otr@s escritores/as        ------        ‘conversaciones’ de fhilos indudabbas

 

 

Santuarios al Culto del Templo

Hechos del Pan Sagrado

 a l@s amig@s de la Teosofía,

y de l@s /monjes/as /sin /rostro y /sin /rastro

 

 

 

me enrolas ante ti, de marinero,

a los progresos de los viajes sin regresos,

y me orillo a condición expresa en soñador/a

de los alejamientos aquejados del comprensible.

 

vuela hasta que te conlleves

de olead@ y te amigues a la Obra:

filos y gaviotas

la singladura de mares oceánicos

parte del TODISMO

 

 

índice

 

introducción - prólogo

quejidos

ilusiones - sueños

vuelos

pescador/a

nostalgia

abandono

posares

regresos

reflexión

 

 

 

dedicatoria

 

a mi madre,

maría (maruca) loreto, martín rodríguez,

pues me hizo rico entre la obra de sus manos.

 

resplandor de agua marina

baña con sabiduría

y pronuncia temblor

de isla con matiz de beso.

 

 

 

agradecimientos

 

a las familias amigas.

a l@s /estimad@s por confiar en mí.

a la nube amplia de valores

en la mendicidad amiga.

a /ti, que tomas tiempo para conmigo.

a /todo /mundo,

desde ahora hasta siempre.

 

 

 

a l@s crític@s

 

comprendo, el /amor

/santificado vive en mí.

¿quién esconde con recuerdos

este barro nunca mío?...

 

 

 

prólogo

 

Al mirar la gaviota

quedo convencido,

el odio es pasajero.

 

 

 

introducción

 

el mar, no recuerdo cuando fue la primera vez que lo vi.

sólo sé que el día en que comprendí, supe que era él,

y yo estaba presente a su inmensidad, y me bastó con eso.

 

Si alguien desea advertir cómo nacen las olas...

a besos que al mar le da el aire de luna cóncava.

Si alguien ansía entender de dónde vienen las olas...

desde muy lejos lejos en busca de tu persona.

Si alguien quiere escuchar el murmullo de las olas...

Amor, cualidad perfecta, unirá a las personas.

Si alguien aspira saber dónde mueren las olas...

al llegar gavias de orilla de la tierra que está sola.

 

 

 

prefacio hacia el retorno

 

con respeto, sin más causa,

ato la orilla que me toca de trayecto

quejido en sí misma; la soledad enamorada.

me digo a ti; tú, solamente.

deambulo en hilos, tod@ a fondo,

el vago avance hasta el umbral

del alba que planea pleno; cúmulo de olas.

Si acaso acosas en filos y Gaviotas,

y oye los ecos del amante

que acoto en abrazo sentido a tus yos,

pero siempre hacia el vuelo

concéntrico de sal y cielo.

 

 

 

filos y gaviotas

lloros y sueños trasatlánticos

 

 

001

 

dentro del mar...

más allá de las horas

y tan acá del sentido,

filos y gaviotas,

ha sido uno, mí@,

pero no tan solamente.

 

sobre la mar...

bajo de mi calma prieta,

el estimo de la paz

ondea de gaviotas.

vuela lo adentro tutear.

 

para la mar...

este corazón perdido

tiene miedo de encontrarse

otro sentido, otro llorar,

otro nido.

 

verso de la mar...

mentira, bajo de la sal.

 

 

 

quejidos

 

 

002

 

Cuando Dios /topó /con /dios,

porque en Si Mismo se Hallaba

de /bases /contradicciones,

se /Hizo con su /Palabra

el /Verbo que /definió

/creadas las /divisiones

en /tiempo/s. Todo /vibró

con /pena... ya /eran /almas

con /quejas los pensamientos,

alas en mar de gaviotas.

 

 

003

 

he sentido algo

fuerte y podrido

en mi alma de poeta

rugiente de mar;

sobre la mar, el mar.

 

naufragio sereno

de sal los sentidos

si están divididos

corazón de polvo

en próxima gama...

mi eros de /mundo.

 

el instante vacía

la vitalidad. lleno

prolongado el vástago

de los reproches

ante lo que eleva

sin mérito y abruma

un quedo desnudo.

 

en pliego de olas

te puedo ocultar,

y con éxito ansioso

perforo asir

la tenue ambición

que hace ignorar

fugaz de tristeza

lo ayer con el hoy.

 

el olor de la muerte

es más severo...

¡qué dolor agradable

la ilusión primera...,

hace del beso de tierra,

el cuerpo de cielo!

 

detengo los pasos...

y la noche prieta

que llena de estrellas

se deja tocar.

¡cuán velo se cubre

del rito asesino,

amplía en letargo

el vuelvo de adiós!

 

ando loca fuerza

en busca del /día

/perenne en su /fuga

/salvítrea.

 

gaviota salinera

la queja del vuelo

cercano, a lo lejos.

 

¿me notas llorar

tus hondas de luna?...

sobre la mar, el mar.

 

 

004

 

para la mar de los ojos,

la orilla para estancarla

enola en sal los enojos.

 

¡que de arena, enarenada

de novios, besa la costa

alga triste de pecados

de la ilusión!

 

las mareas

tienen tendencia a subir

la nostalgia que recrean.

 

hace el querer, por amar,

los quejidos de gaviota,

vuelos del filosofar.

 

el venivá de las ondas

puede olvidar las rutinas

celosas del naufragar.

 

el salinar sol curtido

busca encontrar un porqué

que lo ha llenado de olvido.

 

para la mar de los ojos

no sirve razón hallada

de las azules estelas

bordeadas de miradas;

rocas de espuma abierta.

 

sentida es la mañana,

el mediodía y la noche...

¡qué oscuridad más recia

estela y aletarga!

 

a borrarlas con ganas...

suben a la playa de la cala

selladas y derramadas

en la línea del horizonte

de olvidos.

 

son de los ojos, salitres

caducados, con belleza

desnudada, sueñan...

¡será mañana!

 

 

005

 

ribera de sal se estima

más azul este cantar.

 

onda que brota los ecos

en sol, vítreos quejidos.

grande va la mar en cada gota,

y los suspiros, profundidad.

 

más azul este sentido

entre persigue... y toca...

 

calma se dona silencio,

flaco vuelo estremecido,

huella de playa desnuda.

 

 

006

 

gaviotas riman las olas

de la gran poza; el mar...

las rocas miman el agua

dejándose desgastar

del perfil que se sonora.

por débil como la ola,

y fuerte como a sí misma,

la mar de quejas

es hábitat que llora sal

y espejea de cristal,

 

 

007

 

orilla de gavia me elevas,

igual a quejidos apurados

que recortan en vuelos.

la sonrisa de existencias,

débil se mece; son gaviotas,

todas pasan recortando

la escena de las olas.

 

 

008

 

sello que distancia el mar,

horizonta en marinero

‘velero y cristo’ en sal.

 

entre la arena se oyen

los balances de la pena

salífera, para volearla.

 

salvítrea en su desvelo,

no la mar de los espejos

sino la quejido astral.

 

de renuncia se presencia,

verde ola ver la roca;

lagrimeada al suspirar.

 

en dulce onda me acerco.

tengo mar atormentado;

el dedo no señalado

eco de la voz sin voz;

/sol de /dentro, /manso /amor.

 

¿/es /amor o /Es /Vanidad?...

 

sello que distancia el mar,

de tres silencios aviene;

vaivenes por regresar...

 

¿regresar?... (sin regresar)

ya no conviene.

 

 

 

ilusiones - sueños

 

 

009

 

el vivo sueño del sur;

meridional que se adentra

y reclama en la flama

de horas lejanas aún.

 

cuando canta la noche

en gaviota lo llama...

es el sentir que proclama

fija constancia la mente,

sin callar a indiferencia

cuando el sol lo levanta.

 

todas las noches, lo preso

para llorarla en silencio;

todo el anclaje del alma.

 

sujeto se deja dormir

hasta despertar recuerdos.

belleza que ha de vivirse

aunque sea sólo ensueños.

 

 

010

 

..., pero nada aspira

sino ese éter hueco...

 

olvida, vibra y apaga

injerencia con verdón.

 

al fondo la emoción

suave y última se ve.

desnuda se oye antes

y grita su plenitud.

 

casta, si se va o viene...

soledad, nunca retiene.

 

vaciedad o qué importa,

gaviota se ha de llorar.

 

temo, sin deseo alguno,

vaciar la mancha, el peso;

y serena ante lo azul

que se despinta la gota

del corazón oportuno.

 

 

011

 

luna plateada...

ego creciente.

 

gaviota de plata

buscando vas oro.

se marcha la tarde

fecundando odio;

la noche alada,

estrellas con ego.

 

volverá el día

fiel sol verdadero.

 

¿qué inclina mirada

al espejo del reflejo?...

azulan los contornos

penetrable luz.

 

 

012

 

todo a sol amanecido...

cuatro huellas en la arena...

el aura de nuestras venas

fiel estrella de amistad.

 

blancas nubes de cielo.

espuma albina, mi mar...

dos azules a lo lejos

se parecen encontrar

al mirarnos en los ojos.

 

nos perdimos en lo astral,

y los labios se gustaron

del crepúsculo soñar.

 

la gaviota en picado

del banquete espiritual...

los cuerpos insosegados;

uno a otro alimentando

el éxtasis que fulgura.

 

ya no se pueden parar

roces de impulsos eternos

grabados de arena y sal.

 

dolido fuego los labios,

dos cuerpos estremecidos.

digno amor tan sensitivo

ya no se podrá callar.

 

cuatro huellas flor de arena

paralelas van quedando,

con la brisa y la marea

poco a poco desgastando.

 

caminando son recuerdos

de las manos enlazadas,

en silencio y armonía

perpetuando nuestras almas.

 

susurros ilusorios vi,

la orilla, mar y tierra,

de lo que pudo haber sido;

amanecer de arenas.

 

 

013

 

la gaviota es de la mar...

a volar... a /volar...

¡¡qué alta mentira!!

 

la novia está de tierra,

y el marinero la canta

curtirse en olas de besos.

 

que la pena y la novia,

toman desde un mismo cuerpo

amplio quejido, y no sobra

la mar que no se serena

en mar de lejos.

 

¿qué toca adensarse,

el círculo del cielo?...

viene el marinero en sólo

pensamientos que no cesa;

triste náufrago de barcos.

 

¿el amor, dónde se queda,

y el beso del azulado

guapo de novia, que no calma

del olvido que la pena?...

 

vaya la novia de puertos...

de lágrimas... más no espere,

pues la separa la muerte.

 

¡a volar la falsa mentira!

 

ya no tiene otras miras,

que el atlántico estarse

tan lleno del marinero.

 

la gavia es de los mares...

en ondas del gris blanco

añora otra realidad;

fundirse de cuerpo a cuerpo

largo suspiro y no sobra.

 

y la novia es con la mar...

la mar del sueño.

 

 

014

 

burbujas blancas

rompen las olas...

esos dos mares

y océano, virtud

a sueño sin /frontera.

belleza y solera,

el litoral español.

donde termina

más sol a sirena,

gaviota vuela,

revolea pescar

abundancia de luna;

sentido y sombra.

de sal relumbra

tostar la arena.

así es la España

salina y quejido...

abierta de peces,

flota de letargo

para expresarse

obras sentidas,

molécula historia

a viva muerta,

siendo nostalgia

a cuerpo de agua,

a gota inmersa.

 

 

015

 

hay una gaviota gentil.

presume de ser coqueta

en lo alto del mástil

del velero de plata.

 

donde va se me retracta

marinera del /amor.

 

sueño de olas se tiene...

peregrina sin timón

y por quejido más luz.

 

tiene de vela el cielo

y por mar, mi corazón.

 

a puerto de las estelas

sentimientos a razón

de mentiras limosneras,

orilladas en la cruz

de la rosa de los vientos;

pasión por los mares

de las devociones.

 

 

016

 

anoche soñé

que era gaviota.

hoy sé que tal sueño

es verdad.

y la verdad,

bien se contraría.

a mentira que hay,

insostenerse.

 

 

017

 

horizonte de azul meta

se ciñe sobre los ojos.

¡despierta amor, despierta!

en sol despunta la mar...

pescadora justo al alba

curte la ilusión de sal.

dos gaviotas destiladas

vuelan solas; van despiertas.

vuelos... vuelos... vuelos.

vuelos por volar generan

componer olas de arena,

tiempos a resucitar

el alma que desenfrena

impulsos para volar.

 

 

 

vuelos

 

 

018

 

rosa y cristal

tierno suspiro,

sol sobre el mar.

por frío fuego

ven, y te pido

alba, sé ego...

condensa fe

el campo sinople

de arcilla luz.

risa etérea

da olor divino

y albino azar.

van aire alas

de flor, sendero

ruta por paz.

fuerte pasión...

llorar expresa

vuelos de amor.

 

 

019

 

gaviota cósmica

 

el ave que vuela,

su mano coge,

coge hasta en vuelo volando

la que volando vuela.

gaviota libre libre,

libertad conlleva,

encerrando hasta aquel volar

que al cosmos cierra.

poderosa mano sin mano

vibra la tierra

con la volatería de todo

vuelo que vuela.

 

 

020

 

miré a la luna y me dijo:

tus ojos son de guitarra

por un corazón de viento.

 

nata flor es barlovento...

en olas lloro por dentro,

gaviota sin horizonte.

 

desnudando sus pétalos,

el viento sopla la rosa,

y la satura de besos.

 

tierra del camino vuelas...

¡cuán fresco aliento amarte!

suspiros de primavera,

cristales de sal.

 

 

021

 

crepúsculo de gaviota

sobre tu alma vuelo.

 

primero el mar

se llena de azul brisa,

después todo amor,

aguacero a tierra.

doloroso se gusta

profunda ala del eco.

 

crepúsculo de salina

el denso dolor que muere.

 

naufragio furo de mar,

el mar carente de sueños

que despierta la mar

desde el levante más recio.

 

crepúsculo de gavina,

bajo de tu alma, el vuelo.

 

primero la mar del mar

que se vacía las penas,

luego ni eso, ni aquello,

ni el tanto a esperarnos.

 

te diste de lejos... ni eso...

cariño... ni esto.

 

crepúsculo de amante

se borronean los ecos.

 

 

022

 

espumela del mar,

herida sangra en quejido,

llenarse pide y no logra.

 

blanca rima el horizonte

gris esmero de gaviota;

vuela fresca sobre el agua

honda esencia, y no se esconde.

 

eco lejano, sentido...

huella que nunca se borra

pesca en olas su desvelo,

brisa azul acrisolada,

éxtasis de viento etéreo;

ocaso curtiendo el alba.

 

nostálgica melancolía.

del espíritu, espúmela...

 

 

023

 

¿para qué sigo

en lo amplio del sendero

frío de otoño siempre,

sentido en gaviota alada?

 

hoy besa el eco

sagrada lluvia de adiós.

todo aprendido.

 

completo quiero, amante,

decir perpetuo y callado,

sufro no verte.

 

noche esta, si une

la herida del amor

(el quiero del deseo)

hasta el alba,

todo a silencio.

 

piropo para fuera...

se folla cuerpo adentro

y tiembla la esperanza.

 

 

024

 

a rumbos de la eternidad a fingirse

van tiempos para calcularse destiempo.

 

espumela que vuelas cruzando lo azul,

el sol te traspasa donándote luz.

 

¡planea, vuela, vuela, no mires atrás

caracola albina!

 

en la virtud de volar que sopesa todo,

el azar del destino se alimenta el sino.

 

 

la mar por tus ojos forma horizonte,

profundos abismos, ardua soledad.

 

salífera, valiente frenesí de ola

estimo la sangre del ampo fluir.

 

buscando imposibles tu alma se pierde

celeste y neutra cima, sima libertad.

 

cubiertas de aire tus alas se posan

en sal y quejido del blando lagrimal.

 

roca nido, sumida sin paz ni alba.

¡¡retorna, ven gaviota, para calma!!

 

palmípeda que vuelas cruzando lo azul

y un sol te atraviesa cediéndote luz,

¡vuela vuela vuela!

 

no busques detrás,

concha arenando espiral perpetuidad.

 

¡retorna! ven gaviota para curtir

a l@s hij@s de la mar, la mar de dentro.

 

 

025

 

monotonía emigrante

formando olas mis ojos.

son anhelos del alma

pescando al silencio.

 

mueran los recuerdos,

no esencia pasajera,

volumen en nostalgia

a orilla apta furia.

 

tristes gavinotes

el corazón no calla.

mar y amargo busco

libertad, calma plena.

 

hallo caducidad,

nacer del vaivén salado.

quejidos; lamento

sombra y añoranza.

 

encontrado de meta,

susurro al grito.

 

purifico en sueños

ensueños de salitre,

plumas y humedad.

 

 

026

 

áspero puerto...

extraño enrolar.

vuelo de sueños y olas...

¿para qué despertar?...

 

 

027

 

qué importa si nos critican

en esta vida que encierra

por nacer un mal vivir.

cantábrica la gaviota,

si tiene por maridos

l@s hij@s por nacer.

mediterránea si agarra

entre la espiga

de viento al pasar

más flor en la semilla,

entre tristeza penando

mansa palada de polvo

del vuelo que desinfecta.

atlántica y muda tema

del más que está en sí mismo

y huye en soledad.

 

 

028

 

orilla en sal

el quejido de viento.

sustancia de arena

la mar con mi mar.

¿qué penas, la pena?...

pues deja la huella

salobre en los ojos

en gaviotas volar.

 

 

029

 

fría pupila bañada con azul

de marinero emparrado de peces.

tiembla irisado el mar al sol

mientras curtiendo va su frente.

 

 

030

 

tiemblo viento en la mirada

salvítrea. ¡que libre vuela!

vuelve sobre las olas...

se emerge cerrada a la llamada.

huye extraña con alas

de humo besando crepúsculos.

qué fija y abandonada

en alga de las arenas playas.

 

 

031

 

velero de poetas...

 

cruzando cielo y mares,

barco velero imperial,

llevas poemas selectos,

estrofas de eternidad.

 

velero, brisa te guía

a navegar más sereno.

cruzas olas marinas;

sendas de celeste cielo.

 

tu quilla, abecedario.

tu casco, fino cartón.

tus velas, blancos lirios;

formas del corazón.

 

poetas de bergantín.

las rimas castellanas,

almidonadas de amor

a la gloria hispana.

 

 

032

 

en lo delta del Ebro

se acaricia lo amargo,

las gaviotas del cielo;

los quejidos alados.

es la sal que se aliña

del respiro sereno

en las velas del mar,

en las olas de sueños.

 

 

033

 

de salitreros sentidos

el sonido a la forma

de las estrellas del mar.

 

¿qué alarga memoria

huellas de costa, y viento

hasta bogarse la altura

en lo delta del Ebro,

vuelos de marinero?

 

desabrida de lunada

la estela del pescador

en las redes de las horas,

pues halla muerto el /amor.

 

 

034

 

noto vuelo el volar

que vuela de mar y arena.

sin olor vuela el cantar,

a vuelos de sol y penas.

 

 

035

 

ampa de fuego y mar,

que a la sangre perturbas.

eres la roca que se nubla

gavia niebla al pasar.

tanto amor y has de vivir

salina del mundo en sí,

aislada de gris y albina;

concubina del festín.

 

 

 

pescadora

 

 

036

 

salvítrea de blancas alas,

con canto de arena húmeda,

murmuras en preso vuelo

mar de azul, celeste altura.

 

gaviota sigue el quejido

del don de las marejadas...

corazón, estás picando

la amargura y alegrías.

 

una bancada de gobios

se hace el eco más fuerte.

¡cuán cerca habitas muerte!

y tú, gavia, te llamas

a días de buena suertes.

 

planeando luz... y aire

hace el velo satinado

de círculos hasta pararme

alga verde, esperanza

sin amor, ni libertad.

 

salvítrea de alas alba,

vuela..., que no cesarán

las olas de los vaivenes

lunáticos de la alta mar.

 

salina del sol, a espejos

puedes lagrimal llorar

las ansias y los recuerdos

que no tuvieron lugar

más sensible que el anhelo.

 

de orillada a otro enrolar,

gaviota desde los ojos

tienes que posar, posar,

planear serena en vuelo

vuelos que no volarás.

 

salvítrea de blancas alas

naufragas toda en la sal.

 

 

037

 

espejo de azules.

bohemia alcazaba.

 

arcilla con olas...

ondas, ondulaciones,

reflejos celestes

libres con sol

y brisa de luna y seda.

 

guitarra profunda

llorando siempre

cuerdas de viento,

de luz y nostalgia.

 

engulla topacio

sobre tus aguas,

visión de gavinote

en sal y arena.

 

gavia quemando

pupila, y alma,

frente rocosa,

secas lágrimas y...

 

espejo de azules,

fiel horizonte.

 

 

038

 

vuela la gavia lo libre

sobre las rocas que atan.

así el nombre que sigue

profano con su pisada.

une de horizonte el beso

que equilibra las almas.

este amor no se satura

aunque se vacíe en ganas.

 

 

039

 

sobra con...

aunque primero sentí...,

mas no lloro otra razón.

 

¿hago caso?

¡me miento!

clamo y bramo en dios,

tu Dios, cariño mío.

 

¿qué no debo?

¡mierda para tal castigo!

el amor (cariño) odia del nido

otra gaviota que ronde

prisionera vocación.

 

¿qué digo?

¡traición!...

¿expulso sin ilusión

amarte?

no puedo,

es tan fuerte la pasión.

 

¡calla!

¡somos amigos!

sobra con... [..., ]...

y nada sobra.

 

 

040

 

doliente

se enciende ocaso sobre agua.

 

permuta dicta faz altura.

al orto descubre tal voz,

aurora viuda, albura da.

 

esa barca fiel espíritu

que rompe olas al mar,

ventura con alas de oro

que afirma azul espera,

es riqueza a quien la tiene

y no desea almacenarla.

 

se descontrista en todo haber...

 

nuestra tarde del horizonte,

luz con niebla, alba de fe.

 

 

041

 

pescador de espumelas.

 

en mar azul y azar, sueño.

 

va profunda la noche,

estruja en alga orillada

este trémulo espíritu...

llora espera, amor sagrado.

 

ya exigimos presentes

la marcha paulatina.

 

desvanece pálido el tiempo;

devorado todo adiós

blanco de gaviota,

espumilla con sal,

idilio sobre arena,

y ensayos sin tristeza.

 

gavia que vuela al volar

pescadora de encuentros,

¿se halla dentro, o es la mar?...

 

 

042

 

en el cabo de las furias

se desgastan ver las rocas

espumelas retorcidas.

 

hacen bancada de peces

las algas más olorosas

de los amados quereres.

 

 

043

 

cuando la mar se acerca

temblarse de arena en luz,

otra propiedad, a terca,

se naufraga cuán talud.

 

vuela persistencia en cruz

que horizonta el mirarla

hasta hallar tal plenitud

de pescadora entre redes.

 

 

044

 

desde el vaivén de olas,

el alma tiene que hallarse

hacia qué nivel se escora.

 

no para dentro de la mar;

el mar de adentro que flota

naufragios del despertar.

 

 

 

nostalgia

 

 

045

 

bostezo abierto y mudo,

abatido e ingastable,

quisiera siquiera un día

dócil orilla notar

la exaltación que no mía

se funde inextinguible;

gaviota de la alta mar.

 

 

046

 

miré la playa, desnuda razón,

y encontré contraste de hombre.

roza la tarde que baña

el horizonte espuma de olas.

burbujeos de ondas

llegan a ser los ojos,

y a cristales que vuelan

del aire en gaviota;

quemando el pescar

con alas de piedra

y gris estelar.

miré la playa azul del corazón,

y hallé silencio lleno de mujer.

 

 

047

 

vela el marinero en las olas

su ansia de novio en celo.

 

el puerto lo desarrima

mar adentro y celosía.

piensa que su amor lo engaña,

hasta ocultar la alegría

de la novia, y lleno en besos.

 

¡qué luna pierde sus redes!

la tristeza tiene verso

de poetas, sal y cielo.

 

en pescador duda y puede

mirar la novia de nuevo

entre pescaditos verdes.

azul de tiempo inmenso

lo acerca en  - hola -...

son los encuentros

de varadero a los barcos.

 

de abrazo los colores;

el quererse de los celos

que orillan la mar gaviota;

vuelos siempre de siluetas

a espejos de ultra mar.

 

 

048

 

en cristales de la brisa

la baja breña y el mar,

el vuelo despeinado

que horizonta teide blanco;

lejano quejido abierto,

ola, labio de libertades

del eco que no ha de estar.

 

desde breña baja, sube

el sueño que no espera

otra historia, ni leyenda

más noble que partir

a donde la gaviota vuela

vuelo de no regresar.

 

paso de las madrugadas

vive el eco de la huida.

debe de dejar las penas,

el amor de los cristales

que lo tiene entristecido

periplo de emigraciones.

 

cuántas gaviotas se vuelan

a sin razones

 

 

 

naufragio - abandono

 

 

049

 

tela de gaviotas débiles;

invulnerable luz derramando finito.

 

sin fin, uno al fin

realzándome a lleno,

inmensidad de mundo

fulgurando sin cruz.

 

primacía, vacío tenaz

profundo anhelo,

nube negra a blanco sol.

 

¡ay, rítmico astro,

murmullo, desaliento!

 

la luna pelele

prosigue su órbita...

óptimo el puente

del rocín humano.

 

rojizo afán común,

oscuridad negra de oro,

amargo tesoro para tristes vivir.

 

 

050

 

bonanza nostálgica

 

¿de horizonte te acercas

o se acorta mi mirar?

 

tú, mar, débil cristal,

un fondo me dejas ver.

Tan dentro de mi ser

suspira la realidad.

 

sobre olas que no palpo

vuelo gaviota posar

playa muda y salinera.

 

voy extenso oleaje

en ojos curtidos

de tu tristeza;

amarga marea;

peregrino lamento.

 

inquieto abrevo melancólico

mi mar..., el /mar..., tu mar...

 

expulso saturado

las algas nocturnas.

 

 

051

 

todo olor de fondo

tiene otro sentido.

este que va mío,

vuela en su espera

por dejar de nido

olas como el mar.

 

¿cómo puedo y no,

si barlovento nació

de sotavento huido?...

 

huellas de gavina

manchan ir de azul,

y sin lejanía plumas,

sal y arena.

 

besos te pedí...

franco va el letargo.

temo pronto venga

un no puedo más.

 

mira que percibo...,

y con gran primor

pésame vacío,

pero pesaroso

todo olor de fondo

libre de gaviotas.

 

 

052

 

Viento, sol, y sal

 

lucero ido pena de luna,

brisa ahondando el alma.

 

pescadores del barco

que zarpó sendas de azul,

loor de Pescadería,

alga fe, rayo de luz,

remar ladearse a la sal.

 

red neblinosa

en sueños de azar.

ruta ansia sin gloria,

vaivenes, agua, y sal.

 

celeste grito de cielo.

albor nato y esperanza

ruega cirio encendido,

gaviota gris y costa;

quejido de los mares.

 

¡ya vuelven sobre olas

curtidos sus cuerpos,

flor sol de alcazaba,

salvítreos espejos!

 

fronda a paz goza esta luna

apagar aguas inquietas.

entre luceros la luna

con brisa y olas del alma.

 

 

053

 

¿qué se equilibra miseria

sentida, abierta a las causas?...

 

obsesivo designio contemplo

junto al lodo de vientres.

 

odio trama en súbito clamor

angustioso origen del /abismo,

/límite que /toca /otra /orilla,

/donde Dios /Unido se /derrama

/mares y /tierras; /proclama

/equilibrio /inmóvil y /perenne.

 

velero sin rumbo. viento soplas

negra limosna fatigada en alba...,

hostil pan; difícil entre fango.

 

reposo excesivo, juicio y condena.

¿qué será lo que viene sin sentido?

 

 

054

 

gavinotes sensitivos...

e

cos del sur consciente.

 

por la ley que penan,

puedo decir sin miedo,

al unísono, ritmo

ansioso en sumisión,

trabajan corazón de tierras,

éxtasis de infinitos.

 

sueñan lejanos,

amanecidos a través

de recóndito misterio,

soportar aflicción que lavará

a gavinotes de fatigas,

vaciar y construir

fieles afectos,

ternuras con imagen.

 

huyen herida sombra;

etérea nostalgia sin alivio.

 

al penetrar las estelas

de luna de atardecid@s.

crepúsculos se sueñan

vencerse con lo perdido.

 

 

055

 

el/la cazador/a

 

—Salvítrea gaviota,

¿qué haces tan sola

volando en marzo,

teniendo el cuarzo

en libre y sutil?

¿no ves en mis ojos

morirme por ti;

sediento este cuerpo

de rabia sin fin?

 

el/la poeta

 

—la dura venganza

el aire cruzó...

derribó ensueños,

la sal desplomó.

del abismo negro,

..., se sonrió.

... hela sin alma este día.

¡qué desamor!

volaba libre, alegre,

toda salitre y cristal,

sola con la soledad.

 

 

056

 

sal y agua van en azul ola,

amarga lágrima sin lejanía,

eco y nada, de mí, monotonía.

 

 

057

 

ha de morir la noche brava

lengua del fuego...

vuelo último se obstina

ceñirse de naufragios.

 

 

058

 

desnuda arena se baña

blanco, gris, azul y sal.

gaviota, vuela, suspira

quejido que calla el mar.

con amor te contesto

cómo salvítre@ vuela,

vuela sal, y hel@ arena.

 

 

059

 

la isla es de la mar....

habita mis sueños...

 

roza inclinarme

costa de suspiros

que han de besarse

ondas más isleñas.

 

isas de la gavia

pasa el sol herido...

quizá tiene nidos

a los palmerales;

este/a guanche amig@

que arena la sal.

 

nació mariner@

del calor que quiero,

curtid@ de cielo;

tiempos de esperar…

 

fue en los salados

que me curtieron

los primeros vuelos,

alas de llorar

tristeza y besos.

 

¡van los recuerdos

en barrancos hondos

de la serranía,

cercanías veleras

(cumbre acordillada)

y la media zona

que suspira el alba,

y planea azules

surcos a las ondas

que volea la mar!

 

¿qué se me aviene

todo de momentos

desde el pensamiento

a quejidos de sal?...

 

velan ser de lunas

los sencillos ecos;

tonos de romances

a la negra arena.

 

como hij@ yert@

me tragó el hallazgo.

¿qué dirán las sondas

amplias de /universos?

 

es deber que vive

ecos de gaviotas;

todo un ancho andar

céntrico a la costa

que me dio a nacer.

 

que la isla es

la novia que aspira

siempre enamorada

desde el verde azul.

¿qué apacigua labio

a la mar de luz?...

 

heme de marino

que no tengo barco,

alas de la gavia

para regresar

al amor de antaño

que nadó en el charco,

atlántico celo

de la /gota /inmensa.

 

que la isla es bella;

perfección sentida

a lindura amada,

belleza perdida

y hallada entre líneas;

dulce en el abrazo

cuando se silencia

a necesidades

de soñar sin ella!

 

¡qué bonita estrella

se iluminará

madre al corazón!

 

 

060

 

soy el viento del agua...

el agua se pregunta

si tiene viento...

 

 

061

 

cristal de pena la senda del abandono.

había dejado esquemas a gota de nadie.

 

 

062

 

heme a silencio que caigo

porque se elevan tus alas

de gavia para conmigo,

de olvido sin madrugada.

 

pero entre olas, aún puedo,

por meta, vedar los ojos;

naufragio de viento y luna

de no avistar que te veo.

 

contusa huella de arena.

noto de playa tu sangre,

vacía en quejido, el alma;

abanar amándote.

 

a Dios pongo por /verdad,

que amores vencidos

pudieron venir jamás.

 

gavia silueta sin amor...

gaviero que cruza la mar;

introspección de adiós.

 

Aunque si es menester

que vuelvan las alegrías,

el dolor no tiene ciclo

de noche, camaradería.

 

 

063

 

abrazos a la mar

 

—el barco se estela

surco de alejamiento.

desde la isla verde,

quejido fiel se aísla

ruta de pescadores.

 

amor de madre  y esposa

 

—furioso el mar se avecina...

y la barca, ¡ay! no viene...

oye, Gaviota /bendita,

cuida a los míos que tiene.

 

descripción afirmativa

 

—a la altura de los ojos

mana salobre brotar

del corazón blando, rojo

que nunca la alegrará.

 

se fue la barca, marchó

ondas en tarde dolida.

emigró para alta mar...,

allí se quedó prendida,

cautiva del agua y sal.

 

oda de los mares

 

todo pescador bien sabe

“que la mar tiende dos redes”.

su primera siempre avisa

quen (que en) la segunda detiene.

 

 

064

 

primavera de 1989

 

esta parábola escribo

no por destino, ni puerto,

sino que la vi llorando

cuerpo presente y mi cuerpo

salió de sí suspirando

reo de sangre dolida.

 

¡niña se durmió esperando!

pescó en las redes del sueño,

barca que partió del río

remos que la fue tragando.

 

primavera de 1889

 

ondas que sufrió la quilla

se gozaron otro esfuerzo

con el padre de la niña.

 

¡ayayay, tiempo pasado!

la niebla de los diarios

(trabajos apadrinados)

lo tenía de otros brazos,

pues la esposa enmudeció

fiebres de abril delicado

entre coquinas de arena.

 

a orilla del río grande

ruego de sirios e incendio,

desembocadura y miedo,

soñó el penarse la espera

ensueño; ver a la amada

blanca espumela, los peros

de olas de sinrazones...

silueta que vence el frío

de marinero en la sal,

quemazón de los delirios.

 

la luna sangró menguante.

lo cercó de las derivas...

joven se durmió esperando.

 

buscó en la pena, el nido,

rezos de ondas sin orarse

la congoja, ni el olvido.

que jamás se tuvo novia

que suplantara a su sino.

 

quería alzarse a la mar...

tenía el corazón vendido,

prendido, sin libertad,

y en qué dolor las estelas

que no se pueden bogar.

 

 

primavera del año 1989

 

por esperanza se dice

la niña cumplió cien años.

 

ni una hora sola pasó,

sin vela de luz y engaño.

siempre mirando a lo lejos

de la rivera hacia el cielo

por si la barca se diera

gaviota azul en posarse.

 

mas, lo sentía presente...

lo vio irse de aquel día

penumbra de los valientes,

y no lo supo encontrar.

océano dio en perderse.

 

 

primavera del año 1889

 

cuando se alzó a la mar

era tarde; se dio miedo,

pues vio la amada cruzarse

la proa que toca el viento.

 

presagiaba el reencuentro

que zozobró adormecido,

donde de oleaje el ojo

versó noches y mañanas

de los amores sentidos

en los esquemas viejos.

 

timonel, la barca ancló

patria del Guadalquivir...

y así pasó en qué vivir

naufragio de borracheras;

de huida. y sin vivirse

estelas del resurgir.

 

el sueño de marinero

lo curtió del rasgo fuerte.

lagrimal no condolece

cuando se ha dejado todo,

todo lo que más se quiere.

 

 

primavera de 1989

 

mientras que la amortajaban,

quién sabe de penitente

se sintió débil presente;

hijo de otras vanidades.

..., se quiso hasta callarse

de qué amargura.

 

¿y el río?

el tiempo que lo madura

nos deja en su destiempo.

 

hija que te vas sin causa

en soledad contenida,

vuela en alas de salina.

rema por si vas despierta

ansia y encuentro, herida,

que con la vida se pagan

inconcusas decisiones.

 

sigue la vida su llama

no por inocencia o culpa...

la causa es que de ‘guasas’

ella nos trae los peros,

los trueques y barajustas.

 

dormidas las gaviotas

del marinero que a tierra

nada su vida.

quiera o no,

ha de marear las mareas

que azogan el varadero

de arrimo hasta que muera

la cadena de los viros

en la espera de esperas...,

desvaneciendo sigilos.

 

 

065

 

corazón de gaviota

 

celestes mueren las ondas.

¡cuán abatido te añoro!...

¡retorna albino encuentro!

 

sueño, oh, playa profunda.

sé en tus ojos mediterráneos…

quiero anclar deriva de barco.

falto de ti lloro y no vivo.

es propicia, procedente,

divina esta hora. bien lo sabes.

 

si bullo gritos sobre la playa,

¡qué amplia sensación discorde!

vuelve, gaviota ‘pura y azul’.

 

 

066

 

huella de la gaviota

adelgazo, crepuscular

al pálido de arena,

igual a las caracolas

en la costa dormida.

 

 

067

 

momento inquieto

agrego de gaviota,

en los ojos ondas de la luz;

garganta de quejidos.

de arena envoltura;

mar adentro abierto.

de luna sueño vernos,

alas de azul ahogamiento

que se descalza.

 

 

068

 

 

tristes las olas en la inmensidad oceánica.

riman con viento, y una gaviota volándolas va.

amargas naufragan y todo pensamiento innato,

ingénito y congénito, inherentes, cuán naturales

al momento decisivo en lo eterno, se dan.

 

 

069

 

casi se ahogaba

en trago de sal

el/la niñ@ en la ola,

ahondad@ de mar.

 

corrió en su madre

besarl@ al cantar

en grito de arcosa

hasta suspirar.

pero la palmípeda

se puso a volar...

y el/la niñ@ fue puest@,

y alegre detrás.

 

el peso del alma

volaba al soñar

denso de gaviota,

quejido de sal.

pues era muy viejo

su cuerpo espiral,

que andaba de duda,

de arena al posar.

 

con toda la muerte

se vino a expresar.

el/la niñ@ fue grande...

dejó de soñar.

 

 

070

 

el/la marinero

que alzó a la mar,

de entrad@ en ola tras ola,

mar de adentro, soledad,

su silencio l@ zozobra

náufrag@ de inmensidad.

 

 

071

 

lagrimal va tu dolor

gota en la boca de sal.

blanca gaviota, amor,

deseos de navegar

a escoras del razonar,

y no puede zozobrar.

 

 

072

 

sí, allá en donde

con la voz del tiempo

halla un ¡ay!

será poniente.

 

tal vez la miraba

y no me dejaba...

y peno de este nacer...

quizás...

 

no, ¿es tal quizás?...

creo que se olvida

temblada de esclavitud.

 

¿qué hay del ¡ay!, lo hay?...

 

busco desfallecer

gaviota sobre la mar.

tal vez a levante

se orilla la libertad.

 

 

073

 

gaviota marina...

nube sin misterio,

horizonte a los vivos.

 

lejana viene,

cerca gritando suerte

‘ciclo uno, sólo’...

 

tembló la arena

a modo resentido

para el ojo muerto.

 

 

074

 

cuando perdida se ve

una gaviota en el aire,

vuela su saber por qué

fresca ansia con la ola

del mar que lleva dentro.

de salada y no zozobra.

quieta es en sustancia

y se obstina sobre la mar

ir rosa de vientos.

en este hondo momento

volando se va en el gris

para la costa primera

que dio naufragio de alma,

y no descalzo la calma

ante el nido de gotas.

 

 

075

 

rema el espíritu a su encuentro

de las olas grandes. se aposenta

afín erguirse para deslizarse,

y a giros contra lo rompiente

que a espuma se persigue

y a corazón del viento

de olas grandes.

a perfecta sincronía

se cabalga el brazo,

y a cóncava lo ahueca

y lo riza en el labio al tubo.

en estas composturas

se hace a presencia

el deseo a su fuente,

el origen sagrado

del destellos de sal,

el cuido sereno

que se enalma a la mar.

 

 

076

 

volaba ver en (de) gaviota

mar picado en celosía;

besos húmedos,

costa encarnecida,

sentidos más abiertos.

 

estaba vuelo ausente,

derretida ola inmensa

de gota ante lo azul.

volaba...

y era el reflejo de todo

lo que se produjera.

 

centro vi la mar,

quejidos del descentro

a cielo inmenso.

y yo y tú, brazos de tierra;

heridas que se alejaban.

 

 

077

 

qué suspiros,

mar de ahogos.

 

a menos, apreciamos...

tenemos de soltura,

naufragio sin navegar.

 

no hay más valía a lindar

que la encendida red...

red que todo lo puede

cuestionar de pescador/a

y que nos queremos dar.

 

¡qué suspiros

marinos, y marinas de sal!

 

 

078

 

el/la niñ@ estaba nadando

esquemas de arena y sal.

la madre sólo rezaba

madera en cruz, libertad

de los pecados del agua...

el/la niñ@ ya no jugaba

de olas al naufragar

en cristo olor de marino.

la madre por alta mar

dio horizonte de gavina,

y no quiso regresar...

todo vuelo intencionado

se curte de pescador/a.

el/la niñ@ abrazó a la madre

brazo que se abraza en dios,

y a Dios /amando...

quiera Él, El Bien Amor,

que se arrimen amanso

desde las olas azules,

libres, sensación bendita,

cristos de resurrección,

y de luz, a los milagros,

curas a la sanación.

 

 

 

posares

 

079

 

bonanza la voz del agua.

la playa de arena fría.

goza el deseo qué formas,

que al llorarlo con forma

no me consigo olvidar.

gaviota bosteza el alma,

de luna, panza comida,

halos de descoronada.

 

 

080

 

sólo sé que el/la sol@

tiene que hallar

su propia gaviota,

y emprender

el vuelo del retorno

sobre el iris diario

en la playa de olas

que jamás se toca

nido lo inconocible,

donde allana el sol

preso quejido de azul senda,

las estelas de suspiros.

 

cortaré cruzar

la orilla que afila

abrir los ojos

en ala profunda.

 

sí, ato las tinieblas

descéntricas del miedo.

 

 

081

 

gaviota pasión refleja en alma,

trágica alegría de onda rompiente.

ilusoria besa con corazón

mis labios; los tuyos tendidos y largos.

 

 

082

 

—lo más raro

se encogió profunda.

sin embargo

del conocido proyecto

me queda privada

y dispersa.

 

sé, se supo someter

hasta concebir, sin más

esmero, la humedad

hermética.

 

¡qué lágrima

notó en el corazón,

que huyó en soledad y canta

dividir tanto silencio!

y vuela triste...

y lástima...

 

—¿la gaviota?

—no lo sé,

que vive ella...

 

de ilusión nació,

y espero por siempre

jamás retenerla.

 

¡que se va conmigo ciega!

¡¿quién sosiega?..!

 

 

083

 

ondas marinas...

espuma de olas

y negra arena.

 

bailan, marean,

siempre lo mismo.

fuerza inconstante,

estable ritmo.

 

ballenas riman,

buscan serenas

hallar la costa,

gaviotas en agua

presas; son penas.

 

unas se van

y otras comienzan.

franco nacer para morir...,

digna gloria,

eterna rueda.

 

livianas...

salvítreos

labios a tierra.

caracolas cantan,

suspiran,

rezan.

 

besan delfinas...

¿qué vuelan?...

novias del viento,

matiz amplia gracia,

de añil firmamento.

 

ondas rompéis

contra las rocas

del evocar.

 

 

084

 

¿qué forrajea los riscos

a lechuguillas de sol

para el color del trino?...

 

¿qué cubre todo el pinar

a carazoncillos de sol

que amarilla de amarillos?...

 

¿qué hace este día de sol

vencida brisa ensoñar

del pájaro canario?...

 

¿qué goza el verso?...

mar del marinero isleño

que escribe enamorarse,

y enguapa y amarilla

de sol y estela de sal.

 

se le siente soñar

de orillados de olas

bogantes del alto azar.

 

marinero sin la (el) mar,

es harinero...

y por cantar no tiene vuelos,

ni puertos por regresar.

 

 

085

 

Permítete

 

¡qué engaño y desgarro

más grande nos depara,

si crece en la palabra

zigzagueos del ruedo.

 

en este lugar de sol nos vemos

de llegad@s al horizonte

gaviotas. si se anhela

el desespero, de encontrad@s.

 

—¿Te amas?...

¡cómo miente el regodeo!

 

 

086

 

el nombre siempre se da,

de esquemas de mar, el día

que no ensueña despertar

en el vaivén de las olas.

 

la fe, en velero se logra;

y el cabo al que se ahoga

de náufrago hasta la orilla

de la etérea soledad.

 

en el Dueño de lo Inmenso

el /Mar se /viste de /esperas

y más azul siempre el momento;

nombres que tocan la mar.

 

¡¡marinero!!

es marinero

que se enrola desalar

el /lagrimal de la /vida

de un barlovento nadar

al sotavento de calmas.

 

por la bonanza estela

no ha de habituarse callado

el nombre. siempre se da

cercano; de apellidos

y nombra de gavias

las algas de sal.

 

 

087

 

Gaviota de negra espalda,

en tu vuelo conllevas

la obra atumecida

que ronda las playas

de las horas perdidas

del encuentro salado.

 

 

088

 

zumba zambear las aguas...

¿notas el latir del /alma?...

 

brama el viento

¡quién fuera el hálito

y el velero sobre las olas;

y el espíritu sincero

que se expresa

y no se ahoga!

 

 

089

 

quiero ser la montaña

de protección a tu valle.

quiero ser la fuente

que hace circular tu sangre.

quiero seas el arrecife

cual este sentido encalle.

 

 

090

 

mediterráneo sueña

constancia de olas;

ese azul que se toca

bañado arena, y en ondas lejanas.

mediterráneo baña

la gaviota tierra,

y a silueta delgada

plumas de sol y brisa,

alas con ecos de sal.

 

 

091

 

mediterráneo,

años eternos, gaviotas

voraces surcan tus aguas.

fulgor de las mareas

del sueño despiertan

a vivas llamas.

mediterráneo,

no te vayas de las vallas

que a nuestro esfuerzo sostienen,

ni te alejes del aposento

del /bien que nos digo,

y a bien no nos calla.

empezamos perseguidos

en las idas del perdernos.

y sin darnos cuenta

estuvimos toda la /vida

a corazones presentes.

mediterráneo,

tu agua mira prendida

bajo el azul de los cielos

y encima del índigo perdido.

¡cuánto sentido abierto!

 

 

 

092

 

cantábrico,

verde frontera

a tu espiga de agua.

ondeas contento

tus glorias fecundas,

derramas.

nórdica gracia

del sol que se marcha

dejando sutil

dormir la mañana.

horizonte que al sol

llama sin detenerlo,

oculta tu agua.

España, morena,

y digna tejes

la rubia mirada.

solo encantos,

virtudes del alma.

 

 

093

 

atlántico

 

nostálgico cristal los recuerdos que asoman,

y vislumbran llorones, sin brillo, lo rojo de la falta.

habita en sombras marrones, oscuros y claros de agua.

por inmensa añoranza nacimientos a fuente de tu océano.

dos veces busqué tu refugio... y gloria inerte...

¡ay!, de lejanos encuentros, las auroras de /amor.

siento el hecho gritar, y lo calla los pensamientos.

de ausencia, y las pena, pura locura caliente

de mis noches oscura, sin sosiego, sin corazón.

lentas y rápidas lluvias; nostálgicas... frescas, y brisa

atlántica. cielo encantado de la celeste blancura,

agua del gozo; la alegría de la rima a lo eterno.

atlánticas culminan, bohemias las olas rotas.

somos el canto nocturno, la corona de lágrimas

que roza la carencia en desacierto; amor a Dios.

 

 

094

 

¿cómo puedo callarla,

si va fría, y dentro de la mar,

y caliente en turbia agua?...

toca de orillas pescarse

la tuya causa prisionera,

esa que siempre se va

de sí misma, en soledad.

 

 

 

regresos

 

 

095

 

la mar de gaviota

alzada en lo azul,

es horizonte, y llora

la luna blanca, y gris

en ola. llega y toca.

 

 

096

 

en el bajamar mi corazón expongo,

en la arena de un levante perfecto.

escucho la caracola de mi alma

aletear sal gris dolida de gaviotas.

siento de allá los mares subidos

que planean de horizonte, en pescadores,

las líneas de tu soltura y mis auroras.

 

 

097

 

más allá da menos cerca

 

este cuentito de luna

quiero darte sin reparo;

se ve gaviota en el río

y se pregunta lavada

el porqué de los suspiros.

 

sueña con las alas blancas

libre corazón de amor,

tierna flor, y verde tallo.

 

( + < . - .  );

más allá da el menos cerca.

 

se llena toda de brillo

el agua sin detenerse.

 

 

 

reflexión

 

 

098

 

las salvítreas de mar

cantan a ti mi canto,

misterio que cierras la noche

y avivas mi alma muda.

anido roca opaca sólo a ti,

hasta anular soledad interna

a vida áspera, remolino ventoso,

aspas filtrando silencios.

chispas de fuego recopilo

virutas de nostálgica melancolía,

porque los muros de alegría

están perdidos y distantes.

precoz querella...

sentires tiernos moran la casa,

y sueño.

obseso el llanto de las caracolas

a la amada nocturna.

 

 

099

 

vítrea de las alas frías

¿quién te puede?, ¿adónde vas

lastimosa y mal escucha,

sombra de la eternidad?...

gaviota de viveza seria,

lagrimeada, ya no estás...

 

 

100

 

triste sentimiento

que volando va

pleno azul de ola

sin poder pescar...,

roto su por dentro,

y es vidriada sal;

denso amor de viento,

y vive en salitre

amplio de quejido

blanco y gris espera,

roca, arena y mar.

suave ha de posar

sideral gaviota,

lágrima de beso

hacia el horizonte.

sentimiento duerme

de rompiente estela,

ala de salina

cuando no se llora.

calma, si se muere

flaco, libre y nido.

triste sentimiento,

apenado amigo.

 

 

101

 

el alba del suspiro

visión de sol, azulea

en olas su cantar

sal de marinero.

qué intrínseco azar

hasta fundirse mar

dentro en la esencia,

gaviota del sigilo.

será el /amor...

será del revoloteo

prisma a resucitar

cerca de los vuelos.

 

 

102

 

agua de río en la mar

nacemos, y las gaviotas

vuelos a filosofar.

 

y desde el vuelo quejido

pescadores/as preguntamos

si el volar tiene sentido,

si por volar bien sabemos

que anhelar nos dignifica

bajo el saber que tenemos.

 

¿de qué salinar seremos,

si hay espera y queremos

de ancla lo que es ajeno?...

 

de orilla, paso oceánico,

el yo, náufrago herido

de arena o de milagros

aquí pescando.

 

¿qué creó?... sí creo.

tod@s seremos del agua

que no se toma y bebemos.

pero una vez mar adentro

gozamos círculos plenos

con el vaivén olear

calma de río de sueños.

 

¿qué fingimos despertar

por si de sal nos vencemos?

 

vuelos del volar se quedan

vuelos de interrogancias

por si el vuelo vuelos lleva

en todo lo definido al vuelo.

 

¡ilusión, vuela vuela,

que hallamos vuelo al posar!

 

por más que miedo nos quiera

rápida se alza adentrar

vuelos del volar la mar,

el mar que tod@s seren@s

encontramos sin volar.

 

aguas de mar ‘gota y dens@s’

morimos.

 

¿y las gavinas?

vítreos cristales al viento

en las estelas del mar

que cobijan pensamientos

curtidos del nunca más.

 

 

103

 

ante el penar que nos peca

no hay razón de otorgarlo

castigado en su defensa.

que por medir las ofensas

nos hallamos tod@s pres@s

de los límites que engendra.

y no salva de salina

darnos rienda de soltura,

si no hay la compostura

de ser libres con las penas.

 

 

104

 

¿el mar es inmenso?...

eco y sangre.

que se va la llama y se hace

aquel olvido del futuro;

conocer la dádiva febrida

fuerte gaviota que traspasa,

sin medidas.

de airada se adhiere

a mis pesares tinieblas.

el paso dios en sangre

de inclemencia de camino y dudas.

abierta prisa forzosa

se aflige unánime,

tendencia de viajer@.

no quiero. pero sí. y deseo. y no.

¿qué será del /mañana

sin el /va y lo /nuevo?...

 

 

105

 

sentida viene la aurora,

contra el ocaso de frente.

 

despierta aquí roca y asume

exaltación ruda, triste

penúltimo poniente visto,

vivo lienzo del presente.

 

dolida viene, y se va apta...

deja cansado paisaje;

los ojos vagos y nada.

ilusoria misma siempre.

 

plenitud de azul rodaje

se implora frente al ocaso,

sentida gaviota;

tenue a cristalizada

del orto de los vaivenes.

 

 

106

 

en cristales de gaviota

quejidos palpo, y temo

aprieta en olas de sal

la alborada que planea

llena de la senda azul,

si has llenado este olvido

con sentido más de ti.

queda bordada la ausencia,

sumisa rosa de viento.

 

 

107

 

hoy destila volar

del horizonte, sin saber

tu ver siempre partida,

toda en yoes de quejidos.

 

nirvana de gaviota

se huye, y va contigo

piedra y ala del vuelo,

si gustas detenerte

de ensueño despertando

la espera tardía

que vuelve amante

entre dos fases

—amigo y enemigo—,

silueta sonora.

 

bienaventuranza cruza

desvanecerse apología

desde el rompiente

de olas que no pueden

sostenerse de orilladas

vida y muerte vivamente,

sin soñar que a vuelos van,

ilusión que se da nunca

en presente y en ahora

vuelos del volar sin mar.

 

 

108

 

ardua el agua que en amor labra camino.

débiles los sentimientos, fuertes en viento.

suspiran gaviotas las espumillas del río.

 

 

109

 

planean sin fuerza lo puro

mis ojos, analizan lentos

ventaja olorosa y mojada.

 

 

110

 

sólo aquí, el horizonte,

desnuda su meta.

sal cristaliza en sol y brisa

a el/la marinero.

 

 

111

 

allá donde está tardía en arena,

borrando silueta se inquieta pescar

alas de sal, amor en quejido.

sutil se disuelve la vítrea del mar.

 

 

112

 

sabes que nunca hubo

renuncia ni ética mayor

que el verde frío del alba,

adonde se unen en gaviotas

nuestros impulsos marinos,

penas mimadas y secretas,

heridas del amor prohibido.

entiendes, y bien sé, y dudo

que jamás huimos. y volamos.

henos de amada con amado;

de amado con amada,

la huella del pecado roto

en ansia sagrada como olas

a filos entre lágrimas y besos

de arena en la otra orilla

silueta del quejido.

 

 

113

 

desnudez

 

débil puente a eternidad.

 

mi sangre grita conciencia

completa, ansia conmigo.

 

¡qué triste va aquí y allá

el flaco olor de la rosa!

 

corre en gaviota herida

de azul sin forma mi alma.

 

escape rebosa el vacío

cual se llena este sentido.

 

el mundo, inmensidad

desnuda, y aspira música.

 

quiero escondido corazón

ser conquista del espacio.

 

no es que no crea en ella,

madrugo amor del olvido.

 

 

114

 

voló vacía, sin alma.

era ella, no ya más.

malva en alba desplomó

tinieblas y soledad.

vivió de mí y no la vi

con alas en aire frío.

sentí su llorar sin su decir,

este saber que no mío,

ni tuyo jamás, es viento.

... al viento, cariño digo.

 

 

115

 

la vi sola y se expresaba

rumbo sumida a su sino.

nadie por ella lloraba...

sobre la arena pisaba

lo sola que iba consigo

barriendo ocasos al alba.

¡ay, salvítreo corazón mío!

finas las olas con alma

fueron rompiendo el camino.

la vi, y quién sabe si andaba

justo a los marcos del viento.

 

 

116

 

mar de levante picando arena,

hace alma en pena, y en corazón llorada.

 

 

117

 

gaviota henos

de alta mar a la deriva.

cuando de rumbo pierdo

la orientación,

uso el timón de la fe,

y veo fiel destino

a tu esperanza.

 

 

119

 

de costa va el quejido

si vuela la gaviota.

se quema en sol las alas

de espejo y pescadora

expresa el interior

sentido de naufragios.

no mimes ver la orilla

desierta de las olas.

 

 

120

 

seguiré la huella

leve del zigzag

cansado y soñoliento.

y soñar que un día

el manto de agua

astrónomo fue.

elites de materia

viajan con la luz

hasta el ego don

del cansancio.

 

 

121

 

desvelado azul... ocaso en alba

buscando viene un retornar benigno.

 

 

122

 

¿quién voy?

peregrino sin timón

y por destino la luz.

 

¿quién soy?

salvítreo que gorjea

muy sumiso a las estrellas.

 

esta solitaria luna:

playa: quejido: vuelo,

porque al mirarme no veo

sino el gris de gaviota,

blanco velero sin mar.

 

heme hoy

amanecer que destilo

fidedigno a mi querella.

 

¿quién soy?

marinero del amor.

 

 

123

 

toda gaviota narra sola

en temor desde siempre.

esta mía se perpetúa

centro, canto, y soledad.

 

 

124

 

nostalgia divina.

añoranza...

isla triste estoy.

siento sin remordimiento

esta tarde lejana

de ser tierra, flor, y cielo.

las cualidades se adhieren

ir más sensibles.

hay trauma...

gavinas que se declaran

labios de papel y tinta;

grabar fijos los recuerdos,

montañas verdes y calvas,

ecos en dolor del viento.

preludio oceánico, todo.

se aviene este silencio

isla de amarga ola.

 

 

125

 

después del luego se ve

que la senda está marcada

en toda gota de luna

de la fe lagrimeada.

que por la mar el marino

se enrola bajar las velas

en el timón de bahías,

y encuentra.

¿qué encuentra?...

ensueña con la salina,

pero siempre en regresar.

 

 

126

 

¿qué tiene y aviene

este mirar por mirar

en tal febrero de nubes?...

el horizonte en la cumbre.

 

 

127

 

que por la mar el/la marino

se busca de novi@ el puerto

hasta anclarse los suspiros.

blanco de marino sueña

con el/la novi@ pirata

que no sufre las tormentas

de la plata y los rubíes,

las del oro y las prendas

de la infancia orientada.

se adentra... es el momento

de la sal rosa de viento,

y estelas por navegar.

hace marino el cantar

las olas de los quejidos,

gaviotas de la alta mar.

después del luego se ve

que la estela está marcada

a huella de libertad.

 

 

128

 

esta la mar que se anota

el alba de amaneceres

en la sonata de sombras.

tanto de pasión, y va rota

en ola de lo encontrado

cuando es tan poquita cosa.

¿será de arenas pisadas

el dar la cuenta que existe

de inmensidad gota a gota?...

¿busca de sol si aproxima

al hombre hechos de mar

que no se lloran ni riman?...

¿qué atiene siempre, a la base

de orillas, profundidades

hasta poder engañarse?...

esta la mar que se lame

de pena, y sangra amanecida

quejido de la gaviota.

¿cabe el mar que se toca

vaivenes de ondas al alma

de húmeda entristecida?...

olor del algas marinas

suspira al ojo. zozobra

naufragios y pleitesías.

ancla la sal y vacía

ser mansa. es vanidad.

 

 

129

 

que quiero soñar lo sé.

en ser mi sueño sereno

barriendo a quilla la mar,

la mar de dentro del sueño.

marinero soy.

marinero fui.

marinero voy.

se van fundiendo las costas

de ancla marina al mar

de tristeza y llora el sueño

ondas que no pararán.

de la alta ola que flota

los remos de libertad

me son la brisa y el viento

de una gaviota al volar.

¡que los sueños no son más

que la orilla del destiempo

que se circunda la sal,

y no anhela otra salina

que zozobre desalar!

y sin los sueños, ¿qué somos?...

no más que playa arenosa

que cristalizan los ojos

ansias de alzarse a la mar.

marinero voy.

marinero adiós.

marinero al mar.

que anhelo volar lo sé.

después de soñar, buceando

el /Todo, la /Inmensidad.

y la /Inmensidad /no /es

lo /todo que /va en el /Todo,

/sino la /Nada de /Amor.

marinero /amor.

marinero a Nada.

Marinero Dios. /adiós.

 

 

130

 

para negociar me di

el mar profundo y el día,

la noche y la alegría.

en todas las inquietudes

no tuve amigo ni fui

más que cantar por cantar

para sufrir.

por todos los designios

que se tocan, yo pasé...,

y no me queda otra causa

más amplia que envejecer

del venivá de las olas

que se bonanzan.

para saciarse la vida,

el alma de trueque al viento,

brisada en la salina

gaviota de cielo adentro.

para negociar cubrí

todo el dolor que sentía;

la noche y la alegría de llorar.

hasta comprarnos cedí

los derechos ofendidos,

que el /amor siempre se /da

cuando a vacios nos damos

vivos, porque no vivimos.

 

 

131

 

ancla del querer se va,

gaviota que se retiene

verso de sal en la mar.

velero soplando en brisa

no tiene puerto o bahía,

y hace estela derretida

salina de la alta mar.

navega de horizonte

la onda que se bonanza

de esperas en la esperanza

que orilla lo que se esconde.

¿dónde?, no importa adonde.

ancla del querer se da,

salvítrea que se retiene

vuelos de costa al posar.

océano de agua marina

adentra en alma y velera

vela de otra inmensidad.

cabo que se azoga, vacía

de marinero del quejido,

vuela rima y no se arrima

libre eco en los salados.

¿qué regresa?, pescadora.

da la ola azul de azahar,

alga amarga de naufragio,

ojo triste, y a vanidad.

toca el sol espejo y viento.

corazón de mi alma va

la lágrima que se detiene

en gaviota cristalizada

de gaviotas, y sin volar

verso de sal en la mar.

 

 

132

 

gaviota de la mar

de dentro, te hallo

insosegada en varadero.

estás presente, y puedo

quejido de tu ala

de alga y de barreno,

a la enrolada ola.

ser sello. ¡que más quiero

que verte cielo y sol,

el hilo de esperanza

al pido de silencio!

gaviota desde el vuelo

de onda y pescadora,

déjate tocar el gris

dorso ceniciento,

y el penado de tu negro

extremo de equilibrios

cortantes en espacio.

misterio de la sombra

la orilla descotada

al río de las nieblas.

desde los salobres

duermen desacotados

los mineros.

profunda desconfianza

en la desembocadura

nostálgica, y tan voraz

en amanecer el alba.

gaviota, hábitat al sur

de la costa te fundes,

gota a gota a la tierra

limítrofe de los sueños.

ya no pares encuentro,

el vuelo de las minas

forma en los basureros

el gavinote, y quien sabe

en que sal amarga.

pero aquí en la arena

siento a las caracolas

entre sonatas del fuego.

bajo del sol pesa el mar,

toda la mar que no tengo.

 

 

133

 

en el pliegue orillado

toda la mar se dobla

nueva playa de horizonte.

¿será que lo besa el monte

más allá de la llanura

de las olas, hondas poses.

denso de línea se esconde

en cada lágrima viva

hasta borrar todo nombre.

/meollo de /vuelo /pleno

se /unifica /todo el /va.

y somos (ya que no somos)

todo vibrar de gaviotas.

 

 

134

 

¿adónde vamos callad@s

en este sufrir que ciego

hace de ti el yo sagrado

y quema en nos para estío?

mira si en ti, odio, helar

el amor, todo destino

de nuestra causa primera

que hasta hoy dona el camino

azul de estrella en la mar.

el mar de Dios que Divino

se Nutre Vaciar de /Esperas...

así de /ocasos, sumis@s

sin acusar franca pena.

te miras porque bien ves

la atada senda cual bulle

llenar de sol los ponientes;

desmientes lo que adulteras

al /lloras la /cruz de Dios

con las orillas del mar.

luego sin sombra el frío

oculto del ir valientes

con miedo, pero seguros

frenados ante aliciente.

 

 

135

 

en la mar el canto de las caracolas

tiembla el seco de la tarde.

será que alad@s nos vuelve,

el alma para mostrase, las lágrimas,

y henos fuertes.

hemos logrado callarlas

nuevamente en la fuerza

que se adentra hasta cesarse.

es la lluvia, encadenada

al verde vida en este ocaso,

mas no tengo otro alcance

que arrimarme a su fracaso.

 

 

136

 

¿cuando te mimas de mar,

notas si en ondas de espera

me sientes cantar tu falta?...

aunque no quieras,

no dejo de llorar las olas.

ondas... es primavera

nostálgica de arena.

se arriman de palabras

las lágrimas, penetran

sellarse azul de tu boca

cóncava de caracolas.

puedes tocarme en el viento.

existe de gaviotas

el quejido pescador

de no te olvido.

deseo... constante el olor

en la bonanza del mar

que estruja las inquietudes.

la marejada se agranda

suave delirio de sal.

en qué mirar se siente,

de aduanero y playa,

el omniverso a lo lejos,

y no puede despertarse

lo monje que lleva dentro

a conceptos de la mar.

 

 

137

 

¿qué osa en filos de mar

ir mar que adentra sin olas,

y en bonanza claridad?...

tal vez la pena de viento,

este tiempo, y no encuentra

otro momento que callar.

a silencio el responder...

no es justo. lo menester,

es vivir... luego olvidar.

 

 

138

 

olas en mar van los sueños...

olas de mar que a pesar

de agua, son fuego.

quien se enamora del mar

se vuelve viento.

para acariciar el mar

sin que se toque,

volverlo ensueño.

 

 

139

 

no va ilusión

en el puerto

quien ensueña

ver sin sal

su horizonte

mar y cielo,

cuerpo y ala,

alma y verso.

 

 

140

 

se aleja el mar del apodo

hacia redargüir las olas

que no orillan y se esconden

instintos del vagamente.

se aleja la mar sin nombre

para corregir e instruirse

a justicia el corazón

que no se halla en valores,

y a gavinote pescador.

 

 

141

 

los resbalares se adueñan

de la lengua de la mar,

a filo de tierra.

filo de rocas

el cantar del candil

en la noche ciega.

y de aquí y allí

el cangrejo esquema;

todo el movimiento

que se frena en sí

ola enternecida

de gaviotas muertas.

los resbalajes impregnan

de las lapas, vuelos,

de los ojos, soles,

y del erizo sistema

que frena el burgado

de la retorcida pena.

los resbaladizos

han de saturar

a los que se atrevan

a mirar la mar;

sin la mar de la mar

de los pensamientos.

 

 

142

 

heme ardiendo la mar del sol.

en este manso oleaje

pasa el momento y es todo

lo que puedo definirnos.

no debo más allá de este aria

ir de amor escondido.

miro laci@ de palmípeda y vuelo,

adentrarme desamparos.

en soledad huyo, y no tengo

otro amor de arraigo.

aunque no puedas, te quiero.

eres la paz, el sosiego

que sincera de atlántico.

estoy abatid@ y ote@,

por si vas en perspectiva

hond@ de reclus@ en celo

gritando las vanidades.

de ti, en amarga tristeza

pienso lo que te pasa.

¿qué te abraza, suspiro

a Dios y del /macro /cielo?...

 

 

143

 

la isla y el timonel

están bateando de olas

el cariño en que se ven.

de cumbre es la isla

bajo el horizonte que la aísla.

aísla onda hondada de mar,

densa de sol que la asila

plenitud de semblantes

coniformes y sombras.

la isla se adueña a sola...

asola el timonel que llora

velo adentrado a deshora

bajo el ver que enamora.

es de niebla imponente

el camelo entre gaviotas

de sueños sin explorar.

¿qué enrola del nunca ser?...

el más que siempre zozobra

de orilla sin esperanza,

de alianzas para volver.

 

 

144

 

la belleza de la mar

viste gaviota y silueta.

y en tu despertar

de gavina brota

pliegos de ensoñar.

por cuestión, la silueta,

puede darse de colores

toda sensación.

toda conmoción

es ola que muere

por deseo de amor

de lo que ya fue

belleza imperenne.

 

 

145

 

el mar viento de fragua.

y el herrero se mima

hacer de ojo la mar,

adentrase cuán velero

dentro de inmensidad.

qué pronto se halla

lejos de la costa, y solo,

solo en su soledad.

el herrero es la tierra

que se afinca celestial

bajo el yunque de reflejos

a cambiar.

 

 

146

 

viento de fragancia vi, ecos ocultos.

cogí la rosa blanca al corazón,

rosa pura sembrándole esperanza,

ansia destilada del vuelo sin retorno.

 

 

147

 

que tú y nadie más

sea la que a mí goce.

y esta pena de mar

sólo en ti se pose.

gaviota, olas y sal.

viento para los ojos.

rosas... me amarán.

aunque sé donde es

la fuerza, y no se para.

tú ya no eres donde

el corazón descalza.

 

 

148

 

amada ola. onubense onda

 

emigra la ola húmeda

gaviota oceánica

rumbo en su camino

del triste final.

eres ímpetu en vuelo,

y poder en dios;

perfume de huella silvestre

seduciendo a pasión.

tu fresca hermosura

inspira de viento,

y con labios besos de brisa

expresa sin amor.

tu gloria, misterio

digno de admirar,

y a linda ave pura

de lo espiritual.

al ver en la playa

crujir de tus muertes

mis alas del alma

contigo se van.

por mis ojos brotan

las más fuertes lágrimas

(y no son dolencias

de las devociones),

en esta tu costa

queriendo ¡ay, ola, a ti,

y a mí, a deshoras!

es vano el esfuerzo

de los sentimientos,

pedir a tus gotas

miles de billones

volverse a juntar.

viendo esta agonía,

me dijo el viento

alégrate nube,

que cuando una gaviota

oceánica muere

otra empieza a nacer.

en orilla de asumida

a eterna se fue...

y la madre cuna

se vistió en dolor.

bella fue mi ola...

gaviota oceánica

del inmenso dosel.

 

 

149

 

la meta finita…

pierdo; extendida

de ídolos, envidia,

templos en deriva

y sin paz.

futuros ahogados

adorar quisiera.

a pobre deslinde,

se huyen, y hallo

el mío reposo.

atajos despisan

clementes y lejos;

la /estancia /seca,

la /ola /sin pétalos.

 

 

150

 

al mar salvítreo albo gris

gaviotas lágrimas van.

seguir constante siempre

plagio morir como río.

cumplir turbia ley peno;

suspiros a imprudentes

al sentir su vuelo.

vaciando tiempo aún sueño

dormir con paz, despertar...

 

 

151

 

amada, gris de gaviota

te estimo; libre y esclava.

 

ríos se buscan la mar

del sonido de las horas

a encontrar.

 

 

152

 

¿qué canto enrola

al marinero a la mar,

que lo tiene ciego,

pena a recorrer

del apego que queda?...

¿qué ensueña de olas,

vaivén de otros cielos,

salitres curtidos

que lo murmuran

ancla de horizontes?...

¿qué será la copla

que surca el destino

a filo de gaviotas?

¿qué viene a su alma,

que busca cantares

de ahogos al aire?...

¿qué canto enrola

al marinero a la mar?...

debe de ser que añora

del puerto la novia,

y la quiere buscar

a mares de adentro.

 

 

153

 

no hay más mar que el desovo de agua

de la ola desnuda en la fama de fango.

esta noche hace buche de gaviotas,

alas de sol transmigrado a los espejos,

en la niebla de pez, quejido y ahogo.

 

 

154

 

entre los flamencos el alba,

sobre la ola de gaviotas

en el rosario de arena,

áspera sed de venganzas.

 

 

155

 

cuentito que te contaba

se voló cristo de mares.

la pena que te oleaba

de amargo entre gaviotas;

suspiros y ecos alados.

cuentito que no se cuenta,

no tiene puerto ni barco

ni a marino, presencias.

 

 

156

 

penetro aire en pluma albina,

al marco opaco del microespacio.

tu interna fuerza, es alba matutina

de gaviota salvítrea y diluida.

 

 

157

 

andemos albos

 

brillemos tierra

que mirando al sol

blanquea azul ala,

senda en libertad.

somos l@s celestes.

mar, ondas de luz,

altas alegrías,

huellas a posarse

estrellas sin dormir,

don de amanecer.

 

 

158

 

en qué /salinar se halla

el buscado de las vidas,

el /Amador de la /Nada.

mas no pretendo salirlo

en sazonado de lágrimas,

a gota que da la suerte.

sal que ha secado el aire

no lleva sabor dormido,

ni dolor que la despierte.

ya dentro del salinar

hay mar bañado de luz

que no consigo tocar.

en el vacilar de ensayos

la razón y la esperanza

se olean pero lo amargo.

para el sol atardecido,

toda la noche reclama

manso ensueño en el olvido.

hace el vuelo de gaviota

vena de la sangre azul.

al vestirse cambia a roja,

dime amor ¿dónde estás tú,

dentro o fuera?... ¡ay de mí!

¿persigues, y encuentras?...

a bien se halla, adonde

empieza lo que nunca tiene fin

sino dudas de respuesta.

al sentido que perdí ¡ay!

de ti por si te encuentras

dueñ@ con el salinar.

 

 

159

 

piensa que de azul se viste

la mar del cielo a lo lejos.

temo que ha nacido dentro,

y se va temblando en miedo

vítreo vuelo de gaviotas;

de singular, sin plurales

ha de sufrir qué lamentos...

puedes tomar sin descaro,

dividir espacio o tiempo,

este morir, por silencios,

a genocidios..., y el alma.

 

 

160

 

en darme, no busco miedo,

que la mar poco profunda

da fondos menos serenos;

gaviotas del desconsuelo.

sueños no he de despertar,

ni otro mar, ni otro cielo.

¡qué corta la orilla plena

donde en horizonte alado

se llena alegría y penas!

es lento el amor, y puedo.

se puede hasta lo humilde

cuando ya no queda cielo,

ni barlovento en el alma.

del sotavento velero

brota la sal, son las lágrimas,

gaviotas del desespero

que por los ojos anegan

en olas y van al credo,

el cielo de la esperanza.

¡qué gavia el desconsuelo;

sueño que ha de despertar

otro mar con otro cuerpo!

 

 

161

 

peregrin@ en causa

ciega del delirio,

ya no te sosiego

tristeza y alivio.

pena que se agua

olas de rocío,

onda honda y cala

sal de mar y río,

cómo se estremece,

es /amor sentido.

busco verte grande

y que das, silencio,

que te va llorando

lagrimal del nido

vuelo de gaviotas.

el espacio, digo

el mejor amante...

pena que se agua

espumela y ola

gris, en sol en alfa

y corazón de omega.

no tiene sentido.

comprendo, y no mío,

libre de abrazarte,

en la tarde hay fríos.

de ocaso el quejido,

quiero acariciarnos

donde está tu abrigo...

¿dónde está el /abrigo?...

es con Dios lo /amigo,

y ya puedo darnos

llen@s y a vacíos.

 

 

162

 

en los salientes se follan

el océano y la tierra

las alas de las gaviotas.

 

 

163

 

isleta del padecer, la mar,

tiene suspiros de plata en los sosiegos.

las gaviotas de sal, esclavas, no vuelan.

el ancla de Dios se vino,

y tomó en esta orilla la calma primera

del ensueño; caminos de /azar.

juventud de azul, y no al rojo primario,

desapego de los requiebros

que tengo alados, preciso un desenfado

de fundamento, pero en suspensos.

este cacho lo quiero... y este otro

se anhela, y va el adagio...

 

 

164

 

¿qué blonda la honda,

la mar pesada?...

de apoyo descansa

banco de piedra,

quietud del alma

rauda y sublime.

qué sosa siempre...

zumba de muertes,

gaviotas en ansia;

la honesta farsa.

¿qué desfalca?...

henos falacias,

el vuelo cuerpo de dentro,

olas, y sin llorar

escudriños y luces.

 

 

165

 

pescador/a en brío, causas,

la ilusión ruta lleva,

y todo queda de mar.

lagrimal van los dolores.

gusta la boca de sal,

volar gaviotas de amores.

ruda curte la espera

más azul la corriente,

sin quien la pueda parar.

¿no sabe sincero aquél,

el de aquella en aquello;

que endulza la fe del llanto?...

los ecos cuando se van,

podemos verlos no nuestros,

e idos, no volverán.

qué necio vacío asumido

el que pesca del pescar

ver del mar a sin la mar.

 

 

166

 

pluma pura la tarde que se acerca.

de la isla sólo quedan los recuerdos,

aquellos que se fueron realidades,

y los otros destilados con los sueños.

de gaviotas se llena mi esperanza.

... se van desvaneciendo los anhelos.

¡será que la noche se aproxima

y el alma se me adueña de otro ensueño,

a la idea que desgasta los misterios!

 

 

167

 

sal, queja la arena de gaviotas.

azules quebrados, a lejanía surcan

densos vuelos y vuelan olas.

nubla a la tarde y duda en su allá,

con ocasos, los albos meditativos

que se matizan huellas profundas

que humedecen a mares.

 

 

168

 

quién sabe si gaviotas

nos vuelan las palabras,

y etéreas como el viento

se rozan las sustancias.

 

 

169

 

onda que buscas

morir y perpetuar

tu sonido primero,

a nana sin dormir,

allá vi este ocaso

preguntar por ti.

 

 

170

 

de ánimo, ¿qué mima

el círculo abierto?...

pellízcate gota

desde el corazón,

la /vida /es /sola

y /sólo el /amor

a /toda la /colma

en holas de ondas

a penas de olas;

/despidos de Dios.

estela a la mar...

de ánimo ¿qué mima

el anillo abierto?...

pellízcate sueño

/ser /vida a la Vida,

la /muerte de /ensueño

de /olvidos y /olvida

que /eres /no /más,

el fuego que brilla

sin luz éste atar

de orilla a la mar,

y el /mar que te orilla.

la ola no es más

que el ir movimientos

de gota con gotas,

densando el estar

de tal firmamento

que no ha de calmar

roces de encuentros

que tocan parar.

¿pararse?... quietemos

el paro al andar

el aro expedito

del límite atropello

por nuestro cantar.

 

 

171

 

¿qué oyen las tres voces

la soledad que está sola?...

se oyen las tres voces...

sólo el/la sol@ las encuentra

que busca en la sola ola

a plenitud que demuestra

de oídas las tres voces

al mar oleado en que adentra.

¡qué eco en las tres voces!

el/la barquer@, ¿que l@ cruza

en bogando, bogando

en los remos del ocaso?...

de mar oleado los sueños

que oyen bruñirse de ondas

mojando el ojo del alba.

el verde de orillas

de gaviotas y ramas

de influjo celeste.

¿qué oyen las tres voces

de trágica esperanza,

y bruma triste pasa

de velo fresco el llanto?...

la luz de sombra... y nada.

 

 

172

 

¡qué largos nos son los días!

y en estas cosas muertas,

siempre tan mal vividas

no es de filosofías

lo que nos hace quebrar

cada lógica sentida,

sino las ondas del mar

cubicando las mentiras

del /Deseo, al desear.

 

 

173

 

ancla profunda. disuelta

toma de ida qué idea,

y fulgura sin quemarse

gris de ala, alma en pena.

alma buena y saturada

de hondas ondas, olas secas

del verano solsticio.

en otoño ira marcando

esta huida en las mareas.

nos irá desocupando

porque conoce el canto.

y sé qué será de invierno,

como por la primavera;

vientos de la ultramar.

 

 

174

 

qué torre de marfil y de llanura

se enciende llama roja nuestro sol

tocar las aguas.

quizá en las bajuras los peces

tienen miedo de las sombras

y adormecen mar inquieto a calenturas.

esta arena tuya y mía

se toca en horizonte las olas

a qué veces de tristeza,

y a nunca de alegría;

las nieblas envejecidas que asolan...

y estamos sol@s.

 

 

175

 

beso de sol. cristalina

la gota de mar inmenso,

a gota de nube fina.

desde el azul frío del cielo

se oye cantar y nevar

a la gota flor de cerros.

la gota que del río va

bajando hasta la mar,

es gota que no se da.

la gota ya está en la mar.

aunque el mar, Ola Llena

a la gota, de gota va.

 

 

176

 

alma que libre se da

de espuma, pero en la arena,

es ola densa del mar.

serena de otro cantar

el amor que siente al sol

y se quema sin broncear.

de parasol busca sombra

el/la que tuvo todo, y quiere

el ensueño y la memoria.

siempre peina el horizonte

orilla en capacidades.

¡ay de él (mar en los sueños

que rondan del redondel

de la mar) que no se pone

a limitar las vanidades!

en base a lo que la mar

pueda bañar los sentidos,

pleno el salitre al llorar

se da bonanza de olvido.

¿dónde, aquí?... no. más allá.

 

 

177

 

se buscan manso presente

en versos para la mar.

no hay rías que lo frenen,

porque han llenado de lunas

en las barcas de sus bienes.

se intrigan más elocuentes,

ir sal que aorilla y tiembla

penderse sin naufragar

en redes de grandes fiebres

que integran a nueva ola del culto;

¡¡marineros, a la mar!!

la mar que tod@s tenemos

sal que se vierte al llorar.

 

 

178

 

renta de barlovento

me voy voleando la mar,

la mar de dentro;

la mar del sueño

ensueño del despertar.

renta de sotavento

todo ha de expirarse

el sentido y el momento.

 

 

179

 

al mar celeste de quién

justifica que es el cielo

de la tierra en la que está,

da celeste mira al suelo,

y el suelo ve como cielo,

y el cielo dice es la mar!

nadie puede nunca dar

lo que nunca tuvo suyo,

la tierra, el cielo y la mar.

 

 

180

 

el alma es la mar

a mar sin alma.

 

 

181

 

volaba en qué posar

este deseo muerto.

más pronto vino el eco

adormecido y pregunté

‘el por qué me había ido

sin darte explicaciones

del triste encuentro.

¿qué hiciste de mí, esperas…

y de Ti, Vuelos Abiertos?...

me distes hacia la Ola

entre olas acertadas

de la mar de dentro.

 

 

182

 

cada ola, acañoneada

desde el arrecife, se mide de ola;

pluma de gavina arenosa

y roca a nido de sombra,

¿qué asombra dejar la mar

abismada hasta los cielos

de la macro plenitud,

simplifica a soñar?...

cada ola, una vez despertada

desde el sinfín del fin,

tiene sus ondas contadas.

 

 

183

 

¿qué amplía a consumirse

eco de marca en las huellas

y sombra a derretirse?...

¿a qué razón se aisla,

y nos boga y boga, irse

hasta el naufragio perfecto?...

y de lo que siempre tiene

agobio a esta vida,

ve mentira, o lo que puede

en lo viejo; en lo que lo ve

y no tiene reflejos,

y a ocultar su espejo.

nota si todo es sueño,

la ilusión del no vivirse

ni siquiera el argumento.

 

 

184

 

que de marino l@s bobas