penas a ensoñadas penas.

 

 

040

 

En un charquito en alma

abreva un toro

rompiendo el agua.

 

Hace encuentro la luna del agua.

 

Se apezuña el charcal...

ya se mueven espejos

ante el toro —al pasar—,

dando imagen a rotos.

 

Hace encuentro la luna del agua.

 

Tropieza...

Ve los espejos

alejados del hecho.

 

 

041

 

Amapolas, el sol se enamora

a bramido sin llanto.

 

¿Qué gorjea el río,

que espumela el frío

gotas de gorrión?...

Siempre es húmeda

la sed, pues inclina

beber la pasión.

 

 

042

 

Penetro afincarte en tauro,

y salgo salvad@, y no dentro.

¿Qué nos tiene de abiert@s,

caduc@s a nuestro tiempo

y persiguiendo persistencias

que huyen de ser encuentro?...

Profundizo ante las rumias

los más engordes secretos.

 

 

043

 

Objetiva vigilia

de luna al toro

en la fría colina.

 

Desde tiempo irrazonable

siempre da en orden los caos

—embrollos que deshacen todo—.

¡Cuánta vaguada da el campo,

ya que antes lo veía

y ahora se borra canto

del límite que nos sostiene

al eco más alargado!

 

 

044

 

Malagana la ausencia

que osa profana

tensar la audacia.

 

Más allá de l@s ric@s,

son l@s pobres del engaño.

Horizonta en la llanura

quemazón y sutilezas.

El ocaso es perpetuo

al descanso del ojo.

 

Donde había el charco,

los incestos se arreglan

beber del barro.

 

 

045

 

¿Qué suple o suplanta extrañarlo,

dejado cuán destino que destina?...

 

Desde las encinas

el Cielo despunta;

el toro coordina

lo estival que lo arrima.

Ya nada a esa esquina

—ver de aturdimiento

en la causa estigma—.

Oculta la estima

de impulsos sonoros.

 

 

046

 

Excesiva doblez...

obras al miedo.

 

En el árido infinito

pasó flor de primaveras

y pasto de veranos.

 

Pesa sombra de árbol

en la seca espiga.

 

 

047

 

Del abrevadero antiguo

ha de aguar —el rumiante—

rizos de luna y copos de estrella.

En la luna descalza

ese olvido, mañana.

En los tilos de sombras

se oyen gorjeos, y giran

incumpliendo las calmas,

a sondeos insufribles,

el bovino y mi alma.

Besos de estrella,

van las alas del pájaro

y el agua del ojo.

 

 

 

ENCENDIDO DESTELLO

DE BRAVO ALICIENTE

 

 

048

 

Donde el cornúpeta come,

la luz lo hace alma.

Torbellino al mosquito,

paso de aire en la hoja.

 

 

049

 

¿Qué persigue al sueño

que nos cansa y lo duerme?...

Cuántas piedras del río

versan cantos de agua...

 

¿Qué conduce a la Vida

sin asociar la Muerte?...

Revoloteo de plumas,

retoñar de ramas

abovedando el cielo.

 

 

050

 

A insosiego en el yunque,

herraduras de soles

clavando el Cielo.

 

En la última fronda,

la araña se teje,

y la sequedad, ahonda.

 

Descanso del agua

colora el campo

el despinte verde.

 

 

051

 

Afortunados cruzan el arroyo

ante los castaños.

¡Qué ventaja del atardecer

hojas doradas

y potrill@s blanc@s!

¿Qué obtendrá el campo

en su otoños verdes...,

y de primaveras

se concluye siempre?...

 

 

052

 

El becerro no altera

a mutismo de las ramas

la quietud del crepúsculo

que lo encierra.

Caída del viaje, la sombra,

y hace círculo hundido

donde la sospecha crece.

¡Qué sombra deja

sentido de pesos

a la figura!

 

 

053

 

Capturada de yerbas

ataca la escarcha...

y el astado, bosteza.

 

Arruinarse pretende

el pensamiento; tela de arañas

el convencerte.

 

No apaga la sed

la nieve del río,

la del caño en la fuente

cuando hace frío.

 

Anidan descansar

en los ciruelos,

los picos llenos.

Planean nutriente

de ilusiones rotas.

 

 

054

 

La medida del secano

desalienta a los laureles en sus gajos.

Derribada la nostalgia, apenada,

anida el retorno de las brisas.

Más allá de los márgenes

nos ocupamos del punto.

 

 

055

 

De lo imaginario —índigo del ver—

el apartadero se tinta, y el agua se bebe

a verdes hilados en sol de ensueños.

El alba es de ardillas,

que al verse observadas,

se vuelven coquetas,

concisas cosquillas,

compases de ramas.

¿Qué tendrá la bosta,

ya que alimenta y gira

a la impaciencia?...

 

 

056

 

Espiga en un campo fallecida,

tempestad de invierno.

 

Si en la tormenta buscas abrigo,

recuerda: todo revolea

hacia el mismo eco.

 

Trina el pájaro

razonar de vuelos

en el palo seco.

 

El miedo se danza

oráculo de huidas.

 

 

057

 

El torito del frío

se tienta a calma

qué ventisca de agua

a son de ocasos.

 

Tanta sombra acontece,

que ya no hay campos.

 

Se han perdido las reses

bajo el hoyo negro

que córnea el Cielo.

 

Mirando en el sentido

descubrí lo engañoso

de creernos algo.

 

 

058

 

De pájaros los gajos

donan trinos dormidos

a sin descanso.

 

No preguntes a la sombra

‘si el toro nace al alba

en un despertar eterno’.

 

No abandones al temor

que enciende las vidas

a seguir de otros pasos.

 

¡Qué siluetas los ecos

configurando de formas

a sin hallazgo!

 

 

059

 

A paraguas de hojas,

hace el cielo de hormigas...

entre arroyos difusos.

 

 

060

 

No sé por qué se va

y se aposenta a flor sentida...

¡Qué vida entre las nubes

traspasa el llamamiento!

 

 

061

 

Se canta campo helado...,

último reflejo, apenas

imagen bañada del deseo.

 

 

 

ALABANZAS DE FUERZA

RESOPLIDO DE EMBRAVECER

 

 

062

 

En la gana de un semental,

adentra coito que enyunta el futuro.

Corneado cruza un viento

recio, libre del pecado

que destroncha ecos.

Cuando ventolera,

todo el prado es miedo.

 

 

063

 

Esquiva despacio, ante el tiempo,

distraído, a sonámbulos acordes

del descanso.

 

 

064

 

En los pastos secos

de las mesetas abiertas,

habitan l@s novill@s

reafirmar las fuerzas,

donde oro ha fundido

cumplirse monedas

por las sensaciones

que bufan la tierra

llamas de pasión.

 

 

065

 

¿Qué tendrá la piedra,

si al tirarla se forman

los ecos del alma?...

 

Al anochecer se siente

que el Cielo se arrima,

y el campo adormece.

 

¿Qué será del alma,

si al dejarla se destruye

la piedra y su mañana?...

 

 

066

 

En los páramos,

el sol se tiene flama

y el toro, fuego.

 

 

067

 

Tierra inmovible orilla

el rumio del crepúsculo,

osar carne de sombras

a perfumes del aire.

 

 

068

 

Salido, bufido en el sol

que eleva en las montañas

a éxodo largo y efímero.

Cuerno del campo —al sur

que no es lío— lo subo

bramido de fin, y adentra

técnica de arrayanes.

 

 

069

 

Estoy tomando en su temor:

“azulea romero en carne a sol”.

Huele..., y puedo alcanzar

perdido en negro fondo de ojo

el agua de desventura fresca...,

‘imagen rota’..., temblor

soñoliento de otoños

para ponientes vagos, y espero

mediodía del embravecer.

 

 

070

 

¡Qué misteriosa la hierba

crece a corazón de astado!

 

 

071

 

El adiós se bambolea

meneando el rabo;

puede su dehesa del Cielo

mugir de verde la sangre,

antitorer@, y ...

¿el miedo?...

veda vigilia acrecentado

estrella, aunque aún lejos

nivelarse... y...

¿las circunstancias?...

quien por imparcial

me exige darle nombre:

‘fresco albor’ de las alamedas...

será un ¡ay!

¡Ay, no será!

 

 

072

 

En la charca más honda

la luna se pinta redonda.

 

Mugido al unísono,

el huella se curva

del eco de sombras.

 

A cinismo se arroja

el cínife (insecto

díptero) del viento.

 

Al sinfín de luciérnagas

las despinta penumbra.

 

 

 

073

 

Parece que amanece...

ya que el gallo canta

y la luz florece.

 

 

074

 

Vida del pez pasa el agua

y el/la toreador/a hech@ aire.

 

La tórtola del ansia,

engaño a muertes.

A partir se da

lo que siempre es busca

de encontrar.

 

Fustiga al risco

la roca del aire.

Prisa, prisa, prisa

hostiga el viento

en la cornisa

del pensamiento.

 

 

075

 

El aproximo que arranca

como viento enconado,

pisa que rompe la yerba

y el espacio.

 

La estrella se pinta

hallar del ojo.

Y por madurar

la coge del cielo

este despertar.

 

 

ATARDECE DE ACEPTACIÓN

 

 

076

 

Pulmón móvil en el sol

asalta, abanico de orillas

al espejo de la llanura

de verdes inmovilizados.

 

Se pasa el día —o no se pasa—

tan largo, largo, dilatado,

apaisado entre las yerbas;

parece que íntegro espera

de espera, más que espera

hacia los inmóviles árboles

que templan la escena.

Adormece el acto (episodio)

para qué banderas útiles,

ya que no existen patrias,

puesto que nada encierra

del momento hallable

el tener de tierras (otros

movimientos, pues conduce

a pena) otra permanencia.

Progresa el día abierto

entre cercanías del firme

(un toro), cierto indestructible

aliento de un bostezo muerto

que ha frenado eco

del sentirme esfinge.

Para el día el Cielo

se olvida (o no) del tiempo.

 

 

077

 

¿Qué he visto personalizado

bajo los soles del Cielo,

no es el continuo volar

que revoleos se obtiene

de la Ilusión que nos toma

el dibujar que colora

la más ambigua destreza

que yo he sido —quién duda—,

el nunca Aquí que se presta

para los ellos al Alma?...

 

 

078

 

En un seco paraje,

la luna finge y el toro duerme.

 

Ruido que va de la acción

busca el milagro.

 

Por querer tiende la mano

a la lógica más disuelta,

y encontrarás a tu engaño.

 

 

079

 

Miré hacia el infinito,

campo de mi deseo,

y pulcramente cúrvico

bobeaba un eco.

 

Hoy suda todo el pinar

y los ilimitados fragmentos

que se enllama el fuego.

 

 

080

 

Interacciona a perpetua deshora,

qué infinitos de toro...,

llevando a conjetura lógica

su extrema naturaleza.

 

La tarde, en su desgana sonsa,

da sentido triste a recogimiento.

 

 

081

 

El crepúsculo encierra

el cerrojo de sombras

que adolece adormecer

los músculos del aire.

Huele a bosta y orina,

los temores rozados

de quietud embobecida

a rumiantes desgastes,

‘sentido y abstracto lucero’.

Adorna la humedecida

sintonía que arrastra

avivar los contornos,

amanecer que mueve

todo el campo hecho.

 

 

082

 

Hasta donde encamina

animal con lo no pagado,

apacigua en pitón de calma

colina arriba, ladera abajo.

 

 

083

 

¿Para qué triste y sereno

planta en temple de raza

ir rumiante audaz de hado

hacia el azul de sus almas?...

 

 

084

 

Bailo en órbita sin ti,

y quema sobre la llama

voz destilada de risco

y tierras de exactitud.

 

 

085

 

Al mediodía, puntal y peso

—sol dividido a pezuña y campo—,

campo hendido y bostezo.

Casmodia a mugidos abiertos,

y lo vi a sueño en sus ojos.

 

 

086

 

Porque cantó el gallo del establo,

el buey alinea surcar del campo.

 

 

087

 

En el ámbar de las ramas

al atardecer, reposa

implacable a pezuña

de otoños, el bufido.

 

Caen las hojas,

y el pájaro presiente

los vuelos viejos.

 

 

088

 

Rebufa castigos apacibles,

como si se diera al llanto

prorrogado hacia crímenes.

 

 

089

 

¡Qué agonía desdeña

a los instantes azules

de las horas vencidas!

 

Este año, el saltamontes,

ha encendido el campo

del dolor, por verte.

 

 

090

 

En la tiniebla,

espesa el morlaco,

parece nadie.

 

Zumbada de abeja

la lumbre a la vela.

 

 

091

 

Ventisca de la lejanía,

el buscado ocaso...

la senda que acosa

ondulando a todo el matorral

y aparta del morlaco

moscas y gusanos.

 

 

092

 

Quien topa abrir, es alma...

Allá por las dehesas solanas, pasa

vetar nieblas umbrías y mañanas.

En cornúpeta de fatigas va en sí,

y no se salva del canguelo, elegir

que prolifera de humillado

en sus entrañas de arrojos.

 

 

093

 

Luce la oración a sus emblemas,

formas. Parte en su fatiga... encierra

un algo sudado, que a cada fuerza

hace arenas de luctuosos flujos, presos

en el olor distinto de estos años.

 

 

094

 

En el mes lindero,

donde el frío ha nevado

el moco expirado

a perfil de quietos,

se siente ausencia

buscando el fracaso.

 

 

095

 

La vaca brama,

y el toro muge

sobre la loma

y el mañana...

Paca de paja

come la vaca,

y un Toro sueña

en las dehesas

mustias del alma.

 

 

096

 

Se escribe el verano

pasto chamuscado.

Por la sed que tiene,

no podrá beber

ni el almendro eco.

Entra el aire seco

entre lo pelado

de los sentimientos.

Se halla el verano

de los campos viejos,

y en el encinar,

desde el algarrobo,

trueque de chicharras

han de reventar

el olor a fresco.

Y de fuego, cielo...;

nada se da más

que el calor sereno.

Tanto sol lo tienta

sin poderse dar

piedra que lo aviene,

castigo de toro

bajo el ir imberbe.

 

 

097

 

Entre urracas para un toro

como si no se tocara

otra expresión al decoro.

Rezo de estatua lo afirma

en temple visto y flama

ante el verano de fuegos.

El ‘quieto’ obtiene en horas

lo que medita el momento,

hechos de luz que lo adora

en la somera de agua

de una lágrima sonora.

 

 

098

 

En la maleza siente arder inmoble,

a nervudo coraje de sus rabias...,

afinca erguido el velado, lumbre

para que de espacio trashumante,

prados cenicientos de costumbre,

sonseen pedregales achubascados,

que a toros no detiene enamorad@s

y nadas persiguen lo que hunden.

 

 

099

 

Voy a contar un decir

que se sostiene dejar

la ida con el venir.

Pasa la luz hecha voz

y no alejada de ti,

que la encierras, o mejor,

la amativas definir

sonsa ley de su partir.

 

 

 

JUZGADO A LA ‘SUERTES’

 

 

100

 

Aquí en los peñascales

se ondea el horizonte

en arco nudo de robles.

Así olora en las quiebras

el espliego y el tomillo,

bajo de tal mismo acorde.

 

 

101

 

Como dispuso el castigo que persigue,

a todo sitio desmesura de su fruto.

 

 

102

 

Ondea un enfermo espíritu

caminos, invierno sin patria

en el ámbar de las ilusiones,

a pulmón de toros cumplidos.

 

 

103

 

El instante es nuestro,

el que concebimos

hecho del destiempo.

 

 

104

 

A la Maestranza o a las Ventas,

el ‘noblecasta’ ha de ir

y ha de hacer la penitencia.

 

 

105

 

A pulmón caliente,

el bufido del suelo

ronda las latitudes

a desencuentro.

 

Para el aproximo

se conjuga el juego

versar en los tilos.

De sinfín enredo

el verbo de hilos

que destila el alba.

 

 

106

 

El caballo en belleza.

Lo ágil, el erial,

es el conjunto.

Toro manejable pintado

del acoso, y nos muge

a toros audaces a lo limón.

 

 

107

 

Ya la tribuna orilla ocupada.

Nace, y habrá que guerrear

de otro olé que no tiene lidia;

¡no anhela ‘corridas’ darse...,

pases! Es su tiempo.

 

 

 

ARENAS DEL SACRIFICIO

 

 

108

 

Sobre caballo y vendid@

va el/la picador/a...;

se enloma brotar

deslomada la sangre.

El bravo ya no es tan bravo...

Tengo este gozo abierto

de “toro” cornear con dios.

 

 

109

 

El morlaco reposa

gesto hecho a sus almas...

y descansa borroso

a la intacta cautela

que lo ablanda.

 

A mitad del recorrido,

de menos a más, esconde,

el/la espada, apetecible,

cortejar la embestida

que humilla someter

fuerza de los nombres.

El engaño de el/la diestr@

empuja en las varas,

piensa remontar la tarde

reto de peto y de ánimas.

El llameante reposa

gestionar las demandas,

y lo agota en suspiros

la bestia que astuta

vilmente lo reclama.

 

 

110

 

Caballo que sangra del dormirse

vencido a españoladas de olés,

activo y negrura, corneada sagrada,

no posee causalidad al porqué.

 

 

111

 

La pica quebranta

la pujanza de toro,

las sienes bloqueadas...;

el sentido y el alma

disminuyen mugido

más etéreo, y ablandan

en el aire de sangres

por la sangre en el aire.

En la pica se mide

el/la torer@ que aguarda

matador/a en la ‘suertes’.

La pica despezuña

qué gran vigor de toro.

¡Ya está manso bufido...

y lo óbito lo aguarda

del perenne sentido!

 

 

112

 

En el rejoneo,

el caballo posa

entre astucia y fuego.

 

 

113

 

Ulula la efluxión coagularse

de congojas roncas y unánimes,

trágica voz vibrante y sudorosa.

Marcando peso mustio, enloma

banderillas, el toro negro, y un@

de las igualdades serenas.

 

 

114

 

El capote en las manos...

Libre coraje y encina,

paró tan dentro.

Nadie ha de sufrir otro celo

que temple piedra y tomillo,

pobre ir de olivo seco

en las lomas del poniente.

 

 

115

 

¡Quiera el morlaco

—“alma de gran tamaño,

peso firme y patacón”—

encontrar libre la ley

que lo amamanta

cantón de arrinconado,

arisquear sabuloso

a razón de sus pecados!

 

 

116

 

En la quietud se duerme

rojo toro y celeste ensueño.

[...], maestr@, serás un nombre...

Templa en traje llamativo

luces de oro, de plata, perfil

de bronce, de hierro, penas,

Pena en esta arena, sol del alma...

en campos celestes, azulados

del Cielo, azur que baña

rojo de toro a plenitud del duelo.

En la quietud se duerme

siniestr@ de rojotoro y astral,

infierno enamorad@.

 

 

117

 

Torer@ te luces de olés...

y el ruedo, ansias por crimen.

Este todo quien camina

conmigo, solo y errante,

le pregunto: ¿por qué va

desnudo en gritos cansarse?...

Llen@ voy, vacío por tal...

Quiebra fe tantas locuras...

[...], el ego por su sed mata,

y ello, tardo en sí, vive

astado, opaco en arena...

y en la capa, dócil y fiebre

de l@s que gustan condena.

 

 

118

 

Todo latido que emana

en corazón —toro vítreo—

va sentido de esperanzas.

Mugido azul y venoso,

antes de dar la sentencia.

¡¡¡Ay, rojo fuego en el aire!!!

¡Ayayayay

(ecos de las simpatías),

cómo sangra en el camino,

en la arena de la lidia,

negro duelo de suspiros!

 

 

119

 

En río tinto, ¡qué opaco!,

casi sin base... pero niebla

de toro manso.

Dehesa gris y mustia, suspirante,

se muge campos de sangre.

 

Ensombrece a la loma

los suspiros cortantes;

miedos que asolan.

 

 

120

 

Rabo de toro...

coleta en la mosca,

espanto de celos,

el/la que busca alegría,

el fatídico duelo

sudante de círculo...

paso a l@s cristos

a paces de toro.

 

 

121

 

Rojo encendido

cual sol que desloma

en sus cumbres, las tardes...

luego deceso más negro

en el secreto de las noches.

 

 

122

 

Tristeza de ensueño tiemblo

en lágrimas... y la fiesta,

de sonora indiferencia,

coagula ráfagas destilada,

sangrante —tenerse vigorosa—,

presente en tal presencia de halagos.

Me han callado...

[...]; santo gozo van las gradas

del más profundo pozo,

el placer que no es milagro.

 

 

123

 

De cogida hace el precio

y no torea despertar paisajista.

 

 

124

 

Topado en el ruedo,

dopado en la fuerza.

 

 

125

 

Rendidas las vallas, asedian

reses bravas a los cerezos.

Jindama (‘cobardía’) sostiene

a el/la hortelan@, espera impaciente,

desamparo de la desgracia

que a su suerte la desgana

toreada hasta en la muerte.

Los cornúpetas en los cerezos

ciegan pastos más abiertos.

 

 

126

 

El “minotauro” enciende de conformista.

Qué pasividad lo demora mal de idealista.

De altruista agarra en dios su pecado...

[...], de todo justifica hasta el desgarro.

Los afectos del toro son inmensos.

 

 

127

 

¡¡¡Se deja!!!

Me alejo y da penas...,

frescos dolores que ambulan

sus plenitarias esencias,

sendas de la noche viva.

¡¡¡Se deja!!!

Helo manso del sigilo

que mima hacia ponientes,

otro dios que todo ampara:

sangre limpia..., astado bravo.

 

 

128

 

El recorte se mide

la mitad hasta el paso...

y se siente... y se nota

a bufido de fiebres.

 

En el grito vencido

corre el espanto,

a desorden del sitio.

 

 

129

 

El fuerza, consentimiento

de la corrida insana;

copia triste, vana y yerta

a un paso del olvido.

Está tierno... es consuelo

de un@s cuant@s,

esa espada que se adentra

vicio de eternizares.

 

 

130

 

Al toro lo están matando

cerca de los sentimientos

a corvadura astillada...,

sangre del aposento.

El toro se va cornadura

de mujer... temo corazón

que alarga sufriendo

bicéfalo de España.

El/la torer@ que va herid@

alarma de la espada

y colma el no sé qué

del no sé qué que se canta

embellecer a las muertes.

Pasa...

¡cómo ha envejecido

entre orejas y rabos!

En las dehesas del campo

(los sitios más escondidos

para ocultar la penumbra

de los amores callados,

pero encendidos de llantos)

están las fuerzas valientes,

bufidos a desencanto.

Pero aquí, ya carecemos

de hallar el celo encontrado,

la larga y fiel diferencia

del Espíritu que amamos

y que nos tiene amarrad@s

al más Hermoso Teatro.

 

 

131

 

La ‘suertes’ está echada...

se derrama sabiendo

que es la última corrida,

lidia de beso frontal.

Mas afligidos los peros,

vio en pases, y tuvo temple

del firme berrido, y afila

ir medido en vos...,

pálida suerte de valiente.

Topa más sangre sin sangre.

 

 

 

ESPADA A LA SANGRE

 

 

132

 

Sonora y soledad...

suspiro corneado

en el amanecer del miedo.

 

Cerrando los ojos,

imposibles suspenden

el gemir de espejo,

laberintos que tiene

la razón que se sigue

y aposenta el misterio.

 

 

133

 

Arte la espada, lidia de toro,

bajo el laurel en fuerzas.

¡Que todo se va durmiendo

en peros, los qués siniestros!

Calla más grito —usado mal—

ante el silencio que mata.

¿Quiénes rezan..., el solo?...

No sabe tener la prisa

de los instantes sentidos

bajo qué sol de las brisas.

 

 

134

 

En el olvido puedo,

al miedo, vencerlo.

 

Y el Toreo fallece...

la Vida burlada a su deseo.

 

Esta mañana,

dos gusanos indagan

en la manzana.

¿Qué tendrá el hallazgo,

ya que enamora

a seguir buscando?...

 

 

135

 

Yerrar de fragua lo mece;

yunque se sonora todo,

roja llama y busca temple.

Espada de sol ha hundido;

traiciona el ‘amor’ y helo

himno de la guerra a crimen.

 

 

136

 

Exhortado corría por el soto,

vísperas de lo absurdo que lo aturde

de un sinfín, que quien lo sabe

apresura a desgastado de repente.

 

 

 

TORO IDO DE INFINITOS

 

 

137

 

Se baña en la arena

la bosta del toro dolido,

y más antiguas...

y a los astros guía

el Reino de los Cielos,

y todas sus sombras

van a un Mismo Sitio.

 

 

138

 

Temo a el/la que goza del tú

y carga felicidad en caca mi yo.

Determino de intuición

el Por Qué (El Todo, Atado...)

que Emana su Compulsión...,

Otro Amor en todo ‘amor’.

Helo Tregua en la Lucha...,

frente al asta de toro

que a fuerza de luna gris,

coto en sangre, arena y miedos,

hace morir sin vivir

al corazón prisionero

(el que se piensa que es

la razón ante los peros),

pues versa traje de luces,

luces que allanan el fuego

de que no se detenta en sí,

y es miedo de no ser luz

y lleva nombre “maestr@”.

 

 

139

 

La umbría endulza creativa

darse manto a los cuerpos,

e incansable y sin culpas,

descararse de los abismos.

 

 

140

 

Arrepentimiento punzante,

lo favorable..., el animal

de la solera compacta

que a graves firmezas

meritoria perseverancias,

merecidas, pero de destino

fatigadas a las fugas,

los escapes al mañana.

 

 

141

 

En toro no ciega

sosiegos de expectación,

amanecer sin placidez

en calma, en la pena.

Intuición y arrimo,

sentido a l@s estimad@s,

amplio en la devoción

y contra el/la que asesina

vernos sin ‘amor’...

el ir rebufes, y no

sangrado del corazón.

 

 

142

 

Allá en los riscos,

donde los llanos acaban

formando mueca de toro tiznado,

un suspiro de alma estremece.

Así entre el eco perdiéndose

va cielo hecho gota de calma,

y aventaja de espejismo,

aguanieve...

 

 

 

MUGIDOS DE REFLEXIÓN

PRISIONERA, LIDIA DE PENAS

 

 

143

 

Este Mal —la llama

más etérea del bien-mal—

donde matar nos sella

vicisitudes de lo Causal,

sufriendo la noche ciega

que no busca Despertar.

Este Mal no es tan Malo,

ya que nos Hace el Cantar

de lo Callado por Callar.

 

 

144

 

Lidiador/a del toro enardecido,

¡¡corred bajo la sombra del eco...

bajío a desventura vendida al pie

de la desolación insatisfecha!!

 

 

145

 

Orilla de la noche, duerme.

Guadalquivir, ¡quién pudiera

a tu vera besarlo,

en tu labio de agua herida,

suspiros y cantos!

 

 

146

 

Topó la capa de olés...

Toro y torer@ de luces,

almas sumisas y raza

celeste ruedo. Arenas

vibró el tránsito, y la plaza.

 

 

147

 

Espumas de mieses

y atmósferas de albero.

No duden fortalezas

a la displicencia.

 

Araña el gato

las fibras del ojo;

y la araña teje

el olvido roto.

 

El higo en la jaula

endulza el beso

de la circunstancia.

 

 

148

 

Pasa el engaño más tonto

siempre quien ama...,

ya que se halla dispuest@

a dar ventajas.

 

 

149

 

Torturas, crueldades

expongo, cuerno de diablo.

Voy con gualda sombra

franc@, y sin peros.

Anhelo la ilusión

nostálgica, paraselene

del nunca sentir

tal coto degradante.

 

 

150

 

Toqué las ascuas pensando

que nos quemaban...,

y hallé el frío destete (la artimaña)

que se amparaban.

 

 

151

 

Convulsa esta Obscuridad...

[...], la Noche está Torera...,

con Trémulas Lunas de Toros.

Son arenales las estrellas

en el Ruedo de los Cielos

del Etéreo que Condena

sin Primavera a Inviernos...

Vejez que nunca fue Niña

por Creación Tan Divina.

Lógica se Fundó en vidas,

tan cortas como las rosas,

Vida que a actos Sostiene

sus más estimas y rechazos.

Inteligencia, hermosa...,

¿es feliz quien te cultiva

bajo el doblez desgraciado?...

La Noche yace Torera...,

Temblorosa de Lunas y Esquema,

a Razón que nos Tiene.

 

 

152

 

Viéndote, Toro Divino

creo que Él, Gran Torero,

Vive a Engaño Ficticio.

Vuelve Él. Huyo del nombre.

 

 

153

 

El toro en las tablas

lo suda de abanicos

a torillo de luces...

el bostezo de arena

que se aguarda olé.

¡¡QUÉ MENTIRA!!

Qué guapo sentido

el toro se defiende

de todo el embuste,

moviendo el juego

donde no hay honor.

Ya lo llaman: ¡¡¡BONITO!!!

(es confianza a traición).

Traición patente

ha caído... ¿Y la pena?...,

se mantiene a reloj

que sostiene las penas.

 

 

154

 

De repente, ¿qué anima?...

chicuelina valiente

que el/la torer@ se tiene.

El/la torer@ se aviene

¡¡qué bonito de toro!!.

¿Por qué se somete

a dolor de palabras

toda fuerza de siempre?...

¿Por qué es minucias

en el ruedo del miedo

de cualquiera que llama

acotarse la ‘suertes’?...

Súbitamente, ¿qué aviesa,

perversa, infama, abyecta?...

el clamor gemido, lamento

del sentido abstracto

al Gañido de la Muerte.

Chicuelina se lleva

el color de la gente.

 

 

155

 

Faena de muleta

a perfil de toro,

se cuesta arrancar

a peso de siniestro

‘un buen natural’.

Insistiendo, reiterando

se goza evanar

el olé meritorio...,

verónica al llorar.

Acobarda y recula

a la defensiva

(se cuesta el encuadre).

De suerte, contrario

se arranca de toro

la ‘suertes’, enviste

lucirlo a la fuerza.

Está muy parado...

será que se piensa

sutil despertar

el ruedo en su forma.

Se aviene el caballo

noble a la pelea

con el de la marca...

¡¡que afloja la huella!!

¡Ya se lo han picado...!

El/la de banderillas

llega hasta los medios,

y los avivares

que duelen la muerte,

la fuerza, y la raza.

Con suerte se finge

desde el burladero

ver si se aviene

de casta y nobleza,

valiente a las mañas.

Torer@ que se luce

lucirlo en la lidia,

y lo cierra de tablas...,

verdad que se tiene

de tacto a la sangre.

Se inventa aproximo,

guiarse la espada

para la estocada

que va al corazón

que se llega al alma.

Tocado lo siento

de acero a la médula,

que al alma lo acosa

caerse de arenas.

¡Qué toro más manso

está en la espera

hasta que doblega

tristeza la ‘suertes’...

yacente al deshilo

que fragua la Muerte!

 

 

156

 

Me veo en la vena y digo

mans@ y ungido temario

hasta bufarnos de sangres:

¡Basta de lloros!, calma...,

que no me soporto ciclo

desde el conformismo

monólogos de márgenes,

introspección de hechos.

 

 

157

 

No pregunto al verso lo que pienso.

Por sus combos movimientos

ha de manifestarse tullido con mis almas.

No busco en la calma ver sin cuerpo

—todo ido, tú— para conmigo...

¿Qué duelo?... tu esperanza.

 

 

158

 

El río se ha detenido

cerca del arroyo grande.

Torer@ quien precio tienta

de toros pisando en albas

los besos que se retienen;

no sabe que el día viene

a la vera y en el alma,

otra sombra entre los ojos

hacia la noche serena

dando pases a las muertes.

 

 

159

 

Miedo me da, y no callo.

¡¡Qué vil vergüenza asesina,

presume de protectora

del animal y culmina

doble racista con toro!!

 

 

160

 

Boñiga se cría

un resorte de moscas.

 

Esa sangre de los cotos

no tiene base ni haberes,

salvo corrida de toros.

 

Cuanta unión se ve

en lo que ha dejado

de tenerse en pie.

 

 

161

 

Que la ofensa de los sotos,

matorrales, espesuras, marañales,

deba de rendir sus cuentas,

reencarnar a piel de astados

bajo el yugo que se adentran.

 

 

162

 

En tal torear se deslía

el afilo y el azogue,

el enredo bufando

súbitamente de nombres.

 

 

163

 

De estocada hasta la bola

nos agradó de asesin@s.

El toro ajuntó las manos...

¡¡Qué mal herido ha caído!!

Premio “orejas y rabo”

a el/la que engaña a sí mism@.

 

 

164

 

Ha muerto el/la torer@...

Ahora pregunto:

¿qué espera de cielo,

en rojo estelar de fuego,

anular su miedo con sangre?...

Me temo

que ha de ponerse a llorar

gladiador/a de nuevo.

 

 

165

 

Desde la calle del alba,

sobre un sinfín de valores,

helo en la pena callado.

Quién nunca se prostituye

no conoce la ventaja.

 

 

166

 

Si quieres que te confiese

la razón cual peso lleva

de acotar la voz del tiempo,

recuerda que no conservo

ir con gozo la conciencia,

¡¡matador/a!!

 

 

167

 

Tod@ dios/a que necesita

saciar con duelos la muerte,

no dude que se estremezca

“racista” y con malas suertes

en toro de sus miradas.

 

 

168

 

La pena se ha ido...

tengo que quererme con sentido.

Consentida se fue

la desgracia mensajera,

y no aspiro despertarla.

¡Que se marchó del abuso

tristezas que expresaba!

Mi pena no es que se fuera,

mi pena es que dejaba

a su pena sin resolver

(las tantas horas amargas

por no saber defender

las otras horas que faltan)

lo todo que la apenaba.

[...], el todo que ha de volver

en donde halla de espada

el miedo que ha de vencer

del Ayer con el Mañana.

 

 

169

 

De esta tristeza escribo:

en toro estuvo en los campos...

dolor sintió en el coso...

lo noté manso en mi estómago...

Ya corro sangre en sus almas...

 

 

170

 

Estaba en Toro dolido,

y el/la fanátic@ caliente

disfrutaba. De repente,

desplomos en las miradas

cristianas del “Noble Muerte”.

Gravedad de la Sangre

descendía hasta perderse

color de olor en las arenas.

El/la torer@ presumía

de alardes —como siempre—,

y el populacho decía:

–“¡Torer@! ¡Torer@!”, torer@

del sonido que lo humillaba,

mientras toda inclinaba

la espada para el consuelo.

Estaba en Toro Dolido

nuestro Padre Dios, y el Cielo

Pitón a tierra que Unía

velos de las divisiones...,

pasión: fuerza de engaño

que estaba astada e inquieta

de los confines milagros.

 

 

171

 

Del trasiego se funden

las arduas dinastías, manifestadas

de la escarcha florida

que hace escuela temprana

(a gota en la fuente de la hoja

sin vida —a sin mañanas—

que es lo más triste) y es tardía.

 

 

172

 

A que dejas que te mime

si me quiero como anhelas,

tú, ‘más toro’, llanto siempre...,

manso ver que impacientas

sangrante en prosa y versos,

lo que enanza para adentro.

¡Ay!, corazón mentiroso,

demente... ciencia de amores

hasta perderme de ti, y temo

que no buscas que lo aprecie,

ni deseas la Otra Suerte.

¿Me estimulas que lo estime?...

¡Calla, que descubro tu secreto

en la capa... y las gradas

de olés ‘rezando sadismo’,

trágica fiebre por muertes!

¿Torer@, no te das cuenta:

brav@ de espada es nada?...

Sólo el/la que en Dios cristaliza

su sentimiento y lo narra,

sabe sublimar pezuña

‘todo es más toro de frente’.

silencio, se dona España

(roma de coliseos que sangran

los “méxicos”, y de otros cosos

no lejanos del principio

que embiste ir a su defensa

taurina de las matanzas...,

olor de arenas barridas

de las corridas).

Mas cornean por ánimas

l@s antitoros sus casas,

falt@s, sin la ley severa

que humaniza y humanice

mugido vivo y guerreante

todo cuerpo celular

por la razón del Espíritu.

¿Permites nos abstengamos

en suave ‘amor’ su libertad?...

¡¡Simpleza!!

¡¡Qué vanidad!!

 

 

173

 

Desdibujo lent@ un pase

de verónica consciente.

¡Qué noche para el toreo:

justificarse en la ‘suertes’,

la agonía del toro bueno!

 

 

174

 

Helo incomprendido

el bovino, pintado a negro.

Esa muchedumbre malicia

no es de Iberia solamente.

 

Para ti, “turismo”, camelista,

embaucador, falso, falaz,

que vienes falto de ‘amor’

y con deseos pasionales,

y te malvicias llenar plazas,

hincar la falsa esperanza

de aquell@s que hoy acusan

vergüenza, y depravad@s:

caletres grises..., cesibles

sin sesera, y no celestes

hij@s de las libertades.

 

 

175

 

Pasos en pases lo vi sereno.

Ahora sólo nos quedan

los quedos sin queda,

la ida y los miedos.

¡Vamos, que mañana

no será este instante!

 

 

176

 

Qué alegría en su venero

mora en las gradas.

La fiesta, circo grita:

–¡¡Muerte o muertes!!

Limpio muge lo abstracto,

torer@ retando todo.

En calma lo huye, estratégicamente

en pases —a pasos lentos—,

pero en sangrante duelo.

Sobre coágulos de albero

dejó sudado y sin espera,

su campo y mi esperanza.

 

 

177

 

La lidia no pierde vista

de toro, prendida al embuste.

¿Posiblemente se horizonta

hasta sentirse el/la torer@

masoquista que confronta?...

Esta inocencia, culpablecida

entre el albero y las sangres,

sí pregunta: ¿hay pecado?...

 

 

178

 

Gozan con la muerte...

El Diablo y el toro

van ruedo de sangres.

 

El alba da a Venus

siempre planetario

hacia los infiernos.

 

En el tejado va

la argucia en lince.

¿Qué postiga la casa?...

¿Qué destecha cubrirse?...

 

 

179

 

La fuerza que vence

astada a lo inconsciente,

hace motivo del h@mbre.

¿Tienes luz?...

Viene extinción por doquiera,

que surte tanta falacia.

¡Vaya camino!

 

 

180

 

Se achicó; perdió hallar

la razón que caducaba

estela firme y fugaz

sobre el pegaso llorado

del ocaso despertar

menos don, sombras de fin.

Lo vi achicado sin más.

 

 

181

 

La soledad que bien muge,

se adentra sola... y el/la sol@

la encuentra sólo más plena

en cornúpeta... y se serena

zombi de lo que enamora

las razones que l@ revienta

más sol@ a sensaciones.

 

 

182

 

¡Tan noble toro iba llanto!

Dialogaba solamente, y con él,

bravos mugidos del campo;

siempre achicado en alberos.

¡Tan noble toro voy dentro!

 

 

183

 

Llevan la sangre del toreo

las vidas de l@s profetas...

versos que se presentan

rojos pitones y negros toros.

Enfotarse (fe en opulencia,

extremo en su exacto) la anochecida...

miedo templado de valentía

que no se busca otro precio

más triste que de enfurtida

ver esta vida de paso,

pero matando.

En la corrida,

la cogida del toro blanco,

sin flores ni sacudidas herméticas.

Ha saturado la moda bordada

(sin las mantillas del luto satinado

que frágilmente osan decesos

de tomillo y de romero

al sudado incienso)

y frío rojo encendido

a solsticio topando en las arenas.

Fue de toro blanco el dolor,

esta nobleza española...

la España del ayer y del hoy

que piensa —porque no piensa—

y canta su “cara al sol”

en cualquier hallo que encuentra

circulando a la pasión.

 

 

184

 

Hacia donde se enviste,

mi alma, impacto lo anilla,

denso escalofrío, y lloro.

Se orilla la Vida en coros

hasta enfoscar en arenas

la fuerza y este silencio.

Temo que deidad orina

en nuestras plazas, su todo.

Henos pudriendo la sangre

en qué masturbe... gozos

alumbran el derrumbe.

 

 

185

 

Transparencia cruza el aire

en el invisible campo de lo ido,

a cantos de luz y ensayos.

 

 

186

 

Pánico de tinta florece

el suelo donde pisa un sueño.

 

Copa de árbol

una cigüeña sueña

pose descalza.

 

 

187

 

Desde y hasta esto,

se deslía... y nos toma

vasta incomprensión.

Mas helo desatado...,

las glorias que fugaces,

que a nadas buscan precio

de espíritus adversos.

Qué contraria la danza

que a ruedos mata —el Sello—

y da ‘reto’ sin memoria.

Ondea vanidades

en honda luz, quema

de amad@s a sin ‘Amor’.

No corre; es de prisa

esencia ante, y como

si fuera él un cosmos

reducido en dios,

acalla un beso mudo...,

la ‘suertes’, compensada

lujurias del silencio

que a ruido nos desplaza,

figuras como el viento

que chocan y se escapan,

engendros a sin Engendro.

Se busca; no destila

un ir menos sagrado

consigo, pero el miedo

lo encuentra y depura

en raza ante la Nada.

 

 

188

 

En fiesta innegable

de vivencias en el rito...,

y siendo toro bravo

de nadie, que purifica

constituirse el mito

de fiesta indiscutible,

no lo culpo, ni se culpa,

“ya que hay culpables”,

y de nadie en gris toro,

constituyendo el grito

que expira insobornable.

 

 

189

 

Ha agotado aconcharse,

acostarse en la embestida...

Los entusiastas de la ‘fiesta

Toro’, como algos en la finura

del bravo que se aviene astado.

Heme este anillo bandeado

de la tragedia boyante.

 

 

190

 

¿Qué lo despide morlaco,

sin más pasión que a callado

ante el pagar que sonora

los estilos depravados?...

 

 

191

 

Como la verde esmeralda,

brotan las fes de las faenas.

Para el ángelus del ámbar,

aparto freno y el mañana,

templado de los sensores

que partan hacia sus nadas.

Bermellón llama, el bóvido

y las siluetas petulantes

a calma sobre el cande

papel, retintos de entierro.

 

 

192

 

El Soporte del “yo” Continuado,

Crece sin “gratuidades”

a la Más Amparable

Solemnidad del Propósito.

 

 

193

 

En Toro siempre puede

contemplar de las ágoras

grandes de partículas

que están a dócil pena,

Venas Rojas...

Qué Espiral se eleva

“lidia de dios” y humillado,

por ser h@mbre débil

y fuerte agora, consagrad@.

Del bóvido siempre tengo

la ventaja de otro acaso...

Arte franca y no de Él

(el Cielo que se avecinda

ecos para estremecer

la ‘verdad de las mentiras’),

creo que Cumplido, se rima

música, desvanecer.

 

 

194

 

La “amígdala” contrapone

sensiblera supervivencia...

¿Qué se tendrán los decires,

pues tod@s buscan presencia

del Cuido que se persigue?...

 

 

195

 

Siendo dios a su inocencia,

se dejaba mal pagada,

y dio sentencia. Aguárdate

si vas en torer@ cóncav@ el sino,

y toro de circunstancias.

 

 

196

 

Para el ojo verdoyo, se trasiega

el bóvido que altera del descanso.

Ante el contraluz de las tardes,

el constante sueña para despertarse.

Sutilidad de los acechos pisa,

encerrado de cielos a mi deseo.

 

 

197

 

No pasan las horas

de los que murieron,

peso a las ofensas

que se defendieron.

 

 

198

 

En los pastizales del búfalo,

huellas a sus contornos;

y el polvo encendía

las praderas bajas

de los tiempos nuevos.

¿Qué depara el H@mbre,

que a todo se asola?...

¡Qué solo ha de verse

lo que tanto toca

verso a su secreto!

 

 

199

 

Pulidas astas lleva

el cuernos; pero inocente

toda lidia trinitaria

sobre el montoro perfil

de su lágrima sudada,

sangre seca, polvo en sol...,

reírse en himno de España...

siempre fuente que grana

alta vergüenza encarnada.

La mala racha se alza;

ha de sentirnos. ¿Quién duda

este anulo entre capas?...

 

 

200

 

A temple ‘valor puro’,

la gladiatoria... pero pagando

el ir suelto de muro

que diera pitón del Azar.

Influencia libre obtuvo,

suelta fuerza, introspección

resistir más conexión

de impresión, deseo y muerte.

Misterio vibró la ‘suertes’,

franco miedo en las gradas,

toda brava de a deshora.

 

 

201

 

No acaba en la Vida ‘eso’...

A mí no me preocupa

sino decir que lo siento,

“siempre el abuso que puede

permitir el defenderse

‘eso’ que en mí te castiga

y al toro lo curte preso,

nihilista para los pastos”.

 

 

202

 

El/la alquimista en la “Suerte”

tanto se contempla en toro.

Vuelve lejan@ y sin bases.

Id@ quede a los amores,

a gloria de su fracaso.

 

 

203

 

Víctima por donde él va

solo en las noches y días,

hasta el futuro encuentro.

De toro bravo, no l@ hallo,

y pronto el último aliento.

Crece en la fe, y se achican

los pasos en las obras...

Sumido, pero gloriosas

heridas —tardanza de queja

que se demora espera—.

 

 

204

 

¿Qué muge albero en pezuñas

a espada y capa?...

¿Te ves llorando conmigo bufares

a toros de España?...

 

 

205

 

Más pur@, el/la “muleta”;

en su alba de torillos se miente.

 

 

206

 

Cornúpeta de raza,

y me debo a sentires

de malas sangres.

Matadme, l@s que anheláis

olés de esperas.

 

 

207

 

Diálogos de sol con toro,

pero en toro

más toro de inocencia.

Toro llama en las gradas...

es fiesta, y da el duelo

que en dios presencia,

esa plaza que a toro,

toro mata.

 

 

208

 

No hay arte al matar,

sino asesin@.

 

Canario pinta en la jaula

nuestra sutil desconfianza.

Así lo preso sostiene

de alas que lo levantan

el gusto que da la muerte.

 

 

209

 

Entorno a los viñedos,

va entrega del verano

el vino sol de otoños,

el descaro.

Así será tal ‘acuse’

que nos tiene de borrach@s,

a fiebre que nos desluce

agarrad@s del engaño.

 

 

210

 

Puedo decir: encuentro nada,

ya que “nada” es mi vivir.

 

 

211

 

En olés sitian l@s que no ven

herirse de maestr@s.

Embisten península de toro derramante,

tino español de festejo ensangrentado.

¡Qué diestr@ en la conciencia!

 

 

212

 

La ‘suertes’ miden la bella

doma, y sin contraria

exhibición de afectivos.

Pródig@, si avala grande

penumbra que sale a hombros

del coso (falla al matar,

por no fingir asustarse

versos del nunca acabar).

 

 

213

 

Llegad@ a un cenit,

sumid@ de desgracias

de toros degollados.

Ofrezco ir de origen

—el génesis idólatra

cerca del corazón—

el duelo más etéreo,

pegaso de las lágrimas.

 

 

214

 

Ecos de esperanzas

señalo. Sudada en fuerzas

la hora de l@s gladiadores/as,

olor en toro sentido.

Bravo, si topa a ensueños

sus cinco años del campo

a puntos de sinsabores.

Desde el instante milenario

(en plagio de becerro),

noble dios, mal adorado

por un “desierto sagrado”

que activó la maldición:

“de asociado al ‘pecado’

que pace de las pasiones

que adulteran lo consagrado

sangrarse para el ‘Amor’

a capricho impresionado”.

 

 

215

 

En el susto, desplazadas,

corren las voces sentidas;

[...], van de toros degolladas

las demandas crecientes,

el hambre que necesita

dar los externos descentros.

 

 

216

 

Substancia rota destila

más ‘amor’, y no completa

en poesías su labor.

Hace río, introspección

a toda fuente, fuentes claras

colmando el corazón.

Altruista enfrasca útil,

a razón, estas paciencias

que sangran del toro llenar

amplia disolución,

meditaciones de aflicción

enervadas del quitar

los mundos acomodados

que surten substracción.

 

 

217

 

Cual pitón mugido entre mis sangres

pezuña adentrarse tenencia de clarines,

empuje solitario hasta el estoque único,

enlazar quiebros de periodo transcurrido

de peros, las dudas karma de siniestro.

Sagrado de conquista, perfiles de pupila,

mugido (ver la rabia contenida), y temo

que enerva los secretos de amanso.

Los efectos disuelven los afectos idos

salvajes de toreo. Engaño es la Muerte.

 

 

218

 

Piel en sol de esperanza

a la siniestra... y desgasta.

Corazón dañarse al son

de la mística chanza.

Pálida burla torera,

pero con fuerza... ¿arte?...

da comedia en la tragedia...

¡Qué ingloria más grande!

 

 

219

 

Es verdad que me fingí,

y en tu loma del ‘toreo’

las angostas banderillas

dolorosas del camino

pasan culturas del morir.

Noto un fuego a cada paso;

huyo tiempos; va vendido

con espadas que bregan

los amores del olvido.

No es mentira, hay engaños

en la capa de los años.

Mueve en alma; me enluna

ir de siluetas de brisa

abrevando sol y sombras,

y a cada instante cubierto

de eclipses y milenios.

Los olés —rezos de muerte—,

mas ‘torer@ y torito’,

frente a frente, paso a paso.

 

 

220

 

Más holocausto...

en dios va sant@ el/la torer@,

y en las astas.

Helo infeliz en el ruedo,

‘imagen tierna, consuelo

para poniente que vaga

colmar temblor soñoliento,

olor cobarde’, y apesta.

 

 

221

 

En balbuceos, primero,

frío de toros sudados,

rosas en pasión y linaje.

Tienta la gloria sin triunfo

ir valentías erráticas.

 

 

222

 

En el campo acotado

toro aviene,

sol gris de la fuente,

toro, más toro.

Luna roja de siempre

al alba puede

dolor en todo,

toro si muere.

En el campo acotado

maldito y suerte.

 

 

223

 

El alba, miedo del ‘nombre’

que mata en dios y sublima,

hace de toro las rimas

constantes; y en otros labios,

la causa que se declina.

 

 

224

 

En lunas del cuerno

desnudo de toros,

el menguante lúcido y sensitivo.

Miedo ha de perder

más brillos de olor doloroso

en las sangres —olés

mugidos y paraselenes—.

Sí, afirmó, manso astado

y pezuña en la arena;

creo que rezó a vientos.

Torero beso, las muertes

a espada, [...], este llanto

gloria de ensueños —las Nadas—.

Se mofa el presente

que adentr@ en bufidos

la triste creencia fornida

coágulos de lunas llenas.

 

 

225

 

En toro bravo y siniestro

embiste —aunque vendido—.

Palabra coplas de asesinos...

La nobleza se hace plaza

en el corazón vecino.

 

 

226

 

¡¡¡Cabrones/as!!! —aclama

un rebelde instante—.

Torito (¡¡¡torito!!!) mal parado.

Follado constante, y roto latido

a corazón fijo, el quebrado.

Innobles toritos en el sin mí,

y no sigo... es la derrota

devastadora al rompimiento

—destrozo del fratricidio,

interfecto de lo difunto

que amortigua las ruinas

(suprimir, arruinar, asolar),

velarse hasta extinguirnos

del remate de los ecos

en el circo de luminarias

que suprimen perdernos

a toritos durmientes—.

Consentid@s nos aclama

un amotinado instante... un bufido.

 

 

227

 

Libertad bebió del arroyo un día.

En otro verde de campos

cuán triste se va. Y que no vuelva.

 

 

228

 

Qué alivio se muge, que dilata

de auroras menguadas, el ejido.

Grazna en Cuervo... la Muerte

Endrina. Encerradero de Suerte.

 

 

229

 

Este año de malvas lleno,

presume de violeta el ruedo.

 

 

230

 

Qué poco se aprovechan

los campos de estrellas.

 

 

231

 

La niebla emana siempre

un enigma intacto.

 

 

232

 

Qué libres, sin escrúpulos,

nos desgastan los sentidos,

cuán misericordiosos pacer

del escandaloso recuerdo.

 

 

 

 

RÉQUIEM DE CONSIDERACIÓN

EVOCA LID DE CONFIANZAS

 

 

233

 

En el jardín de mayo,

helo esencia, flor de brisa,

y da susurro a destajos:

toro manso y todo bravo.

Muge denso de veranos

—sol sin corazón— y arrima

sudar las espigas grano,

dorar la huella de arenas

y alejada del reparo.

Dentro del cuerpo encuerna,

y sólo en alma callarse

el otoño luz de lunas

—el leve ‘amor’ soñoliento

que suda el sentimiento

copla de poca fortuna

y tanto estremecimiento—.

Siempre lo topa el invierno:

creo en dios... ¡¡Basta,

que rezan las penitencias

tener perdón y no dudan

hallar con fe la canción!!

Darse toro, el/la matador/a

que lo deduce rumores

de la ciencia que asola

el carmín de sus pasiones.

Lo aviene sin vanidad

“torer@”, y temblor de lidias

—este ‘está’ de nunca más,

que mentiras se fastidia

y no goza el descansar

tonos de la boba envidia—.

En el carmen de mayo,

henos a perfil de nadas

las esfinges que fingimos.

 

 

234

 

En el establo, el olor que crece

familia pasiva y temerosa,

ronda el lenguaje de qué fracaso.

Los retrógrados ambientes

piensan: la violencia (arrebato,

rudeza, furor, efusión) es buena,

afable para defenderse.

 

 

235

 

Repleta la lonja de confianzas

—el grano y los cebaderos,

que colman francos hallazgos

del nombre que ilusiona cantos

de estancia para el invierno—.

 

 

236

 

Para el corazón queda

a polo del sentimiento

el toro que peno y pena

por ser Toro a otro momento.

¡Que la Luz y las sombras

no tienen otra Cabida

que ser Vida que honra

sitiares, las simetrías

que rondan abandonarse!

¿Y no desprende la flor

el aroma que consume

al todo que la encontró?...

 

 

237

 

El/la maestr@, si lo estima,

se ufana de toreador/a

vencerse las banderillas

que enhebran el corazón,

la pena que l@ enamora

vencida del vencedor

que pisó versar las lomas

ecos de frío y calor.

 

 

238

 

De trillador pasa el buey

todo conflicto; estima

de lo buscado las rimas

del abandono —sin vicios—.

Continuidad sigue el “Ir”

pisando huellas del Día,

y no se importa la Senda

que lo Detiene.

Hace círculos de era

el grano para secarse

del buey sudando las penas.

Sin más reparo,

de Trillador nuestro Cielo,

hace el Azul que se Arrima

Velo Sereno.

¡¡Basta!!,

que el fuego se arde

para silencios, y escapan.

Huid@s, ya no seremos.

 

 

239

 

A la orilla del río

pasa la gana

lo que ya es suyo.

 

Descubridora pureza deriva

un objeto mutuo e inaplazable,

y nos confluye del ánimo

con la “no-acción” seguir viviendo.

 

La gana crece

sobre el arrullo,

ciencia del agua.

 

 

240

 

Pezuñan instintos adversos,

qué albores, topar en ánimo

mugiente, miedo... la frente.

Estoy con toro bien nacid@,

ennoblecid@ en sus fuerzas

bajo el aliño del sol tiznado

de la España caprichosa.

No duelo, ni suspiro id@

—más silencios—, que olvido

para equilibrio el sosiego

en los pitones, y ensueño

breñales acotar el alba,

y tengo razones y puedo

velar la desazón de viejos

instantes al toro nuevo.

De h@mbre va el nombre

que habita en los ejidos

donde ya nada se esconde;

mientras come, lo comen

en la espera enlunada

que se hierve las sangres

a bravos olés y nadas.

Pesuño de estímulos hostiles,

los desplomes. ¿Qué los aguarda,

ya que consumen pronto

los valores de las faltas?...

 

 

241

 

Perfiles topo de mueca,

si ensueño las dinastías

ocultas, mas no secretas.

Toro manso a toro bravo,

transcurre la hora prieta

que despierta lo vago

—congojas insosegadas—

que al corazón lo despierta

‘mente’ de las jornadas

que abren dar alicientes,

‘perfidias que se aúnan

dormir pendientes la causa,

falacia a lo permanente

que no sosiega y descansa

para cuestas más mansas’.

 

 

242

 

Modulan definirse

bajo el sol aunado

que apacigua a fuegos,

reservas pasando

a ser toros del Cielo

que enajenan ramas

de los encinares

y entre olivos viejos.

Vocalizan darse

todo el firmamento

que orilla mugirse

los hierbajos secos,

aspados momentos

hechos penitencias

de los ecos nuevos

bajo las escuelas

que bravean los tiempos.

Rítmicos ocupan

sentir las costumbres

que los hace ‘hijos’

hacia nuestras penas...,

horas que se tienen

rondar encerraderos

de la macro comarca.

Se dan costumbres

las marcas de los cotos

y embleman esencias.

 

 

243

 

Ha nacido en la cúspide

de tu olvido, y el dolor

del momento —toro fuerte—

traicionero va conmigo,

contigo, a sangre herida...,

empezando su muriendo

más consigo; corazón

latiendo causa esta pausa.

Son los celos, el celo torero.

Tauromaquia dañina,

espera un poco.

 

 

244

 

Fragmentos de tomillo

sangro sentid@ y sonrisa,

el coto español y tenue

que reza de dios —no mío—

hundida huella de arenas.

En bravo incienso topa

endiosarse con las lunas...,

dormir noble y sin miedos

en las áridas mesetas

del sueño más despierto.

¿Qué mueve el momento

esquizofrénico tiempo,

y suda de olés —los vientos—

y no tengo esperanzas?...

Yace el toro... y al alba

se tiene lejos del Llanto

que Adormece a la Nadas

huellas de Espiritusanto.

 

 

245

 

El/la noviller@ hace ovillos.

No olees ver del toro

lo bravo sin lo sencillo...,

él no finge en la arena

las fuerzas de su mugido.

 

 

246

 

¿Qué reta sobre sábulo

(ruedo, albero, escena),

el apto acto de temples?...

Antes, siempre lo buscaban...

¿Quién es?... Aún nos calla.

Todo cuanto no pasaba

lo llamaron dios

—Verbo Templo de Agua,

Sentimiento al poeta—.

En Filósofo dormido

se encontró con la Voz

(el Sentido Primario);

luego tod@s lo rezaban

de Fuerza que se persiste.

Temo por si somos Alba

del renacer sin raíces,

sea sol quien manso vista

este viste, y el Mañana...

¿Entiendes loc@ amante

de la palabra escrita

en un papel de viento y polvo?...

En bellos ojos de ‘amor’

heme que nos lloro, y callas,

callas tanto a desamor.

 

 

247

 

Por si vive amplio

toro sentido,

¿qué busco y no persigo

de meta pitón de fuegos,

ir celos de soledades,

vacío, si voy contigo?...

Me llena esta ilusión,

toro de olvidos.

 

 

248

 

A la hora de morir

en toro, buscaba a dios

(más Andaluz que la Piedra).

Luego pensó, y diferente

topó suspiros de la ‘suertes’

en los sosiegos del sol.

En esta orilla de calmas,

allanó amargo silencio

y enlazó a la pasión

taurina; sin esperanzas:

‘Toro, Volcar de Dios’.

 

 

249

 

No más la sintonía vuelva

idilio de toros sobre ella misma.

Este año de sangres, podaremos

las ilusiones sin compromisos.

En llanos del sol, nos satura

a crimen de sombras y frío,

un fresco avivamiento del aire,

sueño a despiert@, crepúsculos

de amapolas a su cuerpo ido.

¡Que toro se afincó solo

las fuerzas de los sentidos!

No más a “defensas” vuelvo,

suspiros que sí son míos...

y aquell@s que los otorgan

han de sufrirlos consigo.

Y no importan las riendas,

ya que no existen caminos

en el Encuentro que encuentra,

salvo ‘lo Uno en el Uno’,

Sacro del Santo Principio.

 

 

250

 

Por la dehesa en frío

va de lunas dormido...,

y amapola de viento

sueña signo de esperanza

bajo los movimientos.

En el arroyo —que suyo—

se entrega... y despierto

(más manso que nunca)

dar espada en su sangre.

Es la capa de las castas,

los niveles del Cielo

que a mugido da razas

y condensan sin miedo.

Es la hora más dolida

que asola en el alba

(los móviles llantos)

y desnuda dar boyal,

la fijeza que surte

su lugar de enseñanza.

Altas fuerzas al alma.

 

 

251

 

A temblar sin miedos,

seren@s en los ojos del toro.

Estoy luchando conmigo...

Me pregunto sin respuesta

si el toro del olvido

jugará con nosotr@s...

Me voy sintiendo contigo.

Quiero tener esta suavidad:

‘Suyo’ para siempre.

 

 

252

 

¡Quiera Dios que no persiga

lo Todo que tiene tiempos!

El/la matador/a, por justicia,

busca de juicios severos

a mi dios Torero... ¡Olé!,

si lo sientes, llevas ruedo.

 

– ¡¡Olé!!

– ...(?) ...(!) ¿Qué?...

– ¡Olé-olé-olé! ¡olé-olé-olé,

olé-olé-olé y Olé!

– ...

– ¡Olé! Lo gozas dentro.

 

 

253

 

¿Toro del hambre aceptado,

lo distinto que añoramos?...

Ve el/la que sabe lo que sé

sobre sí mism@, conmigo,

en su donarse complet@.

Santa vacilación ya lo vivo

en los pasos que desatan

presos para el corazón,

tambor que aguanta tonos

—timos— de la sensación,

al abandono del reloj

que suda compás y pausa.

Toro del nombre rebelde,

el amanse en las extinciones

que se burlan las vidas

hasta hamaquearlas suerte

—propendida pendencia

a siluetear de agonías

al yugo de cuerno vaca

en la llanada de arena

mesera, desidia en balde—.

Toro del h@mbre aceptado,

la eterna visión del aire

en las dehesas —al mugido

del toro—, fuerza de nadie.

Toro sufrido de esperas,

densar la lidia del llanto

bajo el tedio de lo óbito,

el anochecer de amamantos.

 

 

254

 

Densa guitarra la pena

que topa arte en el nombre

del temple frío y valiente.

No hay alma más justa,

que en toro ante la ‘suertes’,

sangrante de lunas llenas.

 

 

255

 

Borrascas...

y no hay consuelo.

Estas otoñales escenas,

chubascos.

Estoy buscando

en ‘amor’

cuando abrazan

los porqués,

y los por qué

de amarg@,

y no sosiego

de silencio

en la paciencia

cuerpo y alma

de alma abierta.

 

 

256

 

Esa paz que nunca veo,

la tiento en ‘amor’ y tiene

de guerra que, ¡ay!, no quiero,

tardanza de espectador/a,

y al mismo tiempo serena,

por pena de penas hela

en penas ver su alegría

comprada en toro y torer@.

 

 

257

 

Pedí a Dios como ‘nombre’

la otra “verdad” más exacta.

Encuentro la “sin respuesta”,

la amnesia que se agranda

eco de espada en el toro...,

sangre, sangre, sangre y...

 

En el charca de sangre

se felicitan: la injusticia

y el hambre.

 

 

258

 

Arte que palabra en arte

de español a tez de toro,

piel de ¡ay!, bañado verso,

cara al sol y no morena

ser espada coagulosa,

pálido dios de las arenas,

se tiene sin más reparo:

corazón, toro con dios